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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2014

Una Europa a la deriva, un terremoto en Francia!

Francois Sabado
Democracia Socialista


La victoria del Front National (FN) constituye una sacudida histrica para Europa y un terremoto para Francia. El resultado de las elecciones europeas confirma la grave crisis poltica que atraviesa Europa. Estamos frente a una onda de choque cuya amplitud an es difcil de valorar. Si bien hay que evitar realizar una lectura francesa de los resultados electorales europeos (segn la situacin poltica de cada pas, las relaciones de fuerzas varian de un pas a otro), estas son las grandes tendencias se desgajan sobre el teln de fondo de la crisis y de la degradacin de las relacin de fuerzas para el movimiento obrero: abstencin masiva, crecimiento de la extrema derecha, retroceso de la derecha tradicional, debilitamiento considerable de la social-democracia y estabilidad de la izquierda radical con el ascenso de Syriza en Grecia y Podemos en el Estado espaol.

1. Una abstencin masiva

Se trata de una tendencia fuerte en todas las consultas electorales, en particular en las elecciones europeas, y an cuando no progrese, el partido de la abstencin es el primer partido en Europa (cerca del 57% de abstencin). Estas elecciones confirman el rechazo masivo de la Unin Europea por parte de las clases populares. Desde su inicio, la construccin europea ha estado reservada a las clases dominantes, a los gobiernos y a las lites tecnocrticas; los pueblos nunca han sido tomados en cuenta. Actualmente la conjuncin de este modelo de construccin y las polticas de austeridad que estrangulan a los pueblos conduce a un rechazo masivo, poniendo al descubierto la enorme crisis de representacin poltica que afecta a casi todos los pases de Europa y abriendo un fase de crisis poltica aguda, no slo en las instituciones europeas sino tambin en las relaciones intra-europeas.

La abstencin ha sido particularmente fuerte en los barrios populares. Es normal, cmo sumarse a es bella idea de Europa cuando para millones de personas la Unin Europea que promueven los gobiernos significa ms austeridad, ms paro y ms pobreza?

En muchos casos es esta abstencin la que ha favorecido los resultados de los partidos populistas o neofascistas.

2. Crecimiento de la extrema derecha, de los partidos populistas y de los neofascistas

 

La expresin ms significativa de este crecimiento es el primer puesto alcanzado por el Front National en Francia. Supone una sacudida sin precedentes. En la historia europea se ha hablado a menudo de la excepcin francesa para evocar las luchas y las revoluciones populares. En esta ocasin existe una excepcin, pero esta vez va contra los movimientos populares.

El FN toma arraigo en la sociedad francesa. Segn los sondeos, ha cosechado el voto del 43% de los obreros, del 38% de los empleados y del 37% de los parados. Las listas del PS, por su parte, el 8% de los obreros, el 16% de los empleados y el 14% de los parados. Un joven sobre tres ha votado al FN! Es verdad que el auge de la extrema derecha o de los partidos eurfobos afecta a todo el continente, pero es Francia donde provoca la crisis poltica ms aguda. En primer lugar, porque Francia es, junto con Alemania, una de las dos potencias claves de la Unin Europea. En segundo lugar, porque el ascenso del FN viene acompaado en Francia de la cada del resto de las formaciones polticas. La derecha tradicional se hunde bajo los escndalos de corrupcin y una crisis de direccin abierta. quin puede decir donde terminara la UMP -derecha tradicional- en los meses que vienen? En cuanto a la izquierda, globalmente est en sus peores resultados: apenas alcanza el 34% de los sufragios. De golpe, se pasa de una situacin bipolar, derecha/izquierda, a una situacin tripolar o tripartita: derecha/ PS/ FN.

Ahora bien, la progresin de las formaciones de extrema derecha o populistas no se limita a Francia: el Partido del Pueblo en Dinamarca logra el 27% de los sufragios, el UKIP de Gran Bretaa se sita a la cabeza con el 37%, el FPO austriaco supera el 20%, y eso sin contar los partidos anti-Europa -en Alemania, Polonia o Suecia- que salen reforzados. Por ltimo, hay que indicar que las organizaciones abiertamente fascistas como Amanecer Dorado en Grecia con el 10% de los votos o el partido Jobbik hngaro que supera a la socialdemocracia con cerca del 15%, tambin van a pesar en la situacin poltica de sus pases.

An cuando se puedan dar otras situaciones, como el retroceso del partido islamfobo de Wilders en Holanda que tiene que ver con la recuperacin econmica del pas, se tratade una tendencia de fondo

En el Estado espaol y en Portugal, las formaciones neo-fascistas apenas existen, lo que se puede explicar por el profundo rechazo popular a las dictaduras policiales tras decenios de franquismo y salazarismo. Sealemos, en todo caso, la presencia de una derecha extrema en el Partido Popular de Rajoy que, con la presin de la jerarqua catlica, explica los proyectos de ley para poner en cuestin el derecho al aborto.

Este progreso general es fruto del ascenso de los nacionalismos en una situacin de crisis econmica y de debilitamiento histrico del movimiento obrero. La identidad social retrocede frente a la identidad nacional, los conflictos de clases dejan lugar a la etnizacion de las relaciones sociales, el racismo gana a sectores de masas de las clases populares. Es ms fcil emprenderla con un inmigrante que con un banquero No es la primera vez en la historia de Europa que estamos confrontados al ascenso de la extrema derecha. En los aos treinta, tanto por los imperativos de una crisis, que exiga la superexplotacin del trabajo para garantizar las ganancias de los grandes grupos capitalistas, como por la necesidad de contener el ascenso revolucionario vinculado a la fuerza propulsiva de la revolucin rusa, condujeron a las clases dominantes a optar por el fascismo.

Otra referencia que marca las tensiones sobre el continente es la crisis ucraniana. Y las posibles dislocaciones nacionales en Europa central pueden incluso traer a la memoria las confrontaciones nacionalistas de antes de la guerra del 14-18. Por supuesto, las situaciones no son comparables y cuando se hace referencia a los aos 1930, hay que hacerlo desde el punto de vista de los aos 30 al ralent. Ahora bien, es preciso aadir que la configuracin del mundo, de las clases y de la relacin de fuerzas no son las mismas. A diferencia de ese perodos histrico marcado por las opciones nacionalistas de las burguesas europeas, actualmente las clases dominantes optan claramente por la integracin en la globalizacin capitalista y no existen amenazas revolucionarias que les obliguen a optar por soluciones fascistas para la destruccin violenta del movimiento obrero y de las libertades democrticas.

Las especificidades de la situacin actual condicionan una determinada configuracin de la que dependen las fuerzas de extrema derecha. Existe toda una variedad de ellas. Algunas, como la Alianza Nacional de Italia, se han integrado completamente en el juego parlamentario y han roto con sus amarras fascistas. Otras son abiertamente profascistas e incluso neo-nazis, como Amanecer Dorado en Grecia y el partido Jobbik en Hungria. En Europa del Norte, estas formaciones adquieren un perfil populista y alimentan la histeria anti-inmigracin e islamofoba. En Francia, el FN combina la direccin y la matriz neo-fascista con objetivos de integracin en el juego poltico tradicional que a la larga pueden crear tensiones y diferenciaciones en su seno. Es cierto que desde el punto de vista de los temas que plantea como del de sus dirigentes el FN ha evolucionado: ya no se trata de la organizacin fascista de los aos 80; ahora bien, esta evolucin no ha llegado al punto de romper con los orgenes de la matriz neofascista, lo que hace que, de un lado, el FN se desdiabolice y, de otro, ampare corrientes abiertamente fascistas en su seno o en su periferia. Por ltimo, el ascenso del -FN provoca un fenmeno doble: una presin sobre la derecha tradicional y espacios para grupos fascistas extraparlamentarios que agreden a los militantes de todas las fuerzas de izquierda.

Tambin hay que sumar a esta categora de populistas a las formaciones llamadas eurfobas como el UKIP de Gran Bretaa, el AfD alemn o el partido Derecho y justicia polaco. En toda esta galaxia nacionalista y populista existen sectores, segmentos fascistas que en determinadas circunstancias de agudizacin de los conflictos sociales y polticos pueden pasar a atacar a la poblacin inmigrada y a las organizaciones democrticas. La situacin de Grecia, con el desarrollo de Amanecer Dorado muestra bien el papel de estas bandas contra la izquierda y la poblacin inmigrante.

Pasando a otro registro, el Movimiento de las 5 estrellas de Beppe Grillo que no procede de la extrema derecha, aunque que se reclama abiertamente del populismo, ha obtenido casi el 24% de votos, lo que pone de manifiesto la continuidad de la crisis poltica e institucional en Italia. Se sita delante del partido de derechas Forza Italia, pero deja la primera plaza al Partido Demcrata italiano. El eclecticismo de sus posiciones -rechazo de las polticas de austeridad de la Unin Europea, pero tambin posicionndose contra la inmigracin- as como su funcionamiento interno muestran que, si bien contribuye a la crisis italiana, no puede constituir uno de los elementos de una alternativa poltica.

Conclusin poltica: mientras las clases dominantes necesitan partidos o coaliciones estables de partidos en el poder orientados a la integracin en la economa mundial -es decir, partidos de la derecha tradicional parlamentaria o de la socialdemocrcia- se encuentran frente a una desestabilizacin poltica profunda marcada por el ascenso de los partidos nacionalistas, populistas o neo-fascistas. Qu consecuencias tendr, por ejemplo, el ascenso del UKIP Gran Bretaa si el referndum sobre la pertenencia a Europa termina con la salida del Reino Unido de la UE? Qu sera la UE sin el Reino Unido? No estaramos asistiendo al principio de su desintegracin?

Los intereses bien entendidos de la burguesa no empujan hacia el fascismo, pero las mltiples crisis a las que est confrontada le lleva a orientarse cada vez ms hacia soluciones autoritarias. Las clases dominantes tienen otras soluciones diferentes al fascismo para meter en vara a los asalariados y asalariadas, a la juventud y a las clases populares. Las instituciones europeas son antidemocrtica y las de la democracia parlamentaria a nivel nacional estn vacas de contenido; las diversas intervenciones de la Troika en el Sur de Europa han mostrado como se pisotean los parlamentos nacionales. Estas soluciones autoritarias pueden darse con coaliciones de la derecha con la extrema derecha.

Esta larga fase de descomposicin econmica, social y poltica de las sociedades europeas, la crisis histrica de representacin y de direccin poltica, el preocupante debilitamiento del movimiento obrero, la propia crisis de Europa, pueden conducir ahora a situaciones imprevisibles, a cambios bruscos, que propulsen la extrema derecha a las puertas del poder.

3. La derecha tradicional

La derecha tradicional retrocede, incluso aunque haya confirmado su mayora en el Parlamento europeo obteniendo 213 contra 190 diputados del Partido socialista europeo. Alindose con el centro y los liberales, controlar el prximo parlamento.

La Democracia cristiana alemana contina conservando el liderazgo poltico de las derechas europeas e inspira las polticas de los gobiernos de unin nacional con la izquierda social en varios pases.

En algunos pases existen coaliciones entre la derecha, el centro y la izquierda liberal: Alemania, Holanda, Austria, Irlanda, Grecia, Italia, Blgica y Finlandia. La derecha tradicional contina siendo el eje de dominacin de las clases dominantes bastantes pases.

Pero ms all de esos resultados, la derecha parlamentaria tradicional sale debilitada. De entrada sobre la cuestin de Europa, con la divisin entre quienes desean una integracin ptima en la UE y las llamadas fuerzas euroescpicas, en determinados pases bajo la presin de la extrema derecha.

Los partidos demcrata cristianos, las derechas populares y diversos partidos de centro se sitan a menudo a la cabeza, pero es necesario sealar que la crisis mina las bases sociales polticas y electorales de esos partidos que ya no son ms que mquinas electorales. Confrontados a la presin de la extrema derecha y del nacionalismo, la derecha se radicaliza y se fragmenta: se radicaliza bajo la influencia de la extrema derecha, sobre todo en lo que se refiere a la inmigracin, provocando divisiones internas, y se fragmenta entre sectores de la derecha fuerte y los que desean aliarse con el centro. Un centro a su vez atrado por la social-democracia. Terminar sealando que en Francia, una vez ms!, la direccin del UMP se encuentra en plena tormenta debido a escndalos de corrupcin que pueden debilitarla de forma duradera, lo que beneficia una vez ms al Frente Nacional.

