Portada :: Europa :: El rapto de Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2014

Entrevista a Raoul Jennar, politlogo, especialista en cuestiones europeas
"Los gobiernos saben perfectamente lo que se est negociando entre UE y EEUU"

Arantza Manterola
Naiz


Acaba de pasar por Baiona donde ha presentado su nuevo libro El gran mercado transatlntico. La amenaza para los pueblos de Europa''. En l realiza un anlisis crtico del tratado que se est negociando.

Attac es muy crtico hacia la UE pero no participa en las elecciones. Por qu?

Porque no se trata de un movimiento poltico. Es un movimiento de dedicacin popular dirigido a la accin. Sus esfuerzos se centran en formar a los ciudadanos en las grandes cuestiones internacionales, econmicas, sociales y medioambientales que son objeto de textos, como los convenios de la OMC, los tratados europeos y, por supuesto, como el que estn negociando ahora entre Estados Unidos y Unin Europea. Explicar, descodificar estos textos, que son frecuentemente secretos y complicados, es el primer esfuerzo. Y despus proponer o lanzar acciones, manifiestos, movilizaciones. Por ejemplo, Attac participa en manifestaciones y tambin en otras acciones puntuales. No es un partido poltico pero interviene en el debate pblico.

Usted asegura que desde hace 30 aos Europa est cuestionando los avances de un modelo de sociedad. Pero, en realidad, no cree que desde su creacin, la base misma de la UE era la de favorecer sobre todo a los mercados y al capital?

S. Est en los textos del Tratado de Roma de 1957. Pero creo que se puede decir que desde entonces hasta prcticamente 1986 no ocurri nada trascendental en ese sentido. Se favoreci sobre todo el Mercado Comn (reduccin de las tasas de aduana, facilitar la libre circulacin de mercancas y personas...) pero hasta entonces no se tocaron los servicios pblicos, ni las leyes que regulaban las finanzas. Hay que esperar a los aos 80 para empezar a ver esas iniciativas. Por ejemplo, en Francia la primera ley de desregularizacin financiera -que, por cierto, fue votada por un gobierno socialista- es de 1984. En mi opinin, el punto de inflexin fue el Acta nica Europea (AUE) impulsada por Jacques Delors. Fue ah donde se proclam la primaca de la competencia y se empez a impulsar el liberalismo econmico ms desenfrenado. Eran los aos Reagan-Thatcher y yo aado Delors, porque son del mismo pelo.

Adems, con el AUE se dio a la Comisin poderes ejecutivos, legislativos y judiciales en materia de competencia; es decir, se cre una dictadura europea. A partir de entonces, en nombre del libre comercio, empieza el ataque contra el servicio pblico, empezando por los servicios financieros y rpidamente entramos en la lgica de los acuerdos de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). As, no se hace ninguna diferencia entre un proveedor privado (Carrefour...) y uno pblico (EDF-GDF o la SNCF). Es esa lgica la que domina los tratados actuales. La competencia debe ser libre y no falseada. Si el Estado interviene financiando, falsea la libre competencia. Por tanto, hay que liberalizar. Y es a partir de 1986 cuando verdaderamente esta orientacin destructiva se pone en marcha. Es por ello que hablo de 30 aos.

En sus conferencias est alertando de los riesgos que conlleva la negociacin que se est dando, prcticamente a escondidas, entre la Comisin Europea y EEUU. De qu se trata?

La idea transatlntica es una idea que viene desde la cada del muro de Berln. En 1990 era la euforia, se hablaba de un nuevo orden mundial, para nosotros era el fin de la divisin de Europa en dos. Quince aos antes habamos conocido el fin de las dictaduras en Portugal, Espaa y Grecia y entonces eso supona el fin de la dictadura comunista en el Este. Hubiramos podido soar con una Europa europea basada en los valores europeos, no en los de EEUU o de Asia o frica. Pues bien, ya en 1990 los gobiernos europeos firmaron con EEUU una declaracin transatlntica. All se decidi mantener la OTAN (podamos haberla desmantelado como lo hizo el Pacto de Varsovia), se organizan cumbres anuales EEUU-UE, se empuja a los polticos y hombres de negocios americanos y europeos a relacionarse lo ms posible. Ese es el punto de partida. La cooperacin transatlntica que se est negociando es el resultado de todo ello.

Cmo est transcurriendo?

