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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2014

Volver al reino israelita

Gideon Levy
Haaretz

Traducido del inglz para Rebelin por J. M.


Los estados occidentales aspiran a ser liberales y abiertos mientras Israel se pliega sobre s mismo. Entonces, para qu necesitamos un presidente? Por qu no un rey?

Por qu un presidente? En realidad, por qu no un rey? Rey de Israel. En tanto Israel galopa hacia su pasado, basando su existencia y su carcter en lo que haba aqu (o no) hace miles de aos, no podemos descartar el restablecimiento de la monarqua: la monarqua unficada y los reyes. Por qu no un rey? No hay falta de candidatos, se trata de un procedimiento relativamente simple, sin duda ms sencillo que la eleccin de un presidente.

Si esto parece raro, entonces debemos preguntarnos si no es ms loco que aceptemos algunas otras "verdades" como si fueran "la Tor en el Sina" otra expresin bblica que se ha convertido en autnticamente israel?

El establecimiento del Estado de Israel en Palestina se basa en primer lugar en el pasado bblico de la tierra y en un anhelo que se transmiti de generacin en generacin. Sin la Biblia, podramos estar ahora en Uganda. Sin Abraham, Isaac y Jacob, podramos estar ahora en Birobidzhan. Perpetuar la ocupacin de los territorios tomados en 1967 hasta que sean una parte inseparable de Israel, de hecho, tambin se basa en primer lugar en ese pasado lejano. Samuel camin aqu y Rachel fue enterrada all, por lo que tambin debemos estar aqu y all. Ninguna otra ocupacin se justifica si no es con lo que fue, hace miles de aos, y al diablo con el presente doloroso. Suena loco? No a los odos israeles.

Pero esto no se detiene all. Ningn otro valor de Israel est ms arraigado que la abrazadora creencia de que los israeles son los mejores, el pueblo elegido, una luz para las naciones. Otra importacin de la mitologa bblica. Dios dijo eso en su camino de regreso, eso es lo correcto. La laicidad, la modernidad, el liberalismo? Todo muy bien, pero somos el "pueblo elegido", como dice El Libro de los libros. Tres menciones en el Libro de Isaas son suficientes para persuadirnos de que realmente somos "luz para las naciones." No hay una explicacin de la arrogancia israel y la burla prolongada del derecho internacional, las instituciones y la opinin pblica e internacional, excepto una conviccin interna profunda que esto es lo que somos. Surrealista, no es as?

No menos surrealista es el estado de los lugares sagrados. Los soldados prestan juramento en el muro occidental, las masas se postran en todas las mezquitas donde se ha declarado la tumba de algn personaje bblico. La conexin entre la tumba que es una mezquita cerca del checkpoint 300, que impone el sitio a la ciudad palestina de Beln, y la tumba de la matriarca Raquel -absolutamente nuestra matriarca- es tan sospechosa como el vnculo entre la mezquita de la calle Shuhada en Hebrn y la tumba de los patriarcas -absolutamente nuestros patriarcas-.

Pero el Israel aparentemente secular no slo santifica esos sitios, sino que tambin exige la soberana sobre ellos, como si existiera un vnculo evidente entre la santidad y la soberana. Lo hace nicamente por lo que cree que ocurri entonces y lo traduce al lenguaje de la ocupacin ahora.

Y luego viene la siguiente fase en el dudoso viaje de Israel a su pasado. Se compone de una variedad de leyes nacionalistas y de planes de planes de aprendizaje para las escuelas para el estudio del "patrimonio", tambin basados ​​en la mitologa y la teologa, en las creencias religiosas y mesinicas en lugar de temas de actualidad. Mientras los estados occidentales aspiran, o al menos dicen aspirar a ser liberales y abiertos, guiados por los valores universales y la globalizacin, Israel retrocede.

Israel se pliega sobre s mismo encerrndose en su pasado. La religin ocupa una parte central del pas. Sus exigencias de que se le reconozca como Estado judo y las leyes para convertirlo en eso lideran con confianza el camino hacia un estado halaj, basado en la ley religiosa juda. Ciertos crculos ya estn hablando seriamente de la reconstruccin del Templo. Todo lo que queda es la creacin de una dinasta y coronarun rey. Ese ser un cierre real del crculo, un vnculo inseparable de todo lo que ocurre aqu. Despus de todo, "el rey Bibi" ya ha sido ungido.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.590702

rCR



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