Portada :: EE.UU. :: Fronteras y migraciones
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2014

La investigadora Mara Isolda Perell estudia los trasvases migratorios y las vulneraciones de los derechos humanos en la Frontera Norte de Mxico
Estados Unidos-Mxico: control de fronteras y deportaciones masivas

Enric Llopis
Rebelin


La Frontera Norte de Mxico con Estados Unidos es la regin ms transitada del mundo. Diariamente la traspasan ms de un milln de personas y cerca de 300.000 vehculos. La jurista e investigadora social (novel), Mara Isolda Perell, especializada en codesarrollo y movimientos migratorios (adems de miembro de la Unidad de Investigacin en Migracin y Desarrollo de la Universitat de Valncia) ha analizado esta realidad en diferentes artculos.

Actualmente, intenta conseguir financiacin -mediante el mecanismo del micromecenazgo- para realizar su tesis doctoral: un estudio comparado de la poltica migratoria de Espaa y de Estados Unidos en el largo plazo, con el fin de explicar en qu medida el control de fronteras que ejercen ambos pases ha condicionado los patrones de desplazamiento de migrantes documentados, y las consecuencias sobre las regiones fronterizas. El objetivo es reproducir el trabajo de campo realizado en la Frontera Norte de Mxico con los Estados Unidos, en otras zonas, en concreto, Ceuta, Melilla, Tnger, Tetun y Nador. El lector interesado en apoyar el proyecto puede encontrar informacin en http://www.lanzanos.com/proyectos/proyecto-de-investigacion-social-sobre-fronteras/apoyos/

El acceso a principios de 2009 de Obama a la presidencia de Estados Unidos represent una vuelta de tuerca al programa Comunidades Seguras (con esta iniciativa y durante su mandato, Estados Unidos alcanz la cifra de deportados ms elevada de su historia). La iniciativa Comunidades Seguras se justifica tericamente por la necesidad de perseguir a condenados por delitos graves, pero en la prctica ocurre algo bien diferente, apunta Mara Isolda Perell en el artculo La ayuda humanitaria y defensa de los derechos humanos de los migrantes en torno a la Frontera Norte de Mxico, publicado en Quaderns Electrnics sobre el Desenvolupament Hum i la Cooperaci (septiembre de 2013).

La investigadora aporta en el artculo datos que demuestran cmo existe una clara intencin de criminalizar al migrante, y an ms, al migrante mexicano. Segn el Instituto Nacional de Migracin (INM) de Mxico, la mayora de mexicanos deportados no lo han sido por delitos graves, sino por faltas administrativas, por ejemplo, infracciones de trfico o reincidencia en la entrada en el pas sin documentacin. Durante el periodo 2007-2011, se repatri a ms de 2.582.000 mexicanos desde Estados Unidos, de acuerdo con las cifras del INM.

Antes de 2008 y del programa Comunidades Seguras, en el ao 1994 (presidencia de Clinton) comenz la militarizacin de la Frontera Norte mediante las Operaciones denominadas Bloqueo, Guardin y Salvaguarda. Despus de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se procedi a un nuevo endurecimiento de las medidas de contencin en la frontera.

Actualmente, subraya Mara Isolda Perell en el citado trabajo, se dan numerosos casos de violacin de los derechos humanos de los inmigrantes mexicanos en las deportaciones. Uno de los problemas ms graves es el de la separacin familiar, sobre todo, en el caso de madres a las que se expulsa cuyos hijos menores de edad son ciudadanos de los Estados Unidos, y por esa razn la ley no les permite salir del pas.

Organizaciones en defensa de los derechos humanos en Estados Unidos han denunciado asimismo otras irregularidades. Por ejemplo, los casos de migrantes que han firmado rdenes de deportacin bajo coaccin o engao, dado que los documentos de salida voluntaria y Orden Estimulada de Remocin son parecidos. En ello influye el hecho de no conocer el idioma, ya que en no pocos casos se carece de intrprete. Tampoco resulta extraa la ausencia de abogados en los procedimientos, o el precio de su contratacin oscila entre 3.000 y 5.000 dlares, cantidad que normalmente no pueden satisfacer las personas migrantes.

La investigadora se detiene en otra realidad dramtica, los centros de detencin. Cuentan con sus reglamentos internos y se ajustan a unos criterios nacionales de detencin que establece el Gobierno Federal (y recopilados en el Manual de Operaciones de Detencin del Servicio de Inmigracin y Control de Aduanas estadounidense), que ni siquiera son de obligado cumplimiento. En numerosas ocasiones se reportan abusos sexuales, psquicos y raciales, y pese a que existen formularios dentro del Servicio de Inmigracin y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), para elevar denuncias si son vctimas de violacin de derechos humanos, el miedo a que se tomen represalias contra ellos hace que finalmente el proceso no siga adelante, subraya Mara Isolda Perell.

Las personas migrantes que pasan por los centros de detencin sealan numerosas irregularidades: exceder el periodo de 48 horas de detencin; el traslado durante un mismo da a crceles o centros de detencin diferentes, con lo que acaban en muchos casos perdiendo las pertenencias; adems, en estos casos se hace mucho ms difcil la comunicacin con los familiares o la presentacin de quejas. En Estados Unidos existen cerca de 250 centros de detencin (sean crceles del condado o centros de mayores dimensiones que gestionan empresas privadas), que actan con escasa supervisin federal y donde los migrantes son enviados antes de la deportacin. Se ha generado toda una industria en torno a la detencin y deportacin de inmigrantes, resume la investigadora.

Las compaas carcelarias privadas cobran una media que oscila entre los 122 y los 164 dlares por cada noche que los migrantes pasan detenidos, por lo que sus ingresos dependen directamente del nmero de presos que mantienen en sus dependencias. Por tanto, se trata de un gran negocio para las principales compaas carcelarias privadas, como Corrections Corporation of America (CCA), The GEO Group o Management ande Training Corp. Estas empresas, adems, se destacan por sus donativos electorales para favorecer legislaciones estatales restrictivas de la inmigracin (como la polmica Ley SB 1070 o la Ley Arizona), o la aplicacin de medidas que faciliten la detencin y deportacin de migrantes.

En Los mandatos de la poltica neoliberal en el origen de la gestin privada de las crceles (entrada en su blog Investigar en tiempos extraos, de febrero de 2014), la doctoranda apunta algunos rasgos de la Corrections Corporation of America (CCA). Fundada en 1983 en Nashville (Tennessee), esta compaa fue adjudicataria inicialmente de dos contratos por parte de la Administracin. Por un lado, el Departamento de Justicia le concedi la gestin de unas instalaciones del Servicio de Inmigracin y Naturalizacin (INS) en Texas. Adems, la gestin de un centro de menores en Tennessee. La frmula cobr xito y se fue extendiendo. De hecho, el fundador de CCA, Thomas Beasley, fue el mentor del conceptogestin privada de las crceles. En el ao 1994 la compaa empez a cotizar en bolsa y a crecer el valor de sus acciones, hasta devenir un imperio con 60 empresas en 21 estados diferentes, que acoge a ms de 80.000 presos. Diseo, construccin, ampliacin y gestin de prisiones y crceles de detencin; servicios de transporte de presos en nombre de la Oficina Federal de Prisiones, el Servicio de Inmigracin y Control de Aduanas (ICE) y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos... Un lucrativo nicho de negocio para la multinacional.

En un artculo publicado en agosto de 2013, Mara Isolda Perell analiza el final del proceso: la recepcin de deportados en Mxico (expulsados previamente por las autoridades de Estados Unidos) y la dramtica realidad que les espera en su pas. La doctoranda estudia el caso de la ciudad de Tijuana, uno de los puertos de frontera con ms casos de repatriacin en los ltimos aos y, en concreto, el rea de El Bordo (cauce del ro Tijuana). Cuando los migrantes repatriados finalizan el periodo de estancia permitida en los albergues (cuya red pertenece a la entidad COALIPRO, que trabaja en coalicin con el INM para ejecutar el programa de Repatriacin Humana del Gobierno Federal de Mxico), sufren el acoso de la polica municipal (con la coartada de combatir el delito) y de los crteles de la droga. Cargan con el estigma de delincuentes, lo que lleva a que los repatriados sean tambin discriminados por sus compatriotas.

Los deportados que llegan a Tijuana se enfrentan a mltiples problemas. De entrada, burocrticos, ya que al carecer de los papeles necesarios para identificarse son en muchos casos detenidos por la polica y conducidos ante el juez municipal (acceder a estos papeles a travs del Registro Civil requiere un dinero del que frecuentemente no disponen). En este punto, hay quien regresa a su ciudad de origen, pero otros continan en Tijuana, a la espera de una nueva oportunidad de cruzar la frontera. De volver a Estados Unidos. Los que tienen ms fortuna, reciben apoyo econmico de sus familias en Estados Unidos. Algunos caen presa del consumo de drogas, a otros se les utiliza para el narcomenudeo, otros son perseguidos por la polica... Para sobrevivir, se construyeron ongos (casas levantadas con material de desecho), pero la polica quem sus ongos y terminaron por refugiarse en tneles de un metro de profundidad y de 2 a 15 de longitud, conocidos como pocitos.

El envo de remesas constituye en Mxico la segunda fuente de divisas detrs del petrleo y, mientras lo hacen, los inmigrantes son tratados como hroes. Sin embargo, cuando son deportados, el gobierno no tiene en cuenta su contribucin durante todo el tiempo que permanecieron fuera del pas, concluye la investigadora en el artculo La situacin de emergencia humanitaria de los migrantes repatriados de El Bordo, en Tijuana. Para ms informacin, http://investigadorasocial.blogspot.com.es/

Fotos:

Deportados, de Mara Isolda Perell.

Muro fronterizo en Tijuana, de Sergio Torres Gallardo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter