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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2014

Balance de unas elecciones y propuestas
El reto de Izquierda Unida

Alberto Arregi/Jordi Escuer/Jess M Prez
Rebelin


Las elecciones europeas del 25 de mayo en el Estado espaol han sido un terremoto poltico que ya se ha cobrado varias vctimas relevantes. Lo ms destacado es la derrota aplastante del gobierno del PP, el rechazo social a su poltica que demuestra que ha perdido el apoyo social y que est en La Moncloa de precario. No slo eso, el PSOE ha sufrido una derrota histrica que le sita en sus momentos ms bajos, demostrando que la lnea continuista de colaboracin con el PP en el sostenimiento del sistema, salvaguardando el rgimen del 78 en lo poltico y los intereses de las grandes empresas y capital financiero en lo econmico, les conduce a la prdida de apoyo entre sus electores y el descontento de su militancia.

Los resultados de las elecciones muestran un claro giro a la izquierda en el ambiente de la sociedad y una prueba clara de ello es la potente irrupcin de Podemos, que todo indica que va a ms si es capaz de consolidarse, y que junto a la subida de IU dibujan un escenario totalmente distinto, sobre todo en la izquierda.

Despus de dcadas de estabilidad presidida por el PSOE y el PP, el mapa poltico ha sufrido una serie de cambios a travs de los cuales se empieza a reflejar lo sucedido en la sociedad, como consecuencia de la crisis econmica en los ltimos 6 aos y, sobre todo, por las movilizaciones en los ltimos tres.

A diferencia de las situaciones normales, donde los procesos electorales se limitan a ser una foto fija de la situacin, en este caso se ha producido no slo el reflejo de los cambios operados en el ltimo periodo, sino que adems interacta con el ambiente social, profundizando el proceso.

Sentimientos como el hasto, la desorientacin, la desmoralizacin, o el entusiasmo y el deseo de cambio, se han manifestado en la actitud electoral de distintos sectores de la sociedad. Estos resultados han ayudado a sacar a la superficie los procesos profundos de transformacin de la conciencia que se estn operando en las clases sociales.

Por un lado, la crisis; el paro masivo sin alternativa, el desastre de la vivienda, la precariedad y la vuelta a la emigracin de los jvenes, el descenso de los salarios, los recortes en los servicios pblicos y en los derechos democrticos han tenido como consecuencia una prdida masiva de confianza en aquellos partidos ms identificados con la gestin y la defensa del sistema. La prdida de ms de 5 millones de votos entre el PP y el PSOE lo demuestran de forma tajante rompiendo un panorama, que pareca inamovible, en el que ellos controlaban prcticamente toda la vida institucional.

La derecha recibe un varapalo

El Partido Popular ha sufrido un fuerte varapalo con la prdida de casi 2,6 millones de votos. Ni UPyD, ni Ciutadans, ni Vox, que han recogido parte de ese voto, compensan esa prdida, buena parte de la cual ha ido a la abstencin. Podrn decir que han ganado, pero saben que han sufrido un duro golpe.

Cuando el PP gan las ltimas elecciones generales dijimos que ese triunfo se transformara en poco tiempo en su contrario, y hoy estn perplejos porque ven en peligro todas sus mayoras absolutas y no slo por el avance de la izquierda sino, tambin, debido a la divisin de su voto. El punto fuerte del PP durante muchos aos, y que ahora se resquebraja, haba sido mantener unido el voto de la derecha. Pero ahora no slo pierde votos a UPyD, Ciudadanos, sino que se pueden observar los primeros sntomas de polarizacin en este sector del electorado al surgir una formacin claramente a su derecha, como Vox, que en algunas zonas, Madrid capital por ejemplo, es ms que una ancdota al obtener un 4,19%.

Se profundiza la crisis del PSOE

El PSOE pierde 2,5 millones de votos, una barbaridad para un partido que lleva ms de dos aos en la oposicin. Pero es evidente que este retroceso expresa tanto el rechazo que en su propio electorado provoc la gestin de Zapatero como el que ha provocado la leal y escasa oposicin de la direccin encabezada por Rubalcaba a las polticas del PP. La crisis interna se ha desatado. Dimisin del Secretario General y de su homlogo en el Pas Vasco, escisin en el PS de Catalunya, divisin en el grupo parlamentario por el tema de la sucesin real, enfrentamiento de las Juventudes Socialistas por el tema republicano El pronunciamiento monrquico de la direccin ya est agudizando las divisiones internas y si la sucesin de Rubalcaba se resuelve con una imposicin del aparato (aunque sea a travs de primarias) se agudizarn an ms, cristalizando bloques con intereses diferentes. Si finalmente el PSOE se decanta por la va que le estn marcando Felipe Gonzlez y otros voceros de la burguesa por un gobierno con el PP, la crisis que ahora vemos no habra hecho ms que empezar.

Por otro lado, las movilizaciones; el 15 M, las dos huelgas generales de 2012, las impresionantes movilizaciones de las Mareas, las manifestaciones ante el Congreso, las Marchas por la Dignidad, el movimiento pro-independencia en Catalunya han ido teniendo un efecto en la conciencia de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que se ha visto traducido en el voto. Hay un giro a la izquierda en la situacin. Mientras las distintas organizaciones polticas de la derecha slo logran sumar el mismo voto que sac el PP en 2009, de hecho sumando a toda la derecha tiene 1,25 millones menos que en 2009, la izquierda, tomada en su conjunto, tiene milln y medio ms de votos que tuvo el PSOE en 2009. La izquierda tiene un voto que ronda el 49% del voto emitido, frente al 42% de la derecha.

Sin embargo, la derecha no caer sin una alternativa de izquierdas capaz de movilizar en todos los terrenos, tambin el electoral, a la mayora de la clase trabajadora y de la juventud. Ese proceso ha empezado. Las marchas por la dignidad del pasado 22 de marzo, han cobrado expresin poltica incluso en una nueva fuerza de izquierdas, expresando una necesidad.

Lecciones para Izquierda Unida

IU ha multiplicado sus votos por 2,66. En algunas zonas el crecimiento es exponencial y justifica el nimo y optimismo de la militancia. Hay zonas en las que el aumento del voto es espectacular como es el caso de Canarias, Galicia o La Rioja multiplicndose por 8,1, 7,1 y 4,1 respectivamente. No es ninguna exageracin decir que este resultado abre una oportunidad histrica a la izquierda, y especialmente a IU. Pero reconocer el avance (que an nos deja lejos de los dos millones y medio de votos de las europeas del 94), no puede ocultar otra realidad que debemos analizar con sobriedad: no hemos sido capaces, en la situacin ms favorable imaginable desde el punto de vista electoral, de ser el principal cauce de expresin del movimiento que se ha gestado en la sociedad en los ltimos aos, y en algunas zonas es el resultado es ms que alarmante frente a Podemos. Tan solo hay cuatro Comunidades en las que el aumento del voto ha quedado por debajo de la media del multiplicador 2,66, pero son claves: Andaluca, Catalunya, Madrid y Extremadura.

Debemos ser capaces, en el debate en IU, de analizar los resultados libres de prejuicios, no para justificarnos, sino para aprovechar la oportunidad que tenemos delante. Debemos evitar los anlisis que le echen la culpa al empedrado: "podemos ha sido apoyado por los medios de comunicacin", "era una operacin contra IU"... o cosas por el estilo. Veamos la propia responsabilidad de IU, en no haber sido capaces de atraer a esos cientos de miles de personas (se dice pronto, 1.240.000 votos) que no han confiado en nosotros. Seramos unos irresponsables si no nos preguntamos el porqu.

Siendo claramente autocrticos, nos ha faltado vitalidad democrtica en nuestra propia organizacin. No hemos mostrado la combatividad poltica que pudiera ilusionar a esa nueva capa de activistas que est buscando una alternativa.

Si el mensaje de la casta de Podemos ha calado entre muchos activistas, es porque en las fuerzas de la izquierda sindical y poltica existe un enorme aparato burocrtico que defiende sus intereses particulares por encima de los intereses de la clase trabajadora. IU no es ajena a esa realidad. El mero hecho de que hayamos sido incapaces de organizar unas primarias entre los afiliados para elegir la candidatura a las europeas, evidencia el enorme lastre burocrtico que an arrastramos.

En particular, que Podemos nos aventaje como fuerza poltica en Madrid, pone en evidencia el anquilosamiento organizativo y poltico de nuestra organizacin en esta Comunidad. A base de poner la mano en el fuego por Moral Santn y de que destacados dirigentes de IU denostasen el 15-M y defendieran que los coches oficiales son herramientas de trabajo, hemos ido levantando obstculos para aprovechar la labor que muchos compaeros han hecho en la movilizacin, incluido en el 15-M. Cuantas veces hemos odo vosotros soy muy majos, pero vuestros dirigentes. El viejo aparato est siendo un obstculo para el crecimiento de la organizacin, pues existe una desconexin entre lo que hace la militancia y lo que hace la direccin, que es necesario romper. La negativa a permitir a los afiliados de la ciudad de Madrid dirigir la poltica municipal y elegir la candidatura al Ayuntamiento, han sido comportamientos que han desalentado a la militancia de IU y que han alejado a muchos activistas de nuestra organizacin. Ya no nos lo podemos permitir ms tiempo.

Igualmente, nuestra participacin en gobiernos como el de Andaluca no permite que nuestra fuerza se diferencie suficientemente del PSOE a los ojos de buena parte de los activistas, ya que nos hace aparecer como cmplices de las polticas de recortes sociales. De hecho, el ms beneficiado por nuestra participacin en el gobierno ha sido el propio partido socialista, que ha conseguido el mejor resultado de todo el Estado. Le hemos ayudado a recuperarse dndole un crdito de izquierdas.

Desde luego, actuar como en Extremadura no es la alternativa, pues nadando entre dos aguas lo nico que conseguimos es ahogarnos. La condicin previa es demostrar que somos los ms consecuentes adversarios del PP y, sin permitir gobiernos del PP, tampoco participar en gobiernos que hagan recortes.

Igualmente, nuestro apoyo acrtico a las direcciones de UGT y CCOO cuando stas no se implican en respaldar con todas sus fuerzas el levantamiento de una alternativa de izquierdas, sino que orientan toda su poltica a volver al pacto social con el PP, tambin nos aleja de buena parte de los activistas. Es inadmisible que Ignacio Toxo y Cndido Mndez se reunieran en vsperas del 22-M con Rajoy, en un acto que slo buscaba dar un baln de oxgeno al Gobierno. Debemos ser capaces de diferenciar nuestro apoyo a los sindicatos de clase, ms necesarios que nunca, de la poltica que aplican sus dirigentes, la cual tenemos el derecho y el deber de criticar.

La eclosin de Podemos

Es una obviedad que existe siempre un perodo de tiempo, ms o menos largo, desde que se produce un acontecimiento econmico, una crisis, en la sociedad y su traslacin a la conciencia de las masas. Ha hecho falta un largo perodo para que la profunda crisis econmica se muestre en las conciencias como crisis poltica y social que afecta al propio sistema.

Pero ahora la crisis de la sociedad est teniendo un ritmo ms rpido de lo que pareca, se produce una transformacin de la conciencia de mucha gente que buscan una alternativa y ah, como IU, slo hemos sido capaces de llegar a una parte, otros muchos rechazan todo aquello en lo que no confan. Esta es la explicacin de la eclosin de Podemos y de que en una sola convocatoria electoral haya alcanzado el 8%. Una parte de su voto viene del PSOE e IU. Un 56%, segn una reciente encuesta, de sus votantes lo haban hecho por PSOE o IU en 2011. Pero tambin han animado a votar a un sector de activistas que de no haberse presentado probablemente hubiesen acabado abstenindose.

El mrito de "Podemos" es haber captado esa situacin (aunque ellos mismos estn sorprendidos), pero no se trata de que lo hayan hecho muy bien, simplemente se han puesto en el sitio adecuado en el momento adecuado. Y es un fenmeno que va a ms como lo prueba el hecho de que ya hay encuestas que le dan a Podemos entre el 14 y el 15% en unas elecciones generales lo que podra suponer entre 32 y 58 diputados.

Una oportunidad para Izquierda Unida

Aunque Podemos no es un modelo a imitar por IU, de hecho an est en desarrollo, tiene una virtud que nos puede ayudar y es que seala nuestros puntos dbiles. La clave para que IU pueda aprovechar la gran oportunidad que se le ha presentado es entender que ha habido un movimiento tremendo en la sociedad, expresado el 22-M en las Marchas de la Dignidad y que, parafraseando a Rosa Luxemburgo, no hemos sido capaces de convertir la movilizacin en organizacin.

Lo ms importante es que la oportunidad sigue abierta!! El PSOE est inmerso en una tremenda crisis y nosotros hemos crecido. Pero no va a ser una oportunidad eterna y sin rivales, tenemos un plazo breve, de aqu a las generales. Por eso lo urgente no nos debe apartar de lo importante: un debate sereno participativo y en profundidad

Como siempre, si hacemos un anlisis debemos ofrecer una alternativa. Y en este momento, ms que nunca, la lucha no es por aumentar la representacin institucional de IU, sino por dar cauce a un movimiento que demuestra que sera capaz de transformar la sociedad.

As, nuestro objetivo primordial debe ser el de dar un nuevo impulso a la movilizacin, que es el factor determinante que ha colaborado a cambiar el ambiente social.

