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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2014

Ftbol como poltica y la poltica como ftbol

Romn Mungua Huato
Rebelin


Parafraseando a Carl von Clausewitz (terico de la guerra moderna), el ftbol es una continuacin de la poltica por medio del deporte, de un deporte mercantilizado y enajenante. Nunca, al parecer, ningn Mundial de Ftbol como ste en Brasil haba tenido tanta trascendencia meditica. Antonio Gramsci deca y deca muy bien: "Todo es poltico es decir la vida misma. Toda relacin humana, toda relacin social, es una relacin poltica. Aristteles, el filsofo, lo deca muy claro: el hombre es un animal poltico [zoom politikn]. Nada tan cierto como eso, y el ftbol, se perciba como mero deporte amateur (actividad ldica) o como deporte mercantilizado (negocio capitalista), o como ambas cosas, es un hecho poltico, es una relacin poltica; una relacin entre los propios sujetos deportistas y, en su caso, entre los jugadores profesionales y el pblico espectador.

Depende de las relaciones polticas que se establecen entre los propios hombres, pues hay de relaciones polticas a relaciones polticas. La naturaleza humana es muy diversa y compleja, y depende de la relacin entre los sujetos, pues una cosa es la relacin de convivencia entre iguales y otra cosa es una relacin de autoridad jerrquica entre los sujetos; una relacin de poder, de poder poltico de uno sobre otro. Esto acontece con las relaciones de poder entre las clases sociales; y el ftbol no escapa a tal condicin social. La historia verdadera del ftbol tiene cientos de ejemplos al respecto. Ms an, impera el racismo en la fanaticada xenfoba hacia los jugadores negros, mulatos o morenos. En la Espaa de hoy y en algunos pases europeos eso est sucediendo. Y el racismo es una forma extrema de relacin clasista.

Pero, por qu esta Copa Mundial de ftbol tiene tal trascendencia indita? Una posible respuesta de la crtica de la economa poltica del ftbol es la profunda imbricacin entre la problemtica social brasilea, su pobreza ancestral, y el despilfarro de grandes recursos econmicos en la construccin de infraestructura y equipamiento para tal acontecimiento deportivo-mercantil y poltico. Las fuertes protestas populares masivas no surgen de la nada, y en este caso surgen de un profundo malestar social por problemas endmicos de una calidad de vida precaria para la mayora de la poblacin brasilea. Los enfrentamientos violentos entre los manifestantes que exigen un gasto pblico hacia las prioridades sociales y las fuerzas represivas del gobierno de populista neoliberal forman parte de una conflictualidad social que va ms all de este espectculo mundial. El contraste de calidad de vida entre una oligarqua burguesa y la gente plebeya trabajadora es abismal. Guardando las proporciones, podemos imaginarnos, por ejemplo, el despilfarro monetario supermillonario gastado en la infraestructura de los Juegos Panamericanos realizados en Guadalajara en el 2011 y la omisin de las necesidades sociales de la poblacin metropolitana y de la entidad. Hubo saqueo, robo; adems, una profunda corrupcin impune. Pan y circo, pero hoy ms circo que pan es una consigna visible en un mundo con muchsimas carencias econmicas, sociales, educativas, mdicas, culturales, etctera.

Dilma Rousseff, la mandataria brasilea, destin una enorme inversin financiera a las obras del Mundial tambin para propsitos electorales; sin embargo, no pudo hacer ninguna declaratoria inaugural este 12 de junio por el visible rechazo popular a su gestin poltica y el temor a un abucheo. Hay un antecedente ocurrido en la Copa de las Confederaciones de 2013, el 15 de junio del ao pasado Rousseff fue objeto de una generalizada rechifla cuando expres las palabras de apertura en el Estadio Nacional Man Garrincha. Como bien seala Ernest Caada en su excelente artculo: Brasil 2014. El campeonato de la desigualdad: La protesta ciudadana en Brasil se ha organizado fundamentalmente a travs de los Comits Populares da Copa En ellos se han encontrado movimientos sociales, organizaciones civiles y sectores universitarios. Sus movilizaciones han variado en funcin de las agresiones particulares sufridas por la poblacin local en cada lugar: expulsiones de poblacin en barrios pobres, incremento del gasto pblico en estos fastos y desatencin de las necesidades de la mayora, explotacin laboral, elitizacin, limitacin del trabajo comercial de amplios sectores, injerencia de la FIFA en la poltica local, represin y criminalizacin de la protesta, y un largo etctera. Rousseff tuvo su Maracanazo poltico.

El ftbol politizado exalta fanticamente los nacionalismos ms retrgrados, que de por s lo son en general. En Mxico, ha tomado visos grotescos de una Razn de Estado donde la Seleccin Nacional es investida oficialmente por el presidente del pas en turno para generar un nacionalismo ftil. Solamente falta que Enrique Pea Nieto viaje a Brasil para ponerse la camiseta verde y echarle porras a su dream team. Hemos visto en los palcos de los estadios brasileos a mandatarios europeos, a polticos estadounidenses y africanos. En cierta forma es una pasarela para una proyeccin nacionalista en la cual el poder poltico se funde es una sensiblera meditica. Como bien seala mi estimado Guillermo Almeyra, El capitalismo actual sabe utilizar la industria del espectculo (el del ftbol-mercanca) como herramienta para la dominacin. Por lo mismo, como acertadamente seala Jules Boykoff: Hay que apoyar al equipo de los que protestan; al equipo de quienes protestan y luchan contra la pobreza social, la injusticia, la inequidad social, la corrupcin, el autoritarismo, la monarqua, el militarismo, la violencia, el ecocidio En la Copa habr lucha en las canchas callejeras del mundo tambin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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