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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2014

Entrevista a Vctor Silva Echeto, autor de Caos y catstrofe. Un debate sobre las teoras crticas en Amrica Latina y Europa
El pensamiento crtico debera asumir las ideas de caos y desorden

Enric Llopis
Rebelin


En la Librera Primado de Valencia, Vctor Silva Echeto -profesor del Mster en Comunicacin, Interculturalidad y Estudios Europeos de la Universitat de Valncia- ha presentado su ltimo ensayo, Caos y catstrofe. Un debate sobre las teoras crticas entre Amrica Latina y Europa (Gedisa). Plantea que desde hace dcadas el pensamiento occidental se ha construido sobre la binariedad (blanco o negro; razn frente a emocin; oriente frente a occidente) y esto no es suficiente. Por eso propone que las teoras crticas introduzcan el entre, el afuera, el intersticio y la hibridacin. Pero, sobre todo, que el pensamiento crtico asuma el caos y el desorden para articular lo poltico. El investigador uruguayo ha publicado anteriormente Comunicacin e informacin intercultural y en 2013 El conflicto de las identidades. Comunicacin e imgenes de a interculturalidad, que el lector puede descargarse en http://www.portalcomunicacion.com/monograficos_det.asp?id=243.

-Por qu el ttulo del libro, Caos y catstrofe?

El libro plantea que una de las principales catstrofes hoy en da es la carencia de una teora crtica y de izquierdas, que se posicione sobre los asuntos polticos, socioculturales y de la comunicacin. La idea de caos viene de que durante mucho tiempo se nos ha planteado que la idea de comunicacin implica orden y armona. El libro propone lo contrario. Un pensamiento crtico, hoy, debera asumir el caos y el desorden para articular lo poltico.

-En qu sentido una teora crtica?


El primer supuesto que el libro cuestiona es que la teora crtica sea aquello que en su momento predic la ilustracin, es decir, la crtica instalada como una especie de filosofa trascendental y metafsica. Adems, el libro intenta desligarse de la teora crtica entendida solamente como lo que en un momento se llam Escuela de Frankfurt, un conjunto de tericos judo-alemanes, de inspiracin marxista, que plantearon lineamientos no metafsicos, o crticos con la metafsica y la teora crtica. Una teora crtica, hoy, debera plantear que est en dilogo y en tensin lo que se est pensando en Europa, pero tambin fundamentalmente en Amrica Latina.

-Qu tensiones se producen entre las teoras crticas en Europa y Amrica Latina?


Los que hemos nacido en Amrica Latina siempre hemos dicho que en la regin las cosas se recepcionan de una manera no ordenada (de ah tambin la idea de caos). Mientras que en Europa ha habido escuelas de pensamiento que generalmente se ordenan, se datan y se estructuran (ilustracin, modernidad, estructuralismo), en Amrica Latina todo esto se recepciona de una manera muy catica, sin mucho orden ni jerarqua. Y sin demasiado respeto por las escuelas de pensamiento. En Amrica Latina no se leen las teoras europeas de una manera ordenada, apoltica y sin sentido de la crtica. La propia geografa del continente es de caos y desorden. Por eso se dice siempre que en Amrica Latina el barroco es el estilo ms longevo y que ms ha circulado. Otra de las tensiones deriva de que no podemos pensar que slo en Europa se elaboran teoras y slo en Amrica Latina se recepcionan. Tambin en Amrica ha habido escuelas de pensamiento que han influido en Europa.

-Por ejemplo?


En libro cito durante el siglo XX los Estudios Culturales. Autores muy conocidos como Nstor Garca Canclini, Jess Martn Barbero o Nelly Richard. Tambin ha habido pensadores nacidos en Europa con mucho inters en observar cmo en Amrica Latina se han producido estas tensiones, por ejemplo Aby Warburg, un historiador de la cultura judo-alemn que parte de sus tesis sobre crtica del arte y la esttica las empieza a reformular durante una visita a Amrica del Norte (frontera entre Mxico y Estados Unidos). Actualmente Warburg es uno de los autores ms citados en el campo de la Historia de la Cultura, pero pocas veces se recuerda que rompe con la tradicin de la Historia del Arte y la crtica cannica a la Esttica estando en la frontera entre Mxico y Estados Unidos, donde ya haba un pensamiento crtico a principios del siglo XX. Muchos de los giros en la Historia del Arte, que en Europa estaban siendo conservadores y cannicos, haban sido cuestionados y desarticulados, por ejemplo, con la manera de esculpir imgenes por parte de los indgenas en Amrica Latina.

