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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2014

Para entender la Unin Econmica y Monetaria europea, la crisis de la zona euro y las posibles soluciones a debate

Ivn Gordillo
Seminario Taifa


La Unin Econmica y Monetaria (UEM) es el entramado institucional resultante del proyecto de integracin econmica y poltica llevado a cabo en Europa. Acelerado en los aos 80 de la mano del neoliberalismo, institucionalizado en los aos 90 alrededor del Tratado de Maastricht, adopt la moneda comn a partir de 2002.

Recordar los antecedentes histricos es importante para entender el carcter preeminentemente econmico y geopoltico del proyecto desde su origen: la Comunidad Europea del Carbn y el Acero (CECA), creada en 1952, y el Tratado de Roma de 1957, que determinara como primordial el principio de economa de mercado y servira de hoja de ruta en la construccin de la Comunidad Econmica Europea (CEE), una unin aduanera iniciada con la eliminacin de aranceles que permitiera la libre circulacin de mercancas entre los Estados miembros. Esta primera fase es fruto de la coordinacin internacional que requera la reconstruccin de una Europa devastada por la guerra con el plan (del general) Marshall proveniente de los EEUU, juntamente con el proceso de consolidacin de los grandes grupos empresariales europeos, an fuertemente ligados a los pases de origen, pero en vistas de extenderse a un mercado europeo ms amplio.

En 1986, en plena contrarrevolucin neoliberal posterior al colapso del modelo keynesiano de posguerra consecuencia de la crisis de los 70, se inician las medidas establecidas en el Acta nica, el andamiaje necesario para levantar las instituciones comunitarias de la Unin Europea (UE), constituida en el Tratado de Maastricht (1992), y desplegar el mercado nico. Esta segunda fase, caracterizada por la liberalizacin econmica y la consolidacin del proyecto euroliberal, se profundizara con la posterior integracin monetaria (UEM). Preparada durante los aos 90 a parte del Tratado de Maastricht, con el Instituto Monetario Europeo, predecesor del Banco Central Europeo (BCE), y la fijacin de los tipos de cambio el 1999 la moneda comn entrara en vigor en 2002. Durante los aos 2000 se incorporaran nuevos Estados a la zona euro, hasta llegar, despus de la reciente entrada de Letonia en 2014, a los 18 Estados miembros. La UEM representa la alternativa propuesta por el capital europeo y sus representantes polticos para hacer frente a la competencia internacional y a los problemas que planteaba la globalizacin con la ayuda de una moneda internacional como el euro. Es el trampoln a la nueva internacionalizacin de unas economas no competitivas va salarios y con sistemas de proteccin social an resistiendo su desmantelamiento.

Uno de los pilares de la poltica econmica europea es el Pacto de Crecimiento y Estabilidad. Establecido en Maastricht, define las condiciones econmicas necesarias para integrarse en el proyecto de unin econmica y monetaria: un dficit presupuestario menor del 3% del PIB, una deuda pblica por debajo del 60% del PIB y una inflacin inferior al 2%. El Pacto de Crecimiento y Estabilidad ha generalizado el rigor fiscal entre los Estados miembros de la UE, imponiendo la austeridad como nica poltica econmica adoptable. Haberse de ajustar a un dficit pblico del 3% obliga, en un contexto de repetidas reformas fiscales regresivas, y, sobretodo, frente a una coyuntura marcada por la cada de la recaudacin, a una reduccin del gasto pblico.

Otro pilar importante, institucin rectora de la unin monetaria, es el Banco Central Europeo (BCE): encargado estatutariamente del control de la inflacin como mandato nico, a diferencia de otros bancos centrales que, como la Reserva Federal estadounidense, tambin velan por el crecimiento econmico y el nivel de ocupacin. El BCE ha llevado a cabo una poltica monetarista nica para toda la zona euro centrada en el control de la inflacin a travs de la fijacin de los tipos de inters.

Estas restricciones en materia econmica suponen, y persiguen intencionadamente, una mayor liberalizacin econmica y flexibilizacin del mercado de trabajo. Esto representa una progresiva privatizacin y desmantelamiento del cada vez ms raqutico sector pblico, tanto del patrimonio colectivo como de los servicios (derechos) sociales, y una constante reduccin salarial y precarizacin laboral la Estrategia Europea de Trabajo y su eufemstica flexiseguridad establecen directrices importantes en materia laboral, relativas a la flexibilizacin del mercado de trabajo, es decir, al abaratamiento del despido y a la reduccin de las prestaciones sociolaborales.

La moneda comn se ha convertido en la palanca definitiva para institucionalizar la austeridad salarial y extenderla a mbitos del salario socializado como la proteccin social, los servicios pblicos o las pensiones como nica poltica econmica posible. Los Estados no disponen de poltica monetaria propia, determinada exclusivamente por el BCE. La competencia entre pases en materia fiscal ha acabado siendo la nica herramienta utilizada para dirigir la poltica industrial. Los ganadores, una vez ms, han sido los grandes grupos empresariales que han visto flexibilizarse los mercados laborales nacionales y reducirse los salarios, adems de gozar de privilegios fiscales.

Un ltimo elemento importante del entramado econmico europeo es la Estrategia de Lisboa. Aprobada el ao 2000, se marc como objetivo conseguir antes de 2010 " la economa basada en el conocimiento ms competitiva y dinmica del mundo, capaz de crecer econmicamente de manera sostenible con ms y mejores empleos y con mayor cohesin social "2. La gestin de la transicin de economas tradicionalmente industriales hacia la eufemstica "economa del conocimiento" se ha concentrado en la privatizacin y liberalizacin de las grandes empresas pblicas y sectores llamados estratgicos, como la energa, los suministros, el transporte, las infraestructuras y las telecomunicaciones. La flexibilidad del mercado de trabajo que pretendidamente debera favorecer la movilidad laboral en este proceso de transicin se ha quedado en una burda (des)regulacin, profundizada con la excusa de la crisis actual, consiguiendo abaratar el coste de trabajo y aumentar la precariedad laboral.

