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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2005

Prlogo al libro "La impunidad imperial. Cmo EEUU legaliz la tortura y blind frente a la Justicia a sus militares, agentes y mercenarios"

Adolfo Prez Esquivel
Rebelin


Hannah Arendt seala que: el sufrimiento es una experiencia particular e incomunicable en que uno est cada vez ms sujeto a la necesidad, al dominio de las puras necesidades naturales. El torturado se reduce a una situacin en que habla la naturaleza en vez de la libertad, en vez de la conciencia. Habla el dolor, no la persona. La tortura es el instrumento de los que temen la personalidad, temen la responsabilidad, y desean convencerse una y otra vez de que la personalidad no existe realmente, que la libertad es ms dbil que la necesidad natural, de que se puede silenciar a la persona mediante las exigencias de la naturaleza. En el uso calculado de la tortura hay tambin una maldad especial. Se cierra a la persona frente al proceso de tal modo que infaliblemente gana el proceso. ( Violacin de la persona individual mediante la tortura)

Los Estados Unidos fue uno de los pases promotores de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos y promover la constitucin de las Naciones Unidas; los horrores vividos durante la Segunda Guerra Mundial, llevaron a la comunidad de las naciones a generar normas y condiciones de convivencia para evitar volver a repetir el drama que viviera la humanidad.

Lamentablemente en el tiempo esa voluntad fue cayendo y los valores y principios sustentados quedaron en lo formal y en muchos casos fueron violados sistemticamente.

Las tensiones internacionales se fueron agudizando y con el fin de la Guerra Fra, los EE.UU. fue avanzando en imponer su hegemona e intereses al resto del mundo, a travs de intervenciones armadas o ingerencia en los asuntos internos de otros pases, violando el Derecho Internacional; los Pactos y Protocolos; las Declaraciones y Convenciones internacionales; entre los que podramos sealar los Acuerdos de Kyoto y el Tribunal Penal Internacional, promulgados por las Naciones Unidas.

Respondiendo a sus propios intereses estratgicos, econmicos y polticos, acta en forma unilateral con total y absoluta impunidad, generando mayor inseguridad internacional, llevando al aumento de las tensiones y conflictos, como a la implantacin del terrorismo de Estado.

Debemos hacer memoria de la larga historia de intervenciones armadas en diversas partes del mundo por parte de los Estados Unidos, violando la soberana de los pueblos, como en Centroamrica con la intervencin abierta y encubierta a travs de la CIA contra el gobierno de la Revolucin Sandinista, en Nicaragua; que soport diez aos de guerra de baja intensidad; con un alto costo de miles de muertos y heridos.

La invasin a Panam a fin de derrocar y apresar a su ex aliado, el general Noriega, dejando un saldo trgico de muertes principalmente de mujeres y nios, vctimas de los bombardeos y la invasin por tropas norteamericanas.

Hait fue invadida en reiteradas oportunidades por los EE.UU. para imponer gobiernos tteres y dando apoyando a dictaduras que respondan a su poltica, como fueron los Duvalier y Cedrs.

Hait sufri recientemente una nueva invasin por tropas de EE.UU., Francia y Canad para derrocar al presidente constitucional Bertrand Aristide; generando antecedentes peligrosos para el resto de los pases del continente, al deponer, secuestrar y obligar a exilarse a un gobierno elegido democrticamente por el pueblo.

Muchas otras intervenciones militares jalonan la poltica de EE.UU. para preservar sus intereses econmicos y estratgicos; en un continente latinoamericano al que considera parte de su patio trasero.

La ms notoria de las intervenciones en los ltimos tiempos, es el apoyo poltico, militar y econmico a grupos opositores en Venezuela para derrocar al presidente Hugo Chvez; como la infiltracin de grupos armados mercenarios desde Colombia, en el intento de provocar un conflicto de baja intensidad, como lo hiciera en Nicaragua, el Salvador y Guatemala, con un alto costo en vidas humanas y la destruccin de la capacidad productiva de los pueblos.

EE.UU. depende del 15 por ciento del petrleo venezolano.

El bloqueo econmico impuesto en forma unilateral por ms de 45 aos contra Cuba, a pesar de las resoluciones de la ONU., son sistemticamente desconocidas por los EE.UU., redoblando su poltica de agresin y aislamiento del pueblo cubano.

A esto se suma los operativos de contrainsurgencia e intervencin con apoyo militar, econmico y logstico en Colombia, para la lucha contra las guerrillas; como la instalacin de bases militares diseminadas en todo el continente latinoamericano, como la de Manta, en el Ecuador.

Las prcticas aberrantes de torturas e invasiones a otros pases por parte de los EE.UU. no son nuevas; en algunos casos son directas y en otras indirectas; basta recordar que ms de 80 mil militares latinoamericanos fueron formados en las Escuelas de las Amricas en Panam y en las academias militares de los EE.UU. para implantar la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, basada en la polarizacin Este-Oeste. De esos centros surgieron los militares que dieron los golpes de Estado en sus pases, para imponer el proyecto de dominacin econmica y cultural

En los archivos del Terror descubiertos en Paraguay, se han encontrado manuales de torturas de la CIA, utilizados durante la dictadura del general Alfredo Strossner, utilizados para preparar a las fuerzas armadas y de seguridad e implementar mtodos aberrantes para imponer polticas de terror; como el secuestros, torturas y asesinatos, y la desaparicin de personas; aplicados tanto en la Argentina, como en toda Amrica Latina y otros pases como en Africa y Turqua.

Esa poltica del terror, y los mtodos de torturas, se impuso a travs del denominado Plan Cndor, y se extendi a diversos pases, como en Centroamrica, Per, Bolivia y Brasil; utilizaron operativos comandos de inter-fuerzas de los pases y el intercambio de prisioneros y operativos conjuntos en el secuestro, asesinato y desaparicin de personas , como el del chileno Orlando Letelier, en un acto terrorista enWashington; el atentado en Roma, para asesinar al ex ministro de Chile durante el gobierno de Salvador Allende; el doctor Bernardo Leiton, quien sobrevivi al atentado.

Los tentculos de el terrorismo de Estado se extendi con total impunidad, como el asesinato del ex presidente de Bolivia, general Torres en Buenos Aires y del Senador uruguayo Michelini; en la misma ciudad..

En su libro Montoya seala al l ex embajador norteamericano en Honduras, llamado el virrey John Negroponte, quien en la dcada del 70 y parte del 80, fue el artfice de preparar a la Contra para combatir a la Revolucin Sandinista en Nicaragua.

Es importante recordar que fue uno de los ltimos embajadores en Irak; es un especialista en contra-insurgencia y actualmente designado Director de Inteligencia Nacional de los EE.UU. por el presidente George Bush. Evidentemente no estamos frente a casualidades. Los intereses por las fuentes energticas como el petrleo, y los intereses geopolticos en la regin del Oriente Medio, como la profunda crisis econmica que afronta los EE.UU., han llevado al presidente Bush a lanzarse a la aventura de guerras con consecuencias imprevisibles.

El virrey Negroponte es uno de los responsable de las masacres en Centroamrica y en otros pases; aplicando la metodologa del secuestro y desaparicin de personas. Basta recordar su accionar junto a Henry Kissinger, cuando era Secretario de Estado; los operativos y su actuacin en Laos y durante el golpe de Estado en Chile por el general Augusto Pinochet. Estamos frente a la situacin de imponer el terrorismo globalizado.

La situacin actual que vive la humanidad y las guerras desatadas en Irak y Afganistn, como los atentados de la resistencia y la aplicacin de mtodos aberrantes, como las torturas, desapariciones y muertes; violan la Convencin de Ginebra y son semejantes a las utilizadas en Amrica Latina. Me traen a la memoria situaciones vividas y comprobar como esas polticas y metodologa continan aplicndose.

El lenguaje es un instrumento para ocultar la realidad; en ningn momento los EE.UU. habla de torturas; sino de excesos. Sealan que todo lo actuado es para devolver la democracia y la libertad a los pueblos, como Irak y Afganistn; mientras masacran a los pueblos que dicen liberar.

Soy un sobreviviente del terror de la dictadura militar argentina; se lo que es la tortura por haberla sufrido; como ser parte de un vuelo de la muerte el da 5 de mayo del ao 1977; donde arrojaban al mar a prisioneros, inyectados y con pesos para que sus cuerpos no floten. Que no me hayan arrojaron al mar, se debi a la fuerte presin de gobiernos de diversos pases; de las iglesias y organizaciones internacionales y sociales, quienes realizaron campaas solidarias para salvar mi vida.

Por experiencia se que el torturador no est solo; tiene quien lo apoye y avale en su trabajo de destruir u otro ser humano. Es necesario comprender como el sistema de dominacin logra transformar hombres y mujeres en monstruos, dispuestos a matar, torturar, violar y despus lavan sus manos de sangre y regresar a sus casas; aman a sus hijos, esposas o esposos y no tener cargos de conciencia.

Existen mecanismos de accin psicolgica para lograr que determinados grupos corporativos como las fuerzas armadas y las de seguridad, acten de acuerdo a ordenes superiores; la suplantacin de valores y justificaciones colectivas donde la culpabilidad se diluye a travs de la suspensin de las conciencias.

Los comportamientos colectivos conforman pertenencia y aprobacin de lo actuado; todos deben pasar por el fuego, es decir, torturar, violar, asesinar, lo que asegura el pacto de sangre y el silencio; el torturador sabe que no est solo, tiene pertenencia y proteccin de un grupo, de una fuerza que justifica su accionar y que responden a la denominada obediencia ciega; que lleva a compartir las responsabilidades y tener como objetivo valores que todo lo actuado es por el bien de la patria, contra el demonio del terrorismo internacional; en bien de valores superiores, religiosos y polticos.

Buscan el consenso de sectores de la poblacin. La re-eleccin de Bush, como presidente de los EE.UU. se basa en el miedo y en la desinformacin y manipulacin de los medios informativos. Esos mecanismos fueron utilizados por el nazismo, como por muchos gobiernos autoritarios surgidos de elecciones populares y no slo durante las dictaduras militares.

Pases llamados democrticos, porque votan, pero que continan aplicando la tortura, los secuestros y asesinatos.

La historia est llena de situaciones por donde transita el terror; y los mecanismos utilizados para justificar lo injustificable. Entre ellos podra sealar el primer genocidio del siglo XX contra el pueblo armenio en 1915; el holocausto durante la Segunda Guerra Mundial contra el pueblo judo y los gitanos; el genocidio y etnocidio del pueblo tibetano bajo la invasin China; las masacres por Rusia en los Balcanes y Chechenia; la situacin en los Grandes Lagos de Africa, que ha costado mas de siete millones de vctimas.

Muchas de estas masacres y violaciones de los derechos humanos, han pasado a los olvidos intencionados y esa actitud cmplice por miedo y omisin que determina que: de eso no se habla. Es el reino de la impunidad jurdica y el desconocimiento y debilidad de las instancias internacionales para aplicar el Derecho Universal.

Despus de la cada del Muro de Berln en 1989, muchos pensamos que el mundo entraba en una etapa de entendimiento y resolucin de los conflictos an vigentes; el fin de la Guerra Fra, era despertar a nuevas esperanzas en las relaciones humanas y de los pueblos; se esperaba la vigencia del derecho internacional que permitira afrontar los desafos ms urgentes de la humanidad; la lucha contra el hambre y la pobreza; la necesidad de implementar polticas y programas para el desarrollo y la cooperacin internacional.

Nos equivocamos, el mundo se ha vuelto mucho ms inseguro y el monopolio de la fuerza militar, econmica y poltica se ha centralizado en pocas manos del poder internacional y EE.UU. se ha transformado en un imperio. El Emperador George Bush ha abierto la Caja de Pandora y desatado las calamidades sobre la vida de los pueblos y se le esta volviendo incontrolable.

El imperio maneja los resortes del poder econmico y militar; el trfico de armas y drogas. La crisis econmica que afecta a la gran potencia hace necesaria la guerra para sostener su dficit y potenciar el complejo industrial-militar.

Las Naciones Unidas que se ha transformado en un cascarn vaco y sin ninguna incidencia en los problemas que afectan a la humanidad. Otros organismos responden a las polticas del imperio como el FMI y el BM. La Unin Europea que podra jugar un rol fundamental en el equilibrio mundial esta fracturada y sin capacidad de respuesta y supeditada a los dictados del imperio.

Para alcanzar sus objetivos a travs de la violencia de las armas y los condicionamientos econmicos y polticos, el Imperial exige inmunidad para sus soldados en otras partes del mundo, a fin de evitar que sean juzgados por los crmenes cometidos o que pudieran cometer.

El atentado terrorista del 11 de septiembre, le permiti al gobierno de George Bush actuar sin el consentimiento de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad; profundizar en sus polticas de dominacin, ante la impotencia de la comunidad internacional y el reclamo de los pueblos que alzaron su voz en el mundo para decirle No a la Guerra, la cual no pudo evitarse; la voz de los pueblos no fue escuchada.

Las torturas en Irak, y Afganistn, como en la base militar de EE.UU., en Guantnamo, Cuba, ponen en evidencia la falta absoluta de respeto a la soberana de los pueblos, transformando las bases en centros de torturas y aplicando mtodos aberrantes violando los derechos humanos.

El gobierno de los EE.UU., ha desarrollado todo un lenguaje que responde a sus intereses y justificativos; habla del terrorismo de diversos signos y levantado su cruzada internacional, utilizando los signos y smbolos religiosos vaciados de contenido.

Y a la vez se ha transformado en un Estado terrorista; poniendo en evidencia sus verdaderas intenciones, levantando falsas acusaciones para justificar sus acciones; como el uso de armas de destruccin masiva, nunca encontradas en Irak. El Imperio muestra su verdadero rostro marcado por la destruccin y la muerte.

Roberto Montoya ha investigado las violaciones de los derechos humanos por el poder imperial de los EE.UU. y la impunidad. Si algunas cosas se conocan y fueron ampliamente difundidas, como las fotografias de las crceles de Irak, el horror de los prisioneros torturados y algunos testimonios; muchos de esos hechos estaban dispersos.

Al sistematizarlos y poder profundizar en las polticas aplicadas y su metodologa permite comprender el drama profundo que hoy viven los pueblo invadidos y que afectan a toda la humanidad.

Montoya aborda una tarea dificultosa y con coraje, frente a mecanismos de censura y ocultamiento de la informacin. Los documentos y testimonios recogidos son utilizados con sobriedad y sin especulaciones, tratando de poner en evidencia los comportamientos y contradicciones de una gran potencia que hoy, a travs del poder militar, busca la dominacin mundial y no repara en los medios a utilizar, para alcanzar sus fines.

Entre la profusa documentacin recoge expresiones como las del general Mller quien busca justificar la actuacin de los soldados y las prcticas de la tortura, cuando habla de la importancia de conseguir resultados rpidos, en los interrogatorios..

Los hombres y mujeres soldados en Irak, responsables de aplican tormentos y vejaciones morales, fsicas y psicolgicas contra los prisioneros; han sealado en el juicio, despus del escndalo e indignacin internacional al difundirse las fotografas, donde se ven perros atacando a los prisioneros, o esas masas humanas desnudas obligndoles a actos denigrantes y donde sonriendo muestran a sus vctimas como si fueran animales, nos retrotraen a situaciones que vivimos en nuestros pases bajo las dictaduras militares.

El gobierno de los EE.UU. busca justificar lo injustificable y dejar un cono de dudas sobre la legitimidad de lo ilegitimo. La ley responde a sus propios intereses o tratan de alterarla para sus fines; son mecanismos que fueron utilizados por Hitler y muchos otros dictadores.

Los militares acusados de cometer torturas en las crceles de Irak y de hacen el trabajo sucio; en el juicio, sealaron que reciban rdenes de sus superiores.

Tanto el presidente Bush, como el Secretario de Estado Donald Rumsferl, y Tony Blair Premier de Gran Bretaa, no podan ignorar lo que pasaba en las crceles de Afganistn, e Irak, en la ya tristemente clebre Abu Ghraib, prisin que fuera utilizada por Sadam Hussein y actualmente por el ejercito de los EE.UU. con los mismos fines, de aplicar torturas, provocar muertes y el trato cruel y degradante violando los derechos humanos.

Vuelvo a insistir, los torturadores no estn solos, actan con el consentimiento de las autoridades y responden a rdenes militares; como de responsables de los gobiernos; dentro de esa poltica y metodologas se encuadran los mdicos que buscan mantener al torturado en condiciones de poder recibir mayor castigo y que no se les vaya; que no se les muera, a fin de poder continuar los interrogatorios.

Otros sectores cmplices son los equipos legales; los religiosos que avalan y justifican las torturas y sostienen a los torturadores sobre la necesidad de hacer el trabajo en bien de valores superiores , religiosos y ticos.

Los partidos polticos que consienten en forma abierta o encubierta los mtodos aplicados a los prisioneros, los jueces que callan y tratan de no aplicar la ley a quienes violan los derechos humanos.

La metodologa de aplicar la extra-territorialidad para evitar encuadrarse en la Convencin de Ginebra, y la negacin de una defensa justa a los prisioneros, sometidos a aislamiento, torturas, vejaciones.

Montoya ha recogido testimonios de prisioneros en Guantnamo, en Afganistn y en Irak. Denuncia los hechos y recoge informes de organismos internacionales como Amnesty Internacional . Human Right Watch; denuncia a la CIA y pone en evidencia el translado de prisioneros a pases donde se violan los derechos humanos.

Utilizan mecanismo que fueran experimentados durante las dictaduras militares en Amrica latina.

El informe de Schlesinger, que deba investigar los casos de torturas y crmenes de prisioneros en la prisin de Abu Ghraib: seala frente a la denuncias de la Cruz Roja Internacional; que hay que aplicar mtodos para sacar la informacin a los prisioneros.

El sistema buscar justificar las atrocidades y la impunidad de los crmenes cometidos, como la complicidad abierta o encubierta en ese juego perverso de la suspensin de las conciencias y donde el ser humano deja de ser sujeto para transformarse en objeto, y al que hay que someter a travs de las torturas y donde no habla la persona; porque ah no hay nadie.

El libro sobre la Impunidad Imperial, de Roberto Montoya pone al descubierto el horror y a los cmplices de los crmenes cometidos, como Gran Bretaa, Italia, Espaa, durante el gobierno de Jos Mara Aznar, quienes tambin son copartcipes y responsables de crmenes de lesa humanidad.

Tal vez los gobernantes y torturadores piensen que la impunidad es eterna y que no sern alcanzados por la justicia, pero los tiempos cambian y la Verdad y la Justicia llegan; tardan pero llegan.

Es necesario hacer memoria, reunir las piezas dispersas para reconstruir el caminar y los acontecimientos de la humanidad.

Es necesario recordar que los crmenes de lesa humanidad no prescriben en el tiempo.

Cuando analizamos la situacin actual, vemos que los viejos mtodos de represin, torturas y violaciones sistemticas de los derechos humanos y de los pueblos, tienen bases de experimentacin en otros pases, como el intercambio de prisioneros, las torturas y la impunidad. El operativo Cndor aplicado en el Cono Sur, del secuestro y asesinato en otras partes del mundo, como su aplicacin en nuestros pases, podemos verlo en la situacin actual donde EE.UU., vuelve a utilizar con la complicidad de gobiernos, los mismos mtodos aberrantes utilizados en Amrica Latina, y aplicados en Irak, Afganistn y Guantnamo.

La nica forma de no quedar sometido a la barbarie y quedar en un estado de indefensin, es poder llegar a tener la informacin correcta y en ejercer la resistencia social y cultural de los pueblo.

El imperio no respeta ningn derecho incluso, el del propio pueblo norteamericano sometido al miedo y a la manipulacin informativa.

Estamos frente a grandes desafos de la humanidad que vive una profunda crisis de valores, de un pas lder que atraviesa una etapa de oscurantismo y violencia, transformado en un imperio que se precipita hacia su propia autodestruccin, como bien lo sealara Abraham Lincold hace mas de cien aos y que el presidente Kennedy tomara como ejemplo en su discurso ante Asamblea General de las Naciones Unidas en el ao 1960.

Los pueblos del mundo deben reaccionar antes que sea tarde. Montoya hace un valioso aporte a la reflexin y lo hace a travs de la documentacin y sistematizacin de lo que vive la humanidad y las consecuencias que puede tener para la vida de los pueblos, las polticas impuestas por los Estados Unidos al mundo y las violaciones de los derechos humanos en crceles, como la metodologa impuesta a travs del Terrorismo de Estado.

Debemos hacer memoria, no para quedarnos en el pasado, la memoria nos debe iluminar el presente, porque es a travs del presente donde podemos generar nuevas condiciones de vida y proyectar el futuro de nuestras propias vidas, de nuestros pueblos y la humanidad.

Lo que sembramos recogemos, no hay otro camino. Los campesinos saben concretamente, a travs de la experiencia, que si plantan una semilla de maz, recogern el fruto del maz; si se planta la violencia, recogeremos violencia. Si tenemos la capacidad de la resistencia y el coraje de oponernos a la violencia podemos construir nuevos espacios y paradigmas para alcanzar lo que con fuerza sealamos en el Foro Social Mundial, Otro mundo es posible; esa es la esperanza y el aporte que Roberto Montoya realiza con su trabajo de investigacin, para poner a disposicin un valioso material que nos permita conocer y actuar en bien de la humanidad.

Buenos Aires, 4 de Mayo del 2005

Adolfo Prez Esquivel, fundador en los aos 70 del diario Paz y Justicia, precursor de los derechos de los obreros e indgenas latinoamericanos; encarcelado por la dictadura militar argentina de 1977 a 1978; recibi el Premio Nobel de la Paz 1980 por su lucha a favor de los derechos humanos y fue poco despus designado miembro del comit ejecutivo de la Asamblea Permanente de la ONU sobre Derechos Humanos. Ha participado en numerosas misiones internacionales por la paz en Nicaragua y en conflictos en Sudfrica, Oriente Medio, Afganistn y otros. Actualmente se dedica a la Fundacin Servicio, Paz y Justicia (SERPAJ) y al proyecto Aldea Nios para la Paz.

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