Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2005

Jean Charles de Menezes, (QEPD)
Asesinar primero y pensar despus

Norman Madarasz
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


El electricista brasileo de 27 aos, Jean Charles de Menezes fue asesinado por un escuadrn de ataque antiterrorista en Londres el viernes 22 de julio. Siete balas atravesaron su crneo y despedazaron su cerebro, mientras un octavo proyectil destroz su columna vertebral. Su muerte hundi en el duelo a una familia rural pobre en Brasil, y caus la indignacin de decenas de miles de inmigrantes y estudiantes brasileos en Inglaterra.

Horrorizado ante su muerte, su primo, Alexandre Pereira, no pudo controlar su clera. La autorizacin del gobierno ingls de asesinato preventivo de potenciales atacantes suicidas, sigue la misma lgica que las atrocidades cometidas por las fuerzas estadounidenses y britnicas en Irak, dijo. El gobierno ingls tiene experiencia en el uso de tales poderes de emergencia otorgados por el Estado contra ciudadanos y extranjeros por igual. Los mtodos utilizados en Irlanda del Norte y en Irak se han vuelto contra su tierra de origen.

Pero Jean Charles no era rabe, paquistan, ni musulmn. El 22 de julio, despus de abandonar su hogar para dirigirse a su trabajo, fue seguido por una pandilla de civil. No poda sospechar que estaba formada por agentes policiales. Ningn crimen que pudiera haber cometido durante su viaje puede justificar su brutal asesinato, ni la reivindicacin del Estado de su monopolio del uso legal del homicidio. Los antecedentes tnicos y nacionales de Jean Charles no tenan nada que ver con Irak. Los brasileos han manifestado continuamente su oposicin a la invasin y ocupacin de ese pas. Su fe religiosa tampoco tena nada que ver con el Islam. Pero su muerte no habr sido en vano, porque ha dado a la comunidad musulmana un cierto respiro para conservar su dignidad.

Como hiciera Bush anteriormente, al transformar los ataques terroristas del 10 de julio en el 11S de Inglaterra, Blair est aprovechando el pnico civil para ajustar cuentas. Su conferencia de prensa del 26 de julio fue la de tenor ms internacional desde su apoyo inequvoco a los planes militares de Bush y Sharon para Medio Oriente. Insisti, enmara y rechaz todo intento de, segn dice, justificar los ataques terroristas. Pero su pose apenas proyecta la silueta pattica de un adversario imaginario.

Como en el caso del 11S, los actos fueron cometidos por seres humanos. Algunos de estos individuos eran dedicados trabajadores comunitarios. El que algunos de ellos hayan sido ciudadanos britnicos simplemente subraya cun cerca se halla Europa del Medio Oriente y del Norte de frica, a diferencia de Estados Unidos, y cun profundamente la historia puede arrancar los acontecimientos de un presente oprimido. Estos individuos pensaron sus actos, los planificaron, y los ejecutaron. Parte del plan, que involucraba de modo criminal el asesinato de civiles inocentes, incluye que el hecho sea pagado con sus propias vidas.

Igual que el 11S, la aceptacin del horror de estas alternativas es un acto mediante el cual los ciudadanos se esfuerzan por comprender los motivos de la revuelta, por dementes y ciegos que estos sean. Ese anlisis no tiene absolutamente ninguna relacin con una justificacin. La actuacin de duro de la pelcula de Blair no puede intimidar a ningn atacante suicidad en potencia. Pero lo que se propona era amenazar a cualquiera que se opusiera a su poltica de terror estatal militarista en Irak.

La democracia deliberativa no le debe nada a los caprichos totalitarios. Todos los ciudadanos tienen un derecho inalienable a condenar las acciones criminales de su gobierno, y a insistir en su responsabilidad. El que los actos criminales de un puado de individuos hayan comprometido la condicin social y el deseo pacfico de los musulmanes de una plena integracin en la cultura y la vida britnicas ser la consecuencia de la innoble cobarda de Blair en su apoyo a los intereses corporativos de su pas (petrleo y armas) por sobre las vidas de civiles inocentes en Irak y en Inglaterra.

Porque las advertencias eran obvias. La naturaleza de esta guerra ha cambiado con la miniaturizacin del armamento y de los explosivos. En sus guerras coloniales, las potencias europeas condenaban como terroristas a los que empleaban tcticas de guerra de guerrillas para organizar a la poblacin sometida desarmada. En su actuacin, las potencias europeas, Inglaterra y Francia y luego Estados Unidos, en Kenia, Argelia, Indochina, Corea y Vietnam, bombardearon a gente armada slo con fusiles desde el aire, y masacraron a decenas de miles de civiles nicamente para darles un ejemplo. Pero las potencias aprendieron la estrategia de la guerra de guerrillas y ensearon a los futuros oficiales los secretos que aprendieron a travs de sus derrotas.

Contra los tiros tecnolgicos con miras infrarrojas, la revuelta organizada se ha hecho an ms dura. Se ha abierto el camino para el camino horroroso y deprimente del auto-sacrificio mientras se arrastra al infierno a inocentes, en la creencia de que el paraso espera al final del camino del espritu. Sin tener en cuenta las convicciones religiosas detrs del yihd, las soluciones polticas favorables a las poblaciones musulmanas de Medio Oriente no han formado jams parte de la ecuacin anglo-estadounidense. Con los logros de la poblacin del G7 en la democracia deliberativa, gran parte de la cual inspir las guerras de independencia libradas en India, Argelia, Cuba y otros sitios, los gobernantes autoritarios que se esfuerzan por cumplir con las corporaciones se ven obligados a buscar caminos diferentes para persuadir y engaar.

Las campaas de desinformacin siguen reglas de eficiencia. Inevitablemente, fracasan llegado el momento. Los tecncratas del riesgo hacen clculos de probabilidades para prepararse para posibles rebotes, y para anticipar las posibles prdidas financieras resultantes. Desde ya hace dos aos, ha quedado en claro para cualquier observador medianamente interesado que la ocupacin iraqu, pasando por Abu Ghraib, ciudades destruidas como Faluya, interminables muertes civiles y brutales allanamientos de casas particulares, ha elevado el lmite del coeficiente terrorista en la guerra de guerrillas a niveles hasta ahora desconocidos.

Ni una palabra para condenar la tortura ha sido pronunciada por el desvergonzado Blair. El mismo Blair que clasific a todos los combatientes chechenos de la resistencia como terroristas calumnia ahora a los miembros de la distinguida comunidad musulmana inglesa como potenciales terroristas. Qu pasara si Jean Charles de Menezes hubiese sido musulmn? Sin duda, el aparato dominante britnico habra ladrado ante cualquier queja de la comunidad islmica, rechazando el dao colateral como resultado de actos cometidos por su propia especie. El asesinato del brasileo Jean Charles resulta en una cierta redencin al permitir que los musulmanes britnicos reafirmen sus derechos a expresar su oposicin a las polticas britnicas autoritarias y racistas

Siempre hubo una alternativa a la de Blair en la reaccin ante el 11-S. Ms all de Francia y Alemania, hubo la de Canad. Hospitalario para todo estadounidense afligido en esos tenebrosos das, Canad abri hacia adentro sus fronteras. Lo que recibi a cambio fue el desinters estadounidense y la inconsciencia de Bush, combinados con acusaciones infundamentadas contra el control fronterizo canadiense.

Existe otro camino, Mr. Blair. No es el de las ejecuciones sancionadas por el Estado, sino el de la humildad. El que el socialismo jams haya estado ligado a su nombre es una mancha histrica sobre la poltica progresista. Su manera europea de gobernar, actuando con urbanidad en el interior mientras impone sus polticas imperialistas en el extranjero, es una antigua farsa hipcrita. Perpeta la mentira misma con la que la civilizacin britnica trat de erradicar la voz francesa de Canad, y las voces de naciones del mundo entero.

Existe otro camino. Se llama paz y dilogo. Por lo menos un pas en la Comunidad Britnica de Naciones, Canad, lo ha reconocido. Otra nacin en las Amricas, Brasil, tambin se ha mantenido firme en cuanto a la paz internacional. La inocencia ha sido asesinada para que la voz de la protesta pueda respirar. Y eso es lo que har.

Norman Madarasz, canadiense, es profesor de filosofa en visita (Bolsista CAPES/Brasil) en la Universidad Gama Filho, Rio de Janeiro. Agradecera el envo de eventuales comentarios a: [email protected]

http://www.counterpunch.org/madarasz08022005.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter