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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2014

Entrevista a Clara Valverde Gefaell sobre Desenterrar las palabras (I)
El no nombrar lo que vemos y sentimos no es bueno para la salud de nuestra sociedad, el silencio otorga el horror

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


En memoria de los/as asesinados, desaparecidos, exiliados, torturados, represaliados, violadas, maltratadas, explotadas, exterminados/as en campos de exterminio, en memoria de sus hijos robados. En su honor, en recuerdo de Matilde Landa. Nunca habitar el olvido sobre ellos ni sobre ellas (tambin olvidadas aqu en ocasiones).

Profesora de enfermera jubilada por la Encefalomielitis Milgica (Sndrome de Fatiga Crnica), enferma rebelde , activista de y en el 15M, firme defensora de la sanidad pblica, escritora sobre biopoltica y resistencia, luchadora de amplio y largo recorrido, Clara Valverde Gefaell es coordinadora del Equipo Aquo de Formacin en la relacin teraputica, trauma generacional y activismo. Entre sus numerosos artculos y libros, cabe destacar No nos lo creemos. Una lectura del lenguaje neoliberal (Icaria, 2011)

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Despus de felicitarte y agradecerte por lo mucho a ti (directamente) debido tras la lectura de tu ltimo libro, me gustara preguntarte, en primer lugar, por sus alrededores (como dira Vctor Snchez de Zavala). Desenterrar las palabras? Qu palabras hay que desenterrar? Y cmo se desentierran las palabras? Desenterrar palabras o hechos?

CV: Somos los nietos, el producto, de un siglo mucha violencia poltica. Esa violencia poltica la vivieron en persona nuestros abuelos y nuestros padres, pero ellos estuvieron demasiado desbordados para poner palabras en sus emociones y emociones en sus palabras. Y no hicieron los duelos de tanto que se perdi. Todo eso se acumul en sus inconscientes y lo hemos heredado.

Hay que desenterrar las palabras. Claro que los hechos hay que desenterrarlos tambin, pero eso es cosa de los historiadores, politlogos, activistas de la memoria histrica y de muchos ms. Mi implicacin en este tema es desde la psicologa poltica. Se pueden desenterrar todos los hechos pero si no se ponen palabras en lo que ocurri, en lo vivido y cmo eso nos ha afectado y nos sigue afectando, seguiremos siendo una sociedad herida y paralizada.

Tenemos que poner palabras en los silencios heredados, en las emociones raras, hacer consciente lo inconsciente, hacer preguntas incmodas a nuestras familias, a nuestros compaeros y a nosotros mismos.

El subttulo del libro: Transmisin generacional del trauma de la violencia poltica del siglo XX en el Estado espaol. Aunque dedicas un captulo, escrito al alimn con Elena lvarez Girn, al concepto, luego te preguntar con ms detalle, nos resumes o aproximas sucintamente al concepto de transmisin generacional? Qu trauma es ese de la violencia poltica?

CV: Si en una sociedad, dicen los tericos de la transmisin generacional, no se elaboran los traumas causados por la violencia poltica de forma consciente y abierta, ya sea por razones externas (represin o estar luchando contra la represin) o internas (negacin y desbordamiento psquico), sus efectos nocivos interfieren en el funcionamiento social y poltico de futuras generaciones.

Estos efectos se ven en comportamientos individuales y grupales como, entre otros, en el miedo a hablar y cuestionar el poder, en la vergenza, en el victimismo, en la rabia explosiva, en la polarizacin y la necesidad de tener enemigos y en muchas otras manifestaciones.

La transmisin pasa de generacin en generacin a travs del inconsciente, esos silencios cargados de emociones, esos mensajes que comunican que no se deberan hacer preguntas, por las maneras de evitar y reprimir emociones.

El trauma es un evento, o en el caso de la violencia poltica, una serie de eventos que son tan impactantes que desbordan al ser humano. Lacan lo explic muy bien cuando dijo que el trauma es la experiencia no asimilada que no se puede simbolizar ni poner en palabras, una experiencia que no ha podido ser lenguaje, con lo cual no se ha incluido en la historia. Por eso tenemos que elaborar y poner palabras en lo que hemos heredado de esos traumas para poder incluir en la historia a todos y todas, a todos nuestros antepasados.

A qu violencia poltica del siglo XX en Espaa haces referencia? A la de la guerra civil fundamentalmente? Slo a esa?

CV: No, a toda la del siglo XX: el golpe de estado del 36, la guerra, la posguerra, el fascismo, la gran violencia que hubo durante la Transicin, etc.

Dedicas el libro a tu abuelo materno Wilhelm Gefll Fiel. Nos hace una pequea biografa de l? Cmo logr sacar a ciudadanos judos de las garras de la barbarie nazi?

CV: Sobre mi abuelo se podran escribir muchos libros. Todos los primos Gefaell hemos trabajado en recoger informacin y hacer el mapa del rbol de la familia de unas 10 generaciones. Contratamos a una arbolista especializada en el Holocausto para ayudarnos con algunos parientes que no localizbamos y para ver cmo estamos emparentados con los Gefaell de Israel y de otros pases. Tambin tenemos un blog interno con toda la correspondencia y fotos de nuestros antepasados Gefaell.

Mi abuelo, Willy Gefll, era un ingeniero viens que vino a Espaa a principios del siglo pasado para trabajar en la construccin la presa de Flix y luego en la electrificacin de la ciudad de Barcelona. No tena intencin de quedarse, pero se enamor y se cas con mi abuela, Pilar Gorostegui y tuvieron 10 hijos. Vivieron sobre todo en Madrid.

El abuelo Willy era judo pero no se lo dijo a nadie. Ya en Viena, de pequeo, no dijo que era judo para cantar en el Coro de los Nios de Viena. Su madre y sus hermanos venan a Espaa cuando l se cas a pasar los inviernos a verle y a huir del frio de Viena, pero como mi abuela Pilar no hablaba alemn, no se enter de que su familia poltica era juda. Y mi abuelo hizo todo lo posible para esconder esa informacin. Era rubio, de ojos azules y nadie sospech.

Cuando el nazismo aument en Austria, mi abuelo intent que su familia se viniera a Espaa, pero su madre y sus hermanos le decan: Willy, esto no va a ir a ms. Qu ms nos van a hacer?. Pues claro que fue a ms y la madre de mi abuelo, dos de sus hermanos y muchos otros familiares fueron exterminados en campos de concentracin. No fue hasta entonces que mi abuela Pilar, mi madre y mis tos supieron que el abuelo era judo. Tenemos las ltimas cartas de mi bisabuela y mi ta abuela Mina desde el campo de traslado en Viena y son desgarradoras.

Cuando mi abuelo muri en Madrid en 1953, al vaciar su despacho, se encontraron cartas procedentes de Estados Unidos de gente que, en alemn, le daba las gracias. Por esas cartas la familia supo que durante los ltimos 10 aos de su vida, mi abuelo haba falsificado pasaportes (no debera ser muy difcil ya que trabajaba en una compaa de patentes) y financiado el viaje a judos austriacos a travs de Espaa a Lisboa y de ah a los EEUU.

Tienes que escribir un libro sobre todo ello!

Hay ms. Yo, de pequea, en Washington DC, conoc a gente que mi abuelo haba salvado. Creo que la Gestapo se ola lo que estaba haciendo mi abuelo porque la unidad de la Gestapo que estaba en Madrid entonces, en los aos 40, visitaron a mi abuelo varias veces. Cuando le pregunt a mi madre sobre eso, me dijo que ella no saba por qu les visitaba la Gestapo.

Pero para m, personalmente, lo ms relevante de toda la historia de mi abuelo Willy, es el olvido y la negacin que se hizo en la familia de mi madre sobre los parientes muertos en el Holocausto, el silencio sobre todo eso y el sufrimiento sin palabras de mi abuelo. Despus de que supieron del Holocausto y de la desaparicin de la familia, no se habl ms, hasta nuestra generacin. El creer que el no hablar evita sufrimiento es un error. Lo nico que hace es aumentar el sufrimiento en la mente y pasarlo a las prximas generaciones.

Y pienso mucho en las frases de mi bisabuela, Pauline: Esto no va a ir a ms. Qu ms nos pueden hacer?. Creo que esas frases son muy relevantes hoy en da. Pensamos que los gobiernos neoliberales no nos van a hacer ms dao, que esta situacin que vivimos no va a ir a peor. Es peligroso negar la realidad que estamos viviendo.

Tambin dedicas el libro a Jos Mara Valverde Cano, el padre de Jos Mara Valverde. Dices: pas el resto de su vida en silencio escribiendo poesa. Nos explicas un poco la vida de tu abuelo paterno?

CV: Mi abuelo paterno era republicano pero no muy convencido. Era muy religioso. No estaba muy interesado en la poltica. Lo suyo era leer y escribir. Su pasin era la literatura. Escriba poesa religiosa. Viva entre libros. Tena una gran biblioteca en la cual mi padre creci y ya, desde los dos aos, lea todos los libros que le rodeaban.

Salvador, t conocas a mi padre y sabes que era alguien muy dulce, muy amable, muy abierto a hablar y a escuchar.

Sin ninguna duda!

Y de izquierdas.

Con menos dudas an!

Pero an con la buena relacin que yo tena con l, hay muchas cosas que no le pregunt sobre su padre y sobre la guerra, porque mi padre solo contaba una ancdota sobre la guerra y cada vez que la contaba se emocionaba mucho. O ms bien creo que escoga momentos de gran intensidad emocional para contar esa ancdota.

Qu ancdota era esa?

Era sobre cmo l y dos de sus hermanos, cuando tenan 10, 11 y 13 aos, tuvieron que irse a Francia solos para no morir de hambre, mientras su madre se quedaba en Espaa con los dos pequeos cerca de mi abuelo que estaba en la crcel, encarcelado por los republicanos. Era republicano y le encarcelaron los republicanos.

Los llantos de mi padre sobre su viaje a Francia me frenaban de preguntarle ms sobre por qu mi abuelo estaba en la crcel. Creo que mi abuelo tuvo diferencias con algunos republicanos. Pero no era una persona con grandes ideas polticas. Como digo, lo suyo era la religin y la literatura.

A mi padre no le pregunt ms sobre la guerra (aunque creo que vio todo tipo de horrores) porque no quera verle triste. Y a mi madre s le preguntaba sobre el Holocausto pero ella evitaba el tema y deca que no saba o que no se acordaba.

Con toda esa herencia cmo no voy a escribir un libro como el que he escrito?

Exacto, cmo no! Aades: sus silencios el de ambos- son ahora mis palabras. Cmo es posible que sus silencios se transformen en palabras tan sustantivas como las tuyas?

CV: Bueno, no s si son tan sustantivas. Mis abuelos callaron por miedo, por el momento histrico que vivieron y por su manera de ser. Yo no me puedo callar. Me he ganado la fama de inoportuna y a mucha honra. Seguro que tiene que ver con toda la herencia esa: siempre he tenido un espritu anti-autoritario y nombro lo que veo. He elaborado y sigo elaborando mi sitio en varias generaciones de mi familia. He luchado mucho contra mi tendencia a la negacin tan bien aprendida de mis antepasados. Pero ya se acab. Basta de negar, de fingir y de callar.

Entiendo y respeto el silencio de mis abuelos, pero no es algo que yo quiera repetir. El no nombrar lo que vemos y sentimos no es bueno para la salud de nuestra sociedad. El silencio otorga el horror.

Hablando de violencia poltica, el exilio lo es tambin en muchos casos. Tu familia se exili en 1967 tras un valiente e inolvidable gesto valverdiano y un comentario nunca olvidado sobre tica y esttica. Qu crees que significa el exilio para las personas que se ven obligadas a huir o a marchar de su pas?

CV: En el exilio se pierde mucho: sitio, idioma, familia, amigos, cultura, paisajes y todo lo conocido. Y se pierde eso para obtener seguridad y en muchos casos, para salvarse la vida. El exilio es un gran golpe que rompe el corazn y exige mucho del ser humano. Y deja huellas profundas.

Claro que tambin se aprende mucho y se conocen otras maneras de vivir. Y uno ve cosas de uno mismo que no hubiera visto en su propio pas. El exilio cambia a la persona y aunque algn da pueda volver a su pas, la persona ya nota que no es de aqu ni de all. Hay muchos autores palestinos que han escrito brillantemente sobre el exilio. Me encantan, sobre todo, los libros de Mourid Barghouti y la poesa de Mahmoud Darwish.

Tienes buen gusto! Entre los agradecimientos citas a los indgenas Cri de la Baha de James de Qubec, los Eeyou Istchii. Quines son estos indgenas? Qu tienes que ver t con ellos?

CV: Los ltimos cuatro aos que viv en Canad, los pas en el subrtico con los Cri. Se supona que tena que trabajar con ellos en temas de salud, como diabetes, pero las promotoras de salud me pidieron que colaborara con ellas trabajando en la elaboracin de su trauma histrico, de la colonizacin, que ellos llaman curacin, con sus ceremonias tradicionales.

Esa experiencia ya la cont en el libro En trnsito de sueo en sueo, pero bsicamente fueron unos aos impactantes y mgicos para m. Fui testigo de cmo una sociedad puede elaborar el dao causado por polticas genocidas. Yo ya haba trabajado 10 aos en el tema de la transmisin generacional del trauma de la violencia poltica con refugiados y exiliados en Canad. Pero con los Cri fue una experiencia muy especial. Creo que podramos aprender mucho de los indgenas canadienses sobre cmo llevar a cabo procesos y comisiones de verdad y reparacin.

Luego te pregunto tambin con ms detalle. Escribe el prlogo del libro Montse Armengou. Quin es Montse Armengou?

CV: Montse es cineasta y escritora y se dedica, sobre todo al tema de la Guerra Civil y el franquismo y su impacto. Sus documentales en TV3 son de gran importancia. Para los que no los hayan visto, estn disponibles en la web de TV3 y recomiendo, especialmente, ver el documental sobre el Valle de los Cados y el documental sobre la epidemia de la polio.

Me sumo a tu recomendacin. Afirma Armengou en su texto: As que psiclogos, periodistas, antroplogos, forenses, historiadores, etc que deberamos estar al servicio de las ms elementales polticas de reparacin impulsadas por el Estado, acabamos siendo los bomberos del rescate de la represin de la dictadura y, lo que es ms grave y vergonzoso, del olvido de la democracia. Es as?Es justa y equilibrada Armengou en su comentario?

CV: Montse da en el clavo. Las pocas personas en el Estado espaol que se interesan por la reparacin de la violencia poltica del siglo XX, son como bomberos: escuchan el dolor de los que relatan sus historias familiares en momentos puntuales, de forma informal, desorganizada, casi en secreto. No tenemos, como en tantos pases, comisiones de verdad y reparacin, procesos de elaboracin, espacios pblicos y amplios para la memoria histrica, para incluir y dignificar a nuestros abuelos, para hacer los duelos pendientes.

Tengo muchos correos de personas que han ledo mi libro y que necesitan que alguien les escuche ese ahora entiendo cosas de mi familia, de m mismo, de mi generacin, de nuestra historia. Lo nico que no estoy de acuerdo con Montse es sobre los psiclogos. No estn implicados en este tema. En todo el Estado espaol debe haber, como mucho, media docena de psiclogos que conozcan y trabajen con este tema.

Yo s que t y otras personas habis hecho el importante trabajo de buscar a un pariente desaparecido y luego hacerles un homenaje, devolverles la dignidad que merecen.

Menos, muchos menos de lo que deberamos haber hecho Y, adems, mucho antes.

Procesos y eventos as no deberan ser algo que se hace entre unas cuantas personas. Debera ser algo que vemos en las noticias todas las noches, en documentales. Todos en el Estado espaol deberamos participar y saber de todos los desparecidos.

En Canad, se puede seguir la comisin de verdad y reparacin todas las semanas por la televisin a medida que van de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, escuchando las historias del trauma, de los antepasados y del dolor de ahora. Y los nios de las escuelas primarias y secundarias van a los actos de la comisin a escuchar los testimonios. Toda la sociedad tiene que estar implicada. Porque los ms de 100.000 desaparecidos que an hay en el Estado espaol son los abuelos de alguien, alguien en su corazn an les espera. Todos les esperamos y necesitamos saber quin eran si queremos saber quines somos nosotros.

Bien, muy bien. Hablamos ahora de la introduccin. Su ttulo: No es solo pasado. Te parece?

CV: Claro, cuando quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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