Portada :: Brasil :: Las caras ocultas del Mundial 2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2014

El hincha, dcil cliente del ftbol neoliberal

Paul Walder
Punto Final


Hay algo en el ftbol que rebasa a los otros deportes, para elevarlo a la categora de pasin de las masas. Est relacionado con la comunidad, con el juego colectivo, con la necesidad de pertenencia, identidad e integracin. Pero expresa tambin, como escriba Ignacio Ramonet hace unos aos, el drama de los perdedores, porque en el ftbol siempre habr ms perdedores que ganadores, a lo cual podramos agregar que siempre, y por muy campen que sea un equipo, estar la oportunidad de la derrota. El ftbol tiene que ver con la vida misma.

Por eso es el deporte de los pobres, identificados con su equipo como si fuera su propio destino. Amar al equipo es, deca Ramonet, aceptar la derrota y el pesar. Qu partido no es sufrimiento! Y es precisamente esta pena, bastante ms frecuente que la alegra, la que concita la unidad. Somos leales pese a toda la adversidad, permanecemos juntos, nunca estaremos solos. As lo dice el himno del Liverpool FC, club proletario britnico: You will never walk alone (Nunca caminars solo).

Es ste el aspecto del ftbol que ha atrado a los polticos, que lo aman y tambin le temen. Porque los hinchas dan su vida por su equipo, que trasciende y se funde de una manera compleja con la identidad nacional. Levantar la bandera chilena o de cualquier pas en el estadio es una representacin patritica que expresa en esos momentos no solo sentimientos de profundo nacionalismo, sino an ms: es tambin un ritual guerrerista, expresado como rostros pintados, que lleva a enfrentamientos y sacrificios. El estadio, y tambin las calles despus de un partido, se convierten en un espacio para las ms extremas representaciones nacionalistas. Un acto litrgico como pocos en la sociedad moderna.

Es por ello que este deporte, pero especialmente lo que rodea al deporte, hipnotiza a los polticos y atrae a publicistas, inversionistas y especuladores. El ftbol hoy es sin duda un combustible de alto octanaje calentado por los gobiernos y los grandes capitales. Mueve miles de millones y ha sido intervenido por democracias o terribles dictaduras, como el mundial en Argentina, en 1978.

Desde hace unas dcadas, el ftbol con sus enormes potencialidades aun cuando no ha perdido sus rasgos originarios, est controlado y guiado por los grandes poderes, el poltico y en especial el comercial. Tanto, que hoy como espectculo de masas mueve, segn estimaciones, unos 500 mil millones de dlares anuales. Para hacer una necesaria comparacin, es lo que factura la industria farmacutica, uno de los cuatro rubros ms rentables del mundo junto con las armas, las drogas y el sexo.

El ingreso de los grandes capitales al ftbol es lo que ha mutado al deporte en negocio, tal como ha hecho la mercantilizacin con tantos otros sectores, en nuestro caso, desde la salud a la educacin. Este proceso de negocios por un lado convierte a los deportistas en activos que se ofrecen en los mercados de valores, en tanto al pblico se le entrega un producto o servicio canalizado a travs de la televisin y otros operadores de la industria del espectculo. En medio de este proceso se produce, como en tantas otras actividades abiertas al rgimen neoliberal, una concentracin del mercado: pocos ganadores en un mundo de perdedores.

Como ha escrito Eduardo Galeano ( El ftbol a sol y sombra , 1995), el juego se ha convertido en espectculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, ftbol para mirar, y el espectculo se ha convertido en uno de los negocios ms lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue.

El estado y sus inversiones en el gran circo

Lo que ha saltado en Brasil no es solo la mercantilizacin del ftbol y toda su ritualidad, sino la connivencia entre el poder poltico y el econmico. El no va ms del ftbol mercantilizado bajo la lgica neoliberal emerge desde el pas ms futbolizado del planeta y durante el Mundial ms grande del mundo. La mezcla entre poltica y espectculo, fusin denunciada en los 60 por Guy Debord, llega a su clmax cuando se filtran las ingentes inversiones que ha hecho el Estado brasileo en infraestructura de estadios y afines. Brasil 2014 ha costado ms caro que Alemania 2006 y Sudfrica 2010 juntos, denuncian colectivos sociales brasileos. El gobierno de Dilma Rousseff, al gastar en esta infraestructura que indirectamente favorece a los auspiciadores, publicistas, grandes equipos y, por cierto, a la FIFA, les quita a los millones de pobres los necesarios recursos para mejorar la educacin, la salud o el transporte pblico.

