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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2014

Paraguay
Mientras los partidos tradicionales hacen acuerdos de cpulas el pas se viene a pique

Bernardo Coronel
Rebelin


Hace unas semanas el liberal Blas Llano fue designado presidente del congreso nacional tras un acuerdo pactado con el gobernante partido colorado. Para el sector modernizante colorado el pacto no tiene otro objetivo que apuntalar el proyecto neoliberal bajo el ropaje de la Alianza Pblica Privada (APP). Para el presidente Cartes el apoyo liberal es clave por su ambicioso plan de la APP. Para los liberales, siempre atareados en cuestiones ms domsticas, el pacto les permitir seguir recibiendo algunas migajas del poder y garantizarle impunidad durante los prximos aos. Es bueno recordar que la mayora de los ex ministros de Federico Franco (que asumi luego del golpe contra Lugo) hoy estn procesados por corrupcin como vulgares delincuentes.

El paso siguiente del pacto colorado-liberal es depurar el poder judicial, una institucin que incomoda a los partidos tradicionales no por impartir justicia, sino por responder a otros grupos de poder como la mafia de Ciudad del Este, en la triple frontera. Las horas estn contadas para varios ministros de la Corte Suprema que deben ir preparando sus maletas. Hay que renovar la justicia dicen los voceros del pacto. En lenguaje criollo eso significa transformar el poder juridicial, que hoy es una guarida, en un aguantadero.

Mientras en el limbo los colorados alardean con megaproyectos, y los vidos liberales esperan atentos los mendrugos del poder, en la cotidianeidad el pas se est cayendo a pedazos. Los ms de 300 mil damnificados estn mostrando el rostro real del pas: la pobreza extrema. Los damnificados por las inundaciones vinieron a desmentir los dudosos datos de que en el Paraguay bajaron los ndices de pobreza.

Mientras en el campo la miseria, la desesperacin y las movilizaciones van de la mano, en la ciudad son la miseria y la inseguridad. Algo s es seguro: subi en ndice de la delincuencia. Salir a las calles desarmado puede considerarse hoy un acto de ingenuidad.

La delincuencia se convirti en una profesin para los miles de jvenes que no encuentran un lugar en la sociedad. El nivel de violencia y la cantidad de asesinatos que se registran diariamente estn llevando al pas a un estado de guerra civil.

En este Nuevo Rumbo los dos partidos hegemnicos estn equivocando el camino. No pueden seguir pactando acuerdos a espaldas de la gente, tarde o temprano eso tiene consecuencias. Es insostenible que una pequea elite oligrquica se siga enriqueciendo, mientras la gran mayora se debate en la miseria. Esta anomala est llevando al pas a una patologa social traducida en violencia. Violencia que por cierto tambin est produciendo vctimas entre los ricos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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