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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2014

De asesinatos comunes y campaas amaadas

Juan Carlos Monedero
Rebelin


La sensibilidad poltica del rgimen del 78 est a la altura de un vertedero. Si fueran decentes, habra mil motivos para detener una campaa electoral. Por ejemplo, cuando un tcnico de sonido se cae de una torre mientras est instalndola con prisas porque hay que salir al siguiente pueblo; cuando la furgoneta se sale de la carretera y los que montan el escenario se matan; cuando militantes y votantes tienen un accidente camino del mitin; cuando se ha suicidado un desempleado de larga duracin, familiar del cmara de televisin que busca el plano de alguno de los dos candidatos; cuando le da un infarto a un desahuciado mientras escucha en una plaza las mentiras del poltico de turno Tambin cuando es asesinado un servidor pblico por razones que tienen que ver con su desempeo en favor de la comunidad. Estara bueno.

Pero incluso en este ltimo caso el Partido Popular es capaz de ensuciar algo que debiera encontrarnos. Sin ningn tipo de conversacin con las dems fuerzas polticas, deciden suspender durante dos das los actos de campaa, obligando a todos los dems partidos a hacer lo mismo pues, de lo contrario, daran la sensacin de insensibilidad. Sin embargo, tanto el PP como el PSOE deciden mantener el debate en la televisin donde las dos estrellas del bipartidismo pueden llegar a todo el pas. Mtines s, debates en televisin no dice el partido al que perteneca la vctima (al igual que su asesina). Luego terminan retrasando un da ms el debate. Cuando los dems partidos han tenido que suspender sus actos del mircoles. Cmo no pensar en 2004, cuando el atentado de Atocha. El PP nos dijo que haba sido ETA y, unilateralmente, suspendi la campaa electoral. A ver si nos callaba esas 48 horas que les separaba del da de las elecciones. La hipocresa desborda. Pero vamos aprendiendo.

La Brunete meditica del PP ayer sali en tromba para hacer de la muerte de la militante del PP una oportunidad nica para hacer campaa. Un imbcil que le echaba la culpa a una vieta del diario satrico El Jueves del asesinato por haber criticado a la Presidente de la Diputacin asesinada (que acumulaba otros doce cargos en el pas de los seis millones de parados). Otro imbcil que deca que no iba a votar, pero que despus del asesinato de una persona del PP se haba decidido a hacerlo. Otra imbcil diciendo que detrs del asesinato estaban los escraches de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. El editorial insultante de El Mundo hoy diciendo que tenemos que dejar de pensar que la casta nos roba, nos miente y nos insulta porque slo por pensar eso estamos siendo cmplices de sucesos como los que han acabado con la vida de la Presidenta del Partido Popular en Len.

Es terrible que alguien muera por arma de fuego. O ahogado por cruzar el estrecho. O estrellado contra el suelo de la desesperacin. O en una fbrica sin medidas de seguridad. O en la crcel porque es pobre y no tiene influencias. La diferencia entre las muertes cotidianas y la muerte de Isabel Carrasco es que de las primeras no sabemos casi nada y de la segunda lo que nos han contado, sobre todo, han sido mentiras. Nadie nos informa de por qu se quitan la vida por su propia mano cada da -cada da- diez personas en nuestro pas. Y no nos han querido contar que la presunta asesina de la Presidenta del PP tambin era militante del PP, al igual que su hija, al igual que su marido polica (al que perteneca, al parecer, la pistola). Que haban tenido sus desencuentros en la pelea poltica interna. Y que entre ellos se traan relaciones que an estn por aclarar. Nada raro en ese partido donde cada dos por tres nos enteramos de alguna vuelta de tuerca ms en la pgina del escndalo. Es ms rentable presentar este hecho luctuoso como un asesinato poltico. Es mejor ser vctima que casta. An recuerdo cuando deseamos que detrs del accidente ferroviario de Angrois no hubiera razones ligadas a los recortes. El PP salio en tromba a insultar a los que sospechamos. Ahora ya sabemos, porque lo han dicho los jueces que, efectivamente, aquel accidente no tena que haber pasado. Pero el PP hizo, como siempre, caja electoral con el asunto. La hipocresa no se gasta.

Dentro de las mentiras hay otra que se ha deslizado con maneras de patronal. Nos han dicho que los motivos del asesinato eran laborales. Como si los trabajadores se la pasen matando a los que los despiden. Por eso hay que hacer ms represivo el cdigo penal. Que ya se sabe cmo se la gastan los currantes. Hoy esa interpretacin resulta an ms insultante cuando sabemos que unas trabajadoras gallegas pueden entrar en la crcel por luchar durante la huelga por sus derechos (tres aos de crcel por echar pintura en una piscina, cuando, como nos recuerda Ignacio Escolar, por abandonar delante de un hospital a un trabajador al que has contratado ilegalmente -no sin antes amenazarle- y que ha perdido un brazo -que has tirado a la basura- se pagan slo once meses).

Todo huele a casta. Incluidos los descerebrados -cierto que escasos- que han celebrado en ese recinto de valientes que es twiter el asesinato. Igual que lo han celebrado los patriotas del PP que no han dudado en ver la oportunidad electoral. Este pas a veces es muy feo. El Partido Popular sigue queriendo llevarnos a la Espaa de Los santos inocentes. El PSOE le hace el juego. No nos merecemos tanto bochorno. Es esencial que los partidos del 78 dejen de dictarnos los colores de nuestra democracia. Para que deje de ser tan gris.

Blog del autor: http://www.comiendotierra.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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