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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2014

Entre el discurso y la prctica, o del ajuste y la reforma

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


La campaa del bloque poltico empresarial y meditico opositor a las medidas programticas de la Nueva Mayora hizo mella en el Ejecutivo. El comn denominador de las medidas presentadas en el discurso del 21 de mayo por la Presidenta es la baja intensidad de las reformas con respecto a la profundidad de las demandas sociales planteadas y a las expectativas generadas. El objetivo: no provocar problemas con los sectores empresariales y derechistas; mantenerse en el plano de aquello que llaman gobernabilidad.

Nada sobre la eleccin de una Asamblea Constituyente donde el poder constituyente sea ejercido en plena libertad por el pueblo para redactar una nueva constitucin. Ni sobre una resuelta poltica energtica que privilegie fuentes y tecnologas no depredadoras (HidroAysn en las sombras); se contina con la poltica de posponer cambios que resguarden la calidad de vida de las mayoras. Se persiste en la ignorancia de las reivindicaciones fundamentales del pueblo mapuche con respecto a sus derechos ancestrales y a la autonoma poltica. El pacto de postergacin de los derechos colectivos de los trabajadores entre las cpulas sindicales y los partidos de la Nueva Mayora (PC, PS, DC) mantiene las condiciones de explotacin extremas de la fuerza de trabajo. Las pensiones de las AFP y los presupuestos destinados a salud pblica seguirn siendo miserables comparados a los de otros pases de la misma OCDE. Y las impostergables reformas en educacin son funcionales a un proyecto de formacin del capital humano segn las normas de los poderes globales, FMI, Banco Mundial, OCDE. No hay proyecto educativo para un nuevo horizonte que no sea el que se enmarca en el dominio del capital y sus mercados.

Un ejemplo claro de la tnica de la accin gubernamental: los estudiantes podrn utilizar el pase escolar los 365 das del ao, pero ste no ser gratuito. Ya lo sealaron con disgusto los estudiantes.

Y en la batalla social por conquistar bienes pblicos, el transporte pblico gratuito para todos, y no slo para los estudiantes, es una demanda social que se avecina a pasos agigantados. En Brasil, el movimiento por la gratuidad del transporte es un movimiento social con futuro.

En Chile, la rutina dilatoria siempre obliga a hacer un comit de expertos para llegar a la misma conclusin que estudios internacionales ya han asentado como una certeza racional: las ciudades del mundo con mejor calidad de vida son las que tienen un transporte pblico barato y con tramos de gran afluencia gratuitos, adems de ciclovas seguras. As se incentiva el desuso del automvil individual para liberar las ciudades del monxido de carbono, de los ruidos ensordecedores, al mismo tiempo que se estimula la caminata y se ahorra en programas de salud para reducir el rgimen sedentario de vida.

Obvio. Pero para introducir estas medidas racionales se necesita audacia.

Explotacin capitalista y lucha por la gratuidad de servicios y bienes

Basta con ver. Es la fuerza de trabajo corprea la que se moviliza y copa el transporte llamado pblico que en las horas de punta en Santiago es ms caro. Otra astucia mercantil para habituar mentalmente sin relajo al ciudadano a someterse cotidianamente a la lgica implacable del mercado. Domesticar los cuerpos y las mentes, dira Michel Foucault.

Y pese al poder y a la fuerza estructural del sistema de dominacin, a sus potentes dispositivos de captura y programacin de la subjetividad y deseos individuales, siempre es posible hacer retroceder al capitalismo neoliberal. Su taln de Aquiles es y seguir siendo la exigencia de gratuidad de bienes pblicos y comunes para satisfacer necesidades sociales urgentes que se van acumulando en educacin, salud, vivienda, transporte y pensiones de vejez.

Para eso se necesita voluntad poltica y presupuestos para financiar proyectos sociales. No era necesario ser economista o haber ledo a Thomas Piketty* para plantear una reforma tributaria de envergadura que con una eficiente campaa pedaggica ciudadana informara acerca de los procedimientos de concentracin de la riqueza y el poder, hoy en manos de la burguesa criolla y global. De Perogrullo. Fueron a buscar los economistas de la NM el financiamiento necesario en forma de tributos a las personas y empresas que han acumulado fortunas y capitales a destajo durante ms de cuarenta aos. No. Hicieron lo suficiente para ir a recaudar ms? Y el 10% del cobre que se va a las FFAA? Por qu no recaudar el 5% del PIB en cuatro aos y as poder financiar las necesidades sociales del 60% de los chilenos que tienen ingresos de pobres segn la OCDE, adems de vivir endeudados? Abrieron un debate ciudadano informado? Decidieron no hacerlo. La propaganda es otra cosa, son pocas ideas para la multitud.

Un Estado desprovisto de medios de informacin es un Estado a la merced del dispositivo meditico dominante.

