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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2014

Entre el vaco popular y el aplauso de la oligarqua, otro Borbn sale a escena

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Otra forma de oligarqua es aquella en que el hijo sucede al padre en el poder. () Tal gnero de oligarqua recibe el nombre de dinasta.

Aristteles, Poltica


En contra de la desaforada propaganda borbnica por tierra, mar y aire, no ha podido ser ms desgraciada la salida a escena del nuevo Borbn. Primero, la abdicacin solemne, ante un selecto grupo de polticos, de su padre, quien hasta hace unos meses anunciaba que estaba en perfectas condiciones y que seguira en el puesto. (Resultaba penosa la escena del secretario general del PSOE, Prez Rubalcaba, subiendo entre risas las escaleras del palacio real en compaa de Cndido Mndez, secretario general de la UGT).

Despus, vino la toma por la polica del centro histrico de Madrid. Ms de 7.000 policas y guardias civiles, incluidos los GEOS, fuerzas especiales antidisturbios y francotiradores apostados en las terrazas del trayecto urbano, no tanto para dar seguridad como para amedrentar a la poblacin y no permitir la ms mnima protesta ciudadana. Los tribunales en la lnea represiva del gobierno prohibieron cualquier manifestacin en lugares ajenos al recorrido oficial y hasta aparecieron unas extraas rdenes de la abogaca del estado considerando peligrosas para el orden pblico la exhibicin de banderas republicanas. Se nota el nuevo aire democrtico que trae consigo Felipe? La ocupacin policial de Madrid recordaba los viejos tiempos del franquismo, no faltando incluso el control policial preventivo casa por casa y vecino por vecino.

As que cerrado el espacio areo, vigilado el cielo por el sempiterno helicptero de la polica, aadido al cortejo oficial unidades de caballera de la Guardia Real y varias compaas militares para rendir honores al nuevo monarca, slo faltaba el aplauso cerrado de las dos cmaras. Todo iba bien hasta que pudimos comprobar que el nico que faltaba a tan aristocrtica fiesta era el pueblo de Madrid. La llegada a la Gran Va del Cadillac franquista procedente de El Pardo mostraba una calle casi vaca, a pesar de ser sta lugar frecuente de paseo tanto de vecinos como de forasteros y turistas que visitan la capital.

El anunciado discurso de Felipe de Borbn fue una pieza de manida retrica, calculadamente ambiguo en los asuntos centrales y con seuelos diversos para las almas cndidas que esperen todava una poltica estatal a favor de las clases populares. Puede resumirse en su eslogan de una monarqua renovada para un tiempo nuevo. Baste contraponer a este lenguaje de juegos florales que las fuerzas econmicas que apoyaron a su padre y que lo apoyan a l siguen en la misma lnea de expolio al pueblo: ahora defienden una bajada de salarios, mayor facilidad para los despidos de trabajadores con contrato indefinido y un recorte del gasto pblico. Leo en la prensa de hoy estas dos perlas tan alejadas de la retrica felipista: Espaa, el pas de la OCDE donde ms aumentaron las desigualdades de 2007 a 2011. Guindos [ministro de Economa] se alinea con Alemania y pide seguir con ajustes y reformas. Cundo ha levantado la voz Juan Carlos de Borbn o su hijo Felipe contra los abusos de los bancos y las directrices de la Troika?

A la vuelta del Congreso de Diputados con la comitiva real en marcha camino de la Plaza de Oriente sobraban coches oficiales, sobraban policas y guardias civiles y faltaban monrquicos: apenas algunos curiosos se acercaban a las protegidas aceras. Las fotografas desde el aire durante la comitiva real revelan lo que ha sido un secreto a voces desde tierra: la poca afluencia de ciudadanos(Joaqun Vera en el diario El Mundo). Qu ejemplo de dignidad han dado de nuevo los ciudadanos madrileos haciendo un sonoro vaco al nuevo monarca y de paso a los politicos dinsticos que le niegan la palabra al pueblo. Algunos valientes incluso se han atrevido a desafiar a las autoridades: segn informa El Mundo, unos 500 republicanos se han manifestado espontneamente en la plaza de Tirso de Molina (antes plaza del Progreso), no lejos de Atocha.

De la recepcin en el palacio real a la que han asistido 2.000 selectos invitados ha dado buena cuenta la televisin. Lo ms granado de la sociedad espaola estaba all representada, inclinando sus cabezas los caballeros y haciendo una genuflexin ms o menos airosa las damas. Representantes de las instituciones del estado, cargos pblicos de todos los niveles (gobierno, comunidades autnomas y municipios), dirigentes del bipartidismo PP/PSOE, diputados, senadores, periodistas de relumbrn, algunos cantantes, varios toreros y unos pocos escritores. Diseminados entre tan selecto publico se encontraba la plana mayor de los banqueros y empresarios, entre ellos Emilio Botn (Banco Santander), Francisco Gonzlez (BBVA), Isidre Fain (La Caixa), Csar Alierta (Telefnica), Isak Andic (Mango), Florentino Perez (ACS) y Juan Rosell (CEOE). A la oligarqua econmica propiamente dicha se una as la oligarqua poltica que mantiene como puede el atado y bien atado franquista con unos cuantos floreros de adorno. Todo en orden como corresponda a un traspaso de poderes de padre a hijo en la ms rancia tradicin monrquica que ya le repugnaba a los filsofos griegos hace casi 25 siglos.

Unos pocos centenares de personas, situadas delante de la estatua de Felipe IV en medio de los jardines de Plaza de Oriente, agitaban las banderitas y aplaudan a la gentil pareja. El resto de la amplia plaza se encontraba vaco. Los monrquicos felipistas estaban como en familia: ni siquiera ocupaban la explanada frente al palacio. Qu contraste con los viejos tiempos en que el dictador se asomaba al balcn acompaado del entonces joven prncipe entre los vtores de una muchedumbre de estmagos agradecidos y camisas viejas falangistasque llenaban la plaza.

Qu ridculo resulta nombrar a dedo un jefe de estado de espaldas al pueblo y qu asco da esta vieja/nueva poltica impulsada por los poderes econmicos y bendecida por el bipartidismo!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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