-El mundo parece hoy colonizado por las nuevas tecnologas (sobre todo, Internet), el audiovisual y las redes sociales. Pero en el libro no entras en este asunto y planteas la crtica a la representacin.


El problema principal de Occidente, a mi juicio, es el de la representacin. Se ve muy claro en el caso del fascismo y el nazismo. La representacin viene a ser como una crcel para el pensamiento. No permitir que el pensamiento deambule libremente, al encerrarlo en un lenguaje, en un texto o en un sistema dogmtico. Parece que todo haya de estar ordenado, sistematizado y articulado armnicamente. Por eso habo del fascismo y del nazismo como paradigma. El libro apunta en sentido contrario. No se trata de encerrar en un sistema hermenutico los signos, sino de dejarlos que deambulen libremente. Un ejemplo muy notorio es actualmente el de las manifestaciones callejeras, que cada vez menos siguen un sistema de pensamiento o la pancarta de un partido poltico. Para muchos es un problema, para m es una ventaja. Tambin en el caso de la poltica, votar cada cuatro aos. Hoy muchos movimientos actan directamente, y eso es una crtica a la representacin.

-Qu crtica plantearas al mundo de la comunicacin y las nuevas tecnologas?


En los ltimos aos ha habido una especie de ideologa sobre las nuevas tecnologas, donde todo parece que empiece y termine en la cultura digital. En realidad, ni las tecnologas, ni los conceptos que intentan explicarlas son tan nuevos. Por ejemplo, el concepto de simulacro viene de los griegos presocrticos y contina con Platn, pero tambin en las culturas africanas y los pueblos indgenas de Amrica Latina podemos encontrar maneras de entender estos conceptos. Todo esto no es tan novedoso.

-Extiendes tu reflexin al impacto de las redes sociales?


En algn texto planteo que una de las crisis de la Modernidad es que se ha vuelto a una manera de actuacin que podramos llamar pre-moderna. Por ejemplo, hoy se habla de tribus urbanas, lo que sera una contradiccin, porque las tribus dejaran de serlo cuando surge la ciudad como ordenamiento civilizatorio. Las tribus eran mecanismos ms desordenados, ms nmadas y menos vinculadas al proyecto urbano tal como se articul en Occidente. Hoy encontramos formas de actuacin ms nomdicas, rizomticas, desordenadas, que no siguen una jerarqua, en red. Esto pone en cuestin lo que haba sido una manera de pensar, desde Occidente, la Modernidad. Por otro lado, el concepto redes sociales para mi es equivocado porque son redes pero se les califica de sociales trasladando un concepto sociolgico de la Modernidad. Yo las llamara redes nmadas. Son mecanismos de conexin y desconexin, desestructurados, formas de cortar y pegar en la red. Adems, han puesto en cuestin el tiempo y el espacio, pues ya no hay una temporalidad, como se pensaba en la Modernidad, que converja con un espacio. Hay mltiples espacios, no-lugares y espacios intangibles. Tampoco hay una temporalidad, porque los tiempos son mltiples. La caracterstica principal de todo esto es la paradoja y la contradiccin. Por eso no pueden explicarse las redes sociales desde una especie de facilidad epistmica (las redes son esto o lo otro).

-Precisamente en el libro propones el concepto de apora para el anlisis de la comunicacin


La apora es bsicamente una contradiccin de trminos, en los que nunca se llega a una solucin o una sntesis. Por eso no sera dialctica. La apora es, en mi opinin, una de las maneras de pensar la red y la cultura digital. Est el ejemplo de lo que ha ocurrido con las guerras contemporneas. Hoy no necesitamos ir a un texto o a un manual de historia para que nos cuente cmo ha sido la guerra de Irak o la invasin a Siria. Si encendemos la televisin, nos encontramos con un conjunto espectacularizado de imgenes que convierten a la guerra en un espectculo de masas, televisivo, con una fuerte carga de ficcionalidad, de prdida de tiempo y de espacio (hay denuncias de que muchas de las imgenes que vemos de Siria no son de este pas, ni actuales). La apora sera justamente la imposibilidad de explicarnos estos hechos, porque no es posible verlos en s mismos. No puedo decir esto es la guerra o esto es la invasin a Siria. Adems, al ver los hechos slo puedo observar la desconexin que hay entre ellos, la mezcla de contextos, imgenes de archivo que se confunden con las actuales, imgenes de diferentes pases

-En el libro te detienes en las Teoras Crticas de la Comunicacin y la Cultura en Amrica Latina. Cules han ejercido mayor influencia?


Hago un recorrido arqueolgico en el que podran distinguirse diferentes etapas. La primera, en los aos 60 del siglo XX, donde por la fuerte impronta de las teoras crticas latinoamericanas se subraya lo colonial y el imperialismo. Hay una fuerte carga ideolgica. La izquierda aporta, desde una lectura muy particular del marxismo y de crtica a la colonialidad, la crtica al imperialismo y fundamentalmente a Estados Unidos y algunos pases europeos. Yo soy muy crtico con estas teoras crticas, porque en realidad no logran comprender que hay planteamientos en Europa tambin muy interesantes para pensar las teoras crticas latinoamericanas. Por eso hablo de geografas abiertas, es decir, una ida y vuelta entre Amrica Latina y Europa. Hay mucho de Europa en Amrica Latina y al revs, y ms hoy en da con la migracin. En los 70 vienen las dictaduras fascistas y de corte cvico-militar en Amrica del Sur, y empiezan a mirarse con inters marcos tericos diferentes. Se empieza a leer, entre otros, a la Escuela de Frankfurt, Walter Benjamin y Althusser. Marca otro hito, en la dcada de los 80, la recepcin de los Estudios Cuturales, con tericos que plantean la inexistencia de una gran divisin planteada en los 60- entre el arte y la esttica (como manifestaciones de alta cultura) y la cultura popular. Algunos aos despus aparecen los estudios de corte postcolonial.

-Cmo se produce la evolucin posterior?


Todo estaba an muy cerrado y enmarcado, con mucho respeto hacia ciertas reflexiones tericas. En los aos 90 y en el nuevo siglo, se ha planteado un cruce entre distintos marcos tericos: la teora crtica; un cruce entre los estudios culturales y los postcoloniales; la economa poltica de la cultura mezclada con los estudios culturales; aparecen adems los estudios visuales, un campo nuevo. Pero la teora crtica en Amrica Latina nos deja tres aspectos bsicos. Primero, una fuerte crtica a la economa de la cultura capitalista y a los procesos de Transicin que siguen a las dictaduras fascistas, que procede (la crtica al capitalismo) tanto de los gobiernos de izquierda como de los movimientos sociales. En segundo lugar, recuperara una mirada no cannica a la cultura y una crtica a la industria cultural, por ejemplo, del best-seller, el cine de masas o la televisin. Por ltimo, la cultura de la memoria, que en Amrica del Sur ha sido tambin una manera de cuestionar las transiciones que siguieron a las dictaduras, y de poner en cuestin un pasado contado segn la narrativa oficial.

-Otra idea en la que insistes es la importancia de las mezclas, intersticios e hibridaciones, frente al pensamiento binario y la epistemologa occidental. A qu te refieres?


Durante muchas dcadas el pensamiento se ha construido segn la idea de la binariedad. Blanco/negro y occidente/oriente como espacios cerrados. Los mapas del pensamiento se han construido sobre un eje binario. La idea del intersticio, del afuera o del entre, incorporados a las teoras crticas, implica desarticular las maneras binarias de pensar. El entre es tambin lo que aparece cuando no necesariamente lo esperamos. Como el emigrante, que no es del territorio al que ha llegado pero tampoco del que proviene. El entre sera tambin una molestia hacia esas maneras dogmticas y ordenadas de pensar.

-Qu opinin tienes de la gran divisin que plantea Huyssen entre una cultura de lite (centrada en el arte y la esttica) y la cultura popular?


En los aos 60 en Amrica Latina, siguiendo una manera de teorizar que exista en Europa, se plantea esa gran divisin que mencionas. Es la alta cultura la que construye, desde la binariedad, a su enemigo: la cultura popular, asociada al mal gusto, lo maleducado, lo no letrado, etctera. Pero en el siglo XX irrumpe la cultura de masas, que toma materiales de la alta cultura, para absorberlos y hacerlos pasar como si fueran materiales de la cultura popular. Y transformarlos en masivos (es lo que hacen el cine, la televisin o la msica). Por una parte, la cultura popular deja de ser esa cultura revolucionaria y transgresora que haba sido, ya que al llegar a ser cultura de masas se estandariza. Pero la rebelda de la cultura popular consiste en no dejarse absorber. Ah est una de sus grandes fortalezas.

-Qu escenario se plantea hoy?


Vivimos un gran desorden. No podramos decir fcilmente que hay una alta cultura, una cultura popular y una cultura de masas. Hoy se da una gran mezcla, una gran hibridacin y revoltijo. Por ejemplo, los museos, que pueden albergar una exposicin de fotografa (que antes se consideraba cultura popular), afiches, grafitis, y productos que en otros momentos no se consideraban dignos de una sala de arte. Hoy, en una sala de conciertos se puede escuchar una banda de rock o msica jazz; o encontramos grupos de rock que resignifican la msica sinfnica y le dan otro toque. Es importante tener en cuenta que en tal desorden de relatos no tenemos hoy en da la posibilidad de construir un relato. Es por eso por lo que se habla de la sociedad sin relato.

-Tal vez por ello defiendes descentrar la mirada hacia los mrgenes.


La crtica es siempre al orden, a la centralidad, a lo cannico, a lo establecido e indiscutible. Los mrgenes (que no son la marginalidad) son aquello que no permite la construccin de una centralidad, ni poltica ni cultural. Un amigo uruguayo habla de contragobernar, un trmino muy interesante. Por ejemplo, en lo visual, que cada vez est ms vinculado a lo poltico, los carteles de las marchas callejeras ya no son slo unos eslganes, sino que intentan ser creativos y cuidadosos en el dibujo y la imagen. Entre otras razones, porque se enfrentan a unas prcticas gubernativas que tambin ponen el nfasis en lo visual, como en el telediario. Se trata de territorios en disputa.

-Te refieres asimismo a una descolonizacin de la mirada en Amrica Latina. Por qu prefieres la idea de decolonialidad?


La descolonizacin sera una construccin epistmica que cuestiona todo el proyecto occidental. Descolonizar la manera de pensar, pero tambin descolonizarnos de Occidente. Mientras que la decolonialidad la entiendo no como un cuestionamiento total al proyecto occidental, ya que se recuperan ciertas claves del pensamiento occidental que son fundamentales para criticarlo. Cuando yo hago una crtica a por qu se critica a Foucault, considero que este autor es uno de los mayores crticos del proyecto occidental, al marcar esos afuera como son la locura, la prisin o la sexualidad. Y esto es as ms all de que Foucault haya nacido en Francia, y no en Argelia ni Burkina Faso. En definitiva, la decolonialidad no barre todo el proyecto occidental, sino que asume las tensiones.

-No planteas, en definitiva, una ruptura radical con la ilustracin y la epistemologa occidental


No, para nada. Entre otras cosas, porque el concepto de crtica nace con la ilustracin. Por eso retomo a Kant en el libro. Ahora bien, trato de romper con la idea de que la crtica es nicamente un proyecto ilustrado. Hay que ir ms all.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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