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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2014

No os desentendis de la guerra
No es nuestra manera de hacer las cosas

Tom Engelhardt
TomDispatch.com

Traducido para Rebelin por Carlos Riba Garca.


Estados Unidos ha estado en guerra conflictos importantes con fuerzas de combate sobre el terreno e intervenciones menores, disparos espordicos, ataques areos, asesinatos selectivos con drones, ocupaciones, operaciones areas especiales, conflictos sin implicacin directa* y acciones encubiertas prcticamente sin interrupcin desde el comienzo de la guerra de Vietnam. Esto significa ms de 50 aos de experiencia blica modelo estadounidense; sin embargo, muy pocos en nuestro entorno se han preocupado por extraer las conclusiones ms obvias.

Con los registros histricos existentes, esas conclusiones deberan estar mirndonos fijamente a la cara. Sin embargo, se trata de palabras que no se pueden decir en un pas comprometido en una visin del mundo estrictamente militar, en continua expansin de sus fuerzas, en un nfasis en ser los primeros en el desarrollo y el despliegue de la ltima tecnologa de destruccin y en un ciclo repetitivo de un abanico de conflictos blicos que van desde las invasiones en gran escala, con ocupacin territorial incluida, a la contrainsurgencia y las guerras subsidiarias, para volver a empezar.

Entonces, aqu ya aparecen cinco lecciones sencillas ninguna de ellas aceptable en lo que en este pas se conoce por discusin o debate que podran extraerse del ltimo medio siglo de participacin estadounidense en todo tipo de guerra:

1. Independientemente de cul pueda ser la definicin del modelo estadounidense de guerra, no funciona. Nunca ha funcionado.

2. Independientemente de cmo se planteen los problemas del mundo en el que vivimos, esos problemas no se resuelven. Nunca se han resuelto.

3. Independientemente de la frecuencia con que se acuda al uso de la fuerza militar para estabilizar o proteger o liberar pases o regiones, siempre se trata de una fuerza desestabilizadora.

4. Independientemente de que Estados Unidos se jacta de su maquinaria blica y sus guerreros, los militares estadounidenses son incapaces de ganar las guerras en las que se involucran.

5. Independientemente de que los presidentes de EEUU casi siempre elogian a sus fuerzas armadas como la mejor fuerza de combate de la historia, la evidencia est ah: no lo son.

Y an hay una leccin mas: si como poltica de gobierno tomramos al pie da la letra las cinco lecciones anteriores y parramos unas guerras interminables que agotan la economa nacional, al mismo tiempo encontraramos una solucin de largo plazo a la crisis de la Administracin de los Veteranos (AV), el sistema sanitario que cuida de ellos. Este no es un tema del que se hable entre nosotros, pero la AV se encuentra en una crisis financiera y sanitaria que, en el contexto actual, no tiene solucin, independientemente de lo que se pueda hacer. La nica solucin de largo plazo consiste en acabar con esas guerras interminables que el pueblo de EEUU seguir pagando durante las dcadas futuras, ya que el costo en cuerpos rotos y vidas destrozadas se traduce en cuidados mdicos a cargo de la VA.

Hroes y renegados

Una advertencia. Pensad lo que queris sobre la guerra y el modo en que EEUU hace la guerra, pero tened en cuenta que los estadounidenses estamos dentro de una mquina de propaganda militarista en la que apenas nos damos cuenta del espacio que esta ocupa en nuestra vida. Dentro de ella, solo ciertas opiniones, ciertos pensamientos, son aceptables, e incluso posibles en cierto sentido.

Por ejemplo, fijaos en la reciente liberacin del sargento Bowe Bergdahl despus de cinco aos de cautiverio en la red Haqqani. Mucha de la controversia que rodea a este hecho, se debe en parte a que fue intercambiado por cinco antiguos oficiales talibanes mantenidos durante largo tiempo sin cargos y sin juicio en la Isla del Diablo estadounidense, la prisin de Guantnamo, en Cuba. Se ha sugerido que el sargento Bergdahl desert de su unidad en el Afganistan rural, y sencillamente se march andando. Algo que para los que se oponen al trueque y al presidente Obama convierte el intercambio con terroristas en lo ms vergonzoso. Cuando nos enteramos de la accin de Bergdahl, nuestras opciones son esencialmente condenarlo por renegado o por casi ofrecerse como prisionero de los terroristas, o ignorarlo y asumir el apoyo a los soldados, y recibirlo como un hroe de guerra. Y todava hay una tercera opcin.

