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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2014

Recuperar la agenda

Ariel Goldstein
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En 2011, cuando comenz su gobierno, Dilma Rousseff asumi con la intencin de expandir las polticas sociales, promover el saneamiento institucional y el mejoramiento de la eficacia de la administracin estatal. En esta lnea, una iniciativa que marc el comienzo de su mandato fue exigir la renuncia de varios funcionarios gubernamentales acusados de corrupcin, lo cual le permitira recuperar la aprobacin de sectores medios que se haban alejado por estos motivos durante las presidencias de Lula.

A partir de las manifestaciones de junio de 2013, Dilma experiment una esperable dificultad para manejar la agenda pblica en torno de los temas de prioridad para su gobierno. Frente a la emergencia de estas inesperadas manifestaciones, que alteraron la fisonoma del escenario poltico, se coloc luego de unos das de sorpresa frente a las reivindicaciones y declar estar escuchando la voz de las calles, reunindose con varios movimientos sociales. Luego, afirm la necesidad de realizar una reforma poltica que fuera capaz de encauzar los reclamos y replantee el financiamiento privado de las campaas pblicas, lo cual ha dado origen a importantes casos de corrupcin. La clase poltica y el PMDB, principal aliado en el Congreso, apostaron al reflujo de las demandas y se acomodaron en la continuidad, lo cual impidi avanzar con esta reforma.

Paulatinamente, y a partir de nuevas iniciativas, como el programa Ms Mdicos, Rousseff logr recuperar parte de la intencin de voto perdida durante las primeras tres semanas de las manifestaciones. A pesar de ello, a principios de este ao electoral comenz azuzadas por la prensa una serie de acusaciones acerca de la compra con sobreprecio de la refinera de Pasadena, en Texas, durante la administracin de Lula en 2006, lo cual nuevamente puso al gobierno a la defensiva, atacndolo en uno de los puntos que ste pretenda fuera un pilar, la eficiencia administrativa. Y sumado a ello, el ambiente de protestas previo al Mundial parece restarle a la mandataria capacidad de definir la agenda pblica en torno de sus polticas.

Mientras Lula con su carisma tena mayor capacidad para incidir en la formacin de la agenda pblica a travs de sus discursos y articulaciones polticas en distintos puntos del pas, donde hablaba de forma directa a la ciudadana, Dilma tiene mayor dificultad. Sin embargo, Lula en la presidencia nunca tuvo que hacerse cargo de un ciclo de movilizaciones como el actual.

Acercndonos al escenario previo a las elecciones, las recientes encuestas de Ibope muestran cmo la propaganda televisiva del PT con el clivaje el lastre del pasado vs. el mantenimiento de las conquistas y el futuro mejor la intencin de voto de Dilma y clarific en el electorado las opciones electorales en trminos de dos polos. Este nfasis en las mejoras de las polticas sociales respecto del pasado, tal como se centr la campaa de Lula en 2006, es uno de los mayores legados de los gobiernos de hegemona del PT y remite a un terreno en el cual la oposicin no puede competir. El gobierno debera buscar el modo de retomar la direccin de la agenda pblica en torno de dos temas, ya que en la continuidad de una valoracin positiva de las polticas sociales implementadas por parte de la ciudadana y en cmo sea interpretado el Mundial, si como el fracaso de Brasil o como el gran evento de Brasil, se definir posiblemente el resultado de las elecciones de octubre.

Ariel Goldstein es Becario del Conicet en el Instituto de Estudios de Amrica Latina y el Caribe (Iealc).

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-247947-2014-06-06.html



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