Portada :: Brasil :: Las caras ocultas del Mundial 2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2014

Brasil 2014, el negocio del ftbol a costa de un pueblo

Resistencia Antiimperialista




Es el verano de 1942 y la misma Ucrania que hoy se encuentra ocupada por fascistas pro-occidentales se encontraba bajo el yugo Nazi. El terror recorra las calles y los estadios. Muchos jugadores del Dnamo de Kiev haban partido a los frentes de guerra, mientras otros se quedaron resistiendo en armas en las calles para morir o ser esclavizados en los campos de concentracin. Los que sobrevivieron buscaron trabajo en una panadera y formaron el FC Start, que comenz a imponerse rpidamente sobre sus rivales alertando a las autoridades alemanas. Para darles una leccin a los ucranianos se fij un partido entre el FC Start y el equipo Flakelf de la Luftwaffe, con un rbitro de las SS. Aunque confiados de su victoria, los nazis amenazaron a los jugadores ucranianos advirtindoles que moriran si ganaban el partido. Hambrientos y mal vestidos, la dignidad de los jugadores ucranianos pudo ms y se impusieron a los alemanes. Como venganza los nazis arrestaran, torturaran y enviaran a campos de concentracin a los jugadores ucranianos, sin embargo, su herosmo quedara marcado por siempre en la historia.

Comenzamos narrando esta historia para ejemplificar como el ftbol es ms que un simple deporte, es parte de una lucha que ha dejado su huella imborrable en la historia de los pueblos. El ftbol, el deporte ms popular del mundo, aquel que es capaz de desatar las ms variadas pasiones y sentimientos, precisamente por estos motivos, no es solo entretencin, es un arma, que puede ser usada tanto para la liberacin como para la opresin. El ftbol no es ni de izquierda ni de derechas, no es ni socialista, ni socialdemcrata ni capitalista, pero, hay que decirlo, hoy est absolutamente monopolizado por el capitalismo y su lgica mercantil.

Hoy el ftbol ha sido transformado en un negocio, en un estupendo negocio, y en un arma para la dominacin y el mayor ejemplo de ello o hemos visto en estos meses con motivo del Mundial de Brasil.

Brasil 2014: entre balas y billetes

Los jugadores del FC Start eligieron morir antes que ser derrotados, jugaron el partido, tuvieron su oportunidad de vencer y morir; hoy a los nios brasileos ni siquiera se les permite eso. Antes de que suene el silbato decenas de nios son asesinados, miles de pobladores son desplazados y millones son reprimidos para garantizar el espectculo y el negocio. Y es que as como toda inversin extranjera exige un pas con gobernabilidad, todo Mundial de ftbol exige, a parte de la gobernabilidad, el maquillaje de todo aquello que pueda ser desagradable para los ilustres visitantes que llegarn al pas. Y es que siempre es difcil vender la imagen de un pas con tantas desigualdades, pobreza y violencia.

El Mundial fue y es- una apuesta de la clase gobernante Brasilea, una apuesta econmica y poltica que buscaba principalmente generar un lucrativo negocio para el empresariado brasileo, proyectando al exterior, de paso, una imagen de un Brasil prspero y viable para la inversin, al tiempo que el sentimiento de unidad nacional generado por el ftbol, las obras de infraestructura y la repercusin meditica del Mundial permitiesen un acumulado poltico para la reeleccin del actual gobierno.

Tras ser designado como sede del Mundial 2014, el gobierno brasileo estableci que los estadios y dems obras de infraestructura seran levantados por el sector privado, pero con dinero pblico. A travs del BNDES, Banco Nacional de Desarrollo Econmico y Social, se financiaron las obras ejecutadas por empresas privadas, las que intencionadamente retrasaron sus labores para presionar exigiendo pagos extras, esto hizo que el costo final de las obras haya sido un 300% superior al presupuestado inicialmente, unos 2.500 millones de euros, segn datos del Sindicato Nacional de Arquitectura y de la Ingeniera, que superan los realizados en Alemania y Sudfrica en los Mundiales pasados. Negocio redondo, al que hay que sumar el negocio que se est haciendo con la hotelera y las telecomunicaciones, con vistas a recibir a los ms de 600 mil turistas que llagarn al pas.

El comercio ilegal tambin se est fortaleciendo con el Mundial. El capitalismo delictivo ya ha obtenido ganancias con la explotacin sexual de nios y nias en los alrededores de las grandes obras y ya se preparan para desatar la prostitucin infantil y el trfico de drogas con la llegada de los turistas, algo que ya ha sido reseado por la prensa que sin ningn tipo de respeto hablan de las nias putas del Mundial.

Para la multinacional duea del Mundial (la FIFA) el negocio es impresionante, gracias a la complicidad del gobierno brasileo. La llamada Ley FIFA, firmada por la presidenta Dilma Rousseff, establece que los patrocinadores del mundial (donde estn multinacionales como la Coca Cola, McDonalds, Budweiser, etc.) no pagarn impuestos durante 12 meses!! Adems, se exige la prohibicin del comercio ambulante cerca de los estadios. Esto con el objetivo de obtener unos 3.500 millones de dlares. Sin mencionar el negociado que se hace con la venta de derechos de transmisin, las salas VIP en los estadios, la venta de entradas y los alojamientos en hoteles lujosos.

