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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2014

Nigeria
El secuestro de las nias y la maldita herencia colonial

Soledad Bengoechea
Pblico


Ms all del horror por el injustificable secuestro de ms de 200 nias por el grupo islamista radical Boko Haram en el norte de Nigeria, hay que preguntarse por el caldo de cultivo de atrocidades como sta, el mismo que alimenta las frecuentes matanzas sectarias que ensangrientan, desde su independencia en 1960, el pas ms poblado (cerca de 170 millones) y la primera economa de frica, lo que no impide que el 70% de sus habitantes malvivan con menos de dos dlares al da.

Durante dcadas, Nigeria ha sido un pas olvidado del que, de vez en cuando, llegaban ecos imprecisos y negativos: centenares de muertos por el incendio de oleoductos saqueados por multitudes desesperadas, denuncias de grupos ecologistas por la destruccin del medio natural en un delta del Nger que nada en petrleo y naufraga en una guerra fruto de inconfesables intereses econmicos, informes de organizaciones defensoras de los derechos humanos sobre masacres cometidas por las corruptas e incompetentes fuerzas de seguridad, estallidos de origen tnico o religioso con incontables vctimas, estudios de organizaciones independientes que sitan al pas entre los ms corruptos del planeta Y, para los que por edad o dedicacin tengan una memoria ms larga, el recuerdo de la genocida y sangrienta guerra de Biafra (1967-1970), en la que se aplast la aventura secesionistas de los igbos del sureste al precio de ms de un milln de muertos, la mayora de ellos por hambre o enfermedades.

Nigeria es ahora noticia mundial por el impacto meditico de un secuestro masivo de nias en el Estado norteo de Borno, que hace que las mentes bienpensantes del Occidente civilizado descubran que, bajo el disfraz de un terico auge econmico que no ha logrado rescatar de la miseria a la mayora de la poblacin, hay un sustrato de injusticia y desigualdad, enconado por intereses externos, que nutre todo tipo de sectarismos, incluido el de Boko Haram. Este grupo, que se suele considerar franquicia atpica de Al Qaeda, defiende una versin intolerante del islam que abomina de la educacin de las nias y jvenes y pretende reducir a la mujer al papel de madre y ama de casa.

A la hora de buscar las causas ltimas del caos en Nigeria, se sealan desde la alarmante, progresiva y empobrecedora falta de agua y tierras de cultivo causada por el cambio climtico, hasta la rabia popular por la retirada de subsidios a la compra de gasolina, los abusos de las grandes compaas internacionales que explotan los recursos minerales, la torpeza e impotencia para arbitrar las diferencias entre los diversos tnicos y religiosos de unas autoridades y unas fuerzas de seguridad lastradas por la omnipresente corrupcin, la extendidacultura de la impunidad que deja sin castigo incluso los mayores excesos, la mezcla txica de religin y poltica (en palabras del Nobel Wole Soyinka), y hasta el choque de intereses entre las dos grandes potencias del siglo XXI: China y Estados Unidos. Un reciente artculo de Nazann Armanian ilustra algunos de estos aspectos.

Aunque se trate ya de un esfuerzo estril, parece pertinente aportar a las interpretaciones sobre el problema de fondo que se estn publicando el recuerdo y anlisis del pecado original del que, en ltimo extremo, deriva la enfermedad nigeriana: el desastroso proceso de independencia dirigido por la antigua potencia colonial, el Reino Unido. El error fundamental fue unir hace justo un siglo, por exclusivos motivos de inters propio como la eficiencia administrativa-, territorios histrica, cultural, religiosa y tnicamente muy diferentes, sin preocuparse por las disfunciones que esa decisin podra causar tras la independencia, 46 aos despus. O sea, el mismo error fatal que convirti en inviable Sudn, que origin tragedias como la de Darfur y que, a la postre, caus la divisin del pas.

El Norte de Nigeria es bsicamente musulmn, pobre en recursos y, como vecino del Sahel, muy afectado por la desertificacin que acelera el calentamiento global. El Sur, ms rico, incluye el delta del Nger rico en petrleo, tiene ms diversidad tnica, pero es mayoritariamente cristiano. Para hacer an ms explosivo este cctel, cada una de las regiones incluye importantes minoras religiosas y tnicas que tienden a considerarse oprimidas por la contraria, sin que el Gobierno central sea capaz de ejercer un efectivo papel conciliador. Dado el peso preponderante de los musulmanes en la poltica nacional, los cristianos se sienten especialmente amenazados, sobre todo en el Norte, donde temen que se les imponga la ley islmica, ms all de la terica proteccin que les brinda la Constitucin. Episodios como el secuestro de las nias agravan este sentimiento de indefensin.

Estas dos Nigerias, cuyas fronteras no son del todo ntidas, nunca se han mirado con tolerancia, aunque en algunos momentos dieron la impresin de que podran ser compatibles o, cuando menos, coexistir sin graves traumas. An es posible, pero el aumento de la desigualdad y la pobreza, la incompetencia de los gobernantes, la corrupcin, el auge del fanatismo sectario, el desplazamiento de centenares de miles de refugiados internos y la dinmica de la venganza y el revanchismo exige de las fuerzas polticas una altura de miras que parece ser un recurso en vas de extincin en el pas.

A estas alturas, quizs sea demasiado tarde para detener una degradacin que cuestiona el intento del Gobierno de Abuja de presentarse ante el mundo como la potencia emergente en frica, cuya economa, la primera del continente, ha superado hace poco a uno de los BRICS (Surfrica), y que pretende ser garante de la seguridad en inestables pases de la regin, con su contribucin, con frecuencia mayoritaria y decisiva, a misiones de mantenimiento de la paz, ya sea bajo la bandera de la ONU o la de la Unin Africana. Cuesta creer en la capacidad mediadora y de arbitraje de un rgimen para resolver problemas ajenos cuando se muestra tan incapaz de bregar con los propios.

Volviendo a Wole Soyinka, puede que lo que Nigeria necesite, como l indica, sea la emergencia de una nueva generacin de dirigentes que rompa con las dinmicas destructivas del pasado y se enfrenten desde una nueva perspectiva a sucesos como el secuestro de las nias que, en opinin del Nobel, no constituyen problemas aislados y temporales, sino que son resultado de dcadas de polticas equivocadas. Sera necesario un amplio consenso para promulgar y sobre todo y aplicar- una nueva Constitucin, basada en principios laicos universales y que consagrase derechos ciudadanos y econmicos, vitales para luchar contra la corrupcin, la desigualdad y la lacerante fractura social.

En cuanto al secuestro de las nias, lo ms pragmtico sera negociar el intercambio de prisioneros que propone Boko Haram, entre cuyas razones se encuentra el hecho de que el Gobierno ha dejado de la mano de Al una regin pauprrima y castigada por una sequa atroz, y que Ejrcito tambin secuestr a esposas de muchos de sus miembros, vctimas y verdugos al mismo tiempo, y objeto de una represin que ha diezmado sus filas y ha incluido torturas a muchos de sus presos.

Nada puede justificar el infierno que estn sufriendo las rehenes, pero esa no es la cuestin, sino la alta probabilidad de que el uso masivo de la fuerza, por mucho que se cuente con ayuda internacional, no garantice el xito de la operacin sino que, por el contrario, degenere en una matanza. Evitarlo debera ser la mxima prioridad porque, si hay alguien totalmente inocente en esta historia, son precisamente las nias, convertidas a la fuerza al islam y cuyo nico delito fue querer recibir una educacin que, en pases como Nigeria, suele ser la nica va lcita para escapar de la miseria.

Ellas son las principales damnificadas de tantos errores, cuyo origen cabe rastrear tan atrs como 1960, cuando Londres, gobernada por el conservador Harold Macmillan, otorg la independencia a su gran colonia africana. O, ms lejos an, hasta 1914, cuando el Gabinete del liberal Herbert Henry Asquith decidi unir dos colonias que nada tenan en comn y que nunca llegaron a sentirse del todo partes de un mismo pas. Recurriendo al tpico: aquellos polvos trajeron estos lodos.

Fuente: http://blogs.publico.es/elmundo-es-un-volcan/2014/05/15/nigeria-el-secuestro-de-las-ninas-y-la-maldita-herencia-colonial/ ,



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