Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2014

Querido Salman

Uri Avnery
Gush-shalom

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Hace aos me invitaron a una conferencia de la ONU sobre los refugiados palestinos en Pars.

Como israel, yo deba abrir el debate despus de que el representante palestino Salman Abu Sitta, un refugiado de una tribu de beduinos en el Negev, lo haba abierto como palestino.

Antes del debate me avisaron de que Abu Sitta era el ms extremo de los refugiados, un enemigo notorio de Israel. Cuando lleg mi turno me dijo que tena que elegir entre contestarle o leer el texto que haba preparado. Decid leer mi texto y promet que le invitara a una cena privada y discutira sus razones.

Cuando termin Abu Sitta me record esa promesa. Cenamos en un tranquilo restaurante de Pars y encontr en Abu Sitta una persona muy atractiva. Rachel, mi esposa, estaba profundamente conmovida, igual que yo, por el relato de su huda cuando era un nio durante la Nakba.

Abu Sitta, que en la actualidad esun contratista internacional muy rico, ha dedicado su vida a la difcil situacin de los refugiados palestinos y es, quizs, el mayor experto del mundo en la Nakba.

Esta semana recib de l una carta, que siento la necesidad de copiar aqu textualmente:

Querido Uri,

He ledo con gran inters su entrevista en Haaretz sobre su vida rica y llena de acontecimientos. Sigue aferrado a sus principios desde de los aos cincuenta cuando se enter de que la vieja doctrina no era ni viable ni moral.

Recuerdo vvidamente nuestra conversacin durante la cena en Pars con su amable esposa Rachel, bendita sea su alma.

Usted me describi sus das de infancia como un joven alemn con el nombre de Helmut, cuando se uni a la organizacin terrorista Irgun y cuando, llevando una ametralladora en una colina en Hulayqat (donde ahora hay un monumento a los cados en "honor" a esos soldados) observ el mar humano de los refugiados expulsados ​​marchando hacia Gaza por la orilla del mar.

Yo tambin le cont mi historia; cmo me convert en un refugiado sin siquiera ver a un judo en mi vida y cmo me pas aos para averiguar quin actu su nombre, su cara y su batalln.

Me recuerdo preguntndole "estara de acuerdo con mi regreso a mi casa si est a su lado?" Usted dijo enfticamente NO.

Escrib todo esto en mis memorias que se publicarn este ao en Europa y EE.UU.

Esto me recuerda una historia similar, pero con un final diferente. Me refiero a las reflexiones de una hija de la generacin del 48, la doctora Tikva Honig-Parnass. Es un relato conmovedor de cmo se enfrent a la verdad y la realidad siendo soldado del Palmaj yvio la grave injusticia cometida contra los palestinos. Desde entonces puso su energa para defender sus derechos, incluido el derecho al retorno.

No vi ninguna huella o indicio de retraccin en su entrevista o lo que he esperado, es decir, su reconocimiento del derecho de retorno o la expiacin y la solucin al pecado ms grande: la limpieza tnica de los palestinos. No sera apropiadoen la ltima estacin de una larga vida (y le deseo que sea lo ms larga posible) que usted se pare en las colinas (de nuevo) y grite para que todos oigan, resumiendo todas sus experiencias de vida, diciendo: los refugiados deben regresar, debemos arrepentirnos del pecado de la limpieza tnica?

Es demasiado pedir que un hombre de principios como usted haga esto? No lo pido en nombre de los palestinos, porque sin duda regresarn. Tengo la esperanza de que sera una corona a sus logros en la vida en los medios israeles.

Como he escrito en varias ocasiones, la historia de los judos yano estar marcadopor el presunto asesinato de Cristo ni por las atrocidades nazis de la Segunda Guerra Mundial, sino que estar indeleblemente marcada por lo que han hecho a los palestinos, deliberada y constantemente, sin remordimientos, lamento o antdoto, lo que refleja ese lado del espritu humano que no aprende de la historia y lo que lo vaca de su propia postura moral.

Saludos cordiales, Salman Abu Sitta.

Salman querido,

Me conmovi profundamente su carta. Me tom das encontrar el valor de responder. Trato de hacerlo lo ms sinceramente posible.

Yo tambin recuerdo vvidamente nuestra conversacin en Pars y escrib sobre eso en la segunda parte de mis memorias, que aparecereste ao. Puede ser interesante para que los lectores puedan comparar nuestras dos descripciones de la misma conversacin. Respecto a la escena cerca Hulayqat he escrito en la primera parte, que ya ha aparecido en hebreo.

Cuando fui herido en la guerra de 1948 decid que la misin de mi vida sera trabajar por la paz entre nuestros dos pueblos. Esperohaber sido fiel a esa promesa.

Hacer la paz despus de un conflicto tan largo y amargo es una tarea tanto moral como poltica. A menudo existe una contradiccin entre los dos aspectos.

Respeto a las pocas personas en Israel que, como Tikva, se dedican por completo a la parte moral de la tragedia de los refugiados, independientemente de las consecuencias para las posibilidades de paz. Mi propio punto de vista moral me dice que la paz debe ser el primer objetivo, antes y por encima de todo lo dems.

La guerra de 1948 fue una tragedia humana terrible. Ambas partes consideraron que se trataba de una batalla existencial, que su misma vida penda de un hilo. A menudo se olvida que la limpieza tnica (no era una expresin familiar en aquellos das) fue practicada por ambos bandos. El nuestro ocup grandes territorios, creando un enorme problema de los refugiados, mientras que el bando palestino logr ocupar slo pequeas reas judas, como la ciudad vieja de Jerusaln y el bloque de asentamientos de Etzion al sur de Beln. Pero ni un solo judo permaneci all.

La guerra, como la guerra de Bosnia despus, fue una guerra tnica en la que ambas partes trataron de conquistar la mayor parte del pas -vaco de la otra poblacin- como fuera posible.

Como participante y testigo presencial puedo atestiguarque los orgenes del problema de los refugiados son extremadamente complejos. Durante los siete primeros meses de la guerra los ataques a las aldeas rabes fueron una necesidad militar absoluta. En ese momento ramos el bando ms dbil. Despus de una serie de batallas muy crueles la rueda gir y creo que los dirigentes sionistas adoptaron una poltica deliberada de expulsin.

Pero la verdadera pregunta es: Por qu a los 750.000 refugiados no se les permite volver a casa despus del fin de las hostilidades?

Hay que recordar la situacin. Fue tres aos despus de que las chimeneas de Auschwitz y los dems campos se enfriasen. Cientos de miles de sobrevivientes miserables poblaban los campos de refugiados en Europa y no tena adnde ir, solo a Israel. Los trajeron aqu y apresuradamente ocuparon los hogares de los refugiados palestinos.

Esto no borra nuestra obligacin moral de poner fin a la terrible tragedia de los refugiados palestinos. En 1953 publiqu en mi revista Haolam Haz un plan detallado para la solucin del problema de los refugiados. Inclua (a) una disculpa a los refugiados y el reconocimiento en el principio del derecho al retorno, (b) el retorno y reasentamiento de un nmero sustancial, (c) una generosa compensacin a todos los dems. Desde que el Gobierno israel se neg a considerar la posibilidad de retorno de un solo individuo, ni siquiera se discuti el plan.

Por qu no estoy parado en una colina y clamo por el regreso de todos los refugiados?

La paz se hace entre partes que consienten. No hay absolutamente ninguna posibilidad de que la gran mayora de los israeles acuerden libremente el regreso de todos los refugiados y sus descendientes, que equivalen a seis o siete millones de personas, el mismo nmero que los ciudadanos judos de Israel. Este sera el fin del "Estado judo" y el comienzo de un "Estado binacional", al que el 99% de los israeles se opone enrgicamente. Esto slo puede imponerse por una aplastante derrota militar, lo cual es imposible en la actualidad debido a la superioridad militar infinita de Israel, incluidas las armas nucleares.

Puedo estar de pie en las colinas y gritar pero no traera la paz (ni la solucin) un paso ms cerca.

A mi juicio, esperar una solucin de aqu a un centenar de aos, mientras el conflicto y la miseria continan, en realidad, no es moral.

Salman querido, he prestado atencin a su exposicin.

Usted dice que Israel podra absorber fcilmente a todos los refugiados ubicndolos en el Negev, que est casi vaco. Eso es muy cierto.

La gran mayora de los israeles rechazara eso, porque estn resueltos con fiereza a tener una gran mayora juda en Israel. Pero tambin me pregunto: Cul es la lgica de eso?

Cuando me reun con Yasser Arafat en Beirut durante la guerra de 1982, visit tambin varios campos de refugiados palestinos. Pregunt a muchos refugiados si queran regresar a Israel. La mayora dijo que queran volver a sus pueblos (que fueron erradicados hace mucho tiempo), pero no a cualquier otro lugar de Israel.

Cul es el sentido de ponerlos en las duras condiciones del desierto en un pas dominado por el sionismo y de habla hebrea, lejos de sus lugares de origen? Querran sto?

Arafat y sus sucesores limitan su objetivo a una "solucin justa y acordada" dando al Gobierno israel un derecho de veto. Eso significa en la prctica, a lo sumo, el regreso de un nmero simblico.

Mi ltima propuesta es que el presidente israel se disculpe y exprese el profundo pesar del pueblo de Israel por su participacin en la creacin y la prolongacin de la tragedia.

El Gobierno de Israel debe reconocer el derecho moral de los refugiados a regresar.

Israel debera organizar el retorno de 50.000 refugiados cada ao durante diez aos (estoy casi solo en Israel exigiendo este nmero. La mayora de los grupos por la paz lo reduciran a un total de 100.000 personas).

Todos los dems refugiados deberan recibir una compensacin acorde con las indemnizaciones pagadas por Alemania a las vctimas judas. (Sin comparaciones, por supuesto.)

Con la fundacin del Estado de Palestina recibiran pasaportes palestinos y podran establecerse all, en su pas.

En un futuro no muy lejano cuando los dos estados, Israel y Palestina, finalmente puedan vivir uno junto a otro, con fronteras abiertas y con sus capitales en Jerusaln, tal vez dentro de un marco en toda la regin, el problema pierda su fiereza.

Me duele escribir esta carta. Para m los refugiados no son un "problema" abstracto, son personas con rostro. Pero no voy a mentirte.

Sera un honor para m vivir a tu lado (incluso en el desierto de Negev)

Salamaat.

Uri.

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1400258684/

rCR



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