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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2014

Viva la UNEAC!

Luis Toledo Sande
Cubarte


En la clausura de una reciente asamblea gremial, el principal orador calz ideas propias citando algo que le haba contado la dirigente poltica de una provincia cubana. Ella pudo haber sido l: no tiene aqu el gnero, que es factual, otra intencin que mostrar el avance de la mujer en la vida del pas le expres su desconcierto por un hecho: en una reunin de la filial de la UNEAC (Unin de Escritores y Artistas de Cuba) en su territorio, las intervenciones giraron mayoritariamente sobre otras entidades. Solo una pequea parte abord cuestiones internas de dicha organizacin.

Al or la ancdota, alguien desde el fondo del saln pronunci el viva que da ttulo a este artculo, y que expres el reconocimiento de algo inocultable: durante dcadas la UNEAC ha sido un espacio de discusin sobre problemas fundamentales del pas, con las miras centradas en salvar no solo las conquistas del socialismo, sino el sistema justiciero que estas encarnan y sin l podran venirse abajo, y el espritu democrtico, participativo, sin el cual no habr socialismo que valga. Semejantes mpetus se explican porque la vanguardia de la intelectualidad literaria, artstica y de pensamiento de la nacin est mayoritariamente identificada con el destino de su pueblo, del cual se sabe parte. Y si bien esa vanguardia no est solo en la UNEAC y sus foros, sobresale en una y en otros, que no por gusto han tenido el aval de la presencia de los guas de la Revolucin, empezando por Fidel Castro.

Esa proyeccin de la UNEAC difiere de cierta tendencia segn la cual cada centro de trabajo o de estudio, cada institucin, se limitara a valorar sus respectivas reas, y que puede estar animada por el deseo de que cada pedazo del pas resuelva sus problemas internos. Pero por ese camino los centros y las instituciones se desentenderan de la realidad nacional, y terminaran desconocindose a s mismos. Felizmente, nada hasta ahora ha posibilitado el triunfo de tal tendencia, y es de esperar que se le mantenga a raya, sin renunciar a la superacin interna de las distintas porciones administrativas o funcionales.

Habra que hacer consideraciones concretas sobre la voluntad de los miembros de la UNEAC de ir ms all de sus fronteras. Despus de todo, en su mayora integran, a la vez, otros centros e instituciones, ni siquiera solo de la llamada gremialmente cultura. El aludido desbordamiento de linderos lo han reforzado, o lo han hecho necesario, los dficits funcionales de instituciones responsabilizadas con un desempeo ms abarcador y activo: dganse, para no mencionar ms que dos de ellas, el sistema de organismos del Poder Popular desde la base hasta la cspide y tambin, si es que no sobre todo, la prensa. Contra deficiencias de aquel y de esta se ha pronunciado reiteradamente la direccin del pas, de manera sealada Fidel Castro y Ral Castro, y se pronuncia asiduamente, con seria preocupacin asimismo, la generalidad del pueblo.

En vez de lamentar el desbordamiento crtico protagonizado por la UNEAC cuyas posibles fallas internas tampoco habr que desconocer se debera apreciar lo mucho que hay de positivo en l, y procurar que los organismos alcanzados por sus anlisis se perfeccionen y cumplan cabalmente su papel. Todo eso es necesario para asegurar que el experimento cubano siga un buen camino, sin desviaciones que lo alejaran de la brjula afianzada en la justicia social. Sera ingenuo pensar, por ejemplo, que todas las crticas lanzadas contra el igualitarismo tienen la mejor orientacin.

Es plausible que, gracias a cambios necesarios, felices, en la poltica migratoria del pas, nios y nias ajedrecistas puedan competir en el exterior. Pero si ello se afinca en que el equipo cubano no lo formen precisamente los mejores talentos, los que mejor juegan, sino que entre los ms destacados se escogen los nios y las nias cuyos familiares puedan pagarles el viaje acaso sin que se sepa de dnde sale el dinero, y aunque se supiera y su origen fuese el ms limpio del mundo, no solo se arrincona el igualitarismo, sino que se le da un golpe demoledor a la justa equidad. El mensaje ira directamente, en primer lugar, a personas que, por su edad, estn llamadas a reproducir lo que se les trasmita, lo que se les ensee, y por una senda como la esbozada es obvio que tendramos un funcionamiento social menos igualitario, pero ni remotamente ms justo. Tal dinmica satisfara, eso s, a fanticos y beneficiarios del pragmatismo economicista, orientacin propia del capitalismo.

Muchos riesgos puede abonar el exceso de confianza, la ausencia de la percepcin que debe fomentarse rigurosamente por igual contra epidemias biolgicas dgase el clera, por ejemplo y contra torceduras de ndole social. No pueden dejarse las cosas a la inercia, a la confianza ciega en la buena voluntad de nadie, ni a la fatalidad, por muy buenos que se crea que pueden ser los resultados de esas actitudes. Insstase en que ya, adems de saberse y nunca debi ignorarse que el socialismo es reversible, se conoce asimismo que su triunfo no es un acto inevitable, ni siquiera donde se crea que existen o pudieran crearse las mejores condiciones para que sea prspero y sustentable. Hay lcidas reflexiones revolucionarias, socialistas como la hecha recientemente por Daro Machado, sobre qu deben significar para nosotros conceptos como prosperidad, avance y desarrollo. Y habr que insistir seguramente en el significado de socialismo. No basta el comodn de decir que an no se ha construido en parte alguna y no se sabe cmo se hace.

Todo eso se debe debatir, en la UNEAC y en todas partes, con el mayor orden posible, pero sin coyundas frustrantes. Se trata de buscar y encontrar un buen funcionamiento en la nacin, en la sociedad, en el pueblo, que no es monoltico ni homogneo, pero debe ser el beneficiario principal de cuanto se haga para bien de la patria. Esta se ha de entender como un pedazo de la humanidad, y adems valorarse en s misma, para beneficio de sus pobladores, pues ningn todo podr marchar bien si no lo hacen sus componentes.

No se trata de complacer a nadie que, aunque siga viviendo de lo que pueda sacarle al capitalismo, condene cuanto Cuba haga en busca de bienestar para su pueblo, para no hundirse y pasar a ser, si acaso porque los medios dominantes no facilitaran otra cosa, un mero tema escarnecido en textos donde se hable de intentos frustrados de fundar un tipo de sociedad no capitalista. Conozco, en varios pases, ejemplos de verdadera solidaridad con Cuba, compaeras y compaeros que sinceramente la apoyan, aunque objetivamente no tengan para s ms alternativa que seguir viviendo bajo el capitalismo, a veces con monarquas que ni siquiera tendran que ser corruptas para ser repudiables: bastara su condicin de rgimen arcaico incompatible con la democracia y asentado sobre bases cuya demolicin ha costado mucha sangre a la humanidad como para que sobrevivan impunemente en espectculos zarzueleros (dicho sea con perdn de las buenas zarzuelas).

Las crticas endiabladas contra Cuba, contra todo cuanto ella haga para subsistir en medio de un bloqueo que no cesa, de deficiencias internas y de penurias insufribles aun en medio de los grandes esfuerzos del Estado por mantener los mayores logros de la voluntad socialista, no vienen precisamente de esas personas solidarias. Vienen de algunas que se atrincheran en atalayas de sabidura teoricista no terica, que es otra cosa y certifican que en Cuba ningn cambio busca salvar la justicia social, sino conducirla al capitalismo. De ser esto cierto, el pueblo cubano tendra la misin histrica de impedirlo, y en ello podra contar, aunque no fuera ms ni menos que en el plano moral, con el apoyo de personas honradas, cualesquiera que sean sus nacionalidades y plazas de residencia.

Difcilmente esos luchadores se encuentren entre quienes acudan a los seudnimos, aunque tuvieran y a veces hasta de eso carecen el talento necesario para conseguir que sus textos parezcan obras de distintos autores, y no de uno solo multiplicado en busca de que las crticas contra Cuba parezcan hechas por varias personas. De poco vale que se quieran disfrazar de obreros aguerridos como se disfraza de Caperucita Roja el lobo: la oreja peluda, los colmillos y las uas se les ven por debajo del antifaz y de la vestimenta. No importa la pasin que simulen para reclamarles a cubanas y cubanos lo que cierta Solidaridad de barro refutada hace aos en un textculo escrito y publicado en este pas: Hermano, resiste, por ti y por m / las privaciones. / Yo volver bien firme a la faena / de ingerir, por los dos, buenos jamones.

Son los mismos que calumnian soezmente, que dicen y se desdicen, y, despus de despotricar contra Cuba, de condenarla con magistral vehemencia usando como pretexto el restablecimiento de una pequea propiedad privada que tal vez no debi haber suprimido nunca, se van a un bar para refrescarse a golpe de cerveza, y pagan con un dinero que por esa va engrosa como norma las arcas de la propiedad privada, no las de una congregacin justiciera. Ni Cuba ni ellos se hallan en un planeta regido por el ms puro comunismo, sino en el mundo que es, dominado por una realidad contra la cual, hasta donde sabemos, nada concreto hacen los ms feroces crticos de Cuba. Hacen algo?

En el afn por despojar a Cuba de toda fuerza que le d aliento, ponen ellos en duda que existan los jvenes de vocacin anticapitalista mencionados por algn cientfico social cubano. Invitado por el Movimiento Juvenil Martiano, que est adscrito a la Unin de Jvenes Comunistas, frecuentemente participo en un plan de animacin ideolgica llamado Dilogo de Generaciones. Lo he hecho varias veces en La Habana, y va para unas semanas, tomando para eso parte de mis vacaciones en un recorrido por las cinco provincias orientales, una cada da, y con tres o cuatro encuentros en cada una de ellas.

No he recibido remuneracin material alguna, ni he aspirado a ella. He tenido, s, una remuneracin mucho ms importante: el gusto de ver la cifra y la calidad de personas que abogan por mantener el camino socialista e impedir el regreso del capitalismo, un retorno que no est en los planes del Estado y el Partido, y que el pueblo tiene el deber de impedir que llegue a estar en ellos, porque alguien logre colarlo en las lneas trazadas. Habr otros componentes del pueblo, pero aqu se habla del fraguado en Baragu y en el Partido Revolucionario Cubano; en la lucha contra un imperio presto ayer y hoy al zarpazo; en la gesta del 26 de Julio y su continuacin en la Sierra Maestra. Ese pueblo ratific su voluntad justiciera en vsperas de la agresin imperialista por Playa Girn y sus inmediaciones, y en la derrota infligida en menos de setenta y dos horas a los mercenarios invasores.

Ese pueblo existe. No hay que perder tiempo intentando convencer de ello a supercrticos y sabios empeados en negarlo a toda costa. Los intelectuales que forman parte de ese pueblo no son dos ni tres; aunque tambin eso negarn aquellos sabios que se disfrazan de obreros puros, rojos hasta los tutanos. Esos quieren que Cuba desparezca, y borrar a cuanta persona defienda el derecho de este pas a tomar las medidas necesarias para no perecer. Si pereciera, lo menos grave sera que tales sabios saldran a vociferar su conviccin de que ninguna otra cosa es posible, y a festejar, refrescndose con cerveza, su triunfo como agentes de la sabidura, y quin sabe si de otras formas de inteligencia.

Ellos arremeten contra todo el que con limpia conciencia de lucha ms que con los remilgos de andar creyndose intelectual o artista: serlo es un hecho y no da ningn derecho especial defienda la posibilidad de Cuba de mantenerse viva en su camino, y busque alumbrar opciones vlidas para este empeo. Contra quienes as actan es curioso que aquellos crticos concentren su rabia, expresada a veces de manera que da asco. No es un procedimiento nuevo: en l han coincidido la derecha ms recalcitrante y lo que suele llamarse extrema izquierda, sin ser siquiera una izquierda cierta.

De ello ha habido antecedentes en el afn de dejar a Cuba sin races histricas: no han faltado maniobras para desprestigiar a hroes como Mximo Gmez y Ernesto Che Guevara, e incluso para negar a Jos Mart, a quien ya apareci alguien que le rindiera, aunque involuntariamente, un homenaje reservado a grandes: ese alguien sostuvo que la obra martiana, de tan colosal que es, no puede haber sido escrita por una sola persona, sino por todo un equipo; y ya antes hubo quien mereciera ser puesto de vuelta y vuelta por haber intentado ridiculizar al hroe. Si contra gigantes se han lanzado fantoches que dan nusea, qu puede quedar para el resto del mundo? Pero Cuba marcha por ello, aunque la cita no venga del Quijote, hay perros que le ladran, y tiene instituciones que corren la suerte del pueblo al cual pertenecen. Es justo que se les den sus vivas. Para los fantoches, aunque se disfracen de obreros con lengua aguerrida, aplquese lo de Csar Vallejo: All ellos!



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