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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2014

Los archivos de la Iglesia impiden investigar la represin contra los curas republicanos

Rafael Guerrero
Pblico.es


Historiadores topan con la negativa eclesistica cuando intentan consultar los expedientes de los sacerdotes andaluces fusilados por su lealtad a la Repblica: Francisco Fernndez en Mlaga y Antonio Sez en Sevilla.

Los curas republicanos fueron doblemente represaliados por cometer el pecado mortal de demostrar que era compatible ser catlico y republicano y que, tratndose de sacerdotes, era incluso ms cristiano comprometerse con los ms pobres y con la democracia que con los golpistas. Y es que estos no tuvieron piedad con ellos, que sufrieron los mismos castigos que el resto de quienes resistieron a la rebelin: muerte, crcel y exilio. Pero tampoco tuvo misericordia con ellos la jerarqua catlica espaola, que aliada con Franco, no les perdon la osada de desmarcarse de la cruzada que bendijo decenas de miles de fusilamientos.

Cierto es que fueron minora en el redil eclesial y que fueron muchsimos menos que los aproximadamente siete mil religiosos que fueron vctimas mortales de la violencia anticlerical en la retaguardia republicana que se desat como reaccin al golpe militar de julio de 1936. Pero existieron, pese a que tambin sobre ellos se haya levantado una doble losa de silencio y de olvido.

Los historiadores indagan ahora para rescatar del olvido a estos religiosos, dejando que aflore una verdad bastante incmoda para la Iglesia espaola. Dos libros de reciente aparicin profundizan en este asunto: Por lealtad a la Repblica, una biografa del cannico de Crdoba Gallegos Rocafull y Otra Iglesia, un compendio de biografas de una decena de 'curas rojos'.

Del mismo modo que se conocen con detalle los datos cuantitativos y cualitativos de los religiosos asesinados en la retaguardia republicana, ser muy difcil saber con precisin quines y cuntos curas fueron represaliados por su actitud crtica ante el golpe militar y a la cruzada declarada por el episcopado espaol.

Fusilado por pasarse de cura a maestro y por "casarse por lo libertario"

De hecho la historiadora y profesora de la Universidad de Mlaga Encarnacin Barranquero lamenta no haber podido consultar el expediente personal en el Seminario del cura malagueo Francisco Fernndez Gonzlez, que fue fusilado con 41 aos en las tapias del viejo cementerio de San Rafael, donde este ao se ha erigido un monumento en memoria de los miles de fusilados tras la toma de la ciudad y enterrados en la segunda rea de fosas comunes ms grande de Europa despus de Sebrenica, en la antigua Yugoslavia.

Este cura pag cara la osada de su compromiso social en las parroquias de Almoga y Mijas, su posterior decisin de dar clases como maestro, su pertenencia al comit que depur a docentes de derechas y, especialmente, su decisin de "casarse por lo libertario" ya durante la guerra. Francisco Fernndez fue detenido das despus de la cada de Mlaga, sometido a un consejo de guerra y condenado a muerte. "De nada le sirvi reivindicar con insistencia en la crcel su condicin de cura, ni encargar que le trajeran una sotana, ni firmar sus cartas siempre con su nombre y el aadido de presbtero", dice Barranquero, que reconstruy su biografa recurriendo a otras fuentes no eclesisticas como "los expedientes de represin, de preso y de responsabilidades polticas".

Al paredn por protestar por cmo enterraban vivos a los fusilados

Los archivos de la Iglesia siguen cerrados a cal y canto a los investigadores como norma general, salvo que se trate de buscar argumentos para beatificaciones masivas de "mrtires religiosos", que han sido muy criticadas por solventes investigadores como el monje benedictino Hilari Raguer. El historiador sevillano Jos Mara Garca Mrquez ha intentado en un par de ocasiones, incluso a travs de dos sacerdotes, acceder al expediente de un cura que fue fusilado durante el verano del 36 por Queipo de Llano sin que se sepa la fecha exacta de su muerte, "porque no est inscrito en el Registro Civil, ni se puede entrar en el archivo de la Curia para consultar su expediente". Se trata de Antonio Sez Morn, que fue capelln del hospital de San Lzaro y miembro de la Hermandad de la Macarena, despus de haber sido ayudante en la parroquia del pueblo de Herrera. "Dispongo de testimonios sobre el asesinato de este cura, que protest ante Queipo por cmo enterraban vivos a muchos fusilados en la tapia del cementerio, pero no puedo cotejar la versin de los testigos con la documentacin de su expediente. Se da la paradoja de que puedes consultar el expediente de un ferroviario, de un funcionario, de un maestro, pero no el de un cura", se lamenta Garca Mrquez, que junto al tambin investigador Francisco Espinosa, acaba de publicar Por la religin y la patria, sobre el papel que jug la Iglesia catlica como apoyo del bando franquista en la Guerra Civil espaola.

