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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2014

El Salvador
Maternidad y maternalismo

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


El ncleo duro de la opresin femenina en las sociedades patriarcales no es la maternidad, sino el maternalismo, es decir, la imposicin de la maternidad como destino primordial e ineludible para las mujeres y como eje central en torno al cual stas deben organizar sus vidas y distribuir su tiempo. Por ello, la lucha del feminismo por la autonoma, el empoderamiento y la ciudadana de las mujeres no significa estar en contra de la maternidad, pero s estar en contra del maternalismo.

Cualquier anlisis de la maternidad debe partir de una doble perspectiva. En primer lugar, la maternidad debe ser considerada como una funcin biolgica, vinculada a la funcin de la procreacin, el embarazo y el parto. En segundo lugar, la maternidad debe ser considerada como una prctica social, que hace referencia al conjunto de actividades relacionadas con el cuidado cotidiano de vida de hijos e hijas, que puede ser realizada tanto por la madre biolgica como por otras personas (hombres y mujeres) con capacidad de proporcionar estos cuidados a los nios y nias.

Considerada de esta forma, la maternidad es vivida por las mujeres de acuerdo a condiciones biolgicas, psicosociales, ambientales y econmicas muy diversas. No se puede comparar la maternidad que vive una trabajadora domstica con la maternidad que vive la mujer que la contrata como niera para el cuidado de sus hijos y/o hijas. Tampoco se puede comparar la maternidad de una mujer heterosexual con la maternidad que vive una mujer lesbiana. Menos an se puede equiparar la experiencia maternal que vivir una mujer con un embarazo resultado de una violacin sexual que la que vivir una mujer que ha planificado su maternidad como parte de su proyecto de vida. Esta diversidad de maternidades es rechazada por el maternalismo.

El maternalismo es una ideologa de dominacin que se impone como patrn obligatorio para moldear la vida de las mujeres en las sociedades patriarcales. Por sociedades patriarcales se entiende a las sociedades en las que existe un sistema de relaciones de poder que est estructurado en torno a la idea de la superioridad de lo masculino sobre lo femenino y en las cuales se considera que las mujeres deben servir y agradar a los hombres.

La ideologa maternal hace abstraccin de la diversidad de las experiencias de vida de las mujeres y de las diferencias que existen entre mujeres (de clase, de raza, de orientacin sexual, de edad) con la finalidad de maternalizar a las mujeres. Esto significa circunscribir la esencia y la identidad femenina a la maternidad, como si las funciones biolgicas y las prcticas sociales de la maternidad fueran el criterio ltimo para determinar si una mujer es una verdadera mujer. Maternalizar a las mujeres tambin significa que sus conductas en el mbito familiar, comunitario, econmico, poltico y/o religioso ser evaluada en trminos de los valores, actitudes y prcticas que culturalmente se asocian con la maternidad: cuidado a los dems, ternura, sacrificio, desinters, sumisin, etc.

Pero adems, la ideologa maternal impone a las mujeres un modelo hegemnico de maternidad que est inspirado en cosmovisiones religiosas que veneran a las mujeres en su rol de madres que ponen su vida en funcin del cuidado y del bienestar de los dems. Por ejemplo, en la ideologa maternal dominante en El Salvador, se impone una maternidad hegemnica construida a partir de la figura religiosa de Mara de Nazaret.

Siguiendo este arquetipo, se espera que las mujeres salvadoreas, al igual que Mara de Nazaret, sean madres a una edad temprana, y que asuman una actitud de conformidad y de aceptacin de su embarazo, an cuando este no sea planificado o sea el resultado de una violacin. Esto se fundamenta en el hecho de que este modelo de maternidad (el de Mara de Nazaret) toma como referencia a una adolecente sumisa que acepta sin replicar un embarazo impuesto por Dios, para salvar a la humanidad de sus pecados.

A partir de este modelo tambin se espera que las mujeres salvadoreas puedan dar a luz en condiciones extremas y de alto riesgo, y que en medio de estas adversidades, puedan ser capaces de mantener la fuerza fsica y la capacidad emocional de proteger a los neonatos antes que cuidar de ellas mismas. De conformidad a esto, las mujeres salvadoreas, durante el alumbramiento y puerperio, deberan seguir el ejemplo de Mara de Nazaret, quien despus de parir en un establo en condiciones insalubres, tuvo la serenidad y la fuerza fsica necesaria para salvar a su hijo de la masacre ordenada por el rey Herodes, y no dud en emprender un largo y tortuoso viaje desde Palestina hasta Egipto a los cuatro das de haber parido, con todos los riesgos de mortalidad materna que ello implicaba.

Esta maternidad hegemnica explicara el por qu en El Salvador, la sociedad y el Estado toleran los altos niveles de maternidad adolecente, que en el 2012 se reflejaba en una cifra diaria de 69 partos de nias y adolecentes entre los 10 y los 17 aos, segn el informe Estado de la poblacin mundial 2013 del Fondo de Poblacin de la ONU y que en gran medida son el producto de violencia sexual y del estupro. A lo mejor se piensa que si Mara de Nazaret fue una buena madre adolecente, por qu no puede serlo tambin una nia salvadorea de 10 aos.

El anlisis de esta maternidad hegemnica podra tambin explicar el por qu muchos jueces y juezas condenan por homicidio agravado a mujeres salvadoreas con partos extra-hospitalarios cuyos hijos fallecieron durante el parto, como consecuencia de una emergencia obsttrica o de un parto precipitado, que temporalmente les inhabilit fsica y/o emocionalmente para atender a estas criaturas. En muchas de estas sentencias condenatorias, se puede leer cmo jueces y juezas recriminan a estas mujeres el no haber seguido su instinto maternal y con base en este supuesto instinto, reponerse y cuidar de la vida del neonato antes de su propia vida. A lo mejor piensan que no ha habido parto extra-hospitalario ms difcil que el de Mara de Nazaret, y con todo, ella cuid de su hijo.

Con esta ideologa maternal y con este modelo de maternidad hegemnica, las familias, las escuelas, las iglesias, el Estado y dems entidades socializadoras, dedican sus mayores esfuerzos a entrenar a las nias en la ideologa maternal para que puedan desarrollar desde temprana edad su capacidad para el amor maternal al mismo tiempo que se les alienta a que diseen su vida tomando en cuenta el momento en que sern madres. Estos esfuerzos van acompaados de un sistema de sanciones morales, sociales y/o contra las mujeres que no cumplan con el destino manifiesto de ser madres. Este sistema de sanciones oscila entre la crtica privada o pblica a las mujeres que despus de los 30 aos no son madres an hasta llegar al encarcelamiento de las mujeres que deciden interrumpir sus embarazos de manera deliberada.

Por su parte, el Estado en este tipo de sociedades disea sus polticas pblicas con un enfoque maternalista, que buscan imponer o reforzar una identidad femenina vinculada a la maternidad. En El Salvador por ejemplo, el proyecto Ciudad Mujer, que constituye la joya de la corona de las polticas sociales para las mujeres, tiene como logo a una figura materna (madre e hijo), como una clara seal que a las mujeres salvadoreas se les considera ante todo y sobre todo, como madres, y sus derechos, se encuentran en funcin de que asuman ms tarde o ms temprano el rol de buenas madres. Otro ejemplo similar es la reciente designacin del hospital de maternidad como Hospital Nacional de la Mujer, designacin que delimita tanto el enfoque como el sector de mujeres destinatarias de las polticas pblicas del Estado salvadoreo.

Este maternalismo contina siendo por hoy el principal factor que determina los bajos niveles de autonoma econmica de las mujeres. Por ejemplo en El Salvador, segn la Encuesta de Hogares de Propsitos Mltiples de 2011, la participacin de las mujeres en la Poblacin Econmicamente Activa (PEA) es de apenas el 47%, frente al 80% de participacin que tienen los hombres. En el caso de las mujeres, la principal razn para no tener un empleo y/o no desarrollar una actividad que les genere ingresos propios es la maternidad y los trabajos del cuidado no remunerados asociados a la maternidad que deben realizar por amor para sus familias. Por ello, segn datos el observatorio de la igualdad de gnero de la CEPAL (2010), en el 2008 casi el 50% de las mujeres rurales y el 34% de las mujeres urbanas mayores de 15 aos que no estudian, no tienen ingresos propios.

En conclusin, la realidad de la maternidad de las mujeres es compleja y diversa: no todas las mujeres aspiran a ser madres; muchas mujeres son madres de manera involuntaria y para muchas mujeres, la maternidad, lejos de ser una forma de realizacin personal, es ms bien un mecanismo de opresin, de esclavitud y de pobreza personal.

Si se desea desmontar el sistema de poder patriarcal y a promover la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, se tiene que comenzar por desmontar el maternalismo que permea todos los discursos y todos los mbitos de la sociedad, incluyendo el mbito educativo y el ciclo de las polticas pblicas. Esto por supuesto presupone la crtica a la razn maternal y la emergencia de modelos de maternidad contra hegemnicos, que no solo reconozcan las maternidades diversas, sino el derecho de las mujeres a decidir no ser madres.

Bibliografa

Julia Evelyn Martnez es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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