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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2014

Alemania
Espionaje y encrucijada

Editorial de La Jornada
La Jornada


El titular de la Fiscala General de Alemania, Harald Range, inform ayer que abrir una investigacin en torno al espionaje telefnico que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en ingls) llev a cabo entre 2002 y 2013 en contra de la canciller Angela Merkel, segn informacin difundida por el semanario Der Spiegel el ao pasado. A decir del funcionario, hay indicios comprobables suficientes de que agentes desconocidos de los servicios de inteligencia interfirieron el telfono celular de la dirigente, y enfatiz que nuestro cdigo penal tipifica estas prcticas como delito, tanto si incurre en ellas un ciudadano como una organizacin o un servicio secreto no legitimado.

De esa forma, las autoridades alemanas inauguran un nuevo captulo en el episodio abierto hace siete meses con la difusin del espionaje mencionado; ese periodo estuvo marcado por el desgaste de las relaciones entre Washington y Berln y por las crticas de la sociedad alemana a la pasividad gubernamental ante hechos que constituyen una vulneracin masiva a la privacidad individual y la seguridad nacional.

A ms de un ao de que se dieron a conocer las primeras filtraciones realizadas por Edward Snowden sobre los programas de espionaje masivo de Estados Unidos, continan saliendo a flote datos sobre el alcance y las implicaciones negativas de esa prctica delictiva que ha afectado a gobiernos, empresas y ciudadanos de todo el mundo, incluidos, por supuesto, los propios estadunidenses.

En el caso de Alemania, el conocimiento pblico de esa vulneracin a la legalidad ha puesto al gobierno de Berln en una disyuntiva indeseable: circunscribir la pesquisa sealada a una lgica de mero control de daos y simulacin lo cual socavara sin duda la institucionalidad alemana y la confianza de su poblacin en la procuracin de justicia o actuar conforme a la ley y emprender un proceso legal serio, con el riesgo de desencadenar una nueva crisis diplomtica con Estados Unidos.

Por difcil que resulte, es necesario que el gobierno de Berln enfrente esta disyuntiva y que lo haga por la va de la legalidad, la transparencia y el decoro institucional. Sera intolerable que un gobierno que se presenta como referente internacional de la legalidad omita el esclarecimiento y castigo de una actividad ilegal que atenta no slo contra la necesaria confidencialidad de las comunicaciones de la clase gobernante, sino tambin contra la privacidad de millones de personas y contra la seguridad del pas.

Cabe recordar, por ltimo, que Alemania no es la nica nacin que enfrenta una disyuntiva como la comentada; en un dilema similar se encuentra un largo listado de gobiernos, el de Mxico incluido. Hasta ahora, la autoridad nacional ha mostrado una obsecuencia inexplicable ante las pruebas de que la NSA realiz una vigilancia ilegal e injerencista en las ms altas esferas institucionales, empezando por la Presidencia de la Repblica. Tal postura es insostenible porque el espionaje, al igual que ocurre en Alemania, es un delito tipificado que debe ser perseguido y sancionado, y porque esa actividad ha provedo a Washington de numerosas ventajas ilegtimas en el contexto de una relacin bilateral de por s marcada por las asimetras y el injerencismo en asuntos internos que slo competen a los mexicanos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/06/05/opinion/002a1edi


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