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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2014

Las alianzas comerciales son solo parte del futuro pacto
El nacimiento de un siglo eurasitico

Pepe Escobar
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


HONG KONG.- Un fantasma persigue a Washington, la inquietante visin de una alianza china-rusa combinada con una expansiva simbiosis de comercio e intercambio de bienes a travs de gran parte de la masa continental eurasitica a costa de EE.UU.

Y no es ninguna sorpresa que Washington est ansioso. Esa alianza ya es un hecho en una variedad de maneras: mediante el grupo BRICS de potencias emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica); en la Organizacin de Cooperacin de Shanghi, el contrapeso asitico a la OTAN; dentro del G20 y a travs del Movimiento de No Alineados (NAM) de 120 naciones. El comercio y el intercambio de bienes son solo parte del futuro pacto. Las sinergias en el desarrollo de nuevas tecnologas militares tambin son de inters. Es seguro que Pekn quiere tener una versin del ultrasofisticado sistema de defensa area antimisiles ruso al estilo de La guerra de las galaxias despus de que se introduzca en 2018. Mientras tanto, Rusia est a punto de vender docenas de cazas jet Sukhoi Su-35 de ltima generacin a los chinos cuando Pekn y Mosc procedan a sellar una cooperacin en el terreno de aviacin e industria.

Esta semana debera deparar los primeros verdaderos fuegos artificiales en la celebracin de un nuevo siglo eurasitico en gestacin cuando el presidente ruso Vladimir Putin visite al presidente chino Xi Jinping en Pekn. Recordareis el Ductistn: todos esos oleoductos y gasoductos claves que cruzan de un lado a otro Eurasia para formar el verdadero sistema circulatorio de la vida de la regin. Ahora parece que tambin se firmar lo ltimo en acuerdos de Ductistn por valor de 1 billn [milln de millones] de dlares que se ha preparado durante 10 aos. En ese acuerdo el gigante energtico ruso controlado por el Estado, Gazprom, aceptar suministrar a la gigantesca Corporacin Nacional de Petrleo de China (CNPC), controlada por el Estado, 3.750 millones de pies cbicos de gas natural licuado diarios al menos por 30aos, a partir de 2018. Es el equivalente de un cuarto de las masivas exportaciones de gas de Rusia a toda Europa. La actual demanda diaria de gas de China es de cerca de 16.000 millones de pies cbicos diarios y las importaciones cubren el 31,6% del consumo total.

Es posible que Gazprom todava reciba la parte principal de sus beneficios de Europa, pero Asia podra ser su Everest. La compaa utilizar este meganegocio para aumentar las inversiones en Siberia oriental y toda la regin ser tambin reconfigurada como centro privilegiado de gas para Japn y Corea del Sur. Si queris saber por qu ningn pas clave de Asia ha estado dispuesto a aislar a Rusia en medio de la crisis ucraniana y desafa al gobierno de Obama no hay que buscar ms all del Ductistn.

Sale el petrodlar, llega el "gas-o-yuan"

Y luego, hablando de ansiedad en Washington, hay que considerar la suerte del petrodlar, o ms bien la posibilidad termonuclear de que Mosc y Pekn se pongan de acuerdo en el pago del acuerdo Gazprom-CNPC no en petrodlares sino en yuanes chinos. Apenas se puede imaginar un desplazamiento ms tectnico, en el cual el Ductistn se cruza con una creciente cooperacin poltica-econmica-energtica china-rusa. Junto a ella aparece la futura posibilidad de un impulso, dirigido de nuevo por China y Rusia, hacia una nueva moneda de reserva internacional en realidad un canasto de monedas que reemplace el dlar (por lo menos en los sueos optimistas de miembros de los BRICS).

Directamente despus de la decisiva cumbre china-rusa vendr una cumbre de los BRICS en Brasil en julio. Es cuando un banco de desarrollo de los BRICS de 100.000 millones de dlares, anunciado en 2012, nazca oficialmente como potencial alternativa al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial como fuente de financiamiento de proyectos para el mundo en desarrollo.

El gas-o-yuan refleja ms cooperacin de los BRICS a fin de soslayar el dlar, como en el caso de gas natural comprado y pagado en la divisa china. Gazprom incluso considera mercadear bonos en yuan como parte de la planificacin financiera de su expansin. Bonos respaldados en yuanes ya se comercializan en Hong Kong, Singapur, Londres y ms recientemente en Frankfurt.

Nada podra ser ms sensato que el nuevo pacto de Ductistn se pague en yuanes. Pekn pagara a Gazprom en esa moneda (convertible en rublos); Gazprom acumulara los yuanes y Rusia entonces comprara la mirada de bienes y servicios hechos en China en yuanes convertibles en rublos.

Es de conocimiento comn que los bancos de Hong Kong, de Standard Chartered a HSBC as como otros estrechamente vinculados a China por tratos comerciales han estado diversificando en yuanes, lo que implica que se convertira en una de las monedas de reserva de facto incluso antes de que sea totalmente convertible (Pekn trabaja extraoficialmente en un yuan totalmente convertible en 2018).

El trato ruso-chino del gas est inextricablemente vinculado a la relacin energtica entre la Unin Europea (UE) y Rusia. Despus de todo, la parte principal del PIB ruso proviene de ventas de petrleo y gas, as como su influencia en la crisis de Ucrania. Por su parte, Alemania depende de Rusia en un importante 30% de sus suministros de gas natural. Sin embargo, los imperativos geopolticos de Washington nutridos con la histeria polaca han llevado a empujar Bruselas a encontrar maneras de castigar a Mosc en la futura esfera energtica (pero sin poner en peligro las actuales relaciones en el terreno de la energa).

Hay consistentes rumores en Bruselas estos das sobre la posible cancelacin del proyectado gasoducto South Stream, de 16.000 millones de euros, cuya construccin debera comenzar en junio. Una vez terminado bombeara todava ms gas natural ruso a Europa, en este caso bajo el mar Negro (evitando Ucrania) a Bulgaria, Hungra, Eslovenia, Serbia, Croacia, Grecia, Italia y Austria.

Bulgaria, Hungra y la Repblica Checa ya han dejado claro que estn firmemente opuestos a cualquier cancelacin. Y probablemente no tenga lugar una cancelacin. Despus de todo, la nica alternativa obvia es gas del mar Caspio de Azerbaiyn, y no es probable que esto pase a menos que la UE pueda repentinamente reunir la voluntad y los fondos para un programa urgente a fin de construir el legendario oleoducto Bak-Tiflis-Ceyhan (BTC), concebido durante los aos de Clinton expresamente para soslayar Rusia e Irn.

En todo caso, Azerbaiyn no tiene capacidad para proveer los niveles de gas natural necesarios y otros actores como Kazajistn, plagados de problemas de infraestructura, o el poco fiable Turkmenistn, que prefiere vender su gas a China, ya estn fuera del cuadro. Y no hay que olvidar que South Stream, combinado con proyectos energticos subsidiarios, crear numerosos puestos de trabajo e inversiones en muchas de las naciones de la UE ms devastadas econmicamente.

A pesar de todo, semejantes amenazas de la UE, por poco realistas que sean, solo sirven para acelerar la creciente simbiosis de Rusia con los mercados asiticos. Para Pekn especialmente, es una situacin en la que ambas partes solo pueden ganar. Despus de todo, no hay comparacin entre energa suministrada a travs de mares vigilados y controlados por la armada de EE.UU. y permanentes yestables rutas terrestres desde Siberia.

Escoge tu propia Ruta de la Seda

Por cierto, el dlar estadounidense sigue siendo la mxima moneda de reserva global, involucrando un 33% de los valores en divisas extranjeras globales a finales de 2013, segn el FMI. Era, sin embargo, un 55% en el ao 2000. Nadie conoce el porcentaje en yuanes (y Pekn no habla), pero el FMI seala que las reservas en otras monedas en los mercados emergentes han aumentado un 400% desde 2003.

Se puede decir que la Fed est "monetizando" un 70% de la deuda del Gobierno de EE.UU. en un intento de impedir que las tasas de inters suban al cielo. El consejero del Pentgono Jim Rickards, as como todo banquero basado en Hong Kong, tiende a creer que la Fed est en quiebra (aunque no lo dirn oficialmente). Nadie puede llegar a imaginar la dimensin del posible futuro diluvio que el dlar de EE.UU. podra sufrir en medio de un monte Ararat de 1,4 trillones de derivados financieros. No hay que pensar, sin embargo, que se tratara del final del capitalismo occidental, es solo la decadencia de la fe econmica reinante, el neoliberalismo, que todava es la ideologa oficial de EE.UU., de la abrumadora mayora de la Unin Europea y de partes de Asia y de Suramrica.