Hace unos aos, en la OMC hubo negociaciones -el ciclo de Doha- que fracasaron. La reaccin, en particular de EEUU, fue decirse ya que no logramos imponer nuestros puntos de vista en la OMC, negociemos directamente con Europa y con pases del Pacfico. As supondremos el 60% de la economa mundial y entonces podremos imponer nuestras reglas al resto del mundo. Esa lgica se pone en marcha en 2011. El 13 de febrero de 2013 Barroso y Van Rompuy firman con Obama un compromiso para comenzar las negociaciones. El 14 de junio del mismo ao, los 28 gobiernos de la UE adoptan un texto propuesto por la Comisin, que es el mandato de negociacin.

Cules son los puntos clave?

El mandato consta de 46 artculos que yo resumira en cuatro. Primeramente, suprimir todas las tasas de aduana entre EEUU y Europa. Hay quien asegura que ya no existen pero no es cierto. Para las importaciones agrcolas siguen existiendo y si se suprimiesen en los productos procedentes de EEUU sera una catstrofe para la agricultura europea. Por supuesto, la PAC desaparecera.

El segundo elemento -uno de los ms graves- es alinear las normas sociales, sanitarias, alimentarias, medioambientales, culturales y tcnicas. Que sean las mismas en USA y en Europa. Solo que en muchos pases europeos, por ejemplo en materia social, las normas europeas son algo mejores que en EEUU. Adems, los pases europeos reconocen las normativas de la OIT y EEUU no, ni tienen intencin de hacerlo. Lo mismo ocurre con la cultura, casi todos los pases de la UE han ratificado el convenio de la UNESCO sobre la proteccin de la diversidad cultural y lingstica (algo muy importante en el caso del Pas Vasco, por ejemplo). EEUU han rechazado ratificarla. El peligro es que se asiste a un alineamiento en todos los mbitos pero con esta lgica liberal actual, estoy seguro de que esa unificacin ser a la baja y eso es muy peligroso.

Los gobiernos europeos son conscientes de esto?

Dicen que exageramos, que eso no se dar. Aseguran que no se tocarn las normas sociales y sanitarias y que han tomado todas las garantas en ese sentido. Pero no hay ms que mirar lo que est sucediendo en Europa desde hace 30 aos en materia social. Cmo vamos a creer que van a defender las normas sociales en vigor en nuestros estados cuando la poltica de la UE es reducirlas? Cuando veo, por ejemplo en materia medioambiental, lo que ha ocurrido en Ontario (Canad) que ha adoptado unas medidas fiscales por las que las fbricas que menos contaminan pagan menos impuestos. Es obvio que se trata de una incitacin a no contaminar. Pues bien, la UE ha presentado una denuncia en la OMC contra la fiscalidad de Canad argumentando discriminacin. Por tanto, no podemos considerar serias estas garantas de las que hablan los gobiernos porque, internamente, lo que la UE hace, incluso en la OMC, est en contradiccin con ellas.

Ha mencionado cuatro puntos. Cul es el tercero?

El tercer objetivo de la negociacin transatlntica lo resumir as: Se trata de reemplazar los tribunales oficiales por estructuras privadas para arreglar los conflictos que se den a nivel de normas entre las firmas privadas y los poderes pblicos. Se llama el mecanismo de solucin de conflictos. Es un arbitraje pero, ojo!, un arbitraje privado que se aplica caso por caso. Hasta una ministro del Gobierno de Angela Merkel (SPD) pregunt por qu una firma privada no debera confiar en nuestros tribunales nacionales. En realidad, se trata de quitar a nuestros tribunales la competencia de zanjar un conflicto de estas caractersticas.

En el texto del Mandato Europeo (art. 23,32 y 45) se habla de los conflictos inversor-estado pero va ms lejos an ya que incluyen no solo al denominado inversor sino a todas las firmas privadas, en todos los mbitos. Adems afecta a los estados y tambin a las regiones, departamentos y municipios. Es realmente transferir hacia al sector privado un poder judicial. Para m es algo muy grave.

En cuanto al cuarto punto clave, se trata de aplicar en su totalidad los acuerdos de la OMC y, tambin en este aspecto, de ir ms lejos. (Art. 2, 3, 7). Textualmente se dice con un alto nivel de ambicin de ir ms all de los compromisos actuales en la OMC. Esto asusta.

Es evidente que ms que los gobiernos son otros estamentos: FMI, OMC, BCE mundo finanzas.... quines toman las decisiones.

En efecto, son las multinacionales las que deciden. Cuando se ha preguntado a la Comisin Europea sobre la elaboracin de la propuesta que hizo a los gobiernos respondi oficialmente que, entre enero de 2012 y abril de 2013, mantuvo 119 reuniones con el mundo de los negocios y las finanzas. Con los sindicatos, asociaciones de consumidores y medioambientales once y ninguna reunin con los parlamentarios europeos. 119 contra 11. Despus de esa serie de reuniones, plante la propuesta de tratado transatlntico a los gobiernos y estos la aceptaron. Si la hubieran rechazado, no estaramos ante este riesgo. Eso demuestra que los gobiernos s tienen cierto nivel de poder. Es como ahora. Si la negociacin llega a buen puerto, el tratado se someter al voto del Parlamento europeo y ah tendrn que decidir si lo aceptan o no.

Y las naciones sin estado cmo pueden tener voz, una presencia en esta Europa?.

Si se refiere a la Europa de las regiones, me parece que estamos muy lejos. Creo que la poltica europea debilita a los estados para transferir el poder a las firmas privadas. Asistimos al debilitamiento de los estados en provecho de las firmas privadas, no en el de las regiones o de la poblacin. Nunca hemos ido tan lejos como ahora en la vulneracin de la soberana popular.

La soberana puede expresarse a nivel de las regiones o del estado pero no existe una soberana europea. No hay pueblo europeo. En cambio, lo que constato es que los estados abandonan cada vez ms sus prerrogativas en favor de las multinacionales. La Comisin Europea se encarga de organizar todo eso. As pueden decir es cosa de la Comisin, no nuestra. Esa es la argucia. En noviembre pasado, la ministra francesa de Comercio dijo que no saba lo que estaba ocurriendo en estas negociaciones UE-EEUU. Es falso. Lo saben perfectamente porque hay dos representantes por cada estado en el denominado Comit 207 que acompaa el tratado. Pero, claro, es ms fcil decir que lo desconocen y descargar la responsabilidad sobre Bruselas.

Y es as?

Si verdaderamente quieren, pueden parar el tratado ya que al final de la negociacin el tema volver a las mesas de los consejos de ministros de los 28 gobiernos. Ah pueden decir que no lo aceptan pero, claro, el problema es la ausencia de voluntad poltica.

Los ciudadanos se sienten impotentes ante ese gran monstruo que es la UE. Es quizs una de las razones por las que estas elecciones no les motivan en demasa.

As es. En Francia nos hicieron mucho dao cuando en 2005 se vot contra el Tratado Constitucional Europeo y luego lo hicieron adoptar con el Tratado de Lisboa. En mis conferencias suelo ver que la gente dice para qu sirve que votemos, si cuando damos nuestra opinin no nos escuchan. En aquella poca estuve en Barcelona. Ni siquiera tenan el texto y se les peda decir s a un tratado que no conocan. Alucinante.

Hay crticos con esta Europa tanto desde la izquierda como desde la extrema derecha. Le preocupa la subida que otorgan las encuestas a esta ltima?

No creo que todos los que votan al FN sean fascistas. Siempre ha habido en Francia una corriente de extrema derecha. Estimo que hay entre un 10 y un 15% de gente que podra catalogarse ideolgicamente como fascista. El resto es gente que ya no sabe en quin confiar. Hay quien ha votado a veces a la izquierda y otras a la derecha y, como considera que son lo mismo, dice que ahora le dar su voto al FN. Todo el mundo no tiene convicciones polticas claras. Faltan referencias, la gente ya no tiene confianza en las dos grandes corrientes polticas y a la izquierda de la socialdemocracia, la cosa est complicada. No encuentran una alternativa. Bueno, quizs un poco en los ecologistas. Pero si el FN sube, tambin tendr consecuencias en la poltica interior ya que se dar una normalizacin del voto a la extrema derecha.

Y qu propondra usted?

En lo que respecta al tratado transatlntico, uno de los medios de enviar el mensaje de que no lo queremos, es votar por candidatos que estn en contra. Desconozco si en el Estado espaol existen alternativas a la izquierda clsica. Pero si, por ejemplo, el grupo de la Izquierda Europea doblase sus escaos, el mensaje sera verdaderamente poltico e ideolgico. Significara que no se quiere esta Europa ni tampoco el tratado transatlntico. A.M.

Fuente: http://www.naiz.info/eu/hemeroteca/gara/editions/gara_2014-05-25-07-00/hemeroteca_articles/los-gobiernos-saben-perfectamente-lo-que-se-esta-negociando-entre-ue-y-eeuu



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