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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2014

Centro menguante

Francisco Jos Martnez
El Faro Crtico


Si algo ha quedado claro en las ltimas elecciones al parlamento europeo ha sido la grave erosin que el centrismo, en sus tres versiones, conservador, liberal y (mal llamada) socialdemcrata, ha sufrido. El tambin mal llamado euroescepticismo, que en su inmensa mayora es la denuncia del dficit democrtico que aqueja a la UE desde su fundacin unida a una crtica de la poltica de recortes del estado de bienestar que ha sido la base del consenso social que ha reinado en Europa desde la postguerra, ha crecido tambin en todas sus versiones, de izquierda y de derechas.

Lo que parece estarse agotando es una nocin simplemente mercantil y adems neoliberal de Europa. Los avances hacia una mayor integracin poltica y social estn estancados y el poder real lo detentan unos tecncratas no elegidos que se pliegan a las exigencias de los mercados vaciando de contenido la poltica y la democracia. Los gobiernos elegidos democrticamente obedecen a imperativos exteriores que les hacen ir contra su propia ciudadana.

Mientras que Europa era una madre nutricia que con sus fondos generosos cubra las deficiencias de los estados miembros el dficit democrtico era sentido solo por los politlogos y algunos partidos de izquierda. Pero cuando de Europa no vienen ya fondos sino imperativos de austeridad forzada y selectiva y de recortes sin tasa, el dficit democrtico se ha hecho palpable e insoportable para toda la poblacin europea. Dada que la redistribucin se sita en el nivel de los Estados miembros y que el margen de maniobra de estos cada vez es ms estrecho, se hace visible de manera creciente la prdida de poder de los gobiernos, Por ello, hay que entender a los euroescpticos de derechas, no tanto por sus rasgos xenfobos a pesar de la importancia de esto sino como intentos de resistir a ese abandono paulatino de la soberana nacional en manos de tecncratas no elegidos e incontrolables. Tanto los votantes de Le Pen como los euroescpticos ingleses y alemanes lo que rechazan fundamentalmente es la prdida de soberana que se delega en poderes externos.

Si no se puede calificar simplemente de euroescpticos a los crticos de derechas del actual proceso de estructuracin econmica que no poltica de la UE menos se puede aplicar este calificativo a los que desde la izquierda no queremos menos sino ms Europa, pero una Europa cohesionada polticamente, con una poltica social , fiscal y econmica comn, as como con una poltica exterior y de defensa coordinada de forma independiente y liberada de las constricciones derivadas del atlantismo y de la pertenencia a la OTAN. Una potencia europea con un protagonismo en la esfera exterior en colaboracin con todos los pases , una defensa de los derechos humanos y una colaboracin no subordinada con los Estados Unidos en el mantenimiento de la paz y la cooperacin internacionales.
De todas formas este deterioro del centro slo ser beneficioso si la izquierda es capaz de atraerse no tanto a los partidos socialistas como a sus votantes buscando ampliar el frente de izquierdas en direccin a un frente ciudadano y democrtico que pueda integrar a personas incluso del centro poltico. Los cambios que se hacen imprescindibles en Espaa y en Europa no se pueden llevar a cabo slo por la izquierda transformadora, sino que es precisa una apertura al centro izquierda de los partidos socialistas y verdes e incluso hacia el centro poltico propiamente dicho. La trasformacin ser de mayoras amplias o no ser. Y adems esa amplia alianza tiene que tener una dimensin europea porque igual que no fue posible el socialismo en un solo pas, ahora tampoco es posible la socialdemocracia en un solo pas, entendiendo por socialdemocracia el control poltico del desarrollo econmico con un amplio sector pblico, unos servicios sociales potentes, una poltica fiscal radicalmente redistributiva y una poltica de paz y cooperacin en la esfera internacional.

Los cambios recientes relacionados con la erosin del centro y del bipartidismo que lo encarna son una buena noticia, pero queda una tarea muy grande por hacer y esa tarea hay que afrontarla sin triunfalismo pero tambin sin pesimismo. Algo ha comenzado a moverse, se trata de impulsar el movimiento, de no detenerlo y de evitar que gire en el vaco.

Fuente original: http://elfarocritico.blogspot.com.es/2014/06/centro-menguante.html


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