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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2014

La abstencin como derecho

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla


La Junta Electoral Central ha ratificado recientemente lo que ya sabamos aunque muchos no quisieran enterarse: que la abstencin es un comportamiento tan democrtico como acudir a las urnas. Es un derecho reconocido en nuestras leyes y que, por ello, debe ser protegido, y por eso la oficina espaola de la Unin Europea ha sido obligada a retirar publicidad institucional llamando al voto. Los poderes pblicos no pueden actuar favoreciendo la opcin de votar frente a la de abstenerse, porque ambas son igualmente legtimas. Otra cosa es, lgicamente, la campaa de cada partido o plataforma electoral para atraer a los potenciales votantes, aunque algunos pensamos que la publicidad engaosa y la flagrante falsedad en los mensajes para no hablar del descarado incumplimiento posterior de lo que en estos se dice- debera estar de alguna forma castigada legalmente, como lo estn otros fraudes.

Es as que el derecho a votar no significa en modo alguno obligatoriedad legal ni tampoco moral, aunque lo digan algunos obispos- de votar, al igual que el derecho al divorcio no puede obligar a nadie a divorciarse o el derecho de manifestacin a salir con pancartas o banderas en das predeterminados porque ello interese a las instituciones. Lo que contradice una idea no por grotesca menos extendida: la de que quienes no votan no tienen luego derecho a protestar si consideran que las polticas que se llevan a cabo son perniciosas. Cualquier ciudadano posee tambin ese derecho: el de libre expresin, que incluye la crtica poltica, ms all de cul sea su comportamiento electoral. Y es que la obligacin de todo ciudadano no es votar sino pagar sus impuestos para hacer posible los servicios pblicos; no evadirlos, colocndolos en parasos fiscales o mediante ingeniera financiera, como hacen algunos distinguidos votantes.

A veces, pasa tambin como verdadera la afirmacin de que la abstencin equivale a pasotismo o a indiferencia respecto a los asuntos pblicos. Sin duda, existen muchos pasotas que nunca participan en elecciones, pero, adems de que sera adecuado analizar las causas de ese pasotismo, no son tambin pasotas un alto porcentaje de quienes s depositan su voto en las urnas como coartada para desentenderse de los problemas de la colectividad, eso s, con la conciencia tranquila?

La abstencin, si es consciente y razonada, supone una forma de participacin poltica tan legtima como la de votar a un partido u otro, echar en la urna una papeleta en blanco o convertirla en nulo (aunque en este sentido si votas en blanco o nulo te cuentan de todas maneras entre los votantes y esto se asimila a que apoyas el sistema, sea esta tu intencin o no). Es en los regmenes autoritarios o que temen que los ciudadanos sean libres para decidir qu hacer en cada convocatoria electoral donde el voto es obligatorio. En esos casos, los votantes, que han de ser todos los potenciales electores por temor a represalias, legitiman el sistema poltico a la fuerza. Contrariamente a lo que suele repetirse, no son las urnas la esencia de la democracia: hemos de recordar que en el franquismo tambin se votaba en elecciones municipales y hasta hubo algn referndum? Es la posibilidad de ejercer todos los derechos civiles, polticos, sociales y culturales, tanto individuales como colectivos, lo que constituye el ncleo de una verdadera democracia. Urnas existen en (casi) todos los pases, pero una democracia plena slo puede existir all donde se den las condiciones para que la inmensa mayora de la poblacin tenga acceso a una informacin adecuada sobre todos los asuntos, pueda debatir sobre ellos, decidir libremente al respecto y controlar que se cumpla lo decidido. La cuestin de cul sea el sistema ms adecuado para la toma de decisiones: democracia directa, representativa, delegada o una combinacin de ellas, slo cobra sentido dentro de este proceso.

Sobre estas bases, la abstencin puede constituir el modo de expresar un voto de protesta no ya contra este o aquel partido sino contra el sistema poltico mismo, aqu y ahora subalterno respecto a los intereses e instituciones del Mercado. Contra el bipartidismo de los que son equivalentes en lo esencial, aunque ahora protesten de que se seale esta equivalencia. Contra la partitocracia neocaciquil y corrupta que sufrimos. La abstencin tampoco tiene por qu ser una estrategia permanente a utilizar en todas las elecciones: puede ser perfectamente coherente, por ejemplo, votar en las elecciones locales y nacionalitarias y no hacerlo al supuesto parlamento europeo. Porque la reconquista necesaria del mbito de la poltica que no se reduce a las instituciones- no puede empezar sino por lo ms prximo, por el mbito de convivencia en el cual las personas no somos todava un simple nmero; all donde es menos difcil tomar conciencia de los problemas, movilizarse ante ellos e indagar en sus causas. Sin intentar la quimera de comenzar la casa por el tejado.

Isidoro Moreno. Catedrtico de Antropologa de la Universidad de Sevilla

Publicado en Tribuna de Diario de Sevilla y otros Diarios del Grupo Joly 19/05/2014

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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