Portada :: EE.UU. :: 60 Aniversario del bombardeo de EEUU en Japn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2005

60 Aniversario del bombardeo atmico norteamericano
Lecciones no aprendidas de Hiroshima y Nagasaki

Nyliam Vzquez Garca
Juventud Rebelde


Cuando el 6 de agosto de 1945 Hiroshima se estremeci con la bomba atmica, el mundo cambi para siempre. Las ms de 90 000 vidas segadas en apenas unos segundos por el ensayo del estadounidense, ultrasecreto y millonario Proyecto Manhattan, no fueron suficientes para detener la carrera atmica en la que luego se ha sumido la Humanidad. Aunque las naciones han asistido, ciertamente con distancia, a los efectos latentes de la radiacin atmica sufrida por las poblaciones tanto de Hiroshima como de Nagasaki centenares de miles de personas han muerto en estos 60 aos la tragedia parece no conmover lo suficiente.

Desde entonces no solo han aumentado el nmero de pases que poseen armas nucleares, sino que tambin crece el inters por desarrollar an ms estas mortferas tecnologas. Paradjicamente, la desaparicin del mundo bipolar no acab con el peligro de confrontacin nuclear. Ms bien se ha incrementado, por la inseguridad que genera el enemigo desconocido, siempre oportunamente etiquetado con el rtulo de terrorista.

En este contexto, la administracin de Estados Unidos ha aprovechado la guerra contra el terrorismo para revitalizar su programa nuclear. En la nueva concepcin de defensa del imperio, el Congreso aprob un polmico punto. Desde el 2003, se levant el veto que pesaba sobre la investigacin acerca de los mininukes armas nucleares de menos de cinco kilotones, casi un tercio del tamao de la bomba de Hiroshima cuyo objetivo no sera la disuasin para el resto del planeta, como durante la Guerra Fra, sino usarlas en los mltiples escenarios blicos construidos para mantenerse como potencia mundial.

Los halcones del Pentgono han justificado la fabricacin de las minibombas aduciendo su menor tamao y el que supuestamente disminuyen los daos colaterales. Sin embargo desde las famosas bombas inteligentes utilizadas en la guerra en Kosovo, sabemos que esa clasificacin maquiavlica encierra para los norteamericanos cualquier cosa, desde una guardera infantil hasta un convoy de refugiados.

Las ltimas aventuras blicas emprendidas por EE.UU., desde la primera Guerra del Golfo hasta la reciente invasin a Iraq han garantizado los escenarios para probar nuevos armamentos, que lejos de disminuir las bajas civiles, han hecho crecer sus cifras hasta niveles espeluznantes. Expertos militares aseguran que durante las guerras de la segunda mitad del siglo XX, el porcentaje de vctimas civiles pas del 10 al 90 por ciento.

Con 77 000 toneladas de uranio empobrecido en 103 plantas nucleares y milln y medio en los laboratorios, segn las cifras del Pentgono, Estados Unidos obvia tanto el Tratado de No Proliferacin Nuclear como el de Defensa anti-balstica (AMB) de 1972.

Las normas de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN), que EE.UU encabeza, son una prueba ms de la falacia. Ellas, ordenan los bombardeos a gran altura ms de 5 000 metros para proteger a sus pilotos de las defensas antiareas. Y por supuesto a esa distancia resulta imposible diferenciar visualmente entre civiles y militares. Por otra parte, aunque los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido, empleados durante la primera guerra del Golfo en 1991, fueron declaradas ilegales por la ONU, el ejrcito estadounidense los sigui utilizando en los Balcanes y en la invasin de Iraq.

Como corresponde a los intereses estratgicos de la Casa Blanca en su escalada mundial, cualquier pas, figure en sus listas negras o no, podra estar en peligro. Basta que se inventen una amenaza para la seguridad nacional, armas de destruccin masiva o cualquier otro pretexto para que exista la posibilidad de que otros sientan en carne propia lo sufrido por los japoneses.

El riesgo mayor es que la impunidad puebla los crteres del doble discurso de Bush, que por un lado arremete contra Corea del Norte y su programa energtico nuclear, y por el otro, planea el uso de las minibombas.

La filosofa terrorista de la cpula poltica y militar estadounidense no ha variado. Las minibombas y cualquier otro invento blico solo demuestran que sus tcnicas son las mismas. La amenaza permanente de la destruccin de la especie humana se convierte en el juego de la ruleta rusa. Mientras, las lecciones no aprendidas de Hiroshima y Nagasaki, se reflejan en lo ocurrido en Vietnam, Kosovo, Afganistn e Iraq, como muestra indeleble del desprecio del imperio por los pueblos.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter