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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2014

Por qu sube la extrema derecha en Europa?

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Una cosa es segura: las elecciones europeas de finales de mayo se traducirn en un aumento notable del voto de extrema derecha. Y por la incorporacin al Parlamento Europeo de un nmero considerable de nuevos diputados ultraderechistas. Actualmente, estos se concentran en dos grupos: el Movimiento por la Europa de las Libertades y de la Democracia (MELD) y la Alianza Europea de los Movimientos Nacionales (AEMN). Entre ambos suman 47 eurodiputados, apenas el 6% de los 766 euroescaos (1). Cuntos sern despus del 25 de mayo? El doble? Suficientes para bloquear las decisiones del Parlamento Europeo y, por consiguiente, el funcionamiento de la Unin Europea (UE)? (2).

Lo cierto es que, desde hace varios aos y en particular desde que se agudizaron la crisis de la democracia participativa, el desastre social y la desconfianza hacia la UE, casi todas las elecciones en los Estados de la UE se traducen en una irresistible subida de las extremas derechas. Las recientes encuestas de opinin confirman que, en los comicios europeos que se avecinan, podra aumentar considerablemente el nmero de los representantes de los partidos ultras: Partido por la Independencia del Reino Unido, UKIP (Reino Unido) (3); Partido de la Libertad, FP (Austria); Jobbik (Hungra); Amanecer Dorado (Grecia); Liga Norte (Italia); Verdaderos Finlandeses (Finlandia); Vlaams Belang (Blgica); Partido de la Libertad, PVV (Pases Bajos); Partido del Pueblo Dans, DF (Dinamarca); Demcratas de Suecia, DS (Suecia); Partido Nacional Eslovaco, SNS (Eslovaquia); Partido del Orden y la Justicia, TT (Lituania); Ataka (Bulgaria); Partido de la Gran Rumana, PRM (Rumana); y Partido Nacional-Demcrata, NPD (Alemania).

En Espaa, donde la extrema derecha estuvo en el poder ms tiempo que en ningn otro pas europeo (de 1939 a 1975), esta corriente tiene hoy poca representatividad. En las elecciones de 2009 al Parlamento Europeo slo obtuvo 69.164 votos (0,43% de los sufragios vlidos). Aunque, normalmente, alrededor del 2% de los espaoles se declara de extrema derecha, lo cual equivale a unos 650.000 ciudadanos. En enero pasado, unos disidentes del Partido Popular (PP, conservador) fundaron Vox, un partido situado a la derecha de la derecha que, con jerga franquista, rechaza el Estado partitocrtico, defiende el patriotismo y exige el fin del Estado de las autonomas y la prohibicin del aborto.

Herederas de la extrema derecha tradicional, cuatro otras formaciones ultras Democracia Nacional, La Falange, Alianza Nacional y Nudo Patriota Espaol reunidas en la plataforma La Espaa en Marcha, firmaron un acuerdo, en diciembre de 2013, para presentarse a las elecciones europeas. Aspiran a conseguir un eurodiputado.

Pero el movimiento de extrema derecha ms importante de Espaa es Plataforma per Catalunya (PxC), que cuenta con 67 concejales. Su lder, Josep Anglada, define a PxC como un partido identitario, transversal y de fuerte contenido social pero con una dura posicin antiinmigrantes: En Espaa afirma Anglada aumenta da a da la inseguridad ciudadana, y gran parte de ese aumento de la inseguridad y del crimen es culpa de los inmigrantes. Defendemos que cada pueblo tiene el derecho a vivir segn sus costumbres e identidad en sus propios pases.
Precisamente por eso, nos oponemos a la llegada de inmigracin islmica o de cualquier otro lugar extraeuropeo.