4. La social-democracia ha retrocedido

No ser mayoritaria en el Parlamento europeo. En Francia, donde el conjunto de la izquierda se encuentra a su nivel ms bajo (alrededor del 34%), ha recibido un fuerte varapalo. En la historia de Francia es raro encontrar un presidente que haya tenido una base electoral tan mermada: menos del 15%. Sufre derrota tras derrota en todas las citas electorales y slo se mantiene gracias al presidencialismo de las instituciones de la V Repblica.

En un sentido ms profundo, las elecciones muestran los cambios estructurales de la social-democracia en Europa. La crisis actual a acelerado su adhesin a las polticas neo-liberales y la campaa electoral de Martin Schultz, definida como anti-austeridad, no ha podido camuflar esta realidad. En una contexto dominado por el capital financiero, la socialdemocracia, siempre cuidadosa de respetar los equilibrios capitalistas, ha abandonado las frmulas keynesianas clsicas. La convergencia de las polticas de los gobiernos de derecha e izquierda liberal es manifiesta a los ojos de millones de trabajadores.

En Francia, las instituciones bonapartistas de la V Repblica impiden la constitucin de un gobierno de unin nacional entre la derecha y la izquierda; si bien sta se materializa a travs del sucedneo del acuerdo entre el gobierno y la patronal francesa sobre el pacto de responsabilidad.

De ese modo, cara a la crisis, lo esencial de las fuerzas de derecha y la social-democracia convergen a la hora de gestionar la crisis en el marco de la Unin Europea, respetando los intereses de los mercados financieros y de las multinacionales.

Ms all de esta secuencia electoral, son los fundamentos de la social-democracia los que estn en cuestin. Si los PS guardan an vnculos histricos y polticos con los social-demcratas de antao, su transformacin social liberal est a punto de llegar a trmino. Los PS mutan: se convierten en el equivalente del partido demcrata americano, instrumento de la alternancia burguesa. En ese proceso, lo que an queda del origen social-demcrata est en vas de extincin.

En efecto, el principal pilar de la social-democracia europea, el SPD alemn mantiene sus posiciones pero mantiene una posicin subordinada al CDU en la Gran Coalicin. Esta situacin no slo es debido a formar parte de esta coalicin, sino de la situacin econmica de Alemania y su liderazgo europeo. All donde los partidos socialistas se han hecho cargo de las polticas de austeridad, se hunden progresivamente, como es el caso del PASOK en Grecia.

En Francia, el PS, bajo la batuta de Hollande y Valls, conoce una verdadera derrota y acumula una dinmica de derrotas que puede provocar un crash en los meses que vienen o durante las prximas elecciones presidenciales en 2017.

En Italia, para sorpresa general, el Partido Demcrata de Renzi ha obtenido ms del 40% de votos y frena el ascenso del Movimiento de las 5 estrellas de Beppe Grillo. Estos resultados hay que ponerlos en la cuenta de la capacidad de iniciativa del Primer Ministro italiano y de determinadas medidas como la reduccin de impuestos? Es muy pronto para decirlo, pero estas elecciones confirman que el Partido Demcrata que ya no tiene nada de comunista ni de socialista, en el sentido social-demcrata, sino que es un partido burgus como el resto.

En el Estado espaol, el PSOE retrocede de forma neta: pasa de ms de 6 millones de votos en 2009 a 3,5 millones en estas elecciones. En Portugal, tras aos ejerciendo el poder y sufrir un retroceso neto, el encontrarse en la oposicin ha dado al PS una salud electoral, aunque de proporciones limitadas.

La crisis de la socialdemocracia produce divisiones internas pero pocas fracturas o rupturas. En los ltimos aos, slo corrientes en torno a Oskar Lafontaine en Alemania y Mlenchon en Francia han dado paso para crear sus propios partidos. En general, la presin es tal que siempre hay voces que, aqu y all, se contra tal o cual medida de los gobiernos socialistas que asumen, sin complejos, las polticas de austeridad. Incluso puede haber cambios en los equipos de direccin, pero la cosa no va ms all. Todas las tendencias asumen, poco ms o menos, la adaptacin social liberal. A diferencia de otros perodos histricos, actualmente, la crisis de la socialdemocracia no ha cristalizado en corrientes de izquierda en el seno del PS. Por ltimo, si bien se ha dado el hundimiento del PASOK, el resto de partidos socialdemcratas retroceden pero no se hunden. Incluso pueden recuperarse en la oposicin ante el descrdito de la derecha. Ser necesario hacer seguimiento de lo que ocurra en los meses que vienen en el PS de Francia, porque la continuidad en sus polticas de austeridad le pueden hacer caer.

5. Los ecologistas

Confirman la realidad de la ecologa poltica en Europa. Obtienen una cincuentena de escaos y sus resultados rondan el 10% en una serie de pases como Francia, Austria y Alemania. La dimensin sistmica de la crisis actual, la crisis ecolgica y el riesgo nuclear nutren polticamente a las corrientes ecologistas. Se apoyan tanto en una red impresionante de asociaciones como en una integracin cada vez mayor en el juego institucional que les lleva a la participacin o al apoyo de coaliciones dominadas por la social-democracia. En determinados sectores de la juventud, de capas superiores del asalariado o de la pequea burguesa, los partidos ecologistas continan estando entre los partidos ms europeos, lo que les puede dar una base social y electoral. Sin embargo es necesario anotar el carcter voltil de ese electorado: en Francia, los ecologistas han perdido ms de 6 puntos en relacin a 2009, tras la retirada de la escena electoral europea de Daniel Cohn-Bendit.

6. La Izquierda radical

Mantiene sus posiciones, consolidndose y progresando en Grecia, en el Estado espaol y en Blgica.

Syriza ha obtenido ms del 26% de votos. Confirma que es una alternativa al poder de la coalicin de Nueva Democracia y el Pasok. Apoyndose en las movilizaciones y en las redes de solidaridad social en todo el pas, aparece como la primera fuerza poltica. Ms all de determinadas declaraciones de sus dirigentes que buscan vas de acuerdo con la UE, se mantiene como la fuerza anti-austeridad radical del pas. Ha exigido elecciones anticipadas. Syriza se encuentra ahora entre la espada y la pared: bien defiende una poltica anti-austeridad consecuente anulando la deuda y rechazando de todos los memorandums o bien cede a las presiones de la burguesa griega y de la Unin Europa. En esta batalla, la izquierda de Syriza que propone un gobierno de izquierda con el KKE y Antarsya juega un papel decisivo.

Los resultados electorales muestran que en los pases del Sur de Europa en los que se han desarrollado luchas masivas contra la austeridad se da una traduccin poltica con resultados significativos a la izquierda de los social-liberales.

En el Estado espaol, Podemos ha obtenido 7,9% de votos y cinco escaos. No se puede entender este resultado sin tomar en cuenta las jornadas de movilizacin nacional, las Mareas (blanca, verde) y la emergencia de un movimiento como los Indignados. Es preciso aadir a ello la crisis poltica e institucional del modelo poltico de la transicin post-franquista de 1978.

En el Estado espaol, el bipartidismo tambin sufre los avances de IU y Podemos. Entre estas dos formaciones polticas suman el 18% de los votos; un resultado que pone sobre la mesa la cuestin de las relaciones unitarias. La fuerza de Podemos tiene sus referencias a los procesos de lucha y autoorganizacin de estos ltimos meses en el Estado espaol. Este movimiento puede jugar un papel fundamental en la reconstruccin de una perspectiva social y poltica unitaria que pese en el conjunto de la izquierda. Para las y los revolucionarios que forman parte del mismo constituye todo un desafo.

Aadamos a ellos los buenos resultados del PTB-Gauche douverture en Blgica que con el 5,48% de votos avanza significativamente en la Blgica francfona. En estos pases el rechazo a las polticas de austeridad ha cristalizado en fuerzas anticapitalistas o antiliberales.

En Francia, el Front de Gauche obtiene los mismos resultados que en 2009, pero muy por debajo de lo esperado. El mismo Mlenchon haba previsto que su formacin se situara por delante del PS en estas elecciones. Die Linke obtiene el 7,5%. Hay que anotar que los partidos comunistas mantienen sus posiciones e incluso progresan, como en Portugal -el PCP ha obtenido el 12% de los sufragios mientras que el Bloco dEsquerda se sita un poco por encima del 4%- pero retroceden en Grecia en beneficio de Syriza y no obtienen los resultados esperados en el Estado espaol donde Podemos se sita al mismo nivel que Izquierda Unida.

Mencionemos tambin el retroceso de la izquierda revolucionaria, sobre todo en Francia, donde el NPA -privado de la propaganda electoral por motivos econmicos presentndose slo en 5 circunscripciones sobre 8- no alcanza el 1% y Lutte Ouvrire obtiene el 1,4%. El NPA participa del retroceso general de todas las listas de izquierda y ve retroceder sus propias posiciones en relacin a las ltimas citas electorales tras haber jugado un papel importante en la manifestacin unitaria contra la austeridad el 12 de abril y a pesar de una buena campaa. No logra obtener unos resultados que se correspondan a su papel en la lucha de clases.

7. A dnde va Europa?

Es la cuestin que est al orden del da. Hemos entrado en una fase de crecimiento dbil o de recesin de largo alcance. Si los gobiernos y la BCE se han dotado de instrumentos para evitar una nueva crisis bancaria, nadie puede poner la mano en el fuego descartando la crisis de alguno de los grandes bancos. Hasta que punto el reembolso de la deuda puede seguir sangrando las economas de una serie de pases del Sur y de pases intermediarios como Italia o Francia?

En el plano poltico, la crisis de direccin es total. Europa continua siendo el continente ms rico, pero pierde peso en el mundo. Las polticas de austeridad al igual las diferentes trayectorias de las economas europeas agravadas por la crisis, tienden a hacer estallar el marco europeo. Una vez ms, tras los resultados de UKIP en Gran Bretaa, nadie puede prever las consecuencia de una salida de este pas de la Unin Europa. Es cierto que el poder de los intereses econmicos de las clases dominantes, el margen de maniobra que detentan los gobiernos as como las direcciones de los grandes bancos y las multinacionales, o la solidez de las instituciones de los Estados europeos, contienen la crisis, pero el tipo de construccin actual de la UE (sin verdadera democracia, sin polticas social, fiscal, presupuestaria, sin cohesin gubernamental salvo para las polticas de austeridad sin fin), vaca los proyectos europeos de todo contenido.

En gran parte, es el debilitamiento del movimiento obrero el que concede estos mrgenes de maniobra a las clases dominantes europeas. Aqu tambin existe una contradiccin entre la opcin de la globalizacin capitalista de sectores claves de la burguesa europea y el ascenso del nacionalismo reaccionario que se encarna en los partidos neofascistas y populistas, pero que desgraciadamente irriga tambin a otras formaciones polticas de derechas e izquierdas. Las frmulas y propuestas de un Sarkozy para salir de Schengen expresan esa salida nacionalista. Las propuestas de patriotismo econmico o las salidas de unos y otros contra la Europa alemana traducen tambin la presin nacionalista.

Frente al ascenso del nacionalismo reaccionario, es necesario, una vez ms en la historia, unir todas a las corrientes, asociaciones, partidos militantes que se oponen al peligro populista o neofascista. La cuestin de la unidad de accin, de la unin en las luchas as como en la construccin de una oposicin polticas unitaria anti-austeridad, es central. Tambin habr que estar atentos para diferenciar la movilizacin unitaria de masas de una parte y el llegar a acuerdos polticos o programticos que autolimiten la lucha anticapitalista, por otro.

En esta situacin es necesario ponerse a trabajar sin descanso, oponer la urgencia social y democrtica a las polticas de austeridad patronal y gubernamental, redoblar la lucha contra la derecha y la extrema derecha, no ceder en la independencia respecto al social-liberalismo -ninguna alianza gubernamental o parlamentaria con el PS- y mantener el rumbo de una poltica internacionalista, rompiendo con la Unin Europea actual, pero defendiendo una Europa cooperativa y solidaria de los pueblos y de los trabajadores y trabajadoras.

Fuente: http://www.democraciasocialista.org/?p=3180



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