El discurso engorroso y la opacidad de las leyes tributarias y del aparato de recaudacin fiscal no tienen otro objetivo que ocultar las cifras reales y los resquicios tributarios que indican que los ricos, a los que se les acaba de rebajar en un 5% los tributos personales, no contribuyen con lo que deberan al desarrollo del pas. Es una manera de entregarles el poder a expertos economistas de las escuelas neoclsicas y otras derivadas de un keynesianismo timorato para decidir quines, cunto y cmo pagan.

Es la mecnica institucional misma del neoliberalismo en el marco del rgimen de postdictadura la que impide la satisfaccin de las demandas y la prctica de la democracia real. A lo que se suma la falta de voluntad poltica de las elites reformistas de la Nueva Mayora y de la derecha, que cohabitan las instituciones del Estado.

Pareciera que en la prctica existiera un slo "bloque histrico" dominante, como dira Gramsci. Porque tal como se dan las cosas, las reformas obtenidas en el rgimen de capitalismo-parlamentario (binominal) se hacen slo bajo el empuje de las luchas de los movimientos sociales.

Para levantar el cuerpo cada da, ir a trabajar e ignorar los mecanismos de la explotacin capitalista se necesita, adems de estar obligado a vivir de un sueldo, un imaginario mental. Este no es otro que el del capitalismo neoliberal que captura y modela la subjetividad individual. Es el fondo de la relacin salarial de dominacin de los desposedos de capitales y rentas patrimonial con los dueos de medios de produccin, capitales y patrimonios. No es el mundo de la modernidad que postula un "sujeto libre, consciente y autnomo". Es el mito neoliberal de la soberana del consumidor que se le considera libre porque, como deca Spinoza, ignora las causas que lo hacen actuar. Aqu no opera la tica kantiana. sta prescribe que nadie puede ser usado como medio o instrumento puesto que la dignidad del ser humano reside en ser respetado como un fin en s, en una Repblica de iguales. Bajo el rgimen capitalistas los trabajadores y su fuerza de trabajo son simples medios (son instrumentalizados) para obtener ganancias **.

Las clases medias: una construccin social que sirve para manipular

El mito de las clases medias es una construccin imaginaria, pero efectiva. Le permite a los poderes dominantes (a sus idelogos, polticos, medios y publicistas) manipular con los temas y angustias de la inseguridad y el temor de la prdida de ingresos y posibilidades de inversin a sectores sociales precarizados por los bajos salarios y el endeudamiento, pero tildados de clase media por sus gustos inducidos, que no son otros que los gustos globalizados de los shoppings, ms el deseo normal de consumo o posesin de las mercancas ofrecidas por el desarrollo capitalista para satisfacer necesidades sociales.

Las campaas en contra de las reformas fiscales y tributarias de parte de empresarios y de las derechas asumen y activan las formas de violencia simblica que las mismas estructuras e instituciones facilitan, porque para eso fueron diseadas. Para capturar cuerpos y espritus. Es la modernidad capitalista de los opinlogos de El Mercurio.

No dijo un eminente idelogo de la Nueva Mayora como Eugenio Tironi, en entrevista a Qu Pasa, que el FUT era parte de la cultura chilena, y que su origen dictatorial no importaba? Los mandarines del sistema han ocultado durante aos el obsequio que el FUT ha significado para la burguesa empresarial: la optimizacin de las ganancias y la elusin fiscal va parasos fiscales a travs de la banca privada que a su vez hace circular el dinero de las AFP con crditos bajos para las empresas y con lucrativos intereses cuando se les arrienda el dinero a los particulares para pagar educacin, vivienda y salud. An sin FUT ese sistema estructural permanece intacto. Si con el FUT las grandes empresas no tributaban, ahora pagarn un poco.

Un liderazgo sin audacia

Habr entonces que conformarse con tan poco despus de tanta alharaca de la Nueva Mayora?

La falta de audacia de Bachelet, al igual que en su primer perodo, salta a la vista. No utiliza su legitimidad de lder y conductora. Podra, pero sus limitaciones en trminos de visin global y de proyecto de cambio son una evidencia. En su primer mandato Bachelet se puso a la disposicin del neoliberal Andrs Velasco y ahora se somete a la prudencia excesiva de sus equipos de economistas, polticos y tecncratas cuyo horizonte sigue siendo el capitalismo de la economa neoclsica en una economa globalizada con algunos retoques de pikketysmo *** redistribuidor. No es la socialdemocracia, puesto que sta vea siempre las reformas por hacer en rgimen parlamentario y economa capitalista en una perspectiva socialista. Mejor dicho, se trata de un social-liberalismo progresista.

Es una evidencia que Bachelet pudo haber ido ms lejos que las tibias reformas incrementales, pero los discursos inflamados del empresariado, las advertencias de The Economist, del The Wall Street Journal y de la Embajada norteamericana, junto las dosificadas declaraciones de Walker y del inefable Zaldvar y lossilencios cmplices del Partido Comunista, la frenaron.

La Concertacin cedi programticamente, en perodo de campaa electoral, ante el carcter justo de algunas demandas estudiantiles y ante las masivas movilizaciones de los Movimientos sociales. El carcter del debate anterior obliga ahora a la NM a responder a ciertas demandas para aplacar los mpetus.

En estas semanas quedaron evidencias: no son los movimientos sociales que luchan por profundizar las reformas los que generan la violencia sistmica bajo la forma de violencia simblica o la represiva pura de los aparatos del Estado. No son las tmidas reformas las que polarizan la sociedad como acusa MEO al Gobierno de manera oportunista. Es la divisin social entre, por un lado, los que poseen los medios materiales y simblicos en abundancia, y que por lo tanto perciben la gran tajada de los ingresos y rentas del capital y, por el otro, quienes deben trabajar en condiciones de explotacin para sobrevivir con un salario o ingresos insuficientes. Entre los que predican la "libertad" de elegir (de mercado) la enseanza y niegan a las mujeres la libertad de decidir sobre los procesos de su propio cuerpo y las que luchan por sus derechos y por la emancipacin de las opresiones patriarcales.

En tales circunstancias cabe reducir los niveles de tolerancia y revelar lo insoportable de cada situacin vivida. Buscar e inventar maneras de transitar en cada espacio al rgimen de lo comn: de la democracia participativa, del autogobierno y de la gratuidad.

Una mirada retrospectiva muestra que las grandes reformas realmente significativas en rgimen parlamentario sern siempre conquistas legales resultado de intensas luchas sociales. Conclusin vlida tanto para un proyecto educativo como para el de recuperar los derechos de la clase trabajadora. Es una evidencia histrica de peso. Cabe agregar, eso s, siempre: inestables y sometidas a los avatares de las correlaciones polticas y sociales de fuerzas.

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NOTAS

(*) (***) Thomas Piketty es el economista francs, con gran llegada en economistas como el Nobel Paul Krugman, que en su libro Le Capital au XXIe sicle, presenta con una gran cantidad de datos empricos e histricos la desigual reparticin de ingresos que existe en ms de veinte pases. Segn Piketty, criticado en medios neoliberales como el Financial Times que cuestiona sus datos acerca de los patrimonios, esta tendencia se acentuar y profundizar las desigualdades debido a un rendimiento del capital superior a la tasa de crecimiento de la economa. Para impedir que la economa siga siendo dominada por los herederos de las grandes fortunas como en el siglo XIX, Piketty propone instaurar una tributacin progresiva a los patrimonios y a las grandes fortunas y empresas. Ojal mundial. La tesis central en su libro acerca del capital en siglo XXI es que las desigualdades sociales y econmicas nunca haban sido tan grandes desde los aos que precedieron la Primera Guerra Mundial. En una entrevista a la Agencia AFP y al diario Le Monde, Piketty acusa de deshonestidad al Financial Times al sugerir ste que debido a que los datos acerca de los patrimonios son imperfectos (pero los de las sucesiones son mas confiables afirma Piketty) sus conclusiones no seran las mismas. "sto no cambia en nada las cosas, sostiene el economista francs, estudios recientes confirman mis conclusiones al utilizar fuentes diferentes". En su presentacin ante la cmara de diputados Eduardo Engel se apoy en los estudios de Piketty para defender la reforma tributaria de la NM. Cabe decir que mientras los ingresos de las burguesas han aumentado, en proporcin los ingresos del trabajo han disminudo. Y lo que caracteriza al neoliberalismo es concentrar la riqueza en un polo. Piketty aporta la prueba con la enorme cantidad de datos recopilados y analizados.

** El imperativo prctico de la tica de Kant dice: "Acta de manera tal que trates la humanidad (que hay en t y en los otros) como un fin y nunca como un medio". En claro: No instrumentalices! Queremos decir que en estricto rigor, bajo las condiciones de la acumulacin capitalista y de su relacin de dominacin salarial, los empresarios tratan a los trabajadores como medios (obtencin de plusvala) y no como fines (dignos e iguales). Bien sabemos desde Marx que la relacin salarial es una relacin de fuerza resultado de la desposesin de los trabajadores de medios productivos de subsistencia. Y si los empresarios pueden contratar personal durante la huelga (sin derecho a huelga pleno) la negociacin colectiva es una farsa que esconde una relacin social de dominacin. Los efectos de este ejercicio del poder empresarial son la sper explotacin debido a los los bajos sueldos de los trabajadores chilenos, adems de la fatiga extrema. Una relacin de poder o dominacin siempre produce efectos (Foucault).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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