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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2014

Entrevista a Marcelo Badar Mattos, investigador social
Se inicia un nuevo ciclo de luchas de la clase trabajadora?

Patricia Fachin
IHU Online


Marcelo Badar Mattos es investigador social, profesor del Departamento de Historia en la Universidad Federal Fluminense (UFF), autor de numerosos estudios sobre el sindicalismo brasilero. Integra la secretara de redaccin de la revista marxista Outubro.

-Qu significan las huelgas que vienen ocurriendo recientemente, especialmente por el hecho de que los sectores se organizan sin la participacin y el apoyo de los sindicatos?

Marcelo Badar Mattos: Fenmenos sociales complejos, como los ciclos de huelgas y movilizaciones de la clase trabajadora, nunca pueden ser explicados por un nico factor. Por lo tanto, hay diferentes significados en las huelgas que estn ocurriendo en el ltimo perodo. De un lado, sindicatos que se mantuvieron activos y combativos a lo largo de las dos ltimas dcadas sienten que hay un momento favorable para las movilizaciones huelgusticas despus de las jornadas de junio 2013 y en el contexto de la Copa del Mundo.

En gran medida porque, cuando las manifestaciones multitudinarias del ao pasado levantaron como de la Copa yo abro mano, quiero dinero para salud y educacin, resuman los ltimos veinte aos de luchas de los trabajadores del servicio pblico en esas reas, que reivindicaban no apenas mejores salarios y condiciones de trabajo para ellos, sino tambin demandaban salud y educacin de calidad como derecho de todos, en tiempos de privatizacin y psimas condiciones de oferta de esos derechos fundamentales. De all porque las huelgas en el servicio pblico de forma general y en la educacin en particular estn aconteciendo en gran nmero, dirigidas muchas veces por sindicatos combativos.

Por otro lado, creo que ese fue el punto de la pregunta, estn ocurriendo tambin muchas huelgas en sectores de trabajadores que no vienen siendo representadas por sus entidades sindicales, hace mucho tiempo controladas por burcratas al servicio de los patrones y de los gobiernos.

Es el caso de las huelgas recientes de los fiscalizadores carreteros, trabajadores de la limpieza urbana y, en muchos casos, de trabajadores de la construccin civil. Tales situaciones refuerzan la tesis de que la burocratizacin es una consecuencia de la estructura sindical brasilera, en gran medida la misma estructura oficial (dependiente del registro en el Ministerio de Trabajo, basada en el sindicato nico por categora y regin y atada en la cotizacin compulsiva de todos/as los/as trabajadores/as para el sistema), creada en los aos 1930 y apenas reformada en 1988 y despus. De cualquier forma, la existencia de polos combativos en el movimiento sindical indica que ese proceso no es inevitable.

-A que le atribuye usted el hecho de que las huelgas se hayan duplicado de 2010 a 2013, habiendo ocurrido 446 huelgas en 2010 y ms de 900 en 2013? Las protestas por cuenta de la Copa del Mundo ayudaron?

Marcelo Badar Mattos: El nmero de huelgas en Brasil viene creciendo, incluso antes de las jornadas de junio de 2013. En 2012 hubo la mayor cantidad de huelgas desde 1996, segn los datos del Dieese (Departamento Intersindical de Estadstica y Estudios Socioeconmicos). No hay todava relevamientos divulgados para 2013, pero todo indica que la tendencia de elevacin del nmero de huelgas se mantiene.

Algunas de las huelgas de 2012, como la de los trabajadores de la educacin en las instituciones federales de enseanza (que fueron seguidas por otras categoras de funcionarios pblicos federales), pueden ser vistas como impulsoras de las reivindicaciones que re-emergieron en las calles y en las voces de los manifestantes de 2013. Por otro lado, como ya mencion, es una agenda que, aunque difusa, posee un ntido sentido de clase (salud, educacin, transporte pblico de calidad, adems de protesta contra la violencia policial, cotidianamente letal en las favelas y periferias de las grandes ciudades).

