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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2014

El diario El Mercurio, la CIA y el Golpe de 1973
Justicia para Agustn Edwards!

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Nuevos documentos del gobierno norteamericano -parcialmente desclasificados- vienen a confirmar la traicin a Chile cometida por el empresario periodstico Agustn Edwards Eastman. En 1970, el dueo de la cadena de diarios El Mercurio pidi la intervencin de EE.UU. para impedir que Salvador Allende asumiera la Presidencia de la Repblica, o para derrocarlo si lo primero no era posible. Como se sabe, el mandatario norteamericano, Richard M. Nixon, escuch a Edwards y orden poner en marcha las acciones encubiertas que culminaron con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. A pesar de las evidencias de su responsabilidad como instigador y coautor intelectual del golpe -y por ende del terrorismo de Estado-, Edwards no ha sido sancionado por la justicia. Su delito -traicin a la patria- merece presidio perpetuo.

Sin embargo, los generales civiles del golpe han conseguido hasta ahora eludir a la justicia mediante el simple procedimiento de mimetizarse en las nuevas condiciones creadas por los gobiernos civiles. Lo han hecho incorporando a sus negocios a personeros de la Concertacin y financiando las campaas electorales de sus candidatos. Un grotesco ejemplar de los camaleones del empresariado es Rafael Cumsille, presidente de la Confederacin del Comercio Detallista y Turismo de Chile y de la Confederacin Nacional de la Micro, Pequea y Mediana Empresa (Conapyme). Cumsille acaba de participar en Ginebra en la delegacin chilena a la reunin de la Organizacin Internacional del Trabajo. Se trata del mismo Cumsille que hace medio siglo, junto con Len Vilarn, presidente de los camioneros, formaron la punta de lanza del gremialismo financiado por la CIA para derrocar al presidente Allende. Agustn Edwards ha demostrado suma habilidad para adecuarse a los nuevos tiempos y convertirse en intocable a pesar de la gravedad de sus delitos.

El Mercurio
-financiado por la CIA como lo atestigua el Informe Church del Senado norteamericano- particip en la guerra sicolgica para desestabilizar al gobierno de Allende. Luego, ya bajo dictadura, orient la desinformacin para ocultar los crmenes del rgimen. Su funcin era tender la cortina de humo que requeran el terrorismo de Estado y la instalacin de la economa de mercado. A pesar del siniestro historial del diario de Edwards, los gobiernos de la post dictadura han sido obsecuentes aliados del vocero de la oligarqua y del imperialismo en Chile. Los presidentes de la Repblica de estos aos, sin exceptuar a ninguno, han sido invitados de honor en los aniversarios mercuriales, sobajendose con Edwards. Asimismo, los candidatos presidenciales de todos los pelajes pasan sin falta por el cedazo de los foros organizados por Edwards en Casa Piedra. Dirigentes y parlamentarios de los partidos de gobierno escriben con frecuencia en El Mercurio, o se cortan las venas por una entrevista en ese diario.

La publicidad del Estado, a su vez, incrementa las ganancias del peridico. Otro engendro de Edwards es la Fundacin Paz Ciudadana que goza de notoria influencia en las polticas de seguridad pblica del Estado. Gente de confianza de Edwards participa en el gobierno. Una empleada suya desde 1998, Javiera Blanco Surez, ex directora ejecutiva de Paz Ciudadana, se convirti en vocera del comando electoral de Bachelet y ahora es ministra del Trabajo y Previsin Social. En el anterior gobierno de Bachelet fue subsecretaria de Carabineros. En el directorio de la Fundacin Paz Ciudadana a Edwards lo acompaan los vicepresidentes Sergio Bitar Chacra (PPD), ex ministro de Allende y de Ricardo Lagos, y el banquero Bernardo Matte Larran. Otros polticos de la Nueva Mayora, como Edmundo Prez Yoma y Soledad Alvear (DC) y los infaltables Enrique Correa (PS) y Eugenio Tironi (PPD) cohabitan all con la heredera del imperio Luksic, Paola Luksic Fontbona, el director general de Carabineros, Gustavo Gonzlez Jure, y una docena ms de empresarios y polticos de la corte de Edwards. Los documentos desclasificados ahora por el Departamento de Estado dan cuenta de la reunin que el 14 de septiembre de 1970 Edwards tuvo en Washington -a pocos das de la victoria de Allende- con el director de la CIA, Richard Helms, en presencia de Donald Kendall, presidente de Pepsi Cola. Todava muchos nombres y prrafos completos de esos documentos estn censurados.

Sin embargo, el texto que individualiza a Edwards revela el carcter de la informacin que entreg al jefe de la CIA -muy detallado en lo que respecta a FF.AA. - y la finalidad golpista de la conversacin del jefe de la CIA con el empresario chileno.. Hasta ahora ha resultado imposible conseguir que se haga justicia en un caso que desafa el valor cvico de nuestro tiempo. El 9 de enero de 2001 el director de Punto Final, Manuel Cabieses, solicit al Colegio de Periodistas la expulsin de Edwards. El sumario transit como papa caliente por los tribunales de tica y disciplina del gremio hasta el 3 de diciembre de 2002. En esa fecha se dict un fallo definitivo que, salvo el honroso voto de Felidor Contreras, rechaz sancionar a Edwards porque el delito cometido -traicin a la patria- no aparece en el Cdigo de Etica periodstica que solo sanciona transgresiones mucho ms sencillas. Hasta hoy el Colegio de Periodistas mantiene en su registro de socios a un traidor a la patria... con sus cuotas al da. Los documentos ahora desclasificados en EE.UU. quizs lleven al ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, a tomarlos como evidencias en la querella que agrupaciones de derechos humanos presentaron contra los generales civiles del golpe. Edwards ya fue interrogado -en calidad de testigo- por el ministro Carroza. Segn versin de El Mercurio (28-9-2013), Edwards declar que recibi una invitacin del presidente Nixon a reunirse con Helms y Henry Kissinger, para hablar sobre el triunfo de Allende. Algo as como una conversacin de amigos. Sin embargo, la versin desclasificada de esa reunin demuestra que se trataba del inicio de una conspiracin contra Chile.

El conjunto de documentos desclasificados en Washington constituyen piezas de slido valor probatorio que permitiran procesar a Edwards si existe la voluntad judicial de hacerlo. Quizs el ministro Carroza tome esa decisin que el pas agradecera. Se trata de someter a un tribunal regular de la Repblica al protagonista de uno de los episodios ms vergonzosos de la historia de Chile. Al autor de un delito que clama por una sancin ejemplar que termine con la impunidad que el tiempo y el olvido le prestan a uno de los individuos ms poderosos y temibles del pas



Editorial de Punto Final, edicin N 806, 13 de junio, 2014
www.puntofinal.cl


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