Cerca de 11 mil millones de dlares gastar el Estado brasileo en el mundial, mientras las multinacionales auspiciantes no pagarn ni un impuesto, dinero del pueblo brasileo que podra ser usado en salud, vivienda, educacin, transporte y otros servicios sociales. Junto a esto, el negocio de la construccin ha requerido de la expulsin de ms de 250 mil personas en las 12 ciudades sedes del Mundial. Miles de familias han perdido su derecho a la vivienda para dar paso a estadios, aeropuertos, autopistas y otras edificaciones. Ahora se entienden las manifestaciones y la rabia del pueblo brasileo?

Las manifestaciones que se han venido desarrollando desde el 2013 tienen 6 grandes reivindicaciones: vivienda, salud pblica, transporte pblico, educacin, justicia (fin de la violencia de Estado en las favelas y desmilitarizacin de la polica militar) y que se permita la presencia de vendedores ambulantes en las inmediaciones de los estadios. Sin embargo, han sido desodas por el gobierno quien ha desatado una represin extrema que he terminado militarizando al pas.

Y es que no solo se trata de contener a los manifestantes e impedir que el pueblo muestre al mundo el verdadero rostro de Brasil, tambin se deben esconder todas las desigualdades sociales y los vicios que estn conllevan. Al parecer la consigna ha sido que para erradicar la pobreza hay que acabar con los pobres y, para ello, se ha procedido a la ocupacin militar de las favelas, lo que ha significado la expulsin de cientos de personas y el asesinato de docenas de nios, reemplazndose el autoritarismo narco por la arbitrariedad militar de las Unidades de Polica Pacificadora (UPP) y del Ejrcito. La limpieza social alcanza su faceta mas cobarde y criminal con el asesinato de indigentes y nios de la calle, que segn Ongs suman ms de 130 vctimas.

El asesinato, la militarizacin, el desplazamiento forzado, la represin, han sido la antesala de un Mundial baado de sangre.

El negocio del ftbol

El negocio del ftbol mueve anualmente unos 500 mil millones de dlares. Su propietario, la Federacin Internacional de Ftbol Asociado (FIFA), obtiene ms de 200 millones de dlares anuales solo en utilidades, con un patrimonio de ms de mil millones de dlares. A esto debemos sumarle las enormes ganancias que obtienen las diversas multinacionales asociadas al negocio futbolero y sus figuras, son cifras astronmicas que superan el PIB de muchos de los pases ms desarrollados. Esto gracias a un mercado compuesto por ms de 300 millones de personas que practican este deporte en sus diversos grados de profesionalismo, a los que se suman los cientos de millones que lo siguen en los estadios, por televisin o internet.

Como dice Eduardo Galeano: El juego se ha convertido en espectculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, ftbol para mirar, y el espectculo se ha convertido en uno de los negocios ms lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue.

Hoy los clubes son sociedades annimas, propiedad privada de multinacionales, fondos de inversin o de algn multimillonario que poco le importa la pasin deportiva. Cada uno de estos clubes opera como una empresa, asociada a una gran empresa multinacional como lo es la FIFA. Lo futbolistas ya no son personas, son imgenes y mercancas y su talento vale en la medida en que permite generar ganancias. Existe un mercado de compra-venta de jugadores, estos se cotizan, se especula sobre ellos, se establecen valores a futuro, se ofrece propiedad sobre todo o parte de sus derechos econmicos, tal como si fuese cualquier producto transable en alguna Bolsa de Comercio. Los pases de la periferia de frica o Amrica Latina se convierten en semillero para futuras inversiones. Managers y agentes caza talentos se pasean por nuestros pases ofrecindoles a los nios la ilusin de llegar a algn equipo de los grandes. Con pasaportes falsos se compran nios africanos para llevarlos a Europa, se calcula que cerca de 20 mil nios africanos que llegaron con la promesa futbolera a Europa hoy viven en extremas condiciones en las calles.

El ftbol es un negocio pero tambin es un arma para quienes dominan, sobran los ejemplos de la utilizacin del ftbol con fines polticos, baste citar en mundial de Argentina en el 78 y el uso que hizo del l la Dictadura Militar. El ftbol es utilizado para exacerbar las ficticias y preconstruidos conflictos entre pases vecinos para generar sentido de unidad nacional y asi esconder las desigualdades internas, como mecanismo de distraccin social y adormecimiento y como mecanismo de divisin. Respecto a esto ltimo es significativo que mientras los hinchas se matan en las afueras de los estadios, los dueos de esos clubes ven los partidos juntos y comparten negocios sin ninguna rivalidad.

Que el ftbol se haya transformado en esto no significa que sea malo de por s. El futbol es parte de una lucha, como ocurre tambin en otros mbitos, en l an hay resistencias, gestos heroicos y anhelos populares, tenemos el ftbol de barrio, futbolistas que luchan junto a su pueblo, hinchadas antifascistas o con vocacin social y pequeos clubes que an resisten a la mercantilizacin. No se trata de criticar al ftbol en s, sino a todo lo que lo rodea y lo ha convertido en lo que es hoy. El ftbol es un sentimiento antes que todo, pero tambin debiese ser, y es la lucha que debemos dar, un derecho para el pueblo y no el monopolio de unos pocos.




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