Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2014

Entrevista a Mirian Huezo, hondurea y reportera independiente
"A raz del golpe de Estado contra Zelaya, la poblacin hondurea abri los ojos"

Ainara Lertxundi Donostia
Gara


Mirian Huezo es hondurea y reportera independiente, junto a su compaero Dick Emanuelsson, periodista sueco experto en Colombia. Ambos visitaron la redaccin de GARA en el marco de una reciente gira por Euskal Herria.

Militarizacin, cooptacin de las instituciones por parte del narcotrfico, feminicidio, jvenes descuartizados, una elevada tasa de desempleo... es la cruda realidad que describe la reportera Mirian Huezo de su pas, Honduras, cuya poblacin asisti en 2008 a lo que se denomin golpe tcnico contra el presidente Manuel Zelaya. Pero, aquel golpe de Estado encubierto supuso el renacer de una conciencia social, segn Huezo.

-Qu supuso el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en 2008?

A raz del golpe de Estado, la poblacin abri los ojos sobre quines son los verdaderos dueos del pas. La gente tiene ahora un mayor nivel de conciencia; antes era muy indiferente a lo que ocurra en el pas. Cuando ocurri el golpe, nadie saba lo que estaba sucediendo; solo se vea el sobrevuelo de helicpteros y aviones, y militares en las calles. Cuando ya tom cuerpo, mucha gente de los departamentos y de las comunidades vinieron a la capital a protestar y a exigir soberana. La ciudadana se mantuvo durante seis meses en la calle manifestndose, marchando y organizndose. Y, poco a poco, fueron quedando al descubierto las mentiras. En un primer momento, dijeron que el presidente Manuel Zelaya, en calidad de jefe de Estado, haba remitido una carta al Congreso Nacional renunciando a la presidencia por enfermedad de su madre y que nombraba a un sucesor, cuando en realidad lo haban sacado de su casa en pijama. Adems, en Honduras, no existe la sucesin constitucional excepto en caso de muerte.

-Cmo lo vivi?

-Una semana antes se hablaba en los medios sobre la posibilidad de un golpe tcnico. Pero, los hondureos no pensbamos que algo as fuera posible. A lo largo de su mandato, Zelaya se fue acercando al fallecido presidente Hugo Chvez, se adhiri al ALBA, subi el salario mnimo y adopt otra serie de medidas como la obligacin de subvencionar el pago de la factura elctrica, que por lo general es alta, o la compra medicamentos genricos en detrimento del monopolio de las grandes farmacuticas. Estas medidas no gustaron en ciertos sectores y el ambiente poltico se tension. Los principales medios, cuyos dueos tambin lo son del pas, comenzaron a presentar a Zelaya como una persona que estaba conduciendo a Honduras al comunismo y que quera perpetuarse en el poder. El de Mel representaba un Gobierno diferente, de ah la indignacin e incertidumbre de la gente. No sabamos qu iba a pasar ni qu hacer. Desde entonces, muchos lderes del Frente de Resistencia Popular y de su brazo poltico LIBRE han sido perseguidos y asesinados; la lista asciende ya a 200. Han matado a 40 periodistas. Con el actual Gobierno de Juan Orlando Hernndez asistimos a una creciente militarizacin de las calles; los jvenes estn siendo ajusticiados como parte de una especie de limpieza social; el presidente se desplaza de su casa al Palacio presidencial en helicptero y ahora quiere comprarse un avin que vale 30 millones de dlares. Vaya a donde vaya, le acompaa un amplio squito de militares como si estuviramos en guerra. Recuerdo una entrevista que realizamos a un dirigente popular en la que se preguntaba de qu se asustaba la gente si en Honduras cada cuatro aos hay un golpe de Estado. En mi caso, trabajar como comunicadora social representa en s un riesgo. Los telfonos estn intervenidos, no puedes hacer un trabajo transparente ni andar tranquilamente como lo hacen ustedes. A partir de las 18.00 debes estar en casa.

-La Comisin Interamericana de Derechos Humanos acaba de condenar las muertes violentas de nios y adolescentes, instando al Gobierno a que investigue los hechos y aplique las sanciones. Qu est pasando?

-Aunque las maras y el narco son una realidad porque Honduras es un pas de paso, muchos de los jvenes muertos son lderes del partido LIBRE. La aparicin de jvenes descuartizados en sacos, tirados al ro o a basureros se ha convertido en algo habitual. A otros se los llevan a comisara sin tener antecedentes y, casualmente, a la salida los matan. Las autoridades siempre se escudan en las maras y en las pandillas. Mira, en mi mismo barrio en Tegucigalpa, durante una celebracin por el Da del Padre, llegaron unos tipos encapuchados, con chalecos antibalas y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los jvenes, matando a cinco personas. Hicieron un montaje diciendo que haban obtenido muestras de ADN de los autores y que stos pertenecan a las maras, pero los integrantes de stas nunca van encapuchados ni con chalecos antibalas y, mucho menos, en coches blindados. Honduras es un pas joven y una gran parte de esa juventud desea impulsar un profundo cambio. Y eso no gusta.

-Hasta dnde llega la infiltracin del narcotrfico?

-Como ocurre en los pases vecinos, es evidente la cooptacin de jueces y fiscales. Estados Unidos tiene las manos bien metidas. Se supone que colabora con el Gobierno hondureo para evitar el trnsito de avionetas, pero desde nuestra casa escucho habitualmente el ruido de avionetas a la una de la madrugada cuando se supone que el aeropuerto cierra sus puertas a las diez de la noche. Al presidente Zelaya lo acusaban de que haba muchas narco avionetas y que Honduras era un narco Estado dependiente de Venezuela. En Honduras, el Gobierno ha instaurado las llamadas ciudades modelo, que se traducen en una cesin del territorio nacional por un periodo de 99 aos a empresas nacionales. Es decir, el Estado renuncia a una parte de su soberana nacional. En La Mosquitia -ubicada en el oriente del pas, en el departamento de Gracias a Dios-, por ejemplo el narcotrfico ha comprado al alcalde y a la Polica local. Los narcos pasan por los controles militares en la Costa Caribe sin problema en sus carros blindados y con cristales polarizados. Y eso que los militares estn equipados con ametralladoras AK-47. Manejan mucho dinero y, adems, tienen vnculos con los carteles colombianos y mexicanos.

-La elevada tasa de feminicidio tambin resulta alarmante.

-Las organizaciones feministas presentaron un proyecto de ley para castigar el feminicidio, porque este trmino no aparece como tal en las leyes ni en el Cdigo Penal. Obviamente, no fue aprobado. Estn, incluso, quitando la personera jurdica a las organizaciones feministas que investigan este fenmeno. Los nmeros son alarmantes; 612 mujeres muertas en 2013, cuando en 2009, fueron cerca de 170. La creciente militarizacin de la sociedad desde el golpe de Estado ha influido en este dramtico aumento. Tres das despus de que Porfirio Lobo asumiera la presidencia el 27 de enero de 2010, a cinco meses del golpe, lleg el expresidente colombiano Alvaro Uribe y en tres horas ambos mandatarios firmaron un convenio de colaboracin para luchar contra el narcotrfico y el terrorismo. A partir de ese momento, empezaron a llegar oficiales y militares de Colombia para capacitar a los cuerpos policiales y militares hondureos, reemplazando en cierta medida a los asesores norteamericanos. Estn militarizando a toda la sociedad con nuevos comandos mixtos entre policas y militares; comandos tigres, comandos cobra, comandos jungla compuestos por 1.500 militares armados hasta los dientes y entrenados para saltar desde helicpteros a campamentos guerrilleros, pero se da la paradoja de que en Honduras no hay guerrillas y menos estamos en guerra. El Ejrcito est en cada esquina y eso genera una situacin de gran zozobra. Con el constante goteo de jvenes asesinados, mujeres descuartizadas... estn trasladando a la sociedad el mensaje de que deben seguir con la militarizacin como mecanismo de proteccin. El elevado desempleo y la ausencia total de derechos sociales y de coberturas sanitarias estn empujando a jvenes, mujeres, madres solteras... a traficar con droga como forma de sobrevivir. La propia situacin socioeconmica del pas los convierte en presas fciles de los carteles. Y en ese mundo es muy fcil enemistarse con alguien. Ni las organizaciones de mujeres se atreven a investigar a fondo el feminicidio; se limitan a presentar estadsticas.

Fuente original: http://www.naiz.info/eu/hemeroteca/gara/editions/gara_2014-06-01-07-00/hemeroteca_articles/a-raiz-del-golpe-de-estado-contra-zelaya-la-poblacion-hondurena-abrio-los-ojos



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