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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2014

Nuestro pueblo an no ha dicho la ltima palabra
Felipe VI, coronado pero no legitimado

Socialismo XXI

Declaracin de Socialismo XXI


Mientras bancos y multinacionales aumentan sus beneficios de manera escandalosa, se expande la pobreza, nos despojan de derechos democrticos, nos bajan salarios, empeoran las condiciones de trabajo y se profundizan las divisiones entre la ciudadana: entre mujeres y hombres, entre trabajadores precarios y fijos, entre los pueblos del estado, entre emigrantes y nativos...

En este paisaje desolador, ha ido quedando patente el profundo desprecio del jefe del estado respeto sus sbditos. Mientras imponen la ley del aborto a las mujeres, l se ha dedicado a ostentar mltiples amantes en una vida de lujo de la que no se salvan ni los elefantes; mientras imponen recortes sanitarios a los enfermos, l desprecia la sanidad publica con un uso desaforado de la sanidad privada; mientra recortan las pensiones, su familia muestra una tendencia sin freno al latrocinio; mientras recortan las prestaciones de la ley de la dependencia, aumenta el presupuesto de la casa real; mientras que los recursos pblicos no alcanzan para la escolarizacin o la correcta alimentacin de un tercio de nuestros nios, los negocios privados del monarca quedan exentos del pago de impuestos; y finalmente mientras decenas de piqueteros de la ltima huelga general son condenados a largos aos de crcel, el rey abdicado se hace aprobar una ley de inmunidad hecha a su medida.

Por supuesto la Casa Real no son los nicos parsitos de este pas, pero quizs si su referente ms visible, que sirve de cobertura y pretexto al resto de banqueros ladrones, empresarios vampiros y gansters del sector inmobiliario.

Desde el 15M se ha ido haciendo visible el descontento de nuestro pueblo. Nuestra indignacin se ha ido convirtiendo en contestacin activa y organizada, tal como mostraron las marchas sobre Madrid del pasado 22 Marzo. Tambin el modelo poltico y monetario europeo ha ido desvelando su verdadero rostro, que pretende someternos a la dictadura de la Troika y nuestras gentes han empezado tambin a darles la espalda en las elecciones europeas con una enorme abstencin y con la irrupcin de nuevas fuerzas confrontadas con el actual estado de desorden. Po r primera vez el bipartito financiado por los banqueros ha perdido la mayora electoral. En el palacio se han empezado a encender las luces rojas y el propio sistema ha empujado a la dimisin del viejo rey a la espera de que cambie todo, para que no cambie nada

Tras un bombardeo meditico loando las supuestas virtudes de los soberanos impuestos al pueblo, despus de silenciar las innumerables manifestaciones de contestacin republicana en cientos de ciudades, han conseguido imponernos un nuevo rey. Pero es una coronacin casi clandestina, sin jefes de estado ni reyes del resto del mundo, que pretende reinventar una legitimidad, que desde luego el pueblo no le hemos dado en forma alguna.

No sern las brigadas especiales que han tomado Madrid, las que puedan proteger eternamente un sistema impuesto sobre la poblacin, negndole su derecho a decidir. Nuestro pueblo lejos de resignarse, hoy debe empezar a poner en marcha un proceso constituyente que exija poder decidir como quiere ser gobernado, decidir que sociedad, solidaridad, derechos, garantas sociales queremos. Que defina como los representantes del pueblo soberano rinden cuentas ante el, para servirle.

La coronacin no sera el final de la respuesta cvico-republicana, sino el principio. Proponemos iniciar pueblo a pueblo un proceso de referendums locales que permitan forjar un encuentro para ejercer el derecho a decidir de la ciudadana. Un proceso unitario en que fuerzas polticas democrticas, movimientos sociales, corrientes culturales y fuerzas sindicales construyan procesos de participacin, impulsen debates y erijan una fraternidad que establezca un programa de empoderamiento lugar a lugar, de manera que las prximas municipales sean digna emulacin, de las de 1931.

Nos han impuesto una corona, persiguindonos por las calles y plazas, contaminando la televisin y los peridicos, pero no nos habis convencido. El maana empieza hoy, cuando en los mejores balcones de nuestra tierra empiezan a ondear la esperanza de la ensea tricolor, pregonando nuevos tiempos, que llegaran ms pronto que tarde

19 de junio de 2014



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