Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2014

Honrar a los especuladores pagando deuda ilegitima

Eduardo Lucita
Herramienta


La reciente ratificacin por la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU. del fallo del Juez Thomas Griessa, que ordena pagar a los fondos especulativos, genera una incertidumbre no exenta de riesgos sobre el futuro de la reorientacin poltica del gobierno. El nuevo curso hacia los mercados financieros y la coyuntura econmica nacional han recibido un duro golpe. Se trata, una vez ms, del costo de no investigar la deuda.

La combinacin de los resultados electorales de octubre pasado que modificaron el mapa poltico del pas- y la reaparicin de los lmites estructurales del capitalismo local, obligaron al cambio de paradigma que implicaba poner fin al ciclo de desendeudamiento y tomar nueva deuda.

1

Lo que algn analista caracterizara como burguesa fallida al referirse al fracaso del idealismo kirchnerista de apoyarse en una fraccin de capitales nacionales intento de crearla desde el Estado al estilo Corea del Sur- para disputar el proceso de acumulacin y reproduccin de capitales, fue un anticipo de lo que sera el pasaje de un modelo de matriz diversificada con inclusin social a un proyecto poltico que toma decisiones econmicas. Desde el Ministerio de Economa, ya el tamden Amado Boudou/ Hernn Lorenzino haba recomendado volver a los mercados voluntarios de crdito; ms tarde vendra el pedido de la presidenta de hacer sintona fina: primeros reconocimientos de los desequilibrios profundos que mostraba la economa.

Sin embargo, el triunfo electoral del 2011 con el 54% de los votos emitidos y el ascenso del neo-keynesiano Axel Kicillof tal vez el principal exponente en el pas de las tesis de la economa tirada por la demanda- trabaron esas soluciones pro-mercado. Finalmente, la corrida cambiaria de enero pasado y la continuada cada de reservas apuraron las decisiones hacia el nuevo curso: regularizacin de la relacin con los mercados; devaluacin y transferencia de recursos, reduccin de subsidios, incremento de ingresos salariales y jubilatorios- por debajo de la inflacin.
Sea por desgaste, luego de una dcada larga de gobierno, sea por errores de distinta naturaleza o por lo que creo son races estructurales ms profundas y sistmicas, los tiempos finales de la administracin kirchnerista ms all de lo que marca el calendario electoral- se han acelerado.

2

Lo que est predominando en este tercer perodo -2003/2007 y 2008/2011 fueron los dos anteriores- es que reaparecen los lmites estructurales del capitalismo dependiente argentino presin inflacionaria sostenida: dficit fiscal primario; restriccin externa; problemas de financiamiento; insuficiencia de inversiones productivas; debilidad para avanzar en la sustitucin de importaciones; impotencia del Estado para regular la disputa intercapitalista por el excedente. En paralelo, los resultados electorales del 2013 sepultaron toda posibilidad de re-reeleccin de CFK e hicieron aflorar alternativas polticas por derecha y una izquierda de clase que aparece con identidad y alcance nacional por primera vez en muchos aos.

Dos sentencias operan como ordenadoras de este tramo final. La primera, la franqueza de la presidenta cuando en septiembre pasado, reunida en la Mesa de Dilogo con empresarios y sindicalistas, seal sin ambigedades: Me quedan dos aos ms. Quiero llegar tranquila al 2015. La segunda, es el sinceramente y bsqueda de ordenamiento de los desequilibrios de la economa, teniendo como eje central la recomposicin del stock de reservas internacionales. En sntesis: se trata de terminar la fiesta en paz.

3

La carta de intencin recientemente firmada por el ministro Axel Kicilloff y los titulares del Club de Pars (CdP) -octavo acuerdo en cincuenta aos- no es un acuerdo ms. Forma parte de una cadena de decisiones por la cual el gobierno nacional ha reorientado su poltica en relacin a los centros financieros internacionales. Es el anteltimo eslabn de esta cadena, ya que el ltimo ser con los fondos especulativos (buitres) que adquirieron a precio vil los bonos de tenedores que no ingresaron a los canjes de deuda en su momento (holdouts). El monto en juego arranca en 1.500 millones de dlares, pero hay que adicionar otros 15.000 millones con el resto de los acreedores en estas condiciones. Veremos en qu trminos ser el arreglo. Pero, adems, pueden reabrirse los canjes anteriores incrementando fuertemente la deuda (frmula de pari passu). Adems el fallo pone en cuestin todo el sistema de pagos internacionales y las actuales frmulas de reestructuracin de deudas.

Otros eslabones de esta cadena son: la aceptacin y pago de fallos del CIADI el comit arbitral de diferencias del BM; compensacin a Repsol -por la expropiacin del 51% del paquete accionario; nuevo ndice de precios (IPCnu) acordado y supervisado por el FMI; contrato con Chevrn por explotacin en Vaca Muerta una seal para otras petroleras; cambio de estrategia en relacin a los fondos buitre -declarando que se aceptara el fallo de la Corte Suprema de EEUU; acuerdo con el CdP. Tales fueron los escollos que hasta ahora debi superar el gobierno en este nuevo curso impuesto por la realidad.

Esta seguidilla de decisiones se complementa con el sinceramiento de la economa en lo que hace a varios indicadores macroeconmicos locales. Tipo de cambio y devaluacin; restriccin externa y nivel de reservas; alza de precios y nuevo IPC; dficit fiscal y quita de subsidios. Es que los controles y trabas a la salida de divisas -por importaciones, por giro de utilidades, por turismo emisor, por pago de deudas- resultaron insuficientes y es evidente que se necesita estimular el flujo de ingreso de capitales. De ah la aceptacin de la devaluacin (que se negaba); del reconocimiento de la inflacin (que se ninguneaba) y del dficit fiscal (que se ignoraba). Todo esto es ahora insuficiente para los capitales ms concentrados.

4

Antes de partir para el viejo mundo el ministro Kicillof alert que las negociaciones en el CdP podran llevar meses, obvi precisar que se estaba negociando desde el 2008 y que estas negociaciones se aceleraron desde enero pasado. El acuerdo se logr en menos de 24 horas, dejando incmodos a la oposicin derechista, a los gurues de la city y a los medios de comunicacin que les son funcionales, quienes no pudieron menos que saludar el acuerdo, en el que venan insistiendo desde hace aos, dado que tambin son pagadores seriales. Solo pueden recurrir a cuestionamientos puntuales, aunque no sea menor el monto de la deuda aceptada: 9.700 millones de dlares, cuando el consolidado del 2013 arrojaba un saldo de 6.089 millones, sin que nadie puede coherentemente explicar la diferencia.

Es conocido que los principales pases acreedores, Alemania y Japn (concentran el 60% de las deudas) proponan condiciones mas duras a las que finalmente se acordaron e incluso que el FMI no quedara fuera del acuerdo. Pero tambin es cierto que la presin combinada de los EE.UU. (8% de las deudas) y de un grupo de grandes corporaciones internacionales interesadas en mejores condiciones de financiamiento para futuras inversiones pudo ms. Contaron adems con el visto bueno del FMI, que se cans de explicar que era solo un observador y que no fue invitado, ya que solo participa cuando se trata de reestructuraciones de deuda y que este no era el caso, para terminar saludando que Argentina normalizara las relaciones con la comunidad internacional.

5

Una y otra vez, el gobierno nacional y la oposicin derechista han descartado la posibilidad de investigar la deuda, de auditarla, de distinguir la legtima de la ilegtima y actuar en consecuencia. Todos comparten la moralina de honrar las deudas sin revisar demasiado. Suele argumentarse que la investigacin no es posible porque con tanto canje y reestructuracin las huellas se han borrado. No son comprobables estas aseveraciones sin una investigacin detallada, pero mucho menos lo son para la deuda con el Club de Pars. Deuda que fue refinanciada, pero nunca reestructurada y cuyas sus huellas se encuentran claras y visibles. Segn algunas estimaciones el 40% fue contrado por la ltima dictadura militar, el 8% bajo el gobierno del Dr. Alfonsn y, el resto, en el del Dr. Menem. Se estima que del total de esta deuda, la contrada por la dictadura militar alcanzaba en el 2001 a 1.879 millones de dlares si se le suman los intereses devengados mas los punitorios ese sera el monto del pasivo adeudado que entra en la categora de odiosa toda deuda contrada por un poder desptico para fortalecer su propio rgimen- y que corresponde repudiar.

6

Este es el marco en el cual el kirchnerismo transita el ltimo ao y medio de su administracin y cuando el gobierno ve achicarse su margen de maniobras. El fallo es un tropezn y lo complica an ms, mientras que tiene dificultades para fijar la agenda de discusiones -algo que manej con soltura y habilidad en los perodos anteriores- lo que no excluye la posibilidad de que pueda recurrir a algunos temas de alto impacto poltico.

