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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2014

Igual que hicieron en el pasado los iraques volvern a rechazar a los radicales de sus tierras
Revolucin iraqu y el fantasma del extremismo yihadista

Pedro Rojo
IraqSolidaridad


El Consejo Militar de la Revolucin, formado por militares del antiguo ejrcito iraqu, jvenes de la revolucin y miembros de las tribus, est coordinando la lucha militar de los distintos grupos contra el gobierno de Maliki, heredero del sistema poltico impuesto por la ocupacin estadounidense.

Lo mejor para saber lo que realmente est pasando en Iraq es escuchar a los propios iraques. El ltimo comunicado del Consejo Militar de la Revolucin (n21 del 14 de junio 2014) es claro en los objetivos que persigue el actual levantamiento popular:

1. Restaurar la justicia y no la bsqueda de la venganza. Toda rendicin de cuentas se tiene que hacer de acuerdo a la ley y a travs de un proceso justo.
2. Respeto a los pases vecinos y a su soberana.
3. Poner fin al sectarismo poltico y a la represin que instal la ocupacin.
4. Iniciar un proceso constituyente que represente a todos los iraques.

El Consejo Militar de la Revolucin, formado por militares del antiguo ejrcito iraqu, jvenes de la revolucin y miembros de las tribus, est coordinando la lucha militar de los distintos grupos contra el gobierno de Maliki, heredero del sistema poltico impuesto por la ocupacin estadounidense.

La respuesta armada de los iraques ha sido el ltimo recurso ante la continua violencia y represin de un rgimen que no ha querido escuchar las demandas de su pueblo. Las protestas empezaron de forma pacfica en 2011 con manifestaciones, en las que se exiga servicios bsicos, el final de la corrupcin y un cambio de rgimen. Nuri al Maliki respondi aplastando sin contemplaciones las manifestaciones que se extendan por todo el pas, incluidas algunas ciudades del llamado sur chi ante el silencio cmplice de la comunidad internacional. Pero ya no haba marcha atrs, despus de ms de una dcada de marginacin y total abandono por parte de los distintos gobiernos la poblacin iraqu sigui la senda de los tunecinos y egipcios ocupando, a finales de 2012, varias plazas de las provincias del norte donde los hombres de religin proiranes y las fuerzas de seguridad iraques tienen menos influencia. La respuesta del gobierno fue atacar estas plazas smbolo de las revueltas, primero Hawiya (abril 2013) y luego Ramadi (diciembre 2013) que ha sido el detonante para que quienes hasta entonces haban protestado pacficamente, tomaran las armas.

El fantasma de los yihadistas radicales

La instrumentalizacin de Al Qaeda como amenaza que se cierne sobre el pueblo iraqu, y especialmente sobre la poblacin chi, ha sido una constante desde el comienzo de la ocupacin.

Hay que recordar que hasta la llegada de los estadounidenses a Iraq la franquicia de Ben Laden era totalmente inexistente en las tierras de la antigua Mesopotamia. Fue gracias al caos creado por la invasin y la excusa facilitada de convocar una Yihad contra el ocupante occidental por lo que Al Qaeda empez a implantarse en algunas zonas de Iraq. Su presencia siempre ha sido marginal pero han sabido utilizar a unos y a otros para mantener su actividad y presencia meditica.

Desde 2003, tanto las fuerzas de ocupacin como los gobiernos iraques impuestos por sta han sobredimensionado la capacidad y la influencia de Al Qaeda en Iraq, que ms tarde se convertira en el Estado Islmico de Mesopotamia, y desde 2013 en el Estado Islmico de Iraq y al Shams (Daesh, como se le conoce en rabe), oficialmente desvinculado de Al Qaeda por sus desavenencias en Siria. Utilizar a los radicales como excusa, primero por los estadounidenses para alargar su estancia en Iraq y luego por los gobiernos de Maliki para atemorizar a la poblacin chi, ha sido una constante que se vuelve a repetir durante estos das.

Nadie parece querer usar la lgica ms bsica cuando los medios de comunicacin generalistas hablan de que el Daesh, compuesto en la ms generosa de las estimaciones por unos pocos de miles de combatientes, puede controlar una extensin de territorio que abarca desde Raqqa en Siria a Faluya en las postrimeras de Bagdad.

Los iraques ya saben lo que es tener zonas del pas controladas por radicales integristas y al igual que hicieron en 2008 volvern a expulsar a estos elementos extraos a la naturaleza tolerante y respetuosa de la nacin iraqu.

El dilema que se le plante entonces a la resistencia antiestadounidense se le presenta ahora a los rebeldes que se ven ante la difcil decisin de seguir luchando por terminar de liberar el pas o enzarzarse en una batalla intermedia para frenar la barbarie del Daesh. Esta ltima opcin es la que pretende Maliki para desviar la naturaleza del combate de los rebeldes por la restauracin de la soberana en una lucha contra el extremismo islamista que introdujeron los ocupantes. La decisin que han tomado los consejos militares es aplazar la expulsin de Daesh de Iraq para evitar el escenario sirio, donde el enfrentamiento armado entre los grupos de la oposicin y el Daesh ha aliviado la presin sobre el rgimen de Al Asad.

Retos a corto plazo

 

La marcha de los rebeldes hacia la capital parece imparable pero el asalto definitivo a Bagdad plantea varios retos. El militar es sin duda importante, pues a pesar de la desbandada del ejrcito de Maliki en Mosul o Tikrit, el primer ministro cuenta en estos momentos con la parte del ejrcito que s est dispuesta a luchar por l, as como con las milicias proiranes, y las fuerzas iranes que ya estn en el pas (de momento tres brigadas de la Guardia Republicana iran). Pero sin duda el reto ms importante de la revolucin iraqu es hacer frente al sectarismo y a la manipulacin de la parte de la poblacin chi que acepta sin cuestionarse las directrices de los lderes religiosos que, como el ayatol Sisitani, han llamado a la yihad para defender los lugares santos chies de la supuesta horda anatematizadora que llega del norte.

Los esfuerzos de algunos sectores que conforman la oposicin iraqu para contrarrestar esta campaa de terror estn siendo arrollados por la maquinaria meditica del gobierno iraqu,que ha redoblado su discurso de alimentacin del odio sectario que viene repitiendo desde 2003.

Iniciativas como la carta abierta de la Asociacin de Ulemas Musulmanes de Iraq en la que se pide a los combatientes un trato exquisito con las poblaciones de las ciudades liberadas, incluidas sus minoras, de tal forma que [] estas ciudades se conviertan un modelo para otras que quieran emularlas.

Otro ejemplo del compromiso de los rebeldes con la unidad del pas ha sido la ciudad de Samarra. Toda la provincia de Saladino est controlada por los rebeldes menos esta ciudad que acoge los lugares santos chies, que recordemos fueron destruidos por un atentado en 2006.

Ante la posibilidad de que el Daesh pudiese llegar a atacar estos mausoleos (los miembros de las tribus defendieron con xito los recintos sagrados en una incursin de los yihadistas hace diez das) han dejado al ejrcito iraqu la ciudad y a las tribus locales la custodia de los lugares santos, pues tanto a Maliki como al Daesh les interesa alimentar el fuego de la guerra sectaria, a uno para mantenerse en el poder y a los otros para fomentar el caos, entorno natural para ellos en el que saben sacar mejor partido a sus tcticas.

Diversas organizaciones del sur han emitido comunicados de apoyo a los rebeldes, como Confederacin Nacional Unificada de Tribus del Sur y el ufrates Medio y el Movimiento Popular para la Salvacin de Iraq, liderado por Udey al Zaidy. El levantamiento del sur, de mayora chi, parece complicado por la mencionada manipulacin de los sectores ms religiosos de la zona y por el frreo control que las milicias proiranes y las fuerzas de seguridad de Maliki llevan a cabo contra cualquier forma de oposicin. Un hipottico levantamiento popular en el sur sera el golpe de gracia para el actual rgimen.

La alternativa al rgimen de Maliki fue presentada en una recepcin en la Cmara de los Lores, el de pasado 10 de junio. Una delegacin de la oposicin iraqu, en la que estaban representadas todos los sectores de la sociedad y las corrientes polticas de la oposicin, plante un Iraq basado en: la independencia e integridad territorial de Iraq [...], un sistema poltico fundamentado en los principios democrticos y constitucionales asentando las bases del pluralismo poltico, transferencia pacfica del poder e igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, [...] El rechazo al terrorismo y el restablecimiento de la paz social. Ya es hora de que las potencias occidentales y regionales se marchen de Iraq y permitan a su pueblo recuperar y desarrollar su pas.


Pedro Rojo es arabista, miembro de la CEOSI y presidente de la Fundacin Al Fanar

Fuente original: http://www.iraqsolidaridad.org/2014/06/revolucion-iraqui-y-el-fantasma-del-extremismo-yihadista/


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