Los 16 curas vascos fusilados no fueron los nicos que orden matar Franco por oponerse a sus planes totalitarios, sino que hubo otros por Espaa, como Matas Usero en Galicia y los dos antes referidos en Andaluca, sin que se descarte que aparezcan ms segn avancen las investigaciones. Entretanto, todo parece indicar que fueron ms los que lograron huir de la represin e instalarse en el exilio, como sucedi con el gaditano Jos Manuel Gallegos Rocafull, un hombre de una cultura vastsima que alcanz el doctorado en Filosofa y Teologa y que lleg a ser cannigo de la catedral de Crdoba. Su bigrafo, el investigador egabrense Jos Lus Casas s que pudo consultar su expediente en el obispado cordobs, as como las actas del Cabildo de la Catedral del que form parte y su ficha en el seminario de Sevilla. "He tenido suerte y me considero afortunado", reconoce Casas, quien destaca que el referido cabildo lleg a hacerle recientemente un homenaje en sesin interna, "pero aunque no haya sido pblico, ha tenido un reconocimiento interno de los cannigos".

De la canonga de Crdoba al exilio, suspendido 'a divinis'

Gallegos Rocafull era un intelectual de gran proyeccin incluso fuera de Espaa que durante la Repblica daba clase de Filosofa en la Universidad de Madrid y fue candidato a las elecciones de 1931, sin que obtuviera escao. Durante la Guerra Civil, fue enviado a Bruselas para hacer campaa junto a otro cura, Leocadio Lobo, a favor de la Repblica entre los catlicos europeos y all en la Casa de Espaa dej clara su posicin poltica frente a la jerarqua episcopal entregada a la causa golpista: "Os lo dir de una vez por todas, abierta y sinceramente: he elegido al pueblo", dijo pblicamente. "Gallegos bas su decisin en un argumento religioso, convencido de que Cristo habra estado al lado del pueblo, si se le hubiera planteado una situacin similar", asevera Jos Luis Casas.

Gallegos mantuvo su enfrentamiento, incluso pblicamente y por escrito, con la jerarqua catlica franquista a la que acus de complicidad con la represin, por lo que el entonces cardenal primado Gom le aplic la suspensin a divinis, por lo que no pudo volver a oficiar misa en su exilio mexicano hasta que renunci a la canonga de Crdoba en los aos 50. Quid pro quo, que diran los clsicos. Hasta su muerte, en Mxico se dedic a la docencia universitaria y "sus sermones de alto contenido social se hicieron tan famosos que hasta el poeta Altolaguirre coment tras asistir a una misa: he estado a punto de convertirme otra vez cuando lo he escuchado", comenta Jos Lus Casas.

No eran analfabetos con sotana ciegos por la fe

Otros dos curas andaluces que murieron exiliados aparecen en el libro Otra Iglesia sobre los sacerdotes que se mantuvieron fieles a la democracia republicana. Uno fue el almeriense Hugo Moreno, que al trasladarse a Madrid cambi su nombre por el de Juan Garca Morales y se puso al servicio de la Repblica, escribiendo infinidad de artculos en los principales peridicos y convirtindose en incansable azote del clero antirrepublicano. Podra decirse que fue un cura periodista y propagandista, ms populista y con menos profundidad ideolgica que otros, que muri en Francia en 1946, olvidado como tantsimos exiliados.

El otro sacerdote andaluz -en este caso granadino de adopcin- tuvo una gran proyeccin poltica, ya que pese a ostentar el cargo de den de la Catedral de Granada, lleg a ser diputado a Cortes por el Partido Radical Socialista en la primera legislatura republicana de 1931, lo que le granje la suspensin a divinis y la excomunin por parte de la jerarqua catlica. Trat a Garca Lorca y fue amigo del dirigente socialista y ministro Fernando de los Ros. Se llamaba Luis Lpez-Driga y muri en Mxico en 1962. Sus restos han reposado durante muchos aos olvidados, junto a los de Gallegos Rocafull, en el panten espaol.

No fue fcil la vida de los curas republicanos, cuyo compromiso poltico y social fue reprimido por la Iglesia espaola incluso antes del golpe militar de julio de 1936. Despus, conforme avanzaba la contienda, la Iglesia acentu su repudio contra ellos y el franquismo volc sobre ellos todas sus iras represivas.

Como hemos visto, estos curas republicanos no eran analfabetos con sotana ciegos por la fe y sin criterio. Eran intelectuales muy conscientes del papel terico de la Iglesia ante las desigualdades y el conflicto social de la Espaa de los aos treinta, que sustentaban su base doctrinal en la encclica Rerum Novarum de Len XIII, a finales del siglo XIX, uno de los principales pilares de la doctrina social de la Iglesia.

La eliminacin de estos elementos dscolos facilitara el desarrollo del nacionalcatolicismo, dando cobertura a la dictadura, y no sera hasta el tardofranquismo y la Transicin cuando la doctrina social de la Iglesia volvera a tomar cuerpo en los curas obreros con la comprensin tolerante de la cpula episcopal presidida por el cardenal Tarancn. Pero esa es otra historia.

Fuente: http://www.publico.es/politica/529676/los-archivos-de-la-iglesia-impiden-investigar-la-represion-contra-los-curas-republicanos



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