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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2014

El Salvador
Semillas, poder e imperialismo

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Controla el petrleo y controlars a los Estados, controla los alimentos y controlars a los pueblos. Henry Kissinger, Secretario de Estado de Estados Unidos 1973-1976.

 

La Procnsul de Estados Unidos en El Salvador, Mari Carmen Aponte, acaba de notificar que las autoridades imperiales necesitan recibir ms muestras de la lealtad del gobierno electo, no solo para poder recibir la donacin de $277 millones del FOMILENIO, sino para que pueda ser considerado un aliado y un amigo de los Estados Unidos.

El imperio ahora exige que se deroguen los acuerdos sobre Disposiciones Especiales y Transitorias para el Fomento de la Produccin de Granos Bsicos que desde 2013 permiten al Ministerio de Agricultura (MAG) comprar de forma directa y sin licitacin, semillas nacionales a los productores y productoras nacionales. De acuerdo a Aponte, de esta manera se quiere asegurar que las polticas econmicas nacionales se apeguen a las disposiciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado por El Salvador en 2004, y que las empresas norteamericanas puedan participar sin ninguna restriccin en los procesos de licitacin y compras gubernamentales de semillas.

La derogacin de este decreto supondr un retroceso en los pocos avances logrados en materia de autosuficiencia alimentaria observados durante la gestin gubernamental 2009-2014. El ao 2013, este decreto logr que las asociaciones y cooperativas agropecuarias abastecieran el 92% de las compras gubernamentales de semillas del sector pblico. Se espera que en 2014 este abastecimiento local de semillas pueda cubrir el 100% de la demanda del MAG. Como era de esperar, esta nueva imposicin del gobierno de Estados Unidos cuenta con el apoyo de las empresas que integran la Cmara Americana de Comercio (AMCHAM) y por supuesto, tiene el beneplcito de la Fundacin Salvadorea para el Desarrollo (FUSADES).

Se sabe que el control progresivo de los eslabones que componen la cadena agro alimentaria de un pas (insumos, financiamiento, tecnologa, semillas, produccin, comercializacin, almacenamiento, etc.) es una de las principales objetivos de la estrategia de acumulacin de capital de las empresas transnacionales en la fase del capitalismo global. Estas empresas han convertido a estas cadenas productivas no solo en negocios rentables, sino adems en un instrumento de control econmico, social, cultural y poltico de las personas que producen y/o consumen los alimentos provenientes de estas cadenas.

Un aspecto importante de esta estrategia es eliminar la capacidad de los productores y productoras locales de alimentos para conservar, reproducir y abastecerse de sus propias semillas. De esta manera, se logra que los sistemas productivos locales y el consumo de las comunidades pasen a depender del abastecimiento de semillas producidas y patentadas por las transnacionales. Para ello, se imponen disposiciones en los tratados de libre comercio, que obligan a los Estados nacionales a no poner restricciones al libre comercio e importacin de semillas, bajo la amenaza de ser sancionados econmica y/o polticamente.

En la actualidad, 10 empresas transnacionales controlan el 67% del mercado mundial de semillas, y dentro de stas, dos empresas norteamericanas (Monsanto y DuPont) y una empresa suiza (Syngenta), concentran el 47% del mercado. Por cierto, la empresa Monsanto adquiri en 2008 la empresa de semillas Cristiani Burkard, que representaba uno de los principales proveedores de semillas del gobierno antes de los decretos transitorios de promocin de granos bsicos, y que sera por tanto, una de las empresas norteamericanas ms favorecidas con la derogacin de estas disposiciones.

La penetracin de las transnacionales en las cadenas agroalimentarias de Centro Amrica se ha logrado mediante la accin coordinada entre organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo) y entre organizaciones oficiales de cooperacin bilateral (USAID) y agencias de cooperacin multilateral (Programa Mundial de Alimentos y Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura). Mientras los organismos financieros internacionales presionan por una parte a los gobiernos para que adopten medidas de liberalizacin del comercio de insumos y productos agropecuarios, como parte de las reformas econmicas que deben realizar para tener acceso a prstamos; las agencias de cooperacin, por otra parte, disean sus programas y proyectos de seguridad alimentaria y de competitividad rural a partir del modelo de cooperacin pblico-privado, que incluye medidas para fortalecer la posicin de las empresas transnacionales en los eslabones de la cadena agroalimentaria, como abastecedoras y/o como compradoras de insumos, productos, tecnologa, etc.

Estas estrategias cuentan con la complicidad (directa o indirecta) de los gobiernos y parlamentos nacionales, que se ven forzados a acatar estas imposiciones, para mantener los flujos de endeudamiento de las entidades financieras internacionales y/o los fondos de cooperacin no reembolsable de Estados Unidos y de la Unin Europea, an cuando esto implica una mayor dependencia alimentaria y la ruina de productores y productoras nacionales de alimentos. Pero puede suceder que, algunas veces, la correlacin interna de poder permite a algunos gobiernos y a algunos parlamentos, aprobar medidas que van en contra de la hegemona de las transnacionales y/o que apuntan al objetivo de la soberana alimentaria. Este parece haber sido la coyuntura de El Salvador durante los dos ltimos aos, que hizo posible el uso de disposiciones transitorias de fomento a la produccin nacional de granos bsicos, y la compra y uso de semillas nacionales para abastecer los paquetes agrcolas y otros requerimientos del sector pblico.

Sin embargo, esta coyuntura parece que est a punto de cambiar.

A su retorno de su vista oficial a los Estados Unidos, el presidente electo Salvador Snchez Cern ha asegurado que su gobierno cumplir con todas las condiciones que se han impuesto para otorgar los fondos del FOMILENIO, y ha reiterado su intencin de mantener el asocio para el crecimiento con Estados Unidos. En consecuencia, no sera de extraar que el gobierno electo ya se encuentre en proceso de preparacin de un plan alternativo para derogar estas disposiciones de proteccin a las semillas nacionales, y poder as cumplir con la nueva imposicin del imperio.

S algo nos ha enseado el neoliberalismo es que las polticas pblicas econmicas son ante todo y sobre todo, el resultado de relaciones de poder, que se expresan en la lucha de clases. Esta es la razn por la cual el neoliberalismo puso tanto empeo en debilitar y desmovilizar polticamente a los sindicatos y dems organizaciones sociales que podan salir a las calles y obligar a sus gobiernos a que no aplicaran reformas econmicas neoliberales y/o a que se retractaran de ellas. Por consiguiente, a lo mejor ha llegado el momento para que las organizaciones que forman parte de mesas y de redes que luchan por la soberana alimentaria y el desarrollo agropecuario nacional, salgan a la calle a obligar al gobierno y a los partidos polticos para qu acten a favor de la soberana alimentaria y de los intereses populares.

 

La autora es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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