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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2014

Libia
Milicias vs milicias

Nuria Tesn
M'Sur - MediterrneoSur


Los libios han vuelto a elegir bando estos das: o con el general Khalifa Haftar o contra l. Lo que en la prctica supone estar con el militar que ha puesto en marcha la Operacin Karama (Dignidad) o con el Congreso Nacional General (CNG) y con las milicias islamistas. Ciudades, tribus y grupos armados se han dividido as, a favor o en contra, en la ltima semana, lo mismo que sus ciudadanos. Haftar asegura que su intencin es acabar con los polticos islamistas que han permitido que los integristas campen a sus anchas por el pas. El primer ministro Abdula Thani le considera un renegado y un golpista.

Dado el desaguisado reinante en el pas, dicha operacin lo mismo podra acabar en una inestabilidad mayor como encauzar definitivamente un proceso democrtico lastrado por las milicias. En el peor escenario, una guerra civil. En el mejor, un dilogo entre las partes, unas elecciones parlamentarias y una Constitucin.

Operacin Karama

El viernes 17 de mayo, Haftar emprendi una campaa militar en Bengasi, la capital del este de Libia, contra milicias islamistas que se sald con ms de 70 muertos. El domingo, la antigua brigada rebelde Al Qaqaa de Zintan, que le respalda, tom el Parlamento en Trpoli. Poco despus, un portavoz de los alzados anunciaba la disolucin de la Cmara. Para intentar evitar una escalada mayor de tensin, Thani present una propuesta que permitiera una salida dialogada a la crisis y que consideraba la suspensin del CNG tras la aprobacin de los presupuestos de 2014, la repeticin de la votacin de un primer ministro y la convocatoria de elecciones parlamentarias.

Los Hermanos Musulmanes, el bloque mayoritario del Parlamento, y los islamistas radicales se han negado a aceptar estos trminos. Pero la Comisin Superior Electoral Nacional (HNEC) ha propuesto celebrar dichas elecciones legislativas el 25 de junio (antes del mes sagrado musulmn de ramadn). Los ltimos acontecimientos en Libia ponen de relieve una vez ms la inestabilidad y el caos en el que se sume la nacin norteafricana, pero tambin un escenario complejo, peligroso e impredecible.

El asalto a la sede del Parlamento y los enfrentamientos en Bengasi abren nuevamente el interrogante sobre su futuro. Las fuerzas se dividen (a muy grandes rasgos) entre unos pocos liberales, el gran bloque de los islamistas (desde los cercanos a Al Qaeda, como Ansar Sharia, a otros, simpatizantes de los Hermanos Musulmanes), que son el objetivo a batir por los seguidores de Haftar; y los federalistas que estn asentados en el este de Libia, y que apuestan por la separacin en tres del territorio libio: Tripolitania, Cirenaica y Fezzn.

El lder de facto de estos ltimos, Ibrahim Jadhran, ya ha manifestado su apoyo a lo que considera un proyecto nacional emprendido por el Ejrcito libio, pero ha marcado las lneas rojas poniendo de relieve que, en ese plan, Haftar es slo una pequea parte. No se le vaya a ocurrir al general, que ha vivido exiliado en Virginia, (Estados Unidos) durante aos, y al que se considera cercano a la CIA, querer emular al depuesto dictador.

Frustracin, desconfianza y divisin

Una lnea muy fina separa a unos y otros. No hay tanta distancia entre los militares que acometen la operacin Karama y aquellas milicias que son el objetivo de dicha operacin. Unos han emanado de las otras. Para muchos libios, Haftar y sus seguidores son solo otra faccin militarizada de mayor envergadura, a pesar de que el general denomine a sus combatientes,Ejrcito nacional libio.

Y sin embargo esta operacin podra significar un cambio sustancial en la desastrosa situacin en la que esta sumida Libia si con ella se lograra reencauzar el proceso democrtico. No se trata de un ataque ms, o un enfrentamiento entre milicias rivales, de los que se vienen sucediendo en el pas en los ltimos aos. Como el portavoz de Haftar pone de relieve, es un intento de eliminar uno de los factores de mayor desestabilizacin de Libia: el islamismo. Sin entrar an, claro est, en consideraciones sobre las aspiraciones personales del general Haftar, que ha manifestado que no busca el poder, aunque ya ha dejado caer que se presentara al cargo de presidente. Aunque podra encontrar algunos obstculos.

Haftar tiene el apoyo de distintos grupos en Libia; sin embargo, algunos de ellos han subrayado que apoyan la operacin contra el terrorismo y los terroristas y que su apoyo no es para Haftar como tal, explica Mohamed Eljarh, analista libio y colaborador del blog Transiciones de la revista Foreign Policy. Aunque Eljarh reconoce que es difcil separar las dos cosas, considera, sin embargo, que se trata de avisos tempranos a Haftar para que no piense en contar con su apoyo para hacerse con el poder.

La crisis actual llega en un momento de mxima frustracin, desconfianza y divisin. Polticos, militares y sociedad civil se alejan. La muerte de Gadafi en octubre de 2011 dej un pas sin dictador, pero tambin sin Estado. En los ltimos dos aos y medio y sobre todo desde la eleccin del Congreso Nacional General (CNG) en julio de 2012, el pas ha intentado recomponerse pero no ha hecho sino dar bandazos y hundirse en el desgobierno, principalmente a causa de la proliferacin, o ms bien de la consolidacin, de todo tipo de milicias armadas emanadas de lo que fueron las guerrillas rebeldes que derrocaron a Muammar Gadafi.

Las armas estn en manos de cualquiera y se ha constatado un fortalecimiento del yihadismo, principalmente en el este del pas, de donde ha salido un importante nmero de combatientes hacia Siria, muchos de los cuales regresa con sus ideas pasadas por el tamiz de Al Qaeda, como ya ocurriera con la generaciones previas durante las guerras de Afganistn e Iraq. Estos se han hecho fuertes en Cirenaica y mantienen secuestrada Bengasi con asesinatos y atentados frecuentes contra la Polica y Fuerzas de Seguridad.

Por su parte, el CNG, el Parlamento, ha fallado en casi todos sus cometidos. Ha sido incapaz de lograr que se redacte una Constitucin. Tampoco ha satisfecho la necesidad y la demanda de formar un Ejrcito y un cuerpo policial potentes, y ha dejado que las milicias suplan ese vaco. As enquistan el proceso democrtico, al tomar parte (con lealtades compradas) en las rivalidades polticas entre los islamistas y sus oponentes.

Desde marzo ha elegido tres primeros ministros: Ali Zeidan, que abandon el pas tras otro intento de golpe de Estado por parte de Haftar, entre acusaciones de corrupcin; Abdula Thani, que e abril, semanas despus de recibir el cargo, pidi al Parlamento que votara a otro, tras lo cual dejara su puesto; y Ahmed Maitiq, cuya eleccin sigui la norma del pas en los ltimos dos aos y medio: irregularidades, violencia y falta de consenso.

Adems, el CNG extendi su mandato, que expir en febrero, hasta final de ao, lo que ha llevado a los ciudadanos a las calles para protestar, sobre todo en el este del pas que se siente olvidado y a merced de la ley de las milicias. Con la democracia hipotecada al albedro de los grupos armados y el fracaso del Parlamento cabe preguntarse qu puede ocurrir.

El riesgo de una guerra civil en un pas inundado de armas es siempre una posibilidad real, explica Eljarh por correo electrnico. Sin embargo, a pesar de que muchos han predicho un nuevo enfrentamiento desde el fin de la contienda en 2011, los libios han demostrado que no estn dispuestos a enfrentarse de nuevo en una guerra civil a gran escala, asegura el analista.

Por este motivo, es importante que Haftar trate de asegurarse de que su campaa es sobre todo para luchar contra el terrorismo y restablecer la seguridad. En opinin de Eljarh, si toman una posicin extrema, entonces la posibilidad de una guerra civil se convertir en una realidad.

Pero adems de ese aciago escenario, el experto valora algunas de las posibles salidas a la crisis: Podra suceder que una de las dos partes gane y tome el control de la seguridad, y algn tipo de ley y orden empiecen a establecerse. Este supuesto requerira el apoyo de influyentes poderes regionales o internacionales a un contendiente en detrimento del otro, subraya el analista.

Tambin podra ocurrir que la peticin de dilogo pacfico cobre impulso y lleve a a todos los oponentes de Libia a forjar un acuerdo poltico nuevo y global que aborde las preocupaciones de la mayora de las facciones, y a ponerse de acuerdo sobre una nueva hoja de ruta o una Constitucin para que el pas avance, concluye. Cualquiera de las dos parece deseable paro los libios en la actual tesitura.

Publicado previamente en Esglobal

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