Eso reforz la disposicin de diversos sectores asalariados de ir a luchar, empujados por la nueva coyuntura, no solo haciendo huelgas, sino tambin fueron a las calles, dando mayor visibilidad y buscando apoyo para sus causas. No se debe olvidar, que las huelgas ocurren tambin por una acumulacin de descontentos relativos a las condiciones de trabajo y a los salarios. Por un lado, la relativa disminucin del desempleo atena un poco la inseguridad en relacin a la confrontacin huelgustica, por otro lado, los bajos salarios y las condiciones adversas de trabajo (crecimiento de los accidentes de trabajo y realidades de trabajo anlogo a la esclavitud en construcciones de las grandes obras del Programa de Aceleramiento del Crecimiento y de los mega-eventos, por ejemplo), son factores objetivos que impulsaron un mayor nmero de huelgas.

-Cules son las principales reivindicaciones que se destacan en esas huelgas?


Marcelo Badar Mattos: Las principales reivindicaciones son reajustes salariales y mejora de las condiciones de trabajo -lo que implica el fin de la doble funcin en el caso de los fiscalizadores carreteros (dirigir y cobrar pasajes al mismo tiempo), la mejor alimentacin y alojamiento en las obras de la construccin civil, valores mayores para la alimentacin de los barrenderos-, por citar algunos ejemplos. En cuanto los funcionarios pblicos, predominan, adems de las salariales, la reformulacin de los planes de carrera (luego de aos de desnaturalizacin de las carreras por cuenta de la introduccin de gratificaciones diferenciadas, etc.), adems de la defensa de polticas pblicas que atiendan los intereses de la mayora de la poblacin (como la lucha contra el cierre de escuelas, el crecimiento del nmero de alumnos por turno y la no garanta del tiempo de preparacin de clases por parte de los profesionales de la educacin.

-A qu atribuye los bajos salarios, a pesar del aumento del salario mnimo, y la falta de avances en los derechos laborales, considerando especialmente la tercerizacin en Brasil?


Marcelo Badar Mattos: La lgica de acumulacin capitalista explica esos fenmenos, pues las empresas y los empresarios que personifican el capital, slo a costa de mucha lucha, organizada por parte de la clase trabajadora, reajustan salarios, aceptan ampliar derechos y garanten condiciones de trabajo mnimamente dignas. Desde los aos 1980 en todo el mundo, y en Brasil especialmente a partir de los aos 1990, se vive una poca de retrocesos histricos de las conquistas de la clase trabajadora y avance del capital sobre los lmites que las luchas del siglo XX impusieron a la explotacin. Por atrs de ese proceso est el esfuerzo del capital para superar las varias crisis cclicas que, por sus dimensiones cada vez ms planetarias, indican para muchos analistas una crisis estructural o sistmica.

Todos los procesos de reestructuracin productiva inducidos desde los aos 1970, as como la diseminacin de modelos neoliberales de gestin del Estado, crearon condiciones para tal avance del capital sobre las conquistas de los trabajadores. Tal proceso adquiere caractersticas todava ms violentas en una periferia capitalista tardamente industrializada y econmicamente dependiente del capital externo como la brasilera, en que las conquistas de la clase trabajadora eran todava muy limitadas y donde la necesidad de generar lucros capaces de remunerar tanto a los capitales locales cuanto a los forneos, tendi a producir siempre una superexplotacin de la fuerza de trabajo, para usar el sentido dado a la expresin por Ruy Mauro Marini. (1)

-Esas huelgas, qu indican desde el punto de vista del trabajo en Brasil, considerando que hay crticas positivas en relacin a los gobiernos de Lula y Dilma en el sentido de aumentar el salario mnimo y crear polticas de crdito para el consumo?

Marcelo Badar Mattos: En estos casi 12 aos de gestiones petistas del gobierno federal, tanto en las fases de crecimiento ms significativo en el segundo mandato de Lula da Silva, como en los perodos de estancamiento del crecimiento econmico, como hoy en da, la mayor parte de los empleos generados en Brasil fue anclada en el bajo salario. Datos de 2011 indican que 82% de los empleados en Brasil reciben tres salarios mnimos (30% reciben hasta un salario mnimo). Se calcula que entre 8 y 10 millones de trabajadores estn tercerizados. El nmero de empleados sin cartera de trabajo disminuy en los ltimos aos, pero, si sumamos los que no tienen registro a los que contribuyen para la previsin social y a los cerca de 7% de desempleados (segn datos recientes del IBGE, Instituto Brasilero de Geografa y Estadstica), podemos tener una idea del grado de precarizacin de las relaciones de trabajo en Brasil.

Los aumentos del salario mnimo por encima de la inflacin y las facilidades de crdito consignado, sobre todo el comercial, estimulan una ampliacin del consumo de corto plazo. El gobierno intenta darle una sobrevida a travs de las exoneraciones fiscales (o sea, pagamos todos para garantir el lucro de las montadoras de automviles y fabricantes de electrodomsticos y electrnicos, prcticamente todas grandes empresas transnacionales). Pero es preciso recordar que los reajustes del salario mnimo, mal y mal, lo recolocan en niveles de 1980, que ya era el punto ms bajo de su curva desde el final de los aos 1930. Y la facilidad del crdito es tambin la facilidad de endeudarse, cuyo lmite es tambin poco elstico si se trata de trabajadores de ingreso tan bajo. Las huelgas constituyen una de las reacciones posibles a ese cuadro.

-Qu es lo que la huelgas sealizan, especficamente, en relacin a la representacin de los sindicatos y a la organizacin de los sectores?

Marcelo Badar Mattos: Cuando diversos sectores hacen huelga independientemente de la orientacin de las direcciones sindicales, o incluso contra ellas, estamos delante de un cuadro en que un proceso de reorganizacin sindical se hace necesario. La ltima vez que eso ocurri con proporciones significativas fue a finales de la dcada de 1970 e inicio de los aos 1980, cuando las huelgas del llamado nuevo sindicalismo; algunas de ellas dirigidas por direcciones representativas, pero muchas de ellas construidas por oposiciones sindicales, o incluso por sectores menos organizados de bases sindicales insatisfechas con el perfil pelego de sus direcciones (Nota del Traductor: burocracia sindical de colaboracin con las patronales, de prcticas mafiosas y subordinada al Estado, en otros pases se lo denomina sindicalismo amarillo). De aquellas luchas surgi la Central nica de los Trabajadores (CUT), y ms tarde otras centrales que disputaron espacios con la CUT por una va menos combativa.

-Las centrales sindicales todava tienen relevancia en la actual discusin laboral en el pas?

Marcelo Badar Mattos: Aquella CUT que emergi de las luchas de los aos 1970/80 ya no existe ms. En lugar de la central sindical autnoma en relacin al gobierno y a los patrones, que propona un sindicalismo clasista, combativo y construido por la base, se levanta hoy un inmenso aparato burocrtico, entrelazado al Estado, dependiente de la cotizacin sindical compulsiva (Nota del Traductor: conocido en Brasil como impuesto sindical que recauda el gobierno y luego distribuye entre las centrales sindicales con registro legal), y de fondos pblicos, dominada por una concepcin de colaboracin de clases, que se expresa en el posicionamiento de sus dirigentes. Centrales que se presentaban como rivales, a la derecha de la CUT en los aos 1980, como la Fuerza Sindical, hoy prcticamente se equivalen en propuestas y compromisos con el Estado y los patrones. Nuevas centrales surgieron en los ltimos aos, casi todas con un objetivo de legalizarse para obtener un parte de la torta de la cotizacin sindical compulsiva. Esos aparatos burocrticos cumplen mucho ms el papel de dique de contencin que de polo irradiador de las huelgas y movilizaciones. Hay, sin embargo, espacio para el surgimiento de alternativas.

Las huelgas actuales son fragmentadas. En algunos momentos se intenta unificar acciones y manifestaciones, pero, en ausencia de centrales sindicales amplias y representativas, dispuestas a dirigir la unificacin de las luchas (hace cuntos aos no escuchamos de hablar en serio sobre la idea de una huelga general en Brasil?), cualquier camino unitario es ms difcil de ser recorrido. Hay algunos esfuerzos en curso en direccin de construir un polo sindical combativo, y el ms significativo de ellos me parece ser la Central Sindical y Popular-Conlutas (CSP-Conlutas), que se propone reunir no solamente a sindicatos, sino tambin a otras organizaciones y movimientos con base social en la clase trabajadora, como el movimiento por la vivienda, por la reforma agraria, por la igualdad racial y de gnero, etc.

En un perodo en que la clase trabajadora se encuentra profundamente fragmentada y una parcela de ella trabaja de manera informal y precaria, no siendo la forma tradicional de sindicato capaz de sumar todas las parcelas de clase, una central de sindicatos y movimientos sociales puede ser una salida. Sin embargo, hay que poner reparos, porque el proceso de construccin de la CSP-Conlutas lleva una dcada, y sus dimensiones todava son muy pequeas como para dar cuenta de los desafos que se presentan.

-Cules han sido las propuestas de las izquierdas en relacin a las discusiones acerca del trabajo?


Marcelo Badar Mattos: Las fuerzas polticas de izquierda como aquellas que reivindican la alternativa socialista al orden capitalista, sufrieron duramente el retroceso de las luchas de la clase trabajadora, de forma anloga al sindicalismo combativo, y sus dificultades son tambin un componente de ese retroceso. Hoy, no slo el desempeo electoral de esas fuerzas es muy poco significativo, tambin su implantacin en los movimientos sociales de base trabajadora es diminuta, estando reducida su capacidad de influenciarlos, como qued patente el ao pasado, en medio de las jornadas de junio, cuando la izquierda organizada no consigui ejercer un papel protagnico en las manifestaciones de masas, generando incluso, en medio de las manifestaciones, un espacio momentneo de rechazo de matriz conservadora, a los partidos de forma general.

No obstante, sera injusto no reconocer que las organizaciones de izquierda vienen cumpliendo un papel importante, con todas sus dificultades, al aglutinar fuerzas en la resistencia a los ataques del capital a las conquistas de la clase trabajadora, plantndose contra las reformas que retiran derechos, as como presentando propuestas de reconquista de esos derechos -la reduccin de la jornada de trabajo sin reduccin del salario, el fin del factor de aporte a la seguridad social para calcular las jubilaciones, la anulacin de las medidas privatizadoras en la salud, la previsin social, los hospitales pblicos, entre otras.

-Cmo evala especficamente la gestin de los gobiernos Lula y Dilma en relacin a las cuestiones laborales, siendo que es el Partido de los Trabajadores?


Marcelo Badar Mattos: Los gobiernos del Partido de los Trabajadores poseen una base electoral anclada en sectores de la clase trabajadora urbana y, cada vez ms, en capas ms precarizadas y pauperizadas de los llamados rincones de pobreza del interior de pas. No obstante, el partido que carga a los trabajadores en su nombre, desde el primer mandato de Lula, no gobierna para ellos, gobierna para el capital. De all que, en relacin a las cuestiones laborales, ya a partir de 2003, sus medidas fueron siempre en retroceso. La retirada de derechos que vena de los aos 1990, continu, como se hizo evidente ya en los primeros meses del primer mandato de Lula, con su reforma de la previsin social, a la que siguieron cambios en la legislacin de quiebras y de las pequeas y medianas empresas. En el campo de la legislacin sindical, ocurri una profundizacin del entrelazamiento de los sindicatos al Estado, justo en el camino opuesto al que Lula, como dirigente sindical de los metalrgicos de San Bernardo, pregonaba a finales de los aos 1970.

-En relacin al trabajo en Brasil, qu avances y retrocesos son posibles destacar?


Marcelo Badar Mattos: Todas las respuestas anteriores apuntaron a un balance en que, en las relaciones capital-trabajo en el Brasil de las ltimas dcadas, las fuerzas del trabajo perdieron mucho. No obstante, en el ltimo perodo, la elevacin del nivel de conflictividad social -con las manifestaciones masivas del ao pasado y la onda de huelgas de este ao- parece apuntar al inicio de un nuevo ciclo de luchas de la clase trabajadora. Slo un movimiento de ese tipo podr revertir el proceso de recortes de derechos y retroceso en el grado de organizacin y conciencia de la clase, permitiendo avances significativos para los trabajadores.

Nota:

(1) Ruy Mauro Marini (1932 - 1997): cientista social brasileiro. Conocido internacionalmente como uno de los elaboradores de la Teora de la Dependencia. Su obra ha tenido una gran difusin en castellano, aunque es poco conocida en el propio Brasil.

http://www.ihu.unisinos.br/

Traduccin de Ernesto Herrera Correspondencia de Prensa


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