El nuevo curso muestra al gobierno da a da ms alejado del discurso de cambios estructurales, de la profundizacin y del vamos por todo. El tiempo poltico para discutir reformas sustantivas (la nacionalizacin del comercio de granos o una poltica tributaria progresiva, entre otras) ya parece haber pasado; por el contrario, el ritmo y las medidas van siendo impuestos por la realidad y el poder econmico concentrado. Por lo tanto, se trata de administrar con el menor costo poltico la complejidad actual y crear un discurso apto para un sujeto social justificador del giro econmico-poltico que, al mismo tiempo, permita sostener hasta el final el liderazgo de CFK.

Las medidas de poltica econmica que acompaaron la devaluacin alza de las tasas de inters, rebaja de subsidios, techo a las paritarias- propias de todo ajuste, no lograron otra cosa que lo previsible: suba de precios y del costo de los crditos; cada de la demanda y baja en la actividad econmica, con su impacto en el nivel y las condiciones del empleo (reduccin de horas extras, cada de contratos, suspensiones con quita salarial, despidos). Las medidas compensatorias -control de precios sui-gneris, incremento a los subsidios sociales, nueva moratoria previsional, plan Pro-Gre-Sar-, no alcanzan para equilibrar la situacin. Por ahora el mercado interno no se recupera y es posible que los conflictos se reiteren.

7

La industria automotriz, nave insignia del sector, no es la nica pero s es la que mas ha sufrido en la coyuntura la cada de la demanda interna (bajas en la produccin, en las ventas, en el patentamiento) y adems siente la crisis de Brasil (principal destino de sus exportaciones) poniendo en juego miles de puestos de trabajo.

Pero hay tambin lo que llamamos un uso capitalista de la crisis por parte de las patronales que, con el colaboracionismo de las direcciones sindicales tradicionales, aprovechan la incertidumbre y el temor que la crisis introduce en las filas obreras, para ajustar ms de lo necesario y sacarse de encima a los sujetos ms cuestionadores del orden fabril y de sus representantes sociales. Es necesario registrar que la cada de la demanda se mide en relacin a aos anteriores en que el nivel de produccin y ventas fue muy elevado.

8

El caso de la autopartista de capitales espaoles Gestamp es paradigmtico de este uso capitalista. Frente a la cada de la produccin, la empresa decide suspensiones rotativas al 80% del salario, lo que es avalado por la conduccin del gremio y la asamblea de planta. El conflicto se desata porque la rotacin no era tal, siempre recaa en el mismo grupo de trabajadores, no casualmente el ms contestatario. Estos, entre ellos varios delegados, manifiestan su desacuerdo y numerosos trabajadores son despedidos. Frente a la intransigencia empresaria, un grupo se monta en un puente gra a 20 metros de altura, all quedan aislados durante 4 das mientras que fuera de la fbrica otros trabajadores acompaados por fuerzas de izquierda cortan la ruta y traban el ingreso a la planta. El conflicto dura unos 50 das. Como la empresa es un monopolio, cinco terminales automotrices aprovechan para paralizar total o parcialmente su produccin con el argumento que le faltan insumos. Ponen as presin sobre los trabajadores del sector y sobre el gobierno nacional para que rebaje impuestos y de concesiones a la actividad. Las fuerzas represivas ingresan a la planta, se publica una solicitada impulsada por el sindicato que no exige la reincorporacin de los despedidos, tampoco el freno a la ola de suspensiones sino la intervencin del Estado para normalizar y volver al trabajo. El ministerio provincial decreta la conciliacin obligatoria, la empresa no la acata e impide el ingreso a planta de los trabajadores. Por presiones del gobierno nacional, el provincial levanta apenas 48hs. despus de decretarla la conciliacin, con el argumento de que se trataba de un conflicto pluripersonal sin participacin sindical. Descalificando as en un hecho indito un recurso propio del Estado para arbitrar los conflictos capital/trabajo.

Se trata de un caso emblemtico y tambin el gobierno nacional aprovech para hacer de el un caso testigo. Por si algo, faltara las direcciones sindicales nucleadas en la Confederacin de la Industria publican una solicitada en la que alertan y denuncian infiltracin izquierdista en la filas obreras. Como en los aos 70 del siglo pasado, la santa alianza de la patronal, la burocracia sindical y el Estado se hizo nuevamente presente. Claro indicio de que el rgimen no est dispuesto a tolerar ninguna insubordinacin contra el poder del capital.

La alimenticia de capitales brasileos Quickfood/BRF (Paty), acaba de comunicar el cierre de su fbrica en el conurbano bonaerense para concentrar sus actividades en su planta de la provincia de Santa Fe -donde paga salarios un 50% inferiores y los operarios trabajan a produccin- dejar en la calle a algo ms de 200 trabajadores -, en lo que constituye otra muestra de cmo las empresas, haciendo uso de la crisis, eligen los momentos de mayor debilidad de la clase para tomar decisiones que impactan en la relacin capital/trabajo.

9

Los ciclos econmico/polticos tienen principio e inevitablemente fin. El econmico ya dio todo lo que poda dar y termina enredado en sus propias contradicciones, mientras que el poltico ha ingresado en su tramo final.
As, los tiempos se han acelerado; la Copa del Mundo puede poner alguna pausa pero no detenerlos. Disputas entre los partidos y al interior de los mismos, bsquedas de alianzas y de candidatos de consenso son los trminos de la coyuntura poltica, aqu la intervencin del Papa Francisco (Bergoglio) no es menor. La certeza del fin de ciclo y el nuevo curso adoptado por el gobierno, han puesto al kirchnerismo en estado de ebullicin poltica, mientras se miden, se cruzan y se sondean candidatos sin encontrar an un liderazgo claro.

La resolucin de la CSJ de EEUU es un duro golpe para el gobierno, y hace casi nulos los costos econmicos (emisin de nueva deuda) y polticos (en relacin a la oposicin) contrados para conseguir financiamiento. Cualquiera sea la decisin gubernamental terminar endureciendo los trminos del ajuste en curso. El terreno para reanudar el ciclo de endeudamiento, ya sea por nuevas inversiones o por prstamos para financiar dficit, estaba casi pavimentado, ahora todo puede prolongarse con las implicancias que pueden preverse.

Teniendo como trasfondo la carrera electoral, hay en discusin dos cuestiones ms de fondo. Por un lado en que trminos el kirchnerismo persistir como tendencia poltica, dentro o fuera del PJ, ms all del 2015? Esta corriente es prcticamente la nica dentro del peronismo que se reivindica del nacionalismo popular y continuadora del pensamiento nacional; en tal sentido el reciente nombramiento del filsofo Ricardo Foster al frente de una Secretara en el nuevo Ministerio de Cultura, es mucho ms que un pago por servicios prestados, tiene que ver con afirmar este ideario poltico-cultural pensando en el futuro. Las ltimas declaraciones de Carta Abierta y la precandidatura de Jorge Taiana apuntan en la misma direccin. Por otro lado qu tipo de gobierno sobrevendr al kirchnerismo? No se trata solo de que, cualquiera fuera el resultado de las urnas, lo que resulte se ubicar en el margen derecho del gobierno actual. Lo que est en juego es si se tratar de un gobierno unipartidario o de alguna alianza electoral, o si quin resulte electo formar un gobierno de coalicin dndole espacio a otras fuerzas. No es descartable pensarlo: el reciente viaje de una delegacin multipartidaria a los EE.UU. para entrevistarse con funcionarios del Departamento de Estado y con legisladores das antes del esperado fallo de la CSJ es un indicio. Que ahora se hable de trazar una poltica de Estado comn para tratar el tema deuda de aqu en ms, aporta en el mismo sentido.

Sucede que los gobiernos de naturaleza pequeo-burguesa como el kirchnerismo, como tambin lo fue el alfonsinismo, no conforman ya a los intereses del gran capital. Este divide, fragmenta y heterogeiniza por abajo, pero centraliza, concentra y homogeiniza por arriba. Es lgico que busque una representacin poltica acorde a esta nueva relacin de fuerzas.

10

Cualquiera fuera la respuesta a estos interrogantes, los trabajadores y los sectores populares solo pueden esperar resultados positivos de su lucha y de su organizacin independiente.


Eduardo Lucita es intregrante del EDI, economistas de izquierda.

URL del envo: http://www.herramienta.com.ar/content/argentina-honrar-los-especuladores-pagando-deuda-ilegitima


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter