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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2014

Crisis del consenso neoliberal
Elecciones: la sacudida europea

Samuel Pulido
Diagonal

El auge de la extrema derecha y de la izquierda antineoliberal confirman la crisis institucional en la UE.


Las elecciones al Parlamento Europeo confirmaron lo que ya sabamos: el descrdito profundo de las lites dirigentes europeas y de las polticas deudocrticas de austeridad que han venido promoviendo. Dicho descrdito se ha expresado nuevamente con una fuerte abstencin mayoritaria pero que vara segn los pases, el hundimiento de muchos de los partidos polticos del consenso neoliberal en los que aquellas lites se apoyan y el ascenso de partidos de derecha radical que, de un modo u otro, cuestionan el proceso de integracin actual.

Los populismos de derecha parecen haber obtenido mayores trofeos, pero su heterogeneidad les impedir formar un grupo parlamentario propio. El analista Jean-Yves Camus diferencia tres grandes tipos de derechas radicales europeas. En primer lugar, una extrema derecha clsica, minoritaria, que se presenta como continuacin de los fascismos de preguerra (NPD alemn, Amanecer Dorado, etc). En segundo lugar, la ultraderecha nacida en los aos 1980-1990 (Frente Nacional, Vlaams Belang, FP), que evolucion hacia posiciones populistas y radicales, pero con importantes novedades: aceptacin de la democracia representativa, participacin en coaliciones de gobierno (Liga Norte en Italia) y asuncin de un neoliberalismo en clave nacional.

Estos partidos parten muchas veces de una concepcin de la nacin como entidad transhistrica, y en todo caso establecen una distincin entre los de aqu y los de fuera aunque sean nacidos en el pas, en la que suelen priorizar la construccin de un Islam estereotipado como nuevo enemigo. En ltimo lugar, un tercer grupo que puede calificarse como soberanista (UKIP, Alternativa para Alemania) expresa de manera chauvinista el rechazo contra la Unin Europea pero, aunque sostengan tambin posiciones xenfobas o autoritarias, prescinde de enfoques explcitamente racistas o etnicistas.

Una lectura ms atenta al nmero total de votos recibidos por las respectivas derechas muestra resultados diversos. Los mayores incrementos, en Reino Unido y Dinamarca, donde UKIP y Dansk Folkensparti pasan a ser primeras fuerzas polticas. Menores crecimientos en Austria, Finlandia y Grecia. En cambio, el PVV de Geert Wilders en Holanda y Jobbik en Hungra perdieron votos, mientras que Alternativa para Alemania obtuvo los mismos apoyos que en las elecciones al Bundestag en 2013.

En Francia, la subida del Frente Nacional es menos espectacular que el hundimiento del Partido Socialista y de la UMP. Es cierto que el Frente Nacional cuadruplic votos con respecto a las elecciones europeas de 2009, pero obtuvo 1,7 millones de votos menos que en las elecciones presidenciales de 2012. El FN, como UKIP y otros, se han arraigado en amplios sectores populares temerosos de perder lo que tienen. Sin embargo, fracasos como el del Front de Gauche de Jean-Luc Mlenchon muestran los lmites con los que se topa la izquierda cuando insiste en mantener posiciones soberanistas y jacobinas.

La mutacin de la derecha

Ms que la emergencia de la extrema derecha, destaca su mutacin y la progresiva ocupacin del espacio poltico que dejan los partidos tradicionales de gobierno conservadores, liberales, socialdemcratas, que ya venan escorndose en esa direccin. Son los propios gobiernos europeos junto con la Comisin los que, al tiempo que encomendaban la moneda al Banco Central Europeo, han venido configurando una agenda crecientemente autoritaria y xenfoba: ley del velo francesa, directiva europea de retorno, polticas antiterroristas post 11S, etc.

En realidad, los gobiernos europeos siempre usaron Bruselas como pantalla para eludir sus propias responsabilidades. Porque las lites europeas son transnacionales o nacionales segn el sombrero que se pongan. No deja de ser irnico que se reclame la devolucin de competencias a quienes han hecho todo lo posible por evitar que se desarrolle un verdadero proyecto comn y democrtico europeo.

La gobernanza europea ha sido hasta ahora el resultado de un compromiso entre confederalistas y federalistas en funcin de las necesidades del capital financiero. Estas necesidades empujan hacia una dimensin federal, pero al mismo tiempo los Estados ms grandes se resisten a ceder prerrogativas, como la fiscalidad o el control del movimiento de personas, para evitar la constitucin de un espacio poltico europeo. Del tringulo institucional que es Bruselas, la institucin nacional (el Consejo) dispone de ms poder que las instituciones transnacionales o federales (Comisin y Parlamento). Son los Estados los que, reservndose un seudopoder constituyente que se expresa regularmente mediante la revisin de los tratados, decidieron que no haya un autntico presupuesto federal. Y son los Estados los que, reunidos en el Consejo, aprobaron las reglas pacto de estabilidad y crecimiento que luego ejecut la troika.

El citado equilibrio institucional aparece hoy en crisis. La intervencin del BCE debe entenderse como un intento por preservar la pax Draghi en una Eurozona en deflacin. No se vislumbra todava, en cambio, un movimiento europeo desde abajo que luche por una Europa federal y democrtica. En esto, estamos lejos.

Los desiguales resultados de la izquierda

Los resultados de los partidos de la izquierda antineoliberal han sido desiguales: subidas importantes en Espaa y Grecia, con crisis constitucional abierta tras fuertes movilizaciones populares, pero insuficientes en otros pases, y decepcionantes en los pases centrales (Francia y Alemania). En total, el Grupo de la Izquierda Europea podr alcanzar la cincuentena de eurodiputados, pero sin llegar a superar a Verdes como prevean las encuestas y Liberales, es decir, sin que haya podido capitalizar a su favor el profundo descontento social. Los Verdes, por su parte, pierden fuelle en Francia, Alemania y Blgica.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/global/23114-elecciones-la-sacudida-europea.html



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