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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2014

Sobre el TTIP UE-EEUU
Hundamos su Unin Europea

Alberto Garzn
Pblico.es


Las novelas distpicas operan como antagonistas de las novelas utpicas, y en lugar de relatarnos cmo debera ser el mundo ideal prefieren describirnos un hipottico mundo plagado de injusticias y maldad. 1984 de George Orwell o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley son sin duda los ejemplos ms conocidos. Sin embargo, con mucho menos conocimiento pblico, la Comisin Europea est trabajando mano a mano con Estados Unidos en la redaccin de un nuevo documento que podra estar prcticamente al mismo nivel. No obstante, el problema del Tratado de Libre Comercio que se est negociando entre la Unin Europea y EEUU es que amenaza con ir ms all de la literatura y podra convertirse en una dramtica realidad.

La primera pregunta que nos asalta es cmo es que apenas hemos odo hablar del TLC? Quizs ello tenga que ver con el hecho de que el negociador de la parte europea, Ignacio Garca Bercero, escribi una carta pblica a su contraparte estadounidense para tranquilizarle en relacin a la confidencialidad de todo el proceso. Anunci, sin ir ms lejos, que la negociacin del TLC sera una excepcin a la regla 1049/2001 que obliga a las instituciones europeas a hacer pblicos sus documentos. Y aadi, para terminar de convencer a su homlogo americano, que los documentos tendran carcter secreto durante al menos 30 aos[1]. El comisario europeo De Gucht suscribira esa misma opinin en el propio parlamento europeo cuando concedi carcter confidencial a las negociaciones y neg la funcin negociadora del parlamento[2].

Un TLC es un acuerdo entre varios pases o zonas geogrficas para incrementar el volumen de intercambio de bienes y servicios. Y generalmente consiste en reducir los impuestos a la importacin, lo que permite a los ciudadanos comprar ms baratos los productos extranjeros. Sin embargo, la propia Comisin Europea ha reconocido que las relaciones econmicas entre los Estados Unidos y la Unin Europea pueden ser consideradas entre las ms abiertas del mundo[3]. Asimismo, la Organizacin Mundial del Comercio ha estimado que las tarifas promedio rondan el 3,5% en Estados Unidos y el 5,2% en la Unin Europea. Estamos hablando de niveles extraordinariamente reducidos, lo que nos obliga a sospechar de las intenciones ltimas de un TLC entre EEUU y la UE.

Un paso ms en nuestro anlisis nos lleva al punto crucial. Asegura la Comisin Europea que la clave del TLC est en la armonizacin de la regulacin comercial, lo que dicho as quiere decir poco. Es sabido que las regulaciones de EEUU y la UE difieren en mucho al tratar determinados sectores o productos. Por ejemplo, la Unin Europea opera con un principio regulatorio de precaucin que impide la comercializacin de los productos si la empresa no ha demostrado previamente que no son lesivos para la salud humana o el medio ambiente. En EEUU tal principio no opera y la regulacin es bastante ms laxa. As las cosas, hasta qu nivel se armonizar la regulacin? Hacia el de Estados Unidos o hacia el de la Unin Europea?

La pregunta est en el aire, pero las sospechas son crecientes dada la lgica del sistema econmico. Y es que cuando se abren las fronteras a la competencia extranjera, como busca cualquier tratado de libre comercio, se inicia una competencia a la baja o carrera hacia el fondo que desploma los estndares laborales, medioambientales, sanitarios e incluso democrticos. Es decir, en esas circunstancias econmicas cualquier coste es un obstculo para vencer en la carrera competitiva, y lo mismo da que se trate de un salario alto o de un severo control medioambiental.

El caso del fracking es paradigmtico. Esta prctica de extraccin de gas y petrleo est extendindose como la espuma en EEUU, pero debido a los efectos negativos que tiene sobre el subsuelo e incluso la salud humana su prohibicin est ganando terreno en la Unin Europea. Las multinacionales estadounidenses y las multinacionales europeas y algunos lderes polticos han protestado. Las primeras porque insisten en ampliar su mercado, y los segundos porque denuncian que compiten con desventaja. El primer ministro britnico, D. Cameron dijo ntidamente que la paralizacin del fracking promovida desde la UE provocaba que nuestros competidores vayan por delante de nosotros en la explotacin de estos recursos. En suma, que los europeos somos menos competitivos por tener sensibilidad ecolgica. Una obviedad, por otra parte.

As las cosas, la teora econmica nos sugiere que la igualacin o armonizacin de las regulaciones siempre se hace por la baja. Desregulacin, en definitiva. No slo de elementos medioambientales, como el fracking, o sanitarios, como los transgnicos o el etiquetado de productos, sino tambin laborales y democrticos.

EEUU no ha firmado varios de los convenios de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) referidos a la libertad sindical. Bajo una clusula llamada irnicamente Derecho al Trabajo se esconde una legislacin antisindical que ser armonizada con la regulacin laboral europea. Y precisamente en un contexto econmico y poltico en el que la Comisin culpabiliza de todo a los salarios y a la excesiva regulacin laboral Intrigante.

Ms jugo tiene an la clusula de proteccin de los inversores extranjeros, conocida como ISDS (Investor-State dispute settlement), y que supone la creacin de tribunales internacionales de arbitraje donde las multinacionales podrn acudir para denunciar a los Estados cuyos gobiernos aprueben normas que atenten contra sus beneficios econmicos presentes o futuros. Se trata de un mecanismo ya existente para otros pases y zonas econmicas que operara como una supraconstitucin.

Desde que Argentina cambi su poltica econmica tras la crisis de 2001, ha recibido ms de 40 denuncias por parte de multinacionales. Las empresas argumentan que sus beneficios presentes y futuros han disminuido notablemente como consecuencia del cambio en la orientacin poltica. Por otra parte, Ecuador fue sentenciado a pagar 2.300 millones de dlares a la petrolera Occidental Petroleum por abandonar la construccin de un pozo de petrleo en las amazonas. E incluso Libia tuvo que pagar 900 millones de dlares de beneficios perdidos por un proyecto turstico en el que slo se haban invertido 5 millones de dlares. Son slo algunos ejemplos que revelan las consecuencias de una clusula de esta naturaleza.

Por cierto, estos litigios son llevados a cabo por gabinetes jurdicos especializados en la materia y que cobran por el volumen de casos. A finales de 2013 haba un mnimo de 268 demandas pendientes contra 98 pases segn la UNCTAD, y en los noventa slo haba una docena. Pocos Estados se pueden permitir igualar la alta remuneracin que reciben los abogados de las grandes multinacionales, y mucho menos mantener un equipo entero especializado en el tema.

Al fin y al cabo se trata de un atentado contra la democracia, incluso entendiendo sta slo en su aspecto procedimental, y que otorga a las multinacionales un poder y una capacidad de la que carecen los ciudadanos.

Constituye, en definitiva, un nuevo ordenamiento jurdico que a la vez destituye el ahora presente en las constituciones nacionales. Sirve para construir un nuevo marco de reglas profundamente sesgadas hacia el inters individual de las grandes empresas. Supone, a falta de su consecucin, una verdadera distopa potencial. Y es, naturalmente, el ensimo intento de lograrlo tras los fracasos del Acuerdo Multilateral de Inversiores y de la Constitucin Europea, as como del fallido ACTA que por cierto ahora se rescata en el seno del TLC.

Pero no est todo dicho, afortunadamente. El TLC tendr que ser aprobado por el Parlamento Europeo, y una movilizacin social contundente y a tiempo puede suponer una nueva victoria ciudadana y de la clase trabajadora. En Espaa los dos grandes partidos polticos, PP y PSOE, ya se han dado la mano para aprobar el proyecto. El acuerdo firmado en junio de 2013 entre el Partido Popular y el Partido Socialista en el Congreso recoga una peticin expresa al Gobierno para apoyar un rpido comienzo de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos de Amrica y la Unin Europea ambicioso y naturalmente beneficioso. Sin embargo, es an posible movilizar a las bases sociales para continuar luchando contra esta Unin Europea regresiva y antisocial.

Sugiero que comencemos cuanto antes por la pedagoga poltica llevando a todas partes esta antidemocrtica y miserable actuacin de las lites europeas. Y hundamos sus elitistas y distpicos proyectos con la misma fuerza y contundencia con la que tenemos que impulsar nuestras utopas.

Notas:

[1] Carta de I. Garca Bercero a L. Daniel Mullany con fecha 5 de julio de 2013 y titulada arrangements on TTIP negotiating documents.
[2] Intervencin durante el debate en el Parlamento Europeo de 22 de mayo de 2013: EU trade and investment agreement negotiations with the US.
[3] Comisin Europea (2013): Impact Assesment Report on the future of EU-US trade relations.

Fuente: http://blogs.publico.es/economia-para-pobres/2014/05/07/hundamos-su-union-europea/



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