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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2014

El 50% de los espaoles tiene ingresos inferiores a los 900 euros
La patronal gan la batalla salarial

Manuel Medina
Canarias-semanal.org


La batalla del gobierno y sus patrones, los empresarios, ha sido dura, pero finalmente lo estn consiguiendo. En el curso de los ltimos aos han estado forcejeando perseverantemente para lograr arrastrar hacia abajo el listn salarial. Peridicamente, controlaban a travs de encuestas el nivel de oposicin que los asalariados ofrecan a la hora de aceptar la precarizacin laboral. Pero los resultados obtenidos en estas encuestas no solo les permitan detectar esta resistencia, sino tambin construir sofisticadas campaas publicitarias para persuadir a los trabajadores de que en situaciones de crisis como la actual sera inaceptable aspirar a salarios "decentes". "Mejor poco que nada", fue el lema difundido a travs de sus medios de comunicacin. La campaa no fue dirigida exclusivamente a los que ya haban perdido su puesto de trabajo, sino tambin a aquellos otros a los que se amenazaba con la posibilidad de perderlo. Haba que implantar un nuevo y falso "sentido comn" en la mentalidad de la gente a travs del cual el asalariado pudiera llegar a convencerse de que la mejor forma de salvar parte de lo conseguido era entregarse en cuerpo y alma a la voluntad de su enemigo de clase.

Una "labor" concertada

La verdad es que la patronal no ha hecho sola su trabajo. Adems de con los apoyos de sus representantes en el Ejecutivo gubernamental, los grandes empresarios han contado con la contribucin inestimable de los intermediarios de las dos centrales sindicales amarillas, CCOO y UGT. El papel que ambas han jugado en la quiebra de la resistencia de los asalariados no ha sido irrelevante. En lugar de poner en pie de lucha a los que lo iban a perder casi todo si renunciaban a defender lo suyo, han llamado a los trabajadores a concertar acuerdos de recortes salariales con los patrones, haciendo pender sobre ellos la amenaza de los ERES.

Pero las razones que los dos "sindicatos" han tenido a la hora de desempear su obsceno papel de defensa de los intereses patronales no han sido nicamente las originadas por su largo proceso de degradacin ideolgica, aunque ste haya tenido una notoria influencia. Tras la felona sindical de las dos grandes centrales ha estado tambin el lucrativo negocio de los ERE, sobre el que solo hemos empezado a conocer los aspectos ms superficiales.

Vienen estas breves reflexiones a propsito de la ltima encuesta del CIS, que pone al descubierto la magnitud de los cambios que se han operado en el mapa salarial espaol. Segn el estudio sociolgico realizado por esta institucin oficial, el 48% de los espaoles -la mitad de los encuestados- estn viviendo con unos ingresos inferiores a los 900 euros. El 14,1% cobra entre 601 y 900 euros al mes. El 12,7% tiene unos ingresos que se encuentran entre los 301 y los 600. El xito de la patronal y del gobierno en su disputa con los trabajadores para lograr quebrar su resistencia a aceptar salarios misrrimos, o su negativa a reducir aquellos que perciban, es evidente. Difcilmente poda haber habido un resultado diferente con una clase obrera desorganizada y sometida a la influencia de formaciones sindicales que cada da se asemejan ms a los sindicatos norteamericanos de la dcada de los cincuenta que a organizaciones de clase.

Desaparicin de las "clases medias"?

Hay otro aspecto del informe del CIS que ofrece interesantes datos sobre los que reflexionar. Durante los ltimos decenios, los socilogos del sistema han estado perseverantemente empeados en hacer desaparecer el peso de la clase trabajadora. Estaban convencidos de que si lograban aplicar unos nuevos criterios de clasificacin social, en funcin de la cuanta de los salarios percibidos, el mapa de la divisin de clases en las sociedades modernas variara sustancialmente, y la preponderancia numrica de los trabajadores disminuira.

Se trataba de una simple operacin cosmtica: los asalariados mejor remunerados pasaban a engrosar las filas de lo ellos denominan "clases medias". Hasta entonces, se haba entendido que las clases medias estaban constituidas por pequeos comerciantes, pequeos empresarios o propietarios rurales con posesiones limitadas.

Pero la "nueva estructuracin" artificiosa que se inventaron los ingenieros del sistema iba a provocar efectos mgicos en el seno de no pocas sociedades occidentales. Entre los asalariados mejor remunerados empez a cundir la sensacin de pertenencia a una "nueva clase social" en ascenso, que tenda a imitar las formas, costumbres y valores de las lites realmente poderosas.

Sin embargo, la treta de los tericos empeados en ofrecer una cara ms amable al sistema capitalista era tan solo un espejismo que tena las patas muy cortas, como ahora la crisis ha terminado poner en evidencia. Y es que la clave para pertenecer a una clase social u otra no reside, como estos socilogos pretenden, en la cuanta de las percepciones mensuales, sino en la relacin que los individuos tienen con la propiedad de los medios de produccin. Si a cambio del trabajo desempeado recibes un salario, sers siempre un asalariado de cuyos emolumentos el patrn se encargar de arrancar las plusvalas que engordarn sus beneficios. Las ilusiones que no pocos trabajadores asalariados sustentaron durante aos -generalmente administrativos, profesionales, tcnicos...- de haber abandonado las filas del proletariado no fueron suficientes para que estas se convirtieran en realidad. La arrasadora fuerza del tsunami de la crisis ha servido para poner a cada uno en su lugar de la pirmide social. Otra cosa es que los sujetos afectados por semejante conmocin hayan sido capaces de asumirlo.

El hecho de que en los ltimos decenios se produjeran unas condiciones muy especficas en el desarrollo del capitalismo y en la correlacin de fuerzas en el planeta capaces de enmascarar aspectos de esa realidad, no implic que sta desapareciera. La clave de la bveda que mantiene en pie el edificio del capitalismo reside en la apropiacin de las plusvalas resultantes del proceso de trabajo por parte de los propietarios de los medios de produccin. Si tal apropiacin no se diera la existencia del sistema capitalista carecera de sentido.

Lo que dicen los datos del CIS al respecto

Los datos que ofrece la encuesta del CIS constatan que el 49,4% de los hogares espaoles viven con unos ingresos netos inferiores a 1.800 euros mensuales. Que un 15,2% de las familias ganan entre 1.201 y 1.800 euros al mes. Que las percepciones salariales del 14,2 % estn comprendidas entre 901 y 1.200 euros. Las familias que ingresan ms de 3.000 euros netos mensuales -en una media terica de dos salarios de 1.500 euros- alcanzan tan solo el 4,8%.

Nos encontramos, pues, ante unos porcentajes reveladores que nos obligan a preguntarnos: Dnde han quedado aquellas "clases medias" sobre las que los partidos de la socialdemocracia vergonzante y los sindicatos amarillos lanzaron sus reclamos de conciliacin de las clases sociales?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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