En cuanto a lo que se podra llamar el neoliberalismo autoritario del Imperio del Medio, qu es lo que puede no gustar por el momento? China ha demostrado que es una alternativa orientada a los resultados del modelo capitalista democrtico occidental para naciones que quieren tener xito. Es construir no una, sino una mirada de nuevas Rutas de la Seda, masivas conexiones de ferrocarriles de alta velocidad, conductos, puertos, y redes de fibras pticas por inmensas partes de Eurasia. Estas incluyen una carretera del Sudeste Asitico, una carretera de Asia Central, una carretera martima del ocano ndico e incluso un ferrocarril a travs de Irn y Turqua que llega hasta Alemania.

En abril, cuando el presidente Xi Jinping visit la ciudad de Duisburg sobre el ro Rin, con el mayor puerto tierra adentro del mundo y directamente en el corazn de la industria del acero del Ruhr en Alemania, hizo una audaz propuesta: debera construirse una nueva Ruta de la Seda econmica entre China y Europa, sobre la base del ferrocarril Chongqing-Xinjiang-Europa que ya va de China a Kazajistn, luego a travs de Rusia, Bielorrusia, Polonia, y finalmente Alemania. Son 15 das en tren, 20 das menos que barcos de carga navegando desde el litoral oriental de China. Eso representara el decisivo terremoto geopoltico en trminos de integrar el crecimiento econmico a travs de Eurasia.

Hay que recordar que, si no hay cambios radicales, China est a punto de convertirse, y mantenerse, enla potencia econmica global nmero uno, una posicin que mantuvo durante 18 de los ltimos 20 siglos. Pero no lo contis a los hagigrafos de Londres, todava creen que la hegemona de EE.UU. durar, bueno, eternamente.

Camino a la Guerra Fra 2.0

A pesar de serios problemas financieros recientes, los BRICS han estado trabajando conscientemente para convertirse en una anttesis del original G8 y despus de expulsar a Rusia en marzo de nuevo un Grupo de 7 o G7. Estn ansiosos de crear una nueva arquitectura global para reemplazar la que fue impuesta despus de la Segunda Guerra Mundial y se consideran un potencial desafo al mundo excepcionalista y unipolar que Washington imagina para nuestro futuro (con su pas como robocop global y la OTAN como su fuerza de robo-polica). El historiador y animador imperialista Ian Morris en su libro War! What is it Good For?, defini a EE.UU. como el decisivo globocop y la ltima esperanza de la Tierra. Si ese globocop se cansa de su rol, escribe, no existe un plan B.

Bueno, existe un plan BRICS, o por lo menos es lo que quieren creer los BRICS. Y cuando los BRICS actan en este espritu en la escena global, conjuran rpidamente una curiosa mezcla de temor, histeria y pugnacidad en el establishment de Washington. Tomemos a Christopher Hill como ejemplo. El exsecretario de Estado adjunto para el este de Asia y embajador de EE.UU. en Irak es ahora asesor del Albright Stonebridge Group, una firma consultora muy bien conectada con la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Cuando Rusia estaba derrotada, Hill sola soar con un nuevo orden mundial hegemnico estadounidense. Ahora, cuando los mal agradecidos rusos han despreciado lo que Occidente ha estado ofreciendo es decir un estatus especial con la OTAN, una relacin privilegiada con la Unin Europea y cooperacin internacional en esfuerzos diplomticos estn, a su juicio, tratando activamente de resucitar el imperio sovitico. Traduccin: si no sois nuestros vasallos, estis contra nosotros. Bienvenidos a la Guerra Fra 2.0.

El Pentgono tiene su propia versin de esto dirigida no tanto contra Rusia como contra China que, afirma su think-tank sobre futuras guerras, ya est en guerra con Washington de numerosas formas. Por lo tanto si no es el Apocalipsis ahora, ser elArmagedn maana. Y sobra decir que cualquier cosa que vaya mal, mientras el gobierno de Obama gira descaradamente hacia Asia y los medios estadounidenses se llenan la boca sobre un renacimiento de la poltica de contencin de la era de la Guerra Fra en el Pacfico, todo es culpa de China.

Empotrados en el demencial arranque hacia la Guerra Fra 2.0 estn algunos risibles hechos en el terreno: el gobierno de EE.UU., con 17,5 billones de dlares de deuda nacional, y suma y sigue, considera un enfrentamiento financiero con Rusia, el mayor productor global de energa e importante potencia nuclear, tal como tambin promueve un cerco militar econmicamente insostenible alrededor de su mayor acreedor: China.

Rusia tiene actualmente un considerable supervit comercial. Los gigantescos bancos chinos no tendrn problema alguno para ayudar a los bancos rusos si los fondos occidentales se agotan. En trminos de cooperacin inter-BRICS, pocos proyectos superan un oleoducto de 30.000 millones de dlares que se est planificando y que se extender de Rusia a India a travs del noroeste de China. Las compaas chinas ya discuten vidamente la posibilidad de participar en la creacin de un corredor de transporte de Rusia hacia Crimea, as como un aeropuerto, astillero, y terminal de gas natural lquido en el lugar. Y se prepara otro gambito termonuclear: el nacimiento de un equivalente del gas natural a la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo que incluira a Rusia, Irn, y segn se informa al descontento aliado de EE.UU. Catar.

El (no definido) plan a largo plazo de los BRICS involucra la creacin de un sistema econmico alternativo que incluye un canasto de monedas respaldadas en oro que dejara de lado el actual sistema financiero global centrado en EE.UU. (No sorprende que Rusia y China estn acumulando todo el oro posible.) El euro una moneda sana respaldada por grandes mercados lquidos de bonos e inmensas reservas de oro tambin sera bienvenido.

No es ningn secreto en Hong Kong que el Bank of China ha estado utilizando una red SWIFT paralela para realizar todo tipo de comercio con Tehern, que sufre un duro rgimen de sanciones estadounidenses. Como Washington esgrime Visa y Mastercard como armas en una creciente campaa al estilo de la Guerra Fra contra ella, Rusia se propone implementar un sistema alternativo de tarjetas de pago y crdito que no est controlado por la industria financiera occidental. Un camino incluso ms fcil sera adoptar un sistema de Unin de Pagos chino cuyas operaciones ya han superado a American Express en volumen global.

Solo giro sobre m mismo

Es probable que ninguna cantidad de giros del gobierno de Obama hacia Asia para contener China (y amenazarla con el control de las vas energticas marinas de ese pas por la Armada de EE.UU.) logre que Pekn se aleje de su estrategia autodenominada de desarrollo pacfico, inspirada en Deng Xiaoping, con el propsito de convertirse en una potencia comercial global. El despliegue avanzado de tropas de EE.UU. o de la OTAN en Europa Oriental y otros actos al estilo de la Guerra Fra tampoco disuadirn a Mosc de un cuidadoso juego de malabarismo: asegurar que la esfera de influencia rusa en Ucrania se mantenga fuerte sin comprometer el comercio y el intercambio de bienes, as como los vnculos polticos con la Unin Europea, sobre todo, con el socio estratgico Alemania. Es el Santo Grial de Mosc: una zona de libre comercio de Lisboa a Vladivostok que (no por casualidad) se refleja en el sueo chino de una nueva Ruta de la Seda a Alemania.

Por su parte Berln, cada vez msalerta respecto a Washington, detesta la nocin de que Europa se vea atrapada en las garras de una Guerra Fra 2.0. Los dirigentes alemanes tienen problemas ms importantes, incluyendo el intento de estabilizar una bamboleante UE mientras evita un colapso econmico en la Europa meridional y central y el avance de los partidos de derecha cada vez ms extremistas.

Al otro lado del Atlntico, el presidente Obama y sus altos funcionarios dan toda la impresin de hallarse atrapados en sus propios giros, hacia Irn, hacia China, hacia las zonas fronterizas orientales de Rusia, y (pasando desapercibidos) hacia frica. La irona de todas esas maniobras militares para comenzar es que en realidad ayudan a que Mosc, Tehern y Pekn refuercen su propia profundidad estratgica en Eurasia y otros sitios, como se refleja en Siria o, crucialmente, cada vez en ms pactos energticos. Tambin ayudan a reforzar la creciente cooperacin estratgica entre China e Irn. La incesante narrativa del "ministerio de la verdad" de Washington sobre todos estos eventos ignora ahora cuidadosamente el hecho de que sin Mosc Occidente nunca se habra sentado a discutir un acuerdo nuclear definitivo con Irn o habra conseguido un acuerdo de desarme qumico de Damasco.

Cuando las disputas entre China y sus vecinos del Mar del Sur de China y entre ese pas y Japn por la islas Senkaku/Diaoyou se sumen a la crisis de Ucrania, la inevitable conclusin ser que tanto Rusia como China consideran que sus zonas fronterizas y vas martimas son de propiedad privada y no van a aceptar tranquilamente los desafos sean mediante expansin de la OTAN, cerco militar de EE.UU., o escudos de misiles-. Ni Pekn ni Mosc tienden a la forma usual de expansin imperialista, a pesar de la versin de los eventos que se suministra actualmente a los pblicos occidentales. Sus lneas rojas siguen siendo de naturaleza esencialmente defensiva, no importa las bravatas que a veces se urlizan en su proteccin.

Sea lo que sea lo que Washington quiera, tema o intente impedir, los hechos en el terreno sugieren que en los prximos aos Pekn, Mosc, y Tehern se acercarn, lenta pero seguramente, creando un nuevo eje geopoltico en Eurasia. Mientras tanto, EE.UU. perplejo parececmplice en la deconstruccin de su propio orden mundial unipolar mientras ofrece a los BRICS una autntica oportunidad para tratar de cambiar las reglas del juego.

Rusia y China en modo de giro

En el mundo de los think-tanks de Washington se ha reforzado la conviccin de que el Gobierno de Obama debera concentrarse en una reedicin de la Guerra Fra mediante una nueva versin de la poltica de contencin para limitar el desarrollo de Rusia como potencia hegemnica. La receta: armar a los vecinos de los Estados del Bltico para contener a Rusia. La Guerra Fra 2.0 existe porque desde el punto de vista de las elites de Washington la primera nunca ha terminado realmente.

Sin embargo, por mucho que EE.UU. pueda luchar contra la emergencia de un mundo multipolar, con mltiples potencias, los hechos econmicos en el terreno apuntan regularmente a semejantes tendencias. Sigue existiendo la pregunta: Ser lenta y razonablemente digna la decadencia del "hegemn" o arrastrar consigo a todo el mundo en lo que ha sido llamada la opcin Sansn?

Mientras contemplamos el desarrollo del espectculo, sin que haya a la vista una jugada final, hay que recordar que una nueva fuerza crece en Eurasia y que la alianza estratgica china-rusa amenaza con dominar su regin vital junto con grandes trechos de su parte interior. Ahora eso es una pesadilla de proporciones "mackinderescas" desde el punto de vista de Washington. Hay que pensar, por ejemplo, en cmo lo vera Zbigniew Brzezinski, el exconsejero nacional de seguridad que se convirti en mentor en poltica global del presidente Obama.

En su libro de 1997 El gran tablero de ajedrez, Brzezinski argument que la lucha por la primaca global seguir jugndose en el tablero de ajedrez eurasitico del cual Ucrania era un eje geopoltico. Si Mosc recupera el control de Ucrania, escribientonces, Rusia recuperar automticamente los medios para convertirse en un poderoso Estado imperial, abarcando Europa y Asia.

Esta sigue siendo la mayor parte de la justificacin tras la poltica imperial de contencin estadounidense del exterior cercano europeo, de Rusia al Mar del Sur de China. Sin embargo, sin una jugada final en el horizonte, no hay que perder de vista un giro de Rusia hacia Asia, China girando por el mundo y los BRICS trabajando intensamente en el intento de realizar un nuevo Siglo Eurasitico.

Pepe Escobar es corresponsal itinerante de Asia Times/Hong Kong, analista de RT, y colaborador regular de TomDispatch. Con un captulo sobre Irn, es editor colaborador deThe Global Obama: Crossroads of Leadership in the 21st Century .

Copyright 2014 Pepe Escobar

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175845/tomgram%3A_pepe_escobar%2C_who%27s_pivoting_where_in_eurasia/

rCR



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