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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2014

Historia sin vergenza

Camilo de los Milagros
Rebelin


Voy a apostar que no existe sobre las montaas antioqueas y cafeteras un solo pueblo sin monumentos al hacha ni odas a los fundadores, retorcidas epopeyas cantando prodigios del caf, la tenacidad de una raza valiente, con gallarda inmortal, titnica.

Absurda raza. Mentirosa. Traidora y aficionada al juego, a la baraja y el aguardiente. Raza? Cul raza? si slo nos queda puro el hijueputa y lo estamos negando todava, tartamudeaba el poeta pereirano Luis Carlos Gonzlez.

La moderna investigacin sobre Antioquia y el viejo Caldas es una historia sin vergenza, en el sentido de perseguir las manchas de las familias antioqueas, tan nobles ellas. Encuentra un nacimiento turbio a las haciendas y las fortunas. Muestra la cicatriz de la colonizacin atravesada por el despojo, la especulacin srdida y la injerencia de terratenientes, polticos y caudillos (casi siempre la misma cosa), que aprovecharon el desmonte de las tierras baldas para levantar fortines electorales y econmicos. Parece acuerdo tcito de sta nueva generacin de historiadores pararse en la emblemtica obra de James Parsons La Colonizacin antioquea, con el nico propsito de destrozarla. Aquel, que era un norteamericano obsesionado con la pujanza de Medelln, escribi el primer tratado serio acerca del proceso de poblamiento que parti primero del Oriente antioqueo y luego del Suroeste, siguiendo las cordilleras siempre al sur. Sin embargo cometi un error imperdonable: vio en la templanza de los colonos a sus propios antepasados puritanos que conquistaron el Oeste gringo, al punto de bautizar los paisas como Yankees de Suramrica, contribuyendo desde una postura cientfica slo en apariencia, a cimentar una mitologa de civilizacin, progreso y superioridad cultural de un grupo poblacional que se caracteriza hasta hoy por un catolicismo furioso amn de valores tan endogmicos como conservadores. La leyenda dice que la sociedad construida en torno al caf y el desbroce de las selvas fue igualitaria y pacfica, lo que explicara su prosperidad.

Luego de evidencias relevantes fundadas en trabajo de archivo, la colonizacin queda desnuda de fbulas. Un acadmico con la altura de Jorge Orlando Melo propone otra tesis: los colonos fueron en principio antioqueos pobres excluidos y expulsados por la intolerancia poltica o el desprecio a su impureza. lvaro Gartner, descendiente de alemanes que vinieron de peones a escarbar oro en Marmato, retrata en Los msteres de las minas un rosario de intrigas extranjeras, que a la postre redund en el conflicto de Antioquia con el antiguo Estado soberano del Cauca, estimulando un poblamiento de antioqueos pobres con fines evidentemente polticos, en detrimento de los caucanos que habitaban pueblos como Riosucio, Supa y Anserma. Las tierras al sur del ro Arma no eran tan baldas como se dijo, ni tan deshabitadas, ni tan incultas. El historiador Alfredo Cardona Tobn lleva cuarenta aos conversando con viejitos centenarios y rebuscando documentos en las parroquias de los pueblos de Caldas y Risaralda, para demostrar con relatos de viva voz que la invasin de los paisas por la cordillera occidental estuvo lejos de ser un fenmeno tranquilo y democrtico. Al contrario, produjo la disolucin y desposesin de extensos resguardos indgenas, adems de una feroz especulacin de tierras entre colonos ricos y pobres, que configur desde el principio lites locales. Hay que leer a Bernardo Arias. Recuerda uno a Francisco Jaramillo Ochoa, un astuto negociante hacindose a miles de hectreas con prebendas del Estado y el comercio de caf por el ro Cauca de La Virginia a Cali, mientras desalojaba los negros fundadores de mejoras, ensanchando sus ganaderas. All apunta una rigurosa investigacin de Albeiro Valencia Llano sobre los apellidos paisas del viejo Caldas: familias de primera y segunda categora. Peones caratejos, unos, ilustres hacendados, otros.

Benjamn Baena retom en una novela la memoria oral del poblamiento en la hoya del Quindo, basada en un largo conflicto de tierras de los colonos contra la compaa Burila, propietaria legal de esas selvas, que al final redund en la fundacin de pueblos como Sevilla y Caicedonia. Un drama similar sufri el paisa errante Fermn Lpez, obligado con su gente a fundar un casero diferente cada tanto luego que la concesin de Juan de Dios Aranzazu lo echara ms al sur, cuando haba desmontado y mejorado las maniguas que no le pertenecan. As se vino desde Sonsn hasta Santa Rosa de Cabal. El derribe del monte fue un negocio hiperblico para los compradores o despojadores de parcelas. Negociantes como Justiniano Londoo, el patriarca de una casta ultraconservadora de Manizales, o como los especuladores Juan Mara, Francisco y Valeriano Marulanda, antepasados de una familia terrateniente en Pereira y el Quindo.

Completando la saga, el historiador Vctor Zuluaga en un meticuloso trabajo que incluy la revisin del archivo de indias, desenterr documentos de un pleito que descubre 150 aos despus, la odiosa fundacin de Pereira dentro de un litigio por terrenos baldos, en medio del inters de grandes comerciantes cafeteros y terratenientes del Valle del Cauca. Lo del arriero abnegado, una mano adelante y otra atrs, que trepaba la mujer con tres gallinas a la mula hacindose prspero y rico a fuerza de hachazos, labrando un porvenir de progreso montaa adentro, resulta una leyenda muy bonita, pica, a la medida de montaeros que culturalmente siempre se consideraron superiores al resto de la repblica. Leyenda, no ms. Hubo comerciantes despojadores, aventureros y caudillos, bandidos y mercaderes diestros en la estafa. Existieron lites de alpargata lucrndose con baldos y fundaciones de pueblos. Sucedi el desarraigo de los ltimos Umbras, los ltimos Quimbayas, de los negros palenqueros sobre las riveras del Cauca, el Otn y el Risaralda. La que no relatan los monumentos al hacha, la que no cantan los bambucos y los himnos cafeteros, resulta una historia de vergenzas.

Lienzo de Francisco Antonio Cano Horizontes (1913) smbolo de la colonizacin antioquea.


@camilagroso



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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