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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2005

Sobre el nombramiento del nuevo representante de EEUU en la ONU
Bolton, el indeseable

Rosa Miriam Elizalde
Juventud Rebelde


Dijo un periodista de la agencia DPA que la ceremonia de ayer en la Casa Blanca no pareca una presentacin, sino un funeral. George Bush, Condoleezza Rice y John Bolton estaban tan tensos, que sus habituales caras de piedra mostraban estras. Aun as, como hace el presidente Bush siempre que puede, se limit a dar una orden: Bolton reformar la ONU bajo un claro liderazgo estadounidense Insistir en que haya resultados.

Le importa un pito la oposicin del Senado y de casi todo el resto del mundo a la denominacin del ex subsecretario de Estado como nuevo embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas. Lo que les concierne es una defensa a ultranza, en todos los foros, de las ideas ultraconservadoras acerca del destino non plus ultra. Trtase del destino de un individuo de trayectoria tan indeseable como la de Bolton, o del destino universal a la manera de la derecha propiamente llamada conserva-dura, que se siente por encima de cualquier tipo de fe. Salvo una: la creencia de que la salvacin del mundo (su mundo: el que imponen a los otros) es tarea que corresponde a los miembros del clan que gobierna desde la Casa Blanca.

Las mejores credenciales de Bolton son, probablemente, las crticas que ha levantado su denominacin por su psima trayectoria frente al multilateralismo y su odio hacia Cuba, acerca de la cual minti descaradamente ms de una vez, acusando a la Isla de producir armas biolgicas. Si sus mentiras hubieran conducido a una intervencin militar en este pas, probablemente hoy otros estaran viendo, en vez de la designacin a un cargo diplomtico, el nombramiento para algo as como la Vicepresidencia del imperio.

El ms leve atisbo de liberalismo o de progresismo, incluso a la manera estadounidense, lo nico que parece provocar en los EE.UU. es mayor intolerancia. Tomen el caso de Karl Rove. Ha probado que cualquier medio es lcito, si favorece a su jefe. Cuando delat a una agente de la CIA, lo hizo para que los Estados Unidos pudieran meterse con un buen pretexto en Iraq, y una guataquera como esa en Yanquilandia resulta infalible.

Rove y Bolton, y cualquiera que quiera escalar junto a los cachorros Bush, saben que funcionarn bien las cosas mientras sigan ciegamente a la dinasta. Lo saben ellos y la Asociacin Nacional del Rifle y los dems comits extremo-religiosos y extremo-reaccionarios, que han llegado a la conclusin de que es preferible instalar un criadero de presidentes en el rancho Bush a dar un golpe de Estado a la manera tradicional, que podra acabar en otro desastre Clinton.

Lo que a m me parece ms fascinante del asombroso nombramiento del nuevo embajador ante la ONU, es que se logren juntar en un mismo espacio fsico gente con tanta electricidad en el cuerpo, tan crispada y tan asombrosamente parecida, y la Tierra siga dando vueltas sobre su eje, as, sin ms ni ms.

Es extraordinario que se junten una maana de Casa Blanca tres notables supervivientes del menosprecio ajeno y de su propia mediocridad, y que no revienten las bombillas o caiga un rayo en la almidonada cabeza de Condoleezza o se destape un terremoto. Si eso no es un milagro, que venga Dios y lo vea


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