Al tiempo, reivindicar el papel de IU, y poner la casa en orden hasta ser ejemplo de democracia interna y, solo como consecuencia necesaria y complementaria de estas dos tareas: La bsqueda de una alianza desde la propia base del movimiento que permita crear un referente que ilusione y haga crecer la potencialidad de un mayor crecimiento de la alternativa de un gobierno de izquierdas.

Para ello, primero necesitamos hacer de IU una fuerza plenamente democrtica, que lo sea y lo parezca. No se trata de hacer primarias mediticas o a base de redes sociales, sino que de que la militancia tenga capacidad real de decidir la poltica y la actuacin de la organizacin: decidiendo la poltica cotidiana, aprobando los programas y eligiendo las candidaturas. Y, segundo, siendo capaces de poner sobre la mesa un programa capaz de acabar con las polticas de recortes y cambiar la sociedad, que no sea elegir el mal menor frente a la poltica del PP.

La oportunidad de la reivindicacin de la Repblica, vinculada a una posicin de clase, frente al rgimen del 78 y como palanca del proceso constituyente. Una campaa no slo en la calle sino en todas las instituciones donde estamos, desde ayuntamientos a parlamentos, pero con fuerza, que se nos oiga, no algo formal sino que tenga repercusin en la sociedad. El rechazo al continuismo monrquico no puede limitarse a la reivindicacin de un derecho democrtico elemental, cual es la desaparicin de un vestigio feudal, que sirve como fuerza de agrupamiento de lo ms reaccionario de la sociedad. Debe ser tambin la lucha por el fin del rgimen del 78, vinculndolo tambin al fin de los privilegios de las clases dominantes que nos arrastran a una situacin degradante para la clase trabajadora y la mayora de la sociedad.

En la calle se han ido forjando consignas como consecuencia natural de los movimientos sociales que se han desarrollado, contra los desahucios, contra los despidos, los recortes en el gasto pblico, la limitacin cada da mayor de las libertades democrticas. Por ello, la monarqua est asociada a todas esas medidas reaccionarias del sistema y nuestra organizacin debe ser capaz de vincular la lucha por el fin del rgimen monrquico a la lucha por el empleo, lo pblico, el impago de la deuda, las libertades democrticas

Izquierda Unida debe trasladar al movimiento lo que el propio movimiento ha creado: Pan, Trabajo, Techo, Libertades y Repblica, deben ser las consignas que llevemos en todas nuestras acciones para convertir esta lucha por un referndum monarqua-Repblica en un paso ms en el crecimiento del movimiento por la transformacin de la sociedad.

Incorporar a la lucha al movimiento obrero, los sindicatos, las AAVV todo el entramado donde la militancia de IU puede tener un peso decisivo y que, despus de las huelgas generales se ha mantenido al margen, salvo sectores concretos (Coca-cola, Bomberos, Basuras ). Una reedicin del 22-M tendra que verse acompaado de una huelga general.

Emplazar a todas las fuerzas polticas y sindicales: a la direccin de UGT y CCOO, en primer lugar, a que se pronuncien contra la opcin de un gobierno PP-PSOE y reclamen un gobierno de la izquierda, rompiendo relaciones con el gobierno del PP y exigiendo al PSOE que cambie de bando. Dirigindonos a su base social.

El espectacular xito electoral de PODEMOS, y el gran avance de Izquierda Unida han anunciado que la pared de la presa del PP comienza a romperse, y que el muro de miedo, frustracin e impotencia, se comienza a transformar en una gran marea de coraje, ilusin y fortaleza.

Pero an nos queda un duro camino por recorrer. Sera una tragedia que dos organizaciones que han obtenido juntas el apoyo de ms de 2.800.000 ciudadanos, y que en todo lo importante piensan igual, sus dirigentes se convirtieran en dos gallos de pelea por un mismo espacio poltico.

Las gentes de IU y PODEMOS no debemos consentirlo. Las agrupaciones de base de IU y los crculos de PODEMOS debemos juntarnos para conocernos, hablar, discutir, luchar y construir juntos una alternativa a la basura social del capitalismo.

Las condiciones objetivas, de crisis del sistema econmico capitalista en Europa, van a ser favorables a una alternativa socialista. Nuestra tarea es subjetiva, es contribuir a crear la herramienta que d cauce y eficacia a las aspiraciones de la clase trabajadora.

Alberto Arregui (Miembro de la Presidencia Federal de IU), Jordi Escuer (Miembro de la Presidencia de IUCM), Jess M Prez (Miembro del CPR de IUCM).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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