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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2014

Una mirada de las elecciones europeas desde el Sur de Europa

Francisco Sanchez del Pino y Mara Dolores Nieto Nieto
Rebelin


El resultado de las elecciones al Parlamento Europeo refleja, por un lado, el abstencionismo y la distancias con las que las afronta un elevado porcentaje de la poblacin, y por otro la expresin ciudadana de protesta frente a las fuerzas del bipartidismo que gestiona los mandatos de la Troika. El PP ha pasado de tener en 2009 el 42,23% de los votos a solo el 26,06% y el PSOE, del 38,51% al 23,00%, lo que sumados los votos de ambos, pasan del 80,9% al 49,06%. Una forma de protesta que llega tras a la dinmica de movilizaciones y de generacin de esperanza y alternativa que viene actuando desde hace aos y que tuvo su ltima gran manifestacin en Madrid el pasado 22 de marzo.

La mayora absoluta de los ciudadanos europeos no se reconoce en los numerosos partidos de derecha, centro o de izquierda que se han presentado a las elecciones. En ese marco el nuevo parlamento europeo, se desplaza an ms a la derecha, hegemonizado por dos componentes fundamentales; las fuerzas favorables a la estabilizacin de la Unin Europea, con la Gran Alemania como su ncleo duro y aquellas contrarias a la UE, con la Francia de Marie Lepen a la cabeza. Una situacin de crisis de la UE muy proclive a la intervencin de EE.UU en su poltica de recomposicin mundial en el marco de la crisis sistmica del capitalismo, para integrar a Europa en su nueva estrategia de dominio del mundo, a travs de la OTAN y el TIP, (la OTAN econmica), frente a las nuevas potencias emergentes en la nueva multilateralidad. La primera parte de esta estrategia, la militar, estara definida por la European Reassurance Initiative de EEUU hecha pblica el 3 de junio, que pretende crear una lnea de demarcacin poltico-militar a lo largo de las fronteras occidentales y del sur de Rusia, englobando en el paraguas de la OTAN o incluyendo mediante acuerdos de colaboracin militar directa con los EE.UU, a los pases del este de Europa que antes formaban parte de la URSS (Ucrania, Moldavia y Georgia) o miembros del Pacto de Varsovia, como Rumana, Polonia, Pases Blticos). Mientras que la estrategia de dominio en lo econmico, estara definida por el actual Tratado de Comercio que los representantes de EE.UU y de la UE, estn negociando en secreto)

En este marco, la orientacin predominante de la socialdemocracia en Europa trata de jugar un papel de estabilizacin de la UE combinando la gran coalicin con la derecha de Merkel en Alemania y un populismo de rgimen a la manera de Renzi en Italia, con tres objetivos bsicos: proponerse como lite poltica a favor de EE.UU, garantizar los programas de austeridad y precarizacin expansiva del capitalismo europeo e integrar a sectores del sindicalismo europeo en la poltica de estabilizacin del sistema.

Tras las elecciones europeas, Draghi, el presidente del Banco Central europeo, suministra un paquete de medidas de una cierta devaluacin del euro con respecto al dlar, sin mucho xito an, e inyecta liquidez en el mercado financiero para posibilitar un proceso de mejora de los beneficios industriales y comerciales, que es lo que, EE.UU viene exigiendo desde hace tiempo: flexibilizar la austeridad europea que obstaculiza la creacin eficaz del Tratado Trasatlntico de Inversiones con el consiguiente aumento del poder de las multinacionales frente a cualquier normativa estatal, la liquidacin de los sectores pblicos, la liquidacin de las conquistas sociales del derecho al trabajo y la negociacin colectiva o la extensin de los organismos genticamente modificados en la alimentacin de la poblacin y la tcnica del la fracturacin hidrulica, por ejemplo, garantizando adems que Alemania no pague una factura significativa.

Por ello es equivocado concluir, como hace una parte del sindicalismo confederal espaol, que las polticas de austeridad han sido derrotadas en stas elecciones europeas y que las fuerzas progresistas de la Europa social deben pactar el gobierno y las polticas comunitarias. Ni esas polticas de castigo han salido derrotadas ni una parte sustancial de esas supuestas fuerzas progresistas estn por cuestionar en serio esas polticas ni que la otra parte representen una fuerza para cambiar las polticas comunitarias.

Las rgidas polticas de contencin del gasto pblico y de cambio fijo de la moneda nica no pueden perdurar ms tiempo. Slo cabra conquistar algn margen de maniobra poniendo en cuestin los Tratados europeos, que instituyeron desde 1986 un marco competitivo reduciendo la proteccin del trabajo y la fiscalidad a las empresas, blindndolas institucional y autoritariamente. Un margen que los resultados de las elecciones europeas no avalan, por lo que no queda otro camino que plantearse y no excluir el abandono del euro.

Ante el actual momento de destruccin y subordinacin del sur de Europa a las polticas del euro y de la Gran Alemania, las izquierdas tienen una oportunidad para articular un movimiento de masas contra esa situacin. La victoria de Syriza en Grecia y algunos de los resultados habidos en el estado espaol, junto a los de Portugal e Italia, por ejemplo, sealan esa posibilidad, hoy muy limitadas por los costes sociales dursimos de las polticas de la UE y por la ausencia de un verdadero proyecto de ruptura y de democratizacin alternativa a la hegemona norteamericana y a la UE de la Gran Alemania que cuestione el euro y toda la ingeniera antidemocrtica de la construccin de la UE y su corazn neoliberal. Hay que tener presente que la izquierda que propona a Txipras como candidato a presidir la Comisin Europea parta de que la candidatura del socialista alemn Schultz superara la de Juncker, el candidato de la derecha, pero el desplazamiento sealado del parlamento europeo ha anulado esa posibilidad.

Las izquierdas alternativas deben echar races e innovar en los espacios sociales y territoriales nacionales e impulsar un rea de cooperacin, neutralidad y solidaridad en sur de Europa y las dos orillas del Mediterrneo, abierta a la multipolaridad del mundo. Una tarea que cuestione la unin monetaria y la UE realmente existente e imposible de reformar a favor de los pueblos y las economas para un proyecto de sostenibilidad ecolgico-social. En definitiva, construir una apremiante alternativa a la destruccin, la dependencia y la subordinacin a las grandes potencias. El sur es hoy el terreno posible para una perspectiva de futuro y de esperanza de las poblaciones, para el protagonismo de las clases trabajadoras y los sectores de la economa que estn siendo destrozados por la globalizacin-financiarizacin capitalista.

Francisco Sanchez del Pino y Mara Dolores Nieto Nieto son Coordinadores de la Asamblea Local de Izquierda Unida en Jan

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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