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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2014

Una teora del cerco invertida?

Ariel Goldstein
Rebelin


Durante el ltimo y breve gobierno de Pern (1973-1974), despus de su retorno del exilio, los sectores de izquierda de la Juventud Peronista sostenan como explicacin para su difcil comunicacin con el veterano lder argentino y su opcin por polticas que adscriban al peronismo ortodoxo, la llamada teora del cerco. Esta teora explicaba que, en tanto Pern se rodeaba en su entorno ntimo de figuras de derecha como su Ministro de Bienestar Social, Jos Lpez Rega o su esposa Isabel, entre otros personajes, no se podra establecer una autntica comunicacin con los sectores de la izquierda peronista. Cuando una comunicacin efectiva, alejada de las malas influencias se produjera, el proceso poltico peronista recuperara su autntico sendero revolucionario. Para decepcin de muchos, el desarrollo posterior de los acontecimientos indicara un rumbo distinto al imaginado entonces por la izquierda peronista.

Mientras actualmente en la Argentina los sectores conservadores del peronismo y la derecha van instrumentando en torno a las legtimas demandas de seguridad un discurso que comienza a testear cunto es posible volver atrs con ciertos avances progresistas de la ltima dcada, -de lo cual es un ejemplo la colocacin del debate sobre una vuelta del servicio militar obligatorio defendida por el Ministro de Seguridad de Daniel Scioli, Alejandro Granados-, algunos sectores del kirchnerismo progresista debaten sobre la sucesin del 2015 en un tono que se asemeja a una reedicin de la teora del cerco (no puesta en estos trminos por ellos), pero esta vez en clave invertida.

Es decir, como las encuestas proclaman como presidenciable a Scioli en el espacio de confluencia entre el peronismo tradicional y el kirchnerismo, lejos de sus adversarios, la estrategia del kirchnerismo progresista consistira hacia 2015 en tender un cerco en torno al mismo a partir de organizaciones progresistas que condicionarn su apoyo a la continuidad de las polticas de signo igualitario.

Sin embargo, el peronismo, movimiento que se ha caracterizado histricamente por su verticalidad y que configura su existencia a partir de la unanimidad constituida en torno a la figura del lder, as como por resultar una mquina de poder que asegura la fidelidad de los gobernadores a partir de la distribucin de recursos que bajan desde el Estado Nacional, difcilmente permita un xito de esta estrategia. As como Kirchner hizo con Duhalde durante su primer gobierno, desentendindose de su figura tan pronto como pudo constituir su propio capital poltico presidencial, Scioli en el poder podra hacer lo mismo con el progresismo kirchnerista. Si en los 70 se crea en el buen contenido de Pern que no poda aparecer por el bloqueo de Lpez Rega e Isabel, en una idealizacin para no tener que cuestionar el mito constitutivo de la figura del lder, ahora se cree en un contenido malo pero que sera bloqueado a partir del cerco kirchnerista progresista. Peligrosamente y esta vez como farsa (Marx dixit), existe la posibilidad de que la ortodoxia peronista se trague nuevamente con el argumento de la unidad las esperanzas de quienes habitan de modo progresista al interior del kirchnerismo. Por supuesto, esto no es inevitable, pero es bueno estar prevenidos.

 

Mg. Ariel Goldstei, Becario del Conicet en el Instituto de Estudios de Amrica Latina y el Caribe (IEALC). Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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