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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2014

Sobre la crisis de IU, y la salida republicana a la crisis del Rgimen Monrquico

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Con sus errores y sus virtudes, durante casi 30 aos IU ha sido la opcin institucional de la izquierda republicana en el Estado espaol utilizo la expresin izquierda republicana para oponerla a la izquierda liberal o monrquica representada por el PSOE-. Por eso mismo, IU ha sido una importante pieza poltica en el Reino borbnico, que ha conseguido con xito conjurar el peligro de una quiebra en su sistema de poder.

En efecto, mantener a la izquierda republicana sometida y hasta cierto punto, integrada en el sistema-, ha sido uno de los desafos fundamentales del rgimen monrquico heredado del franquismo. Ese objetivo est detrs de significativas actuaciones del poder real, como fueron, por un lado, el GAL para combatir las alas ms radicales de la oposicin contra la monarqua, que tenan su centro en Euskadi-; y por otro, el falso golpe de Estado del 23 F, que consigui la asimilacin del PSOE para la institucionalidad postfranquista y la formalizacin del bipartidismo. Dos lneas estratgicas que representan, respectivamente, la liquidacin de la izquierda revolucionaria apoyada en el MVLN (Movimiento Vasco de Liberacin Nacional), y la asimilacin de la izquierda moderada agrupada en IU-, mediante el expediente de subordinarla a un PSOE que haba perdido su carcter socialista y obrero, transformndose en un partido liberal moderado.

El xito de esa poltica quedaba patente en las elecciones generales de 2008, cuando el bipartidismo alcanzaba casi el 85% de los votos (83,81%), con una abstencin por debajo del 25% (24,68). El consenso acerca del orden social liberal era abrumador entre los espaoles (ms del 70% del electorado); incluso en Catalua y el Pas Vasco la poltica vena a ser definida por los dos grandes partidos mayoritarios, o al menos uno de ellos. Desde entonces la brutal crisis econmica que sufre el Estado espaol como el resto de los pases europeos, pero agudizada por su dbil estructura econmica-, se ha transformado en una crisis poltica, cuya manifestacin ms evidente es el final del bipartidismo en las elecciones europeas (49,06% entre PP y PSOE con una abstencin del 54,16%, dan menos del 22,5% del electorado). En seis aos se ha volatizado la estabilidad poltica del Reino de Espaa.

Y eso mismo segn anuncian numerosos medios de propaganda institucional, pero tambin algunos medios de informacin alternativa-, ha constituido el detonante de una crisis interna de la organizacin de izquierdas; y eso a pesar de su crecimiento. Esa crisis consistira en que IU no crece lo suficiente y en que ha aparecido un partido rival, Podemos, que le disputa el espacio poltico. Esa percepcin puede ser resultado de un anlisis superficial, si tenemos en cuenta los siguientes factores.

En primer lugar, en mi opinin, no considero que Podemos deba ser considerado un rival de IU, sino una estructura complementaria, que impulsa a la participacin en los asuntos polticos a capas sociales relativamente despegadas de los intereses pblicos, o simplemente demasiado jvenes para tener una larga experiencia en la vida poltica. La parte de voto que arranca a IU es una fraccin pequea, que viene compensada de sobra por lo que la izquierda gana desde otras partes.

En segundo lugar, el crecimiento de IU ha sido notable, y debemos recordar que el marco de las elecciones europeas no es el ms indicado para evaluar a esta formacin poltica, que ha mantenido un rechazo constante al actual ordenamiento de Europa Comunitaria, desanimando, por tanto, el voto de sus propios simpatizantes.

Adems, en tercer lugar, la dinmica de esta crisis resulta curiosa, pues comienza con una afirmacin de los medios de comunicacin del rgimen monrquico, El Pas, diciendo que IU no crece todo lo que tendra de crecer, habida cuenta el desplome del bipartidismo. Se trata de una observacin para tranquilizar a la propia parroquia. Luego algunos militantes de la organizacin se hacen eco de esa opinin fabricada por los intelectuales orgnicos de la monarqua, y finalmente ese eco rebota en las pginas alternativas y es aireado por la izquierda crtica con IU.

Hay que hacer aqu una observacin importante, que se nos revela en las declaraciones de El Pas. Y es que si Podemos ha conseguido el xito extraordinario que ha conseguido, es porque sus dirigentes han sido lo suficientemente hbiles como para mantener oculto el triunfo que guardaban en la manga. La permisividad del sistema informativo hacia Iglesias, Monedero, Errejn y sus compaeros, ha facilitado ese triunfo; pero el objetivo de los poderes fcticos era seguramente erosionar a IU, creando una especie de Nueva Nueva Izquierda. Lo han conseguido solo a medias, porque se han creado un problema mayor que el que tenan: el asombroso xito de Podemos es una victoria de la izquierda republicana.

Lo que s es cierto en todo este jaleo, es que la nueva situacin plantea retos importantes a IU, que deben ser bien planteados y pensados por la organizacin y sus militantes para encarar su futuro. Para pensar esos problemas creo conveniente una profunda reflexin que nos site correctamente en la coyuntura histrica y nos indique las posibilidades histricas ante las que nos encontramos.

IU en la historia.

El papel que IU ha jugado en la institucionalidad de la monarqua juancarlista ha sido ambiguo. Por un lado, como izquierda integrada que juega un rol estabilizador, haciendo llegar hasta la agenda poltica las reivindicaciones ms exigentes de la ciudadana espaola. Por otro lado, aspira a superar el rgimen actual, utilizando esas reivindicaciones como palanca para abrir el camino de la transformacin social. A travs de sus diferentes etapas de ascenso y hundimiento, se podra construir una perspectiva histrica de estos 39 aos de monarqua postfranquista.

a) Durante la etapa previa de formacin, a travs de la oposicin a la OTAN (1984-86) la unidad antifranquista se refunde en el nuevo marco poltico de la Constitucin del 78 ya estabilizado tras el autogolpe del 23 F y la subsiguiente victoria del PSOE en octubre de 1982-, para crear un movimiento con claros referentes republicanos, implcitos en su programa.

b) En la segunda etapa, de crecimiento, bajo el liderazgo de Julio Anguita (1986-1998), IU delinea su republicanismo y acenta sus rasgos de oposicin al sistema poltico, subrayando los aspectos crticos del capitalismo neoliberal, y pronosticando la crisis del sistema a largo plazo. Sin embargo, el proyecto quiebra porque una parte de la formacin (Nueva Izquierda) prefiere aceptar el marco poltico constitucional, integrndose en el PSOE.

c) En la tercera etapa (1998-2011), IU se adapta al rgimen poltico, y consigue sobrevivir al golpe de Nueva Izquierda y el triunfo consiguiente del rgimen monrquico, aprovechando las contradicciones inherentes al sistema, especialmente el problema de la guerra imperialista en Oriente Medio.

d) La cuarta etapa en la que ahora estamos, comienza con la crisis del rgimen borbnico fundado en el bipartidismo, y con el intento de reconstruir un nuevo marco poltico que permita la estabilidad del modo de produccin capitalista. Es el momento en que la izquierda del Estado espaol puede alcanzar sus objetivos de superar el actual rgimen, sustituyndolo por un Estado republicano que haga posible una democracia avanzada y participativa. Y sin embargo, con la crisis del sistema se anuncia tambin la crisis de IU. Por qu?

La clave explicativa de la crisis est en esa historia de derrotas y resistencia que nos ha trado hasta aqu. IU ha creado unas estructuras organizativas de resistencia, con formas burocrticas y jerrquicas, que son una adaptacin al entorno poltico de la monarqua constitucional, y que por eso mismo no son adecuadas a la nueva situacin creada. Los dirigentes de la organizacin se dan cuenta de ello, y han propuesto una poltica de Refundacin que no acaba de dar los frutos apetecidos. La insatisfaccin crece entre los militantes, y se mira con envidia, asombro y desconfianza a Podemos, que ha sabido aprovechar la coyuntura histrica.

La conclusin podra ser que IU ha cumplido su papel histrico de mantener la resistencia antimonrquica, y debe dar paso a nuevas formaciones polticas en la lucha por la Repblica. No quiero decir con esto que IU deba disolverse maana, pues esas estructuras podran volver a hacer falta en caso de una nueva estabilizacin monrquica; sino que debe impulsar una amplia movilizacin por la Repblica, integrndose en el movimiento que ha nacido en estas elecciones europeas, que se prolongar en el referndum cataln del prximo otoo y culminar en las prximas municipales y autonmicas el ao que viene.

Por un Frente de Unidad Republicana

He caracterizado a IU como el ala reformista de la izquierda republicana. Una parte importante de la organizacin pone el acento en su carcter de izquierdas, y propugna el pacto con la izquierda liberal monrquica, el PSOE. Consecuentemente, este sector prefiere la integracin en el sistema poltico constitucional. Otra parte de la organizacin subraya el carcter republicano, y apuesta por la ruptura poltica bajo la unidad con el resto de fuerzas republicanas que incluyen las fuerzas nacionalistas de izquierda en las periferias del Estado espaol, aadiendo posiblemente Portugal-. Ahora bien, se dir Repblicas las hay de muchas formas y colores. La cuestin es por qu consideramos importante la Repblica y cul es el denominador comn del proyecto republicano.

Se ha dicho que el problema cataln es el escollo ms importante que debe salvar la constitucin monrquica para mantener su vigencia. Y es que la izquierda antimonrquica radical se ha apoyado en los nacionalismos perifricos del Estado espaol, para intentar derribar el sistema. Es evidente que en estos momentos de debilidad del sistema se presenta una oportunidad importante para esa izquierda revolucionaria. La formacin de un bloque republicano depende de que la izquierda republicana en sus variadas manifestaciones pueda ponerse de acuerdo en un programa de mnimos. Para orientar ese programa de mnimos, expongo a continuacin algunos principios bsicos del republicanismo.

El primer rasgo caracterstico de la Repblica debe ser su pacifismo intrnseco la Repblica renuncia a la guerra en las relaciones internacionales-. Frente a la poltica imperialista que caracteriza al liberalismo de la OTAN, como expresin de la expansin capitalista.

En segundo lugar, la Repblica, como democracia participativa, hace posible el acceso de la ciudadana a las decisiones polticas; deben facilitarse los instrumentos para que la sociedad civil pueda tomar parte en el proceso legislativo que regula el orden social. Por tanto, se reconoce y se regula el derecho de autodeterminacin, haciendo posible el entendimiento entre los pueblos y las naciones de la pennsula ibrica. Frente al autoritarismo centralista del Estado espaol.

En tercer lugar, el Estado republicano tiene como objetivo promover la virtud ciudadana, nica forma de alcanzar la felicidad para las personas; por lo cual la propia estructura poltica debe estar concebida para funcionar con vistas al bien comn, y los miembros de la funcin pblica actan siempre atendiendo al deber prescrito por las leyes. Frente a la corrupcin reinante en la presente monarqua constitucional.

En cuarto lugar, el ordenamiento de valores y derechos, que rige la prctica cultural, social, econmica y poltica, de las instituciones y la ciudadana, subordina los valores econmicos monetarios a la utilidad pblica; y esta utilidad tiene como supremo objetivo lograr la plena realizacin de los derechos humanos, sintetizados por la consigna, libertad, igualdad, fraternidad. Frente al predominio del mercado y el capital financiero en el orden social del capitalismo.

En quinto lugar, en el siglo XXI resulta acuciante el problema del medio ambiente y la sostenibilidad ecolgica del modo de produccin, lo que seguramente exige la superacin del capitalismo y la evolucin de la economa global hacia nuevas relaciones de produccin no mercantiles. Frente a la industrializacin contaminante y el consumo irresponsable de la civilizacin neoliberal posmoderna.

Esos rasgos bsicos apuntan a la superacin del capitalismo como modo de produccin, haciendo necesario el trnsito al socialismo, lo que debe lograrse a travs un proceso internacional de evolucin humana que deje atrs los oscuros tiempos del capitalismo liberal. Sin embargo, la actual coyuntura no permite alcanzar esos objetivos inmediatamente. La actual fase del desarrollo humano, y la correlacin de fuerzas polticas a nivel internacional, nos presentan la necesidad de apoyarse en las capas burguesas que quieran avanzar hacia formas sociales ms democrticas.

La causa republicana requiere ganarse para sus fines a la burguesa catalana y vasca, agrupadas en los partidos demcrata-cristianos. Lo que significa que el programa que se desprende de las necesidades de las capas populares y trabajadoras, debe consensuarse con otras capas sociales, hasta llegar a un compromiso que permita liquidar el actual sistema poltico, corrompido hasta la mdula.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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