Segn su padre, antes de ser capturado, los mensajes que el sargento enviaba a su casa reflejaban una creciente decepcin con los militares. (El ejrcito de EEUU es lo ms ridculo del mundo. Es un ejrcito de mentirosos, de tipos que te apualan por la espalda, de idiotas y matones. Los pocos buenos sargentos se estn marchando tan pronto como pueden y nos dicen a los soldados que hagamos lo mismo.) Es evidente que adems se senta cada vez ms incmodo con al guerra que EEUU libraba en ese pas. (Lamento todo lo que pasa aqu. Esta gente necesita ayuda, pero han conseguido que el pas ms engredo del mundo les diga que ellos no son nadie, que son estpidos y que no tienen la menor idea de cmo hay que vivir.) Cuando Bergdahl abandon su base, es posible que dejara una nota en la que expresaba lo que senta. Se ha informado de que antes de eso le dijo a alguien de la unidad: Si este despliegue cojea me voy a ir andando a las montaas de Pakistan.)

Eso es lo que sabemos. Es mucho ms lo que no sabemos. Sin embargo, habiendo concluido el sargento Bergdahl que la guerra no era en beneficio de los afganos ni de los estadounidenses y que l no debera haber participado en ella, es posible que, con toda su ingenuidad, dejara su arma y abandonara su puesto y empezara a caminar, no en direccin a la libertad, sino para caer directamente en manos de sus cautivos? El hecho de que l pueda ser un hroe militar o un renegado, sino alguien que con sus pies votara sobre los mritos de la guerra modelo EEUU de Afganistan no es una cuestin que pueda ser analizada con calma aqu. Del mismo modo, quienquiera que haya tomado una posicin como esa en esta cuestin, no solo en relacin con nuestros casi 13 desastrosos aos de guerra en Afganistan, sino tambin toda la actividad blica de Estados Unidos, sera visto como un renegado. No obstante, el sentimiento de los estadounidenses respecto de nuestras guerras, la desercin de nuestros soldados, nuestra actitud guerrera, nuestras fuerzas armadas en su configuracin real, no son temas apropiados de conversacin, ni tampoco una opcin que deba ser considerada.

Durante algn tiempo, el tema de que la poblacin estadounidense est agotada con nuestras guerras ms recientes fue un lugar comn de la opinin oficial y de la informacin relacionada con las elecciones, pero de esto es muy poco lo que puede extraerse. En respuesta a esta atmsfera, hace varis aos que el presidente, su administracin y el Pentgono estn dejando las guerras importantes y operaciones de contrainsurgencia para favorecer los ataques con drones, o las incursiones con unidades especiales, o las guerras indirectas, todo ello en cualquier lugar del planeta (incluso mientras contina la planificacin de futuras guerras de tipo muy diferente). Pero la guerra en s misma y las fuerzas armadas estadounidenses, siguen estando en lo ms alto de la agenda de EEUU. Las soluciones basadas en el uso de la fuerza continan siendo la respuesta expeditiva a los problemas globales; en este caso, la nica consideracin es el tamao de la operacin (en lo que en este pas pasa por ser un debate, quienes se oponen al presidente regularmente le ponen la etiqueta de dbil por no aumentar la presin militar en la zona que va desde Ucrania y Siria hasta Afganistan).

Mientras tanto, el vuelco de fondos hacia el futuro de las fuerzas armadas y su capacidad de combate en una escala planetaria sigue estando pasmosamente por encima del de cualquier otra potencia o de cualquier combinacin de potencias. Ningn otro pas puede acercarse ni mnimamente a EEUU; a Rusa, no, por supuesto; tampoco a China ni a Europa, a la que ahora el presidente Obama insta para que ample su gasto militar, el mismo presidente que acaba de pedir 1.000 millones de dlares suplementarios para reforzar la presencia militar de EEUU en la Europa oriental.

En un contexto como este, sugerir el fin del fracaso del poder militar de EEUU en las ltimas dcadas sin cuestionar el apoyo al Pentgono y el complejo militar-industrial supondra el argumento ms increble de la historia, sencillamente una pualada por la espalda. Es algo que se intent despus de la guerra de Vietnam, que dio origen a un vasto movimiento pacifista en Estados Unidos. Al menos, en esa poca era posible responsabilizar de la derrota al movimiento contra la guerra, a los medios liberales y a los polticos cobardes y de visin estrecha. Sin embargo, la versin pualada por la espalda de la guerra nunca se sostuvo del todo, y en todas las guerras que siguieron a la de Vietnam el apoyo a los militares por parte de la clase poltica nunca fue tan unnime ni tan grande la obligatoria necesidad de apoyar a las tropas desde la izquierda, la derecha y el centro: una explicacin como la de ms arriba habra sido ridcula.

Un fracaso record e inimaginable

La nica opcin disponible era ignorar lo que tendra que haber sido obvio para todo el mundo. La historia consista en un record de fracasos capaz de pasmar la imaginacin, y el notable silencio que se abati sobre todo el asunto. Por tanto, analicemos uno a uno estos puntos:

1. El modelo estadounidense de guerra no funciona . Solo preguntaos: ahora, despus de casi 13 aos del ataque a las Torres Gemelas del 11-S, hay menos o ms terroristas en el mundo? Es ms o menos comn la existencia de grupos al estilo de Al-Qaeda? Esos grupos, estn ms organizados o menos? Cuentan con ms o con menos integrantes? Obviamente, las respuestas a estas preguntas son ms, ms, ms y ms, De hecho, segn un reciente informe de RAND, solo entre 2010 y 2013, la cantidad de grupos yihadistas ha aumentado en un 58 por ciento, el nmero de sus combatientes se ha duplicado y el de sus ataques casi se ha triplicado.

El 12 de septiembre de 2001, Al-Qaeda era una organizacin relativamente pequea, con unos pocos campos en uno de los pases feudales posiblemente ms atrasados del mundo. Hoy da, los grupos yihadistas y los formados al estilo de Al-Qaeda controlan zonas significativas de Siria, Iraq, Pakistan e incluso Yemen, y tambin estn floreciendo y extendindose en zonas de frica.

O probad con preguntas como estas: es Iraq un pas tranquilo, libre y aliado con Washington, con bases permanentes de soldados estadounidenses en su territorio? O antes bien es un pas dividido por luchas intestinas, asediado, ruinoso, cuyo gobierno es amigo de Iran y cuyas zonas dominadas por los sunnes estn controladas por un grupo an ms extremista que Al-Qaeda? Es Afganistan un pas tranquilo, prspero, liberado bajo la gida de EEUU o despus de casi 13 aos los soldados estadounidenses siguen all luchando contra el talibn, un movimiento minoritario al que es imposible derrotar una vez destruido porque no puede dejar de luchar la guerra del terror y la guerra ayuda a resucitar? O est acaso Washington auxiliando ahora a un gobierno dbil, corrupto y centralizado en un pas que vuelve a tener cosechas record de adormidera, la planta de la que se extrae el opio?

Pero no nos vayamos por las ramas. Quin, salvo algunos "neocons" que continan entusiasmados con las glorias de la marea iraqu, reclamaran una victoria militar para este pas incluso limitada en cualquier sitio y momento en este siglo?

2. Las guerras modelo estadounidense no han resuelto ningn problema. Se puede decir que en estos aos ninguna operacin militar o accin de fuerza ordenada por Washington ha resuelto un solo problema en algn sitio del mundo. De hecho, es posible que cada movimiento militar realizado por Washington solo haya aumentado los problemas mundiales. Por caso, no es necesario centrarse en la obviedad de que las operaciones especiales con drones en Yemen han conseguido que zonas rurales de ese pas se hayan volcado hacia Al-Qaeda. En lugar de eso, ocupmonos del xito de Washington en el asesinato de Bin Laden en una operacin especial realizada en Abbottabad, Pakistan. (Dejemos de lado el hecho de que la operacin fuera excesivamente militarizada: un supuesto Bin Laden fue abatido en su guarida pakistan sobre todo, es posible asumir, porque la gente de Washington tema que alguna vez tuvieran que llevarlo a un tribunal civil de EEUU para que respondiera por sus crmenes.) Ahora sabemos que como parte de la caza de Bin Laden, la CIA puso en marcha un proyecto ficticio de vacunacin contra la hepatitis B. A pesar de que se comprob la inutilidad de ese plan, una vez que se hubo desvelado hizo que los yihadistas locales se pusieran tan nerviosos en relacin con los equipos mdicos que empezaran a matar a trabajadores de varios grupos de vacunacin contra la poliomelitis, un proceder que desde entonces se expandi hasta las zonas nigerianas controladas por Boko Haram. En este sentido, segn el especialista en salud pblica de la Universidad de Columbia Leslie Roberts, es muy posible que la desconfianza sembrada por la vergonzosa campaa realizada en Pakistan haya retrasado 20 aos la erradicacin de la polio, dando lugar a que se produjeran 100.000 nuevas infecciones que podran haberse evitado. A partir de entonces, la CIA prometi que no volvera a hacerlo, pero ya era demasiado tarde; de cualquier modo, quin puede ya creer a la CIA? Esta fue, para ser benvolos, una consecuencia no prevista de la caza de Bin Laden pero, all donde se mire, invariablemente inesperado, este es el sello distintivo de todas las campaas estadounidenses.

Del mismo modo, el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en ingls), otra forma de intervencin global utilizada por Washington, ha hecho muy poco nada los expertos estn convencidos de ello para proteger de ataques terroristas a los estadounidenses. En cambio, s ha hecho, y mucho, para daar los intereses de las corporaciones tecnolgicas.

3. El modelo estadounidense de guerra es desestabilizador. Solo echad una mirada sobre los efectos de la intervencin de EEUU en las guerras del siglo XXI. Por ejemplo, est claro que la invasin de Iraq en 2003 desencaden una brutal y sangrienta guerra civil entre sunnes y chitas en toda la regin (as como la Primavera rabe, se podra decir). Un resultado de esa invasin y la subsiguiente ocupacin, como tambin las guerras y los enfrentamientos civiles que siguieron: la muerte de decenas de miles de iraques, sirios y libaneses, mientras partes importantes del territorio sirio y algunas de Iraq han cado en manos de grupos armados de Al-Qaeda o, en su mayor parte, de un grupo al que los mtodos de esa organizacin le parecen no lo suficientemente extremos. Por tanto, buena parte de los territorios petroleros del planeta ha sido desestabilizada.

Mientras tanto, la guerra que EEUU libra en Afganistan y las incursiones de asesinatos selectivos con drones en las zonas tribales fronterizas con Pakistan han desestabilizado a ese pas, que hora cuenta con su propio y feroz movimiento talibn. Al principio, la intervencin norteamericana de 2011 en Libia pareca triunfar, tal como antes lo haban hecho las invasiones de Iraq y Afganistan. El autcrata libio Muammar Gaddafi fue descabalgado del poder, que cay en manos de los rebeldes. Como el de Iraq y Afganistan, sin embargo, ahora Libia es un quebradero de cabeza, y est dividido en zonas dominadas por grupos armados y generales ambiciosos que combaten unos con otros; un pas decididamente ingobernable, una verdadera herida abierta en el norte de frica. Las armas del saqueado arsenal de Gaddafi han ido a parar a las manos de rebeldes islamistas y yihadistas extremistas en una amplia zona que va desde la pennsula de Sina hasta Mal, desde la costa mediterrnea de frica hasta el norte de Nigeria, donde se atrinchera Boko Haram. Es posible incluso, como ha hecho Nick Turse, seguir el rastro del crecimiento de la presencia militar de EEUU en frica y relacionarlo con la desestabilizacin en zonas de ese continente.

4. Las fuerzas armadas de EEUU no pueden ganar las guerras que emprenden. Esto es tan obvio (a pesar de que no se habla de ello) que no tendra que ser explicado. Las fuerzas armadas estadounidenses no han ganado ninguna confrontacin importante desde la Segunda Guerra mundial: el resultado de las guerras de Corea, Vietnam, Afganistan e Iraq van desde las tablas hasta la derrota y el desastre. Salvo un par de campaas en las que se combati contra un enemigo inexistente (Granada y Panam), nada incluyendo la Guerra global contra el terror podra ser calificado de xito, en su acepcin ms amplia. Esta es la verdad en trminos estratgicos, a pesar del hecho de que EEUU controlaba el espacio areo, los mares (donde este aspecto era revelante) y casi cualquier campo de batalla donde pudiera encontrarse el enemigo. Su poder de fuego era abrumador y su posibilidad de perder en combates en pequea escala prcticamente igual a cero.

Sera una locura imaginar que este record representa la norma histrica. Nada de eso. Sera ms relevante sugerir que el tipo de guerra imperial y de pacificacin en las que Estados Unidos se ha involucrado en tiempos recientes, a menudo contra movimientos insurgentes pobremente armados y apenas entrenados (o atentados terroristas), es sencillamente imposibles de ganar. Ese tipo de confrontacin parece generar su propia resistencia. La brutalidad de los soldados estadounidenses, e incluso sus victorias, simplemente accionan a modo de cartel de reclutamiento en favor del enemigo.

5. Las fuerzas armadas estadounidenses no son la mejor fuerza [de combate] que el mundo ha conocido o la mayor fuerza de liberacin humana que el mundo ha conocido, o cualquier descripcin similar que el presidente de EEUU se siente regularmente obligado a emplear. La explicacin del porqu de esto est en los cuatro puntos desarrollados precedentemente. Una fuerza militar cuyo modelo de guerra no funciona, no resuelve problemas, desestabiliza dondequiera que vaya, y nunca gana simplemente no puede ser la ms grande de la historia, ms all del poder de fuego que consiga reunir. Si necesitis una prueba ms convincente, fijaos en la crisis y los escndalos vinculados con la Administracin de Veteranos, el fruto visible de una fuerza sumida en la frustracin, la desesperacin y la derrota; de ningn modo portadora del estandarte del triunfo y la victoria.

Para la paz, ni un cntimo

Existe un record como este? Ms de medio siglo de guerras del modelo estadounidense libradas por las fuerzas armadas ms poderosas y potencialmente ms destructivas del planeta, y las cuentas no cuadran; el resultado es menos que nada. Si cualquier otra institucin de EEUU tuviera semejante tarjeta de presentacin sera rechazada como si de una plaga se tratara. En realidad, si examinis el tratamiento que reciben aquellos veteranos deshechos por las guerras que sus fuerzas no ganaron, la AV tiene una historia de xito mucho mejor; aun as, recientemente su administrador jefe fue obligado a renunciar en medio de un escndalo y un enorme incendio meditico.

Tal como pas en Iraq, Washington manda a los marines, libera a los demonios y despus se asombra de que las cosas hayan ido tan mal, como si no tuviera responsabilidad alguna de lo sucedido. A propsito, no pensis que nunca nos advirti nadie. Por ejemplo, alguien recuerda a Amr Moussa, secretario general de la Liga rabe, cuando en 2004 dijo que, con su invasin y ocupacin de Iraq, Estados Unidos haba abierto las puertas del infierno? Alguien recuerda el importante movimiento contra la guerra en EEUU y el mundo que trat de parar el lanzamiento de la invasin, los cientos de miles de personas que tomaron las calles para advertir del peligro antes de que fuese demasiado tarde? De hecho, su participacin en esas manifestaciones contra la guerra garantizaba a cualquiera que a partir de entonces le fuera imposible aparecer en las pginas de opinin de los principales peridicos para debatir sobre un desastre que haba anticipado. Las nicas personas a las que se les peda que comentaran los acontecimientos eran aquellas que los haban organizado, o defendido a tambor batiente, u opinado muy dbilmente sobre ellos.

De paso, no pensis ni un instante que la guerra nunca ha solucionado un problema ni alcanzado un objetivo de algn rgimen imperial, tampoco que algunos pases no hayan encontrado regularmente la victoria por las armas. La Historia est llena de ejemplos de este tipo. Entonces, qu si algn procedimiento que an debe ser comprendido ha cambiado algo en el planeta Tierra? Qu si resultara que hay algo en la naturaleza de una guerra imperial que excluye la victoria, el logro de objetivos, la solucin de problemas en el mundo actual? Visto el record estadounidense, se trata de un pensamiento digno de ser tenido en cuenta.

Y en cuanto a la paz? Ni un cntimo por vuestros pensamientos en relacin con ella. Si sugirierais quitar, digamos, 50.000 millones de dlares para el estudio de la paz de los nada menos que 500.000 millones que el Pentgono recibe cada ao para atender su presupuesto bsico, todo el mundo se reira en vuestra cara. (Tened en cuenta que esta cifra no incluye el presupuesto de la Comunidad de Inteligencia de EEUU cada da ms militarizada, ni el presupuesto del Departamento se Seguridad Interior cada da ms militarizado, ni los omnipresentes costos ocultos que incluyen, por ejemplo, el arsenal nuclear estadounidense, subsumido en el presupuesto del Departamento de Energa.)

Pensar que las soluciones posibles de los problemas globales y la posibilidad de formular estrategias ganadoras puedan surgir de cualquier sitio dentro de las fuerzas armadas de EEUU o de la seguridad del estado nacional, despus de 50 aos de fracaso imperial, de 50 aos de problemas sin resolver, guerras no ganadas y objetivos no alcanzados, de 50 aos de cada vez ms inestabilidad y destruccin, de 50 aos de vidas perdidas o rotas (de nuestros compatriotas y de otros que no lo son) es una vana quimera. Nunca en la vida.

No os desentendis de la guerra. No es nuestra manera de hacer las cosas.

Tom Engelhardt es uno de los fundadores de American Empire Proyect. Es autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture (a partir de la cual se ha adaptado parte de este ensayo). Dirige TomDispatch.com, del Nation Institute. Su ltimo libro, en coautora con Nick Turse, es Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050.

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* Los conceptos de guerra sin implicacin directa o guerra subsidiaria (proxy war, en el original en ingls) utilizados aqu aluden a un tipo de conflicto en el que una potencia interesada en que una situacin incierta, a veces en cualquier lugar del mundo se decida en favor de los intereses de esa potencia sin implicarse en el terreno con unidades de combate. (N. del T.)

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175854/



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