La guinda del pastel jurdico-institucional de la UE ha sido el Tratado de Lisboa firmado el 2007, entr en vigor el 2009. Este tratado dota a la UE de mayores competencias jurdicas para firmar acuerdos internacionales a nivel comunitario y hace avanzar el proceso de integracin poltica pues vincula a todos los Estados miembros documentos como la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Pero tambin supone una prdida de soberana de los Estados y su aprobacin ha sido antidemocrtica pues ha supuesto la aprobacin de facto de lo recogido en la Constitucin Europea, la cual fue rechazada por referndum en Francia y Holanda como el propio Tratado en Irlanda, hecho que oblig a atrasar hasta 2009 su entrada en vigor.

Las implicaciones polticas son muy relevantes. La promocin de la liberalizacin y la preeminencia del sector privado en el desarrollo econmico, juntamente con el control de la inflacin y la defensa del sector financiero han estado el buque insignia de la UE y el proyecto de moneda comn. Un proyecto europeo que por sus caractersticas ha favorecido el dominio de Alemania a expensas de los pases llamados perifricos. La integracin econmica y monetaria favorece al capital de los pases centrales, que necesitaban un mbito sectorial y geogrfico de acumulacin, de obtencin de mano de obra barata, de destino de las mercancas producidas y de reciclaje de excedentes comerciales y financieros. Es decir, dnde poder producir a costes reducidos y cerca de las empresas matriz, al mismo tiempo que se abran nuevos mercados para el capital financiero, que inundara de crdito aquellas economas ms dependientes, como las del sur europeo, para despus venderles las mercancas que demandaban. Los capitales de las economas ms dbiles tambin se han beneficiado, dado que han ganado poder de negociacin en los mercados internacionales, aprovechaban la solvencia que les ofreca una moneda fuerte como el euro y sobreexplotaban su clase trabajadora con la excusa de la competitividad internacional, competencia especialmente dura por encontrarse frente a una Alemania que lleva a cabo la misma estrategia.

La construccin europea, particularmente la unin monetaria, tena de entrada enormes complicaciones. Organizar un espacio econmico dnde coexisten pases con niveles salariales, productividades e inflaciones divergentes, juntamente con modelos productivos tan diferentes, no es fcil sin grandes dosis de voluntad y coordinacin poltica. Lo que habra de haber sido una senda de convergencia ascendente de los sistemas sociales de bienestar, idea bajo la cual el proyecto europeo ganaba adeptos, ha acabado convirtindose en la negacin de aquella Europa social regida por polticas econmicas keynesianas, con modelos fiscales ms redistributivos y con una distribucin del excedente centrada en el reparto de los aumentos de productividad entre el trabajo y el capital.

La superacin de las divisiones nacionales que en el pasado haban originado desastrosas guerras mundiales, la lucha contra problemas comunes como la destruccin del medio ambiente, la gestin de las fronteras o la promocin de la paz, promesas sobre las cuales se sustentaba el proyecto europeo, son, como expone ngel Ferrero3, pruebas flagrantes de su fracaso. Slo hace falta observar, por nombrar los episodios ms preocupantes, la subida de la extrema derecha xenfoba y la reedicin de los agravios chovinistas, la incapacidad de implementar un pacto ecolgico comn, el trato inhumano y vergonzante dado a las personas migrantes llegadas a las fronteras del sur de Europa y la escalada blico-imperialista protagonizada por la UE en diversos conflictos.

La UE, sobretodo en esta fase neoliberal y de integracin monetaria, es la negacin de la Europa social capitalistamente reformada hija de la victoria sobre el nazifascismo.

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Desde su origen, este largo proceso de integracin econmica ha estado protagonizado por tensiones geopolticas a veces contradictorias. De entrada, exista el temor a una Alemania excesivamente fuerte, preocupacin evidente despus de la experiencia histrica de la primera mitad del siglo XX. Pero al mismo tiempo las lites europeas necesitaban su impulso industrial y financiero si queran competir en condiciones de igualdad con los EEUU y Japn. Esto toma especial relevancia despus de la cada del muro de Berln, la unificacin alemana y la desaparicin del bloque sovitico con la posterior capitalizacin y privatizacin de las economas de planificacin estatal.

Este momento histrico puso en bandeja al resto de potencias europeas polticamente centrales, sobretodo a Francia, una doble oportunidad. Por un lado, embridar dentro del marco institucional europeo el potencial econmico alemn. Por otro lado y ms importante, llevar a cabo lo que Alemania haba conseguido con la anexin de la RDA y el acceso a un cuantioso ejrcito de reserva prcticamente inagotable si incluimos Europa del este, imponer la disciplina salarial y limitar la capacidad negociadora de los sindicatos. En el caso francs, los sindicatos y la izquierda poltica estaban aguantando con cierta solidez la aplicacin de la agenda neoliberal. No olvidemos que, a pesar del contexto desfavorable se consigui la jornada de 35 horas el ao 2000, muestra de la superioridad sindical respecto a los pases de su entorno4. En Gran Bretaa, Tatchert haba desmantelado el Estado de Bienestar y destruido, prcticamente, los sindicatos. En Alemania, a parte de lo ya comentado, se impuso el "teorema de Schmidt" en honor al ministro de economa, por cierto, socialdemcrata segn el cual los descensos salariales eran favorables a la creacin de ocupacin pues, a largo plazo, tericamente, unos mayores beneficios empresariales supondran inversin futura.

El proyecto de la UEM tambin ha servido a Francia para apuntalar su potente sector financiero. Al mismo tiempo, los grupos industriales y financieros alemanes necesitaban de la integracin econmica y monetaria para consolidar un mercado perifrico europeo para dar salida a su produccin exportadora, primeramente, en el sur del continente, y, posteriormente, al este de Europa. La UE ha sido la va para encauzar el poder poltico y econmico del capital alemn al mismo tiempo que se converta en la mejor forma de hegemonizar su propio sector financiero e industrial, hasta el punto de llegar a controlar la poltica econmica en el s de la UEM e influir en el desarrollo del modelo productivo de la periferia europea dependiente.

Creemos tambin importante mencionar, a pesar de no poder entrar en detalle, el papel jugado por Alemania en asegurarse la zona de los Balcanes y la antigua Yugoslavia como satlite econmico con una participacin ms o menos directa en el conflicto blico de los aos 90. Actualmente estamos presenciando enormes tensiones polticas en un pas Ucrania tan importante geopoltica y energticamente para los intereses del capital europeo, y alemn concretamente, que han de determinar si se decanta hacia la rbita rusa o unioneuropea.

Junto a los aspectos recin mencionados, la construccin de un bloque geopoltico que histricamente sirvi de contencin a la expansin comunista, neutralizando tanto la rbita de influencia sovitica como los partidos comunistas italiano, francs y griego, ha demostrado el "xito"5 del proyecto europeo en cuanto a los intereses estadounidenses y del capital europeo.

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Desde 2007-2008 estamos inmersos en la que posiblemente sea la mayor crisis global del capitalismo. La crisis econmica ha abierto una nueva fase en la historia de la UE, especialmente delicada para la zona euro, comenzando por demostrar lo que tantos crticos del proyecto europeo denunciaron: la imposibilidad de construir una unin econmica y monetaria sin un presupuesto pblico relevante para el conjunto de la economa integrada y con una coordinacin poltica ms amplia y selectiva, sobretodo en lo referente a los mbitos fiscal y monetario. Las incoherencias y asimetras del sistema euro han sido flagrantes. El aparato institucional expuesto a grandes rasgos anteriormente el Tratado de Maastricht, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la Estrategia de Lisboa y el BCE ha tenido unas implicaciones sociales nefastas y est, como mnimo, dificultando la aplicacin de polticas keynesianas anticclicas, cuando no, acentuando la eurocrisis. La crisis ha puesto en evidencia que la arquitectura institucional y econmica europea lejos de permitir una gestin en trminos racionales y un amortiguamiento de sus consecuencias tanto para las economas como para el conjunto de la poblacin, ha acentuado los daos socioeconmicos. La UEM, como hemos explicado, estaba fundada en un diseo genticamente neoliberal, preocupada prioritariamente por la competitividad y la expansin del capital. En este aspecto s ha sido una estructura propicia y ventajosa para el capital porqu, por el diseo capitalista que la impulsaba, ha permitido traspasar el ajuste a las clases trabajadoras.

Frente a la gestin europea de la crisis de los ltimos aos es difcil no ver que el objetivo del proceso de integracin nunca fue tender a una mayor coordinacin y convergencia, sino por el contrario conseguir imponer la liberalizacin econmica. La solidaridad interterritorial, la redistribucin de la riqueza y el fomento al desarrollo y crecimiento, ejes de la falsa propaganda econmica de la UE, han desaparecido del mapa. Esta lgica actualmente se acenta con la aplicacin de las recetas de austeridad marcadas por la Troika para, supuestamente, reducir los dficits y la deuda pblica y esperar, milagrosamente, la reactivacin y el crecimiento econmico. Es indiscutible que la actual depresin de la economa mundial y la gestin de la crisis por parte de los gobiernos y las lites econmicas est teniendo consecuencias especialmente graves para las clases trabajadoras europeas, sobretodo en los pases perifricos del sur y este de Europa, juntamente con Irlanda. Este hecho es reconocido incluso por organismos internacionales y tribunas de opinin convencionales. Lo que no genera tal consenso son las causas de la crisis, algo que la economa crtica de inspiracin marxista atribuye, con carcter endgeno, a la dinmica de valorizacin del capital y el inevitable, incluso necesario, fenmeno sistmico de la sobreproduccin y sobreacumulacin y la cada de la rentabilidad, donde la financiarizacin y el neoliberalismo han sido, en tanto que representantes del capitalismo postcrisis de los aos 70, los epifenmenos de esta primera gran crisis del siglo XXI6.

Como decamos, nos encontramos en medio de una nueva fase en la historia del proceso de integracin europeo el futuro del cual depende de la gestin poltica y econmica de la crisis y del rgimen de acumulacin y pacto social que salgan resultantes. Los escenarios que se presentan se pueden resumir, como propone el economista Costas Lapavitsas7, en tres alternativas: la austeridad, la reforma institucional de la UEM y la salida del euro.

La primera alternativa, introducida anteriormente, es la que se est llevando a cabo: la aplicacin de polticas de austeridad fiscal y ajuste estructural. Estas medidas se presentan como una serie de recortes presupuestarios selectivos que suponen la reduccin del gasto pblico, sobretodo de las prestaciones sociales y los salarios de los funcionarios/as, al mismo tiempo que se aplican subidas de impuestos indirectos y se impone la privatizacin de servicios pblicos y la venta del patrimonio como nicas vas posibles para aumentar los ingresos. La austeridad es una alternativa miope, posible nicamente y por naturaleza a corto plazo pues no es generadora de crecimiento. Esta alternativa aprisiona las economas en el crculo vicioso del austericidio a travs del cual para reducir el dficit hace falta reducir los gastos deteriorando as la demanda y provocando una parlisis mayor que aumenta nuevamente el dficit y paralelamente la deuda pblica para financiarlo. Se trata de una va sin salida, donde el capital se beneficia de la reduccin del costo laboral y de la entrada en mercados hasta ahora vetados al sector privado por motivos de inters pblico y de eficacia. Este escenario que supone un callejn sin salida para la poblacin trabajadora es la nica va del capital para superar la crisis de rentabilidad: aumento de la explotacin de los trabajadores/as y destruccin de los capitales menos competitivos.

A los elementos apuntados sobre la reduccin del gasto pblico y los salarios, hara falta aadir al cuadro de la austeridad los llamados "rescates", es decir, los prstamos concedidos a los pases con riesgo de impago de su deuda pblica a travs de instituciones como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) creadas para tal objeto. El MEDE fue creado por el Consejo Europeo como respuesta a la crisis de la deuda de 2010 con tal de canalizar financiacin con carcter de urgencia a los Estados con dificultades para acceder a los mercados financieros. A cambio de estas "ayudas" la Comisin Europea, el FMI y el BCE las tres entidades que forman la Troika exigen el cumplimiento de una serie de medidas econmicas que consideran la terapia de choque necesaria para reducir los dficits y poder devolver la deuda. A parte de los recortes presupuestarios, la prescripcin de la Troika indica una serie de reformas estructurales que incluyen aspectos como la flexibilizacin del mercado de trabajo, las privatizaciones y las restricciones de prestaciones sociales como las pensiones. Esta opcin, preferida por las lites econmicas y los gobiernos, tiene una doble implicacin. Por un lado, lo que se ha presentado como rescates a pases con necesidades financieras no ha sido ms que el rescate de facto de los bancos internacionales con una alta exposicin inversora en la periferia europea, sobretodo bancos alemanes y franceses. En el caso espaol, los bancos quebrados, con Bankia como paradigma, han recibido directamente estas ayudas a cargo del contribuyente el cual acabar asumiendo las prdidas de unos prstamos que no se devolvern8. Por otro lado, detrs del argumento del rigor presupuestario se aprovecha para derribar los ya dbiles Estados del Bienestar y la capacidad defensiva de los sindicatos. Por este motivo, las reformas estructurales tambin son llevadas a cabo por Estados que no han pedido financiacin al MEDE, generalizando la austeridad en prcticamente toda la UE de la misma manera que se est haciendo en otras partes del mundo, la austeridad es actualmente una poltica a nivel planetario.

El gran problema de esta alternativa es que empeora objetivamente la situacin socioeconmica pues se trata de polticas procclicas que en lugar de reactivar la economa la hunden en la depresin Este escenario es aprovechado por el capital como si de carroeros se tratara y, pretendidamente, el aumento de la productividad por la reduccin de los salarios y las mejoras competitivas que esto supondra, juntamente con la aparicin de nuevos sectores de inversin fruto de la liberalizacin y privatizacin del sector pblico, deberan garantizar una mejora de la rentabilidad del capital el cual volvera as a invertir de forma masiva iniciando un nuevo proceso de acumulacin. Esto ltimo, que describe cmo se sale de las crisis en el capitalismo, es lo que explica que una va keynesiana es inviable, que dentro del actual marco capitalista y ordenamiento jurdico, una expansin del gasto pblic solo conseguira aadir deuda a las espaldas de las clases trabajadoras que son al fin y al cabo las que asumen, de una manera u otra, el pago de los impuestos a travs de su trabajo.

Esta dinmica, en cambio, no es en absoluto automtica y presenta una serie de problemas. Primeramente9, las estrategias de liberalizacin han demostrado en muchas ocasiones no ser generadoras de las mejoras, por ejemplo tecnolgicas, que supondran un aumento de la productividad en el largo plazo. En segundo lugar, la transicin industrial hacia economas preeminentemente de servicios ha debilitado los aumentos de productividad. Esto nos llevara a un escenario, como presenta el economista Michel Husson, y que encajara con la propuesta de la Estrategia de Lisboa, de "demanda social cada vez menos conforme con las exigencias de rentabilidad, en contradiccin con las exigencias de acumulacin porque equivale a un desplazamiento hacia sectores productivos de menor potencial productivo y de menor potencial en trminos de beneficio"10.

Una estrategia competitiva mnimamente racional no se puede basar en la reduccin de salarios, pues esto es, de entrada, lo ms fcil de imitar. La alternativa de "empobrecimiento del vecino" nicamente consigue introducir las economas en una espiral devaluadora. Al mismo tiempo, pretender que las economas perifricas compitan contra una Alemania que tambin exprime a sus trabajadores/as con la intil esperanza de revertir los dficits por cuenta corriente est suponiendo un suicidio social colectivo a escala europea. La pobreza, la desigualdad y la fractura social que esto genera no son elementos que el capital y sus gestores polticos consideren prioritarios de combatir.

La segunda alternativa hace referencia a una reforma institucional profunda de la zona euro que pudiera remediar las siguientes incompatibilidades, sealadas, entre otros, por el economista Yanis Varoufakis11. Primero, los desequilibrios que genera el tener una poltica monetaria unitaria y una poltica fiscal divergente entre Estados. Segundo, el hecho que la zona euro cuente con un banco central sin gobierno y una serie de gobiernos sin banco central que los apoye. Tercero, que bajo la misma moneda el euro se puedan mantener deudas soberanas perfectamente separadas. Y cuarto, la falta de un sistema de reciclaje de excedentes de las regiones o los Estados con supervit hacia las que tienen dficit de inversiones.

Otro elemento como la actuacin del BCE proporcionando abundante liquidez a los bancos privados a tipos de inters muy favorables mientras no actuaba como prestador de ltima instancia de los Estados miembros tambin ha sido ampliamente criticada. La reforma estatutaria del BCE para que acte como financiador de los dficits pblicos sera un eje importante de la reforma institucional llegando incluso a la emisin de eurobonos deuda soberana comunitaria. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento debera ser reformulado para adaptar los lmites de dficit y deuda pblica a la nueva realidad econmica si francamente se quiere reactivar la economa dejando atrs la poltica de austeridad. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) deberan adoptar como objetivo prioritario el reciclaje a escala europea de los supervits hacia regiones deficitarias con condiciones no de mercado menos costosas para la administracin pblica con criterios de desarrollo econmico y creacin de empleo. Una mayor coordinacin poltica hay voces que apuntan a la creacin de un Estado central europeo que federe los Estados miembros, y un mayor presupuesto para la UE serian parte del eje poltico de la alternativa reformista, que podra impulsar tambin una poltica comunitaria de salario mnimo, de tiempo de trabajo y de reduccin del diferencial de competitividad y de las desigualdades.

La tercera alternativa es la que defiende una salida del euro como medida imprescindible para combatir la crisis, pistoletazo de salida para una serie de reestructuraciones de la economa y la sociedad para hacer de esta alternativa una va transformadora de xito. La devaluacin monetaria permitira una mejora competitiva gracias a la reduccin de los precios reales de las exportaciones y si, gracias a esto, estas aumentaran se reducira el dficit de la balanza comercial. Pero una moneda menor y devaluada dificultara an ms la devolucin de la deuda externa, es decir, la deuda contrada tanto por el Estado como por las entidades financieras y empresas con entidades internacionales, dado que esta deuda seguira nominada en euros, una divisa ms cara de conseguir con la nueva moneda devaluada. As pues, una propuesta de salida del euro de carcter progresista debera ir acompaada inevitablemente de la suspensin de pagos y reestructuracin de la deuda12.

La salida del euro e impago o reestructuracin de la deuda sera, en opinin de los defensores de esta alternativa, la puerta de entrada a un escenario de reformas de cariz transformador, en algunos aspectos parece que casi por inercia, que favoreciese el trabajo frente al capital: "La salida progresista [del euro] podra dar lugar a un cambio social y econmico que transformara la sociedad en inters de los trabajadores. Sin embargo, a este fin la salida debera adoptar asimismo un amplio programa que incluyera, como mnimo, el control y la propiedad pblica de las instituciones financieras, el control de los flujos de capital, la renta y la redistribucin de la riqueza, una poltica industrial prolongada que protegiera el empleo y asegurara el crecimiento, y una reestructuracin total del Estado en una direccin democrtica. En el fondo, consistira en un programa transitorio para la economa encaminado a la supremaca del trabajo."13

Las alianzas polticas y sociales que podran producir un cambio, apunta Costas Lapavitsas14, existen potencialmente. El hecho de trasladar el equilibrio de poder en favor del trabajo se afirma bajo una organizacin democrtica de la economa y la sociedad que enfrente el problema del desarrollo de cada pas en una economa globalizada. La salida progresista no puede consistir en una autarqua nacional. Sera necesario que los pases perifricos continen manteniendo el comercio internacional. Tambin necesitarn seguir obteniendo transferencias de tecnologa y capital extranjero. Aadiramos tambin aquellos sectores dependientes exteriormente y de primera necesidad como el farmacutico o el energtico, por nombrar solo dos de importantes.

Esta va ofrece la posibilidad de un desarrollo diferente para los trabajadores/as de los pases del centro pues se convertiran en aliados naturales de los pases perifricos si estos intentaran una transformacin drstica de sus economas. Esta solucin podra modificar el equilibrio actual de fuerzas sociales en Europa implicando una transformacin institucional y social.

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A continuacin presentaremos algunos de los inconvenientes objetivamente destacables de las dos alternativas progresistas que creemos hace falta valorar para analizar si las propuestas son viables y, ms importante, factibles en el actual contexto histrico.

Uno de los inconvenientes ms destacables de la alternativa de reforma de la UE es el papel del euro como moneda internacional. El dinero representa mucho ms que un medio de intercambio, reserva y pago. El dinero contiene un alto componente ideolgico15. Puede el euro mantenerse relevante internacionalmente si no est apoyado por una poltica econmica monetarista como la actual? Puede incluso seguir existiendo el euro sin el conservadurismo fiscal y monetario de la arquitectura institucional y financiera europea? En caso de producirse un giro en la poltica econmica europea y llevarse a cabo reformas ms suaves, o de reactivacin keynesiana, la cada del valor del euro respecto del dlar sera sostenible para las economas de la periferia europea? Sera deseable y tolerado por las lites econmicas europeas?

Existen serias dudas sobre la viabilidad del euro realmente existente sin contar con el rigor fiscal antiprogresivo y austericida y las (contra)reformas liberalizadoras junto con la arquitectura institucional de la UE tal y como la conocemos actualmente. El abandono de la disciplina fiscal, gracias a una supuesta eliminacin o reformulacin del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, sera inverosmil si al mismo tiempo se mantiene la voluntad de competir con el dlar. Una cada del valor del euro imposibilitara a los grandes bancos europeos operar internacionalmente, fomentara ataques especulativos a la deuda de los pases con mayores dficits y los diferenciales de dficits fiscales se haran insostenibles dentro de la zona euro, un rea con una moneda comn e internacional. Seguir emitiendo una moneda internacional permitiendo al mismo tiempo la independencia fiscal de los Estados no est claro que pudiera durar permanentemente, y la solucin de un mayor presupuesto europeo y una ms amplia poltica redistributiva podra ser insuficiente. Hara falta un Estado unitario o federal con una mayor integracin econmica, especialmente en relacin al endeudamiento pblico, para reforzar la moneda comn pero esto parece dudoso de imaginar en el medio plazo. Es difcil pensar esta integracin mientras los Estados miembros, o los hipotticos Estados federados, puedan emitir deuda pblica propia como hasta el momento.

A parte de los problemas polticos de una estrategia de reformas radicales y las resistencias que la lite financiera planteara, existen incompatibilidades entre los medios y los fines. Una reforma drstica en la esfera fiscal llevara a un fracaso de la unin monetaria tal y como la conocemos de inspiracin monetarista-neoliberal y operando como divisa internacional, o a someterla a fuertes presiones exteriores. La cuestin importante no est tanto en abolir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento o en implementar un sistema comunitario ms redistributivo ambas medidas deseables para los intereses de las clases populares de la periferia, sino en la compatibilidad entre independencia fiscal, posible aumento de la deuda pblica y el papel internacional del euro. Como dice Costas Lapavitsas, la estrategia de construccin de un "euro bueno" podra conducir a la (auto)destruccin del euro16.

Es posible un euro "con rostro humano"? Posiblemente unas reformas deseables por su finalidad pueden ser irrealizables sin romper el cors institucional realmente existente, diseado con unos objetivos claros y difcilmente reformable para otros propsitos. Como dice el economista Alberto Montero: " El problema esencial es que la Eurozona es un hbrido que no avanza en lo federal, con y por todas las consecuencias que ello tendra en materia de cesin de soberana, y se mantiene exclusivamente en el terreno de lo monetario porque esa dimensin, junto a la libertad de movimientos de capitales y bienes y servicios, basta para configurar un mercado de grandes dimensiones que permite una mayor escala de reproduccin de los capitales, que elimina los riesgos de devaluaciones monetarias competitivas por parte de los Estados y que facilita la dominacin de unos Estados sobre otros sobre la base de la aparente neutralidad que se le atribuye a los mercados. [...] El problema de fondo es que ese marco resulta funcional y esencial para el proceso de acumulacin del gran capital europeo"17.

A pesar de la solidez del argumento del euro como moneda internacional, parte de las incompatibilidades que se le atribuyen a un euro reformado tambin se podran indentificar con las hipotticas monedas que surgieran despus de un supuesto abandono del euro. Monedas "menores" como las que se podran crear en Grecia, o en otros Estados de la periferia como el Estado espaol, seran una presa fcil de los ataques especulativos teniendo en cuenta el elevado nivel de endeudamiento y de dficit fiscal de estas economas.

Es cierto que recuperar la soberana monetaria sera relativamente til, pero hara falta considerar la cara menos amable de la nueva moneda, adems de entender bien qu es el dinero y la limitada capacidad de maniobra de la poltica monetaria en un sistema de creacin endgena del dinero a travs del crdito del sistema bancario y el hecho de operar en un sistema internacional de tipos de cambio fluctuantes en funcin de los mercados de divisas y de las guerras comerciales que se derivan18. El retorno a una moneda propia que no tuviera las garantas de una internacionalmente relevante como el euro situara la economa bajo las amenazas de especuladores financieros que podran apostar contra ella con ms beligerancia. Luchar contra los ataques especulativos requerira una fuerte intervencin en el mbito financiero y una coordinacin internacional que creemos complicada vista la correlacin de fuerzas actual. La amenaza de la devaluacin sistemtica a la que someteran la economa los ataques especulativos podra generar episodios de inflacin peligrosos.

Si la hipottica salida del euro fuese dirigida por fuerzas conservadoras19, y ahora mismo estas gobiernan y/o legislan en todos los Estados miembros, los costes de la devaluacin interna seran trasladados a la clase trabajadora de la misma manera que lo est haciendo actualmente la austeridad marcada por la Troika, ya sea por la cada salarial o por los an ms profundos recortes de prestaciones del salario socializado que haran falta para poder pagar una deuda nominada en euros, ms costosa en trminos reales, por la devaluacin de la nueva moneda.

Si aadimos al anlisis las caractersticas de los modelos productivos de la periferia europea tecnologas intermedias, preeminencia de sectores de servicios de poco valor aadido, salarios reales superiores a los de economas competidoras de Asia y del resto de la periferia mundial an surgen ms dudas sobre la alternativa de salida del euro. La competitividad del sector productivo exportador no depende nicamente de la variable precio influenciable, parcialmente, a travs de devaluaciones de la moneda. Existen mltiples factores que tienen ms que ver con la estructura productiva del pas y el modelo de comercio internacional que se quiera desarrollar y en ltima instancia las exportaciones deberan ser atractivas para la demanda internacional. El economista Joaqun Arriola20 ha comparado el efecto del tipo de cambio sobre las exportaciones de las ltimas dcadas para concluir que la relacin y efecto de las devaluaciones en las exportaciones es menor para la economa espaola.

En muchas ocasiones decimos, acertadamente, que mltiples pases fuera del euro y fuera de la UE a los que no les va tan mal como a los pases del sur de Europa "hay vida fuera de la UE", deca un diputado de izquierdas. Pero no podemos cree de manera naf que eso es solo gracias a tener una moneda propia. Este no es el remedio a todos los males. Pases con soberana monetaria y la posibilidad de aplicar polticas econmicas propias tambin han sufrido duras crisis financieras anteriormente, como el Sureste asitico o Rusia, a final de los 90, por poner algn ejemplo.

Ni la salida del euro ni su continuidad y reforma son garanta exclusiva, por si mismas, ni de una recuperacin ms rpida ni de una va alternativamente transformadora. No se puede defender con solidez que alguna de las dos propuestas nos lleve, repetimos, por ellas mismas y en la actual coyuntura, a superar los problemas de fondo que han generado la unin monetaria y su carcter liberalizador y preeminentemente capitalista.

Es igualmente dudoso, al menos simplificador, que la transformacin de la moneda o de las instituciones comunitarias revolucionen las relaciones de produccin, distribucin y consumo. "Es posible revolucionar las relaciones de produccin existentes y las relaciones de distribucin a ellas correspondientes mediante una transformacin del instrumento de circulacin?", se preguntaba Marx21. La cuestin fundamental no se sita tanto en la necesidad de crear una nueva moneda o un nuevo diseo institucional europeo sino en crear nuevas condiciones productivas y comerciales, especialmente si partimos de una estructura productiva carente de modelo como es el caso de las economas perifricas que "gozaron" de momentos de bonanza econmica a base de creacin de capital ficticio. No querramos negar la importancia de la moneda, el dinero o las instituciones. Al fin y al cabo estos sern ingredientes importantes del relato alternativo de transformacin social, pero lo que no podemos perder nunca de vista es la interna conexin que existe entre la produccin, la distribucin y la circulacin, juntamente con elementos que se escapan del propsito de nuestro anlisis como la consciencia, la educacin y la institucionalizacin poltica22.

El programa econmico democratizador que sirva para iniciar un proceso transformador ha sido mpliamente debatido23. De hecho, es uno de los temas estrella entre los grupos polticos de izquierda y los movimientos sociales. A veces muy por delante de la comprensin y explicacin de cmo funciona realmente el capitalismo, imprescindible para criticarlo y combatirlo.

Un proceso iniciado con el repudio de la deuda, lo que obligara a la nacionalizacin de la banca para hacer frente a su quiebra y el control de capitales para evitar fugas masivas hacia la zona euro o dlar, se debera acompaar inevitablemente con una recuperacin y control de los sectores productivos a travs de una poltica industrial que priorizase el reequilibrio de la balanza exterior, las inversiones en infraestructuras pblicas y la recuperacin de los sectores estratgicos con criterios de soberana econmica.

Respecto a la poltica fiscal, una reforma que reduzca los impuestos indirectos para gravar progresivamente la renta, el patrimonio y el capital seria un eje vital para poder financiar esta transicin en el corto plazo y mejorar las prestaciones sociales redistribuyendo la riqueza con el objetivo de reducir rpidamente las desigualdades. No es el propsito de este texto extenderse en este programa ms all de estas breves y forzosamente simplificadoras lneas, pero no se puede dejar de apuntar la necesidad de implementar mecanismos de gobierno ms transparentes y democrticos que permitan el control desde la base.

Anunciar estos gruesos brochazos de un posible programa econmico nos sirve para aclarar o recordar, en relacin a la discusin sobre la salida del euro o la reforma de la UEM, algo que, siendo evidente, parece haberse olvidado ltimamente, o al menos haberse trasladado a un segundo plano en los debates de la economa crtica y las izquierdas. La puesta en funcionamiento de las medidas alternativas presentadas anteriormente, tanto las propuestas por los partidarios de la salida del euro como algunas de las que acompaan la propuesta reformista, no son ms que papel mojado si no contamos con un un apoyo popular importante y, por tanto, poder poltico y capacidad de crear institucionalidad.

La austeridad impulsada por las lites y los gobiernos est siendo una amarga realidad especialmente porqu no se enfrenta a resistencias sociales suficientemente amplias como para cuestionar la salida capitalista de la crisis y conseguir una movilizacin capaz de frenar el austericidio. Tanto la salida del euro como la transformacin de la UE, y la direccin que emprendan, depender de la correlacin de fuerzas y del poder poltico real de un movimiento popular masivo y favorable a esta alternativa transformadora. Parece extrao, incluso ingenuo, creer que el orden de la relacin se pueda invertir: que primero se adopte por arriba, tecnocrticamente una medida supuestamente transformadora como salir del euro y que despus vengan el resto de transformaciones rodadas, prcticamente por inercia, creando al mismo tiempo ese polo contra-hegemnico sin el cual, sea dicho de paso, ser imposible defender los avances conseguidos, somo si este complejo proceso no dependiera de la praxis social y poltica.

En el actual contexto de crisis y constatando la relativa facilidad con que las lites hacen recaer el ajuste sobre las clases trabajadoras, salir o no salir del euro nos parece un debate secundario, incluso estril, decisin sobre el cual no podremos influir sin la fuerza poltica necesaria. Es importante dotarse de anlisis y conjetura econmica para entender la realidad y actuar polticamente, pero constatamos una excesiva tendencia a que estos anlisis sigan la pauta marcada por la opinin publicada. Mientras discutimos sobre el euro, la crisis financiera, la especulacin, la prima de riesgo, los banqueros avariciosos, la corrupcin, los rescates de la Troika, los corralitos , las balanzas fiscales, etc., elementos todos ellos epidrmicos ms o menos alejados de las placas tectnicas del sistema, se pierde de vista la centralidad del conflicto. El ajuste recae exclusivamente sobre las clases trabajadoras que ven empeorar sus vidas por el paro masivo, los desahucios, la prdida de prestaciones sociales y el consecuente aumento de la pobreza. Al mismo tiempo, una reducida parte de la poblacin obtiene aumentos de la riqueza haciendo de la crisis su gran oportunidad. De qu sirve discutir si salir o no del euro si no se tiene el poder poltico ya no para tomar tal decisin, sino para defender las conquistas sociales y redistribuir los efectos del ajuste entre la poblacin ms rica?

La democracia, raqutica polticamente, se frena a las puertas de las empresas donde an gobierna una relacin de dominacin segn la cual el superior patrn o capataz decide y ordena las tareas a realizar, sin consulta ni participacin ni decisoria ni material de las personas implicadas en la produccin. Incluso el derecho laboral, marco que delimita ciertas linea infranqueables para poder seguir hablando de "individuos libres" y no de esclavos, conseguido despus de generaciones de lucha obrera, est en el punto de mira de la patronal, sufriendo un acoso inaudito con la excusa de la crisis y la falsa idea de la flexibilizacin para crear ocupacin.

No se trata de un problema tcnico econmico-contable o jurdico-lega sino de un conflicto poltico y democrtico sobre el ordenamiento de la sociedad y sus instituciones, sobre la manera de producir y distribuir el excedente material en el modo capitalista de produccin, bajo un rgimen de propiedad privada y con unos mecanismo de redistribucin de este excedente que en esencia favorecen intereses privados en detrimento de una mayora de la poblacin que no tiene nada ms que su trabajo para sobrevivir.

Nos gustara terminar por dnde hemos empezado haciendo una referencia a Europa, en vistas de las tristes elecciones que se avecinan.

El proyecto europeo es incapaz de aglutinar a la ciudadana ni tan siquiera bajo la noble bandera de la paz que se alz tras la victoria contra Hitler viendo la escalada blica a la que se apunta en el actual escenario geopoltico multipolar. El aumento de la islamofoba y la extrema derecha y el cobijo que esta puede encontrar en el parlamento europeo hace sospechar que los derrotados pueden volver, habiendo aprendido la leccin, bajo ropajes ms sutiles, amparados en una democracia de cartn piedra que premia sobre representando minoras electorales. Europa est inmersa en un lento proceso de descomposicin con preocupantes visos de involucin civilizatoria. La Europa del bienestar se ha convertido en la Europa fortaleza, UE mediante. La persecucin del pueblo roman, el Frontex, Melilla, Lampedusa, Evros, Calais y los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) son los nombres propios de la infamia. La UE es hoy un proyecto devastado por la crisis negacin de la Europa social de posguerra. No hay futuro en esta Europa, pero existe un proyecto a construir ms all. La Europa de los pueblos, la Europa euro-mediterrania se trenza en las calles, en las luchas, mucho ms all de las tristes urnas.

Ivan Gordillo, economista miembro del seminario de economa crtica Taifa.

1Este texto es un conjunto de reflexiones sobre la actual situacin de crisis de la zona euro, en el contexto institucional de la UE, y sobre los debates surgidos dentro de la economa crtica y la izquierda poltica respecto a la salida del euro y de la crisis. Para profundizar recomendamos efusivamente el ltimo informe del Seminario Taifa: "Desentraando la UE". Avance en lnea: http://informes.seminaritaifa.org/informe-10a/

2 "Conclusiones de la presidencia. Consejo Europeo de Lisboa" 23 y 24 de marzo de 2000. Consultable en lnea: http://www.consilium.europa.eu/ueDocs/cms_Data/docs/pressData/es/ec/00100-r1.es0.htm

3 ngel Ferrero: "Europa, la crisis de quin?", Sin Permiso, 13/04/2014. En lnea: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=6846

4Recientemente, el tribunal constitucional portugus ha rechazado el recurso presentado contra la ley que decreta la eliminacin de la jornada de 35 horas semanales de los trabajadores/as de la funcin pblica que volvern al rgimen de 40 horas sin modificacin salarial. Es ms que probable que la jornada de 35 horas tambin acabe siendo vctima de las polticas de ajuste aplicadas en Francia. Y nos aventuraramos a decir que lo que no han conseguido las lites empresariales en la poca de bonanza econmica los aos 2000, destruir la fortaleza negociadora de los sindicatos franceses y el sector pblico -rara avis en medio de la Europa del euro-, lo llevaran a cabo en el actual contexto de crisis global y ajuste neoliberal. PS: Antes de cerrar este artculo el nuevo primer ministro francs, Manuel Valls, acaba de anunciar el recorte de 50.000 millones de euros de gasto pblico, anuncio que destapa sin rodeos el plan de austeridad para la economa francesa.

5ngel Ferrero, 13/04/2014.

6Para una breve presentacin de la teora de las crisis: Apuntes tericos para entender la crisis. Informe 6 del Seminario Taifa. En lnea: http://informes.seminaritaifa.org/informe-06/. I Louis Gill, "En el origen de las crisis sobreproduccin o subconsumo?", abril 2009, Carr Rouge. En lnea: http://marxismocritico.com/2011/09/29/en-el-origen-de-las-crisis-%C2%BFsobreproduccion-o-subconsumo-louis-gill/

7Costa Lapavitsas, Crisis en la euro zona, Ed. Capitn Swing, Madrid, 2013.

8Una primera cifra segura y reconocida por el FROB de las prdidas irrecuperables del cheque en blanco dado al sector bancario ("rescate") sube a 37.500 millones de euros. Sin considerar aqu las lagunas legales, falta de transparencia y corrupcin en la gestin de estos procesos ampliamente comentados en prensa.

9Costas Lapavitsas (2013), p. 38.

10Michel Husson, El capitalismo en 10 lecciones. Ed. La Oveja Roja, Madrid, 2013. P. 107.

11 Yanis Varoufakis, et al. , "Una modesta proposicin para resolver la crisis de la eurozona, Versin 4.0.", Sin Permiso, 21/07/2013. En lnea: http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/vargal.pdf

12Para una breve presentacin de la crisis de la deuda: La estrategia del capital. Informe 8 del Seminario Taifa. En lnea: http://informes.seminaritaifa.org/informe-08/. Para conocer la propuesta de auditoria y repudio de la deuda pblica se pueden consultar los excelentes trabajos de la Plataforma por la Auditoria Ciudadana de la Deuda: http://auditoriaciudadana.net/ca/

13Costas Lapavitsas (2013), p. 274.

14Costas Lapavitsas (2013), p. 112-113.

15Costas Lapavitsas (2013), p. 275-276.

16Costas Lapavitsas (2013), p. 102-107.

17 Alberto Montero Soler, "Salir de la pesadilla del euro", Mientra Tanto, 26/12/2013. En lnea: http://www.mientrastanto.org/boletin-120/notas/salir-de-la-pesadilla-del-euro

18Tambin se podra defender que un euro debilitado favorecera a la economa alemana en tanto que se abarataran sus exportaciones, permitindole redirigir su sector exterior ms all de la UE, dnde hasta ahora destina un 80% de las exportaciones. Un estudio detallado del efecto exportador de una variacin en el tipo de cambio del euro sobrepasa el propsito de este artculo.

19Costas Lapavitsas (2013), p. 108-109.

20 Joaqun Arriola, "Salir del euro?", 21/04/2012, en su blog: http://rojosyblancos.wordpress.com/2012/04/21/hello-world/

21Karl Marx (1857-58), Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) 1857-1858 , Siglo XXI Editores, Mxico D.F., 2007. Vol. 1, p. 45. Citado en Enrique Dussel, La produccin terica de Marx. Un comentario a los Grundrisse , Siglo XXI Editores, Mxico D.F., 1985. P. 71.

La cita entera reza as : " Es posible revolucionar las relaciones de produccin existentes y las relaciones de distribucin a ellas correspondientes mediante una transformacin del instrumento de circulacin, es decir, transformando la organizacin de la circulacin? Adems: es posible emprender una transformacin tal de la circulacin sin afectar las actuales relaciones de produccin y las relaciones sociales que reposan sobre ellas? Si toda transformacin en tal sentido de la circulacin requiriese a su vez como supuesto previo transformaciones de las otras condiciones de produccin y sacudimientos sociales, es evidente que esto refutara a priori tal doctrina, que propone realizar malabarismos en materia de circulacin precisamente para evitar, por un lado, el carcter violento de las transformaciones, y por el otro, para hacer de estas transformaciones mismas no un supuesto, sino viceversa un resultado gradual de la transformacin de la circulacin. Bastara la falsedad de esa premisa fundamental para demostrar la incomprensin igual de la conexin interna de las relaciones de produccin, de distribucin y de circulacin."

22En esta lnea, David Harvey plantea la necesidad de incidir en diversos elementos de la sociedad para poder hablar de una transformacin revolucionaria: la tecnologa, la relacin con la naturaleza, las relaciones sociales, las representaciones mentales del mundo, la vida cotidiana, etc. "Los siete momentos del cambio social", intervencin en el Congreso Marxism 2009: http://marxismocritico.com/2014/01/22/los-siete-momentos-del-cambio-social/

23Se puede encontrar un amplio estudio normativo, histrico, filosfico y econmico sobre el recurrente debate de las alternativas al capitalismo en el informe 9 del Seminario Taifa: Reflexionando sobre las alternativas. En lnea: http://informes.seminaritaifa.org/informe-09/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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