Los clculos de gastos iniciales para organizar el mundial apuntaban a unos 3.500 millones de dlares en inversiones pblicas, pero con el tiempo las estimaciones ascendieron a niveles de escndalo, como publica el sitio contasabertas.com.br . Slo los estadios para las doce sedes que recibirn a 32 selecciones del mundo, han requerido una inversin de 3.500 millones de dlares. Con el resto de las inversiones, el total asumido por el Estado es de unos 13 mil millones de dlares.

De acuerdo a ese sitio, adems de la citada inversin en estadios hay 4.300 millones de dlares en transporte urbano, 3.400 en aeropuertos, 950 millones en seguridad, 350 millones en puertos y 200 millones en telecomunicaciones. Una ingente inversin que gran parte de la ciudadana denuncia como innecesaria y que directa e indirectamente est subsidiando al sector privado y los grandes negocios. As queda expresado en el discurso gubernamental cuando dice que la organizacin de la Copa del Mundo generar ingresos con la llegada de 600 mil turistas, a travs de la publicidad, el transporte o los hoteles.

El reclamo de las organizaciones y ciudadanos brasileos es por esta vinculacin entre los dueos del ftbol, representados en la FIFA (Federacin Internacional de Ftbol Asociado), los grandes capitales y el gobierno. El mundial ha sido organizado por la clase gobernante para que las grandes corporaciones pudieran lucrar, al mismo tiempo que el pas se expusiera al mundo como una nacin tranquila y prspera. De tal manera, y tras el gran espectculo, las inversiones privadas fluirn en el futuro. Es el mundial como gran evento de negocios, pblico y privado. Para ello, organizaciones denuncian que desde 2010 el Estado ha venido subsidiando al sector de la construccin para la edificacin de estadios.

El malestar de los brasileos no amaina con estas declaraciones. Porque quienes se estn beneficiando de estas inversiones son tanto las grandes corporaciones como la FIFA, que ya ha obtenido como adelanto 1.300 millones de dlares en ganancias solo por la venta de entradas, derechos de transmisin y merchandising . Vale aqu la pena citar el precio de las entradas: para los partidos de Chile, como el que jugar el 18 de junio contra Espaa en el Maracan, stas van desde 475 mil a un milln 200 mil pesos. Por cierto que hay para millonarios, entre dos y tres millones de pesos chilenos, segn se ofrecen en el sitio de ventas online viagogo.com.

La funcin de la FIFA en el mundial va mucho ms all. La ONG Inspira_ction ha impulsado una campaa para transparentar los gastos y operaciones de la federacin que dirige desde 1998 el suizo Joseph Blatter, as como los de las grandes corporaciones y el Estado brasileo en la organizacin del Mundial. La FIFA, denuncia Inspira_ction, puso como condicin al Estado brasileo exenciones fiscales a las empresas que de una u otra manera participan en el Mundial. Estos beneficios tributarios restarn a los ingresos fiscales entre 200 y 500 millones de dlares, segn los clculos. Esto es posible gracias a la ley del 20 de diciembre de 2010 que rige el Mundial de Ftbol, en la que se especifica que tanto la FIFA como sus empresas subsidiarias y asociadas estarn exentas de pagar los impuestos que les corresponderan normalmente. Podrn comprar y vender, importar y exportar libremente desde suministros mdicos, trofeos, medallas, equipos tcnicos a materiales de construccin.

Chile, futbol y clientela

En Chile, el ftbol no ha estado libre de los influjos neoliberales. Es, desde hace tiempo, un espacio de negocios principalmente explotado por los clubes, las empresas concesionarias de estos clubes y la Asociacin Nacional de Ftbol Profesional. En torno a este ncleo de negocios giran desde los canales de televisin a todo el espectro de auspiciadores y publicistas. Para darnos una primera idea de la magnitud del negocio, el Canal del Ftbol (CDF), la seal por cable formada por los clubes del ftbol chileno, gener el ao pasado 51 millones de dlares. La mayor parte de este monto se distribuye entre los tres principales clubes, Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Catlica. El resto se reparte entre los otros equipos de Primera y Primera B. Un negocio que apunta hacia el reforzamiento de los grandes clubes en desmedro de los ms dbiles y los de regiones. La lgica del mercado al favorecer la rentabilidad y el espectculo, genera desequilibrios y desigualdad. Lo que observamos en tantas otras reas de la economa se aplica tambin al ftbol.

La especulacin financiera no es ajena al ftbol y toma cuerpo en la compra y venta de jugadores. Esta lgica mercantil no puede estar mejor expresada que en la Memoria de una de las concesionarias de los equipos, convertidos en sociedades annimas y cuyas acciones, como cualquier otro valor comercial de cualquier otro sector de la economa, se ofrece en la Bolsa de Valores. En la Memoria de Azul Azul, la sociedad annima tras el club deportivo de la Universidad de Chile, y cuyo presidente es Jos Yuraszeck, el empresario que hizo su fortuna con las privatizaciones de las elctricas durante la dictadura, puede leerse lo siguiente: Los avances obtenidos en el mbito financiero durante 2013 tambin confirman que nuestro club cuenta con una slida posicin para proyectarse deportivamente y con xito hacia el futuro. En el ltimo ao tuvimos ventas por $15.428 millones, y logramos una utilidad despus de impuestos de $124 millones. Mientras, el ingreso total obtenido por ventas y/o arriendos de jugadores fue de $2.154 millones netos. Ello incluy la venta de Matas Rodrguez al club U.C. Sampdoria, de Italia, la de Charles Arnguiz al club Granada, de Espaa y el arriendo de los derechos de Eugenio Mena al club Santos, de Brasil, entre otros.

La especulacin es financiera pero tambin en el espectculo. Estar en los primeros lugares de la tabla es rentable, no slo por el alza en el valor de los jugadores sino porque se especula con el espectculo mismo. Sube el rating y el ingreso publicitario. Este ao la Asociacin Nacional de Ftbol Profesional (ANFP), organizacin formada por los clubes, firm un contrato con el banco Scotiabank como nuevo sponsor del campeonato nacional. Scotiabank le pagar diez millones de dlares por los prximos cinco aos.

Ante este buen negocio, el hincha es espectador y tambin cliente. Consumir crditos bancarios, insumos para asados, vestuario, bebidas y, por cierto, televisores. La Cmara Nacional de Comercio (CNC) recuerda que durante el Mundial de Sudfrica de 2010 la venta de televisores aument en un 90 por ciento. Ante el Mundial que comienza el 12 de junio, las ventas ya han duplicado las del ao pasado. En este rubro, el tamao s que importa: las mayores ventas, dicen en el retail , corresponden a los nuevos Smart TV y a aquellos sobre las 46 pulgadas. Es decir, de 300 mil pesos hacia arriba.

En enero pasado el diario.es public una entrevista al entrenador argentino Angel Cappa, ex del Real Madrid y FC Barcelona, entre otros, en que admite, no sin tristeza, el trance actual del ftbol: Desde hace mucho tiempo el ftbol se lo han quitado a la gente y se lo han dado al negocio. El capitalismo se ha apoderado del ftbol y le ha impuesto sus valores. A la gente se la ha echado de los estadios con precios de entradas prohibitivos y con el pago en la televisin. Ahora el ftbol, que naci en los barrios porque es el deporte ms barato que existe, se ha convertido en un juego -ya no un deporte- de elites aunque para la gente sigue siendo su pasin, su sentimiento.

Publicado en Punto Final, edicin N 806, Chile, 13 de junio, 2014

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www.puntofinal.cl



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