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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2014

Irak y el fracaso de Washington

Editorial de La Jornada
La Jornada


Ante la insurreccin y el avance de grupos fundamentalistas islmicos en Irak, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo ayer que no descarta ninguna opcin para apoyar al gobierno de ese pas. Entre las opciones mencionadas por el mandatario destaca el envo de aeronaves de guerra tripuladas y no tripuladas a territorio iraqu.

Las recientes victorias logradas por el Estado Islmico de Irak y el Levante organizacin que busca imponer la ley musulmana en todo el territorio y que controla gran parte del pas han sido interpretadas por analistas internacionales y por crticos de la Casa Blanca como una evidencia de que Estados Unidos se repleg demasiado pronto de Irak. Sin embargo, la realidad es que, ms que poner en evidencia la estrategia militar de Obama, la circunstancia descrita da cuenta del fracaso de la poltica exterior que Washington adopt hace ms de 13 aos bajo el gobierno de George W. Bush, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que termin por involucrar a Estados Unidos y a sus aliados en una cruzada mundial antiterrorista, que incluy la invasin y destruccin de dos pases, la muerte de centenares de miles de personas, la degradacin de los derechos y libertades individuales en todo el mundo, la comisin, por parte de la superpotencia, de crmenes de lesa humanidad y el desarrollo de corrupcin corporativa que sac enormes dividendos de ambas tragedias.

Los resultados de esa poltica saltan a la vista: la guerra contra el terrorismo no slo no ha hecho de Estados Unidos un pas ms seguro ni ha construido un mundo ms estable, sino que ha multiplicado los factores de encono antiestadunidense y, en el caso de Irak, ha desembocado en una prdida de control territorial por parte del rgimen de Bagdad y el avance y crecimiento de grupos fundamentalistas que, a diferencia del depuesto rgimen de Saddam Hussein, s representan una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

Si bien el sucesor de Bush en la Casa Blanca puso fin a la intervencin militar en Irak, tambin ha mantenido, en trminos generales, un nfasis antiterrorista y beligerante en su discurso como lo demuestra la alocucin de ayer y ha deteriorado con ello, la imagen y la credibilidad de una administracin de por s debilitada en lo poltico, lo militar y lo econmico. Desde esa posicin, parece poco factible que el gobernante estadunidense pueda recabar el apoyo legislativo e internacional necesario para emprender acciones blicas como las que dej entrever en la declaracin comentada, lo que dejara sus palabras en el mbito de la balandronada, algo que no le favorece.

Por otro lado, si Obama enviara fuerzas militares a Irak, sumara a su pas y a su gobierno en la sima de deterioro moral, socavara an ms su propia credibilidad poltica y terminara por confirmar la desastrosa estrategia de su antecesor en el pas rabe.

Lejos de reditar los errores y los horrores de la administracin Bush y de auspiciar un bao de sangre mayor al que ya se desarrolla en Irak, es pertinente y necesario que el gobierno de Washington deponga la postura injerencista y beligerante que le ha caracterizado y que reconozca la situacin por la que atraviesa Irak como lo que es: una muestra monumental de su ineptitud como potencia imperial y que inhibe su autoproclamada perspectiva de polica del mundo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/06/13/opinion/002a1edi


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