En cuanto a Francia, en los comicios municipales de marzo pasado, el Frente Nacional (FN), presidido por Marine Le Pen, gan las alcadas de una docena de grandes ciudades (entre ellas Bziers, Hnin-Beaumont y Frjus). Y, a escala nacional, consigui ms de 1.600 escaos de concejales. Un hecho sin precedentes. Aunque lo ms inslito est quizs por venir. Las encuestas indican que, en los comicios del 25 de mayo, el FN obtendra entre el 20% y el 25% de los votos (4). Lo cual, de confirmarse, lo convertira en el primer partido de Francia, por delante de la conservadora Unin por un Movimiento Popular (UMP), y muy por delante del Partido Socialista del presidente Franois Hollande. Una autntica bomba.

El rechazo de la UE y la salida del euro son dos de los grandes temas comunes de las extremas derechas europeas. Y, en este momento, encuentran un eco muy favorable en el nimo de tantos europeos violentamente golpeados por la crisis. Una crisis que Bruselas ha agravado con el Pacto de Estabilidad (5) y sus crueles polticas de austeridad y de recortes, causa de enormes desastres sociales. Hay 26 millones de desempleados, y el porcentaje de jvenes de menos de 25 aos en paro alcanza cifras espeluznantes (61,5% en Grecia, 56% en Espaa, 52% en Portugal). Exasperados, muchos ciudadanos repudian la UE (6). Crece el euroescepticismo, la eurofobia. Y eso conduce en muchos casos a la convergencia con los partidos ultras.

Pero hay que decir tambin que la extrema derecha europea ha cambiado. Durante mucho tiempo se prevali de las ideologas nazi-fascistas de los aos 1930, con su parafernalia nostlgica y siniestra (uniformes paramilitares, saludo romano, odio antisemita, violencia racista...). Esos aspectos que an persisten, por ejemplo, en el Jobbik hngaro y el Amanecer Dorado griego han ido desapareciendo progresivamente. En su lugar han ido surgiendo movimientos menos infrecuentables porque han aprendido a disimular esas facetas detestables, responsables de sus constantes fracasos electorales. Atrs qued el antisemitismo que caracterizaba a la extrema derecha. En su lugar, los nuevos ultras han puesto el nfasis en la cultura, la identidad y los valores, de cara al incremento de la inmigracin y la amenaza percibida del islam.

Con la intencin de desdiabolizar su imagen, ahora abandonan tambin la ideo loga del odio y adoptan un discurso variopinto y radical de rechazo del sistema, de crtica (ms o menos) argumentada de la inmigracin (en particular musulmana y rumano-gitana) y de defensa de los blancos pobres. Su objetivo declarado es alcanzar el poder. Usan intensivamente Internet y las redes sociales para convocar manifestaciones y reclutar nuevos miembros. Y sus argumentos, como hemos dicho, cada vez encuentran mayor eco en los millones de europeos destrozados por el paro masivo y las polticas de austeridad.

En Francia, por ejemplo, Marine Le Pen ataca con mayor radicalidad que cualquier dirigente poltico de la izquierda al capitalismo salvaje, a la Europa ultraliberal, a los destrozos de la globalizacin y al imperialismo econmico de Estados Unidos (7). Sus discursos seducen a amplios fragmentos de las clases sociales trabajadoras azotadas por la desindustrializacin y las deslocalizaciones, que aplauden a la lder del FN cuando declara, citando a un ex secretario general del Partido Comunista francs, que hay que detener la inmigracin; si no, se condenar a ms trabajadores al paro. O cuando defiende el proteccionismo selectivo y exige que se ponga freno al libre cambio porque este obliga a competir a los trabajadores franceses con todos los trabajadores del planeta. O cuando reclama la pertenencia nacional en materia de acceso a los servicios de la seguridad social que, segn ella, deben estar reservados a las familias en las cuales por lo menos uno de los padres sea francs o europeo. Todos estos argumentos encuentran apoyo y simpata en las reas sociales ms castigadas por el desastre industrial, donde durante decenios el voto a las izquierdas era la norma (8).

Pero el nuevo discurso de la extrema derecha tiene un alcance que va ms all de las vctimas directas de la crisis. Toca de alguna manera ese desarraigo identitario que muchos europeos sienten confusamente. Responde al sentimiento de desestabilizacin existencial de innumerables ciudadanos golpeados por el doble mazazo de la globalizacin y de una UE que no cesa de ampliarse. Tantas certidumbres (en materia de familia, de sociedad, de nacin, de religin, de trabajo) han vacilado estos ltimos tiempos, que mucha gente pierde pie. En particular las clases medias, garantes hasta ahora del equilibrio poltico de las sociedades europeas, las cuales estn viendo cmo su situacin se desmorona sin remedio. Corren peligro de desclasamiento. De caer en el tobogn que las conduce a reintegrar las clases pobres, de donde pensaban (por el credo en el Progreso) haber salido para siempre. Viven en estado de pnico.

Ni la derecha liberal ni las izquierdas han sabido responder a todas estas nuevas angustias. Y el vaco lo han llenado las extremas derechas. Como afirma Dominique Reyni, especialista de los nuevos populismos en Europa: Las extremas derechas han sido las nicas que han tomado en cuenta el desarraigo de las poblaciones afectadas por la erosin de su patrimonio material paro, poder adquisitivo y de su patrimonio inmaterial, es decir su estilo de vida amenazado por la globalizacin, la inmigracin y la Unin Europea (9).

Mientras las izquierdas europeas consagraban, en los ltimos dos decenios, toda su atencin y su energa a legtimas cuestiones societales (divorcio, matrimonio homosexual, aborto, derechos de los inmigrantes, ecologa), al mismo tiempo unas capas de la poblacin trabajadora y campesina eran abandonadas a su mala suerte. Sin tan siquiera unas palabras de compasin. Sacrificadas en nombre de los imperativos de la construccin europea y de la globalizacin. A esas capas hurfanas, la extrema derecha ha sabido hablarles, identificar sus desdichas y prometerles soluciones. No sin demagogia. Pero con eficacia. Consecuencia: la Unin Europea se dispone a lidiar con la extrema derecha ms poderosa que el Viejo Continente haya conocido desde la dcada de 1930. Sabemos cmo acab aquello. Qu esperan los demcratas para despertar?

Notas:

(1) En las elecciones europeas de 2009, los partidos de extrema derecha obtuvieron el 6,6% de los votos.
(2) Las encuestas ms serias indican que, despus del 25 de mayo, el nmero de eurodiputados de extrema derecha pasara de 47 a 71. Lase lections europennes 2014: vers "une" extrme droite europenne?, Fundacin Robert Schuman, http://www.robert-schuman.eu/fr/questions-d-europe/0309-elections-europeennes-2014-vers-une-extreme-droite-europeenne
(3) Un sondeo realizado por la firma YouGov el 6 de abril de 2014 en el Reino Unido le atribuye al Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) un 40% de las intenciones de voto y al menos 20 diputados europeos.
(4) Segn un barmetro de imagen del FN realizado en febrero de 2014 por el Instituto TNS Sofres, el nmero de franceses que se adhieren a las ideas del FN es del 34%.
(5) El Pacto de Estabilidad y de Crecimiento prohbe a los gobiernos europeos de la zona euro realizar un dficit presupuestario superior al 3% del PIB.
(6) El ltimo estudio Eurobarmetro, publicado en diciembre de 2013, revela que slo el 31% de los europeos tiene una imagen positiva de la UE (frente al 48% en marzo de 2008).
(7) Lase Nouveaux visages des extrmes droites, Manire de voir, n.134, Pars, abril-mayo de 2014.
(8) Segn un sondeo publicado por el diario Le Monde, la imagen de la presidenta del FN recibe cada vez ms opiniones favorables: el 56% de los encuestados cree que entiende los problemas cotidianos de los franceses y el 40%, que "tiene nuevas ideas para resolver los problemas de Francia".
(9) Dominique Reyni, Populismes: la pente fatale, Plon, Pars, 2011.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=ea841f08-1a9a-49ae-9c70-990d15f7976b


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