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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2014

Ucrania
La batalla de los guardianes de la paz

Viktor Shapinov
Liva

Traducido del ruso por Carlos Valmaseda


Nadie cree en la tregua. Quiz, excepto Vladimir Vladimirovich Putin, quien propuso al Consejo de la Federacin retirar la decisin de permitir el uso del ejrcito ruso en territorio de Ucrania. Naturalmente, los partidarios de las autoridades rusas ven en las acciones del presidente su habitual "astucia", que se habra demostrado anteriormente en el apretn de manos con Poroshenko o en el entusiasmo por el anuncio de las autoridades de Kiev de la posibilidad de pagos parciales por el gas. Pero a m me parece que si el lder ruso confa en la posibilidad de la paz, se equivoca seriamente. Adems, los hechos de la reanudacin de las acciones militares hablan por s mismos. En la prctica, la paz en las condiciones propuestas por Poroshenko no le convienen a nadie.

La RPD y la RPL naturalmente estn contentas por la tregua, pero es pronto para hablar de una paz de larga duracin. La paz en las condiciones del "plan Poroshenko" no le conviene a las repblicas porque no hay el menor reconocimiento de estas formaciones estatales, pues ni siquiera se prometen los derechos de los sujetos de una Ucrania federativa unida. Kiev presenta condiciones de capitulacin y no una paz democrtica en la que se tengan en cuenta los intereses de todas las partes.

No le conviene el "plan de paz de Poroshenko" a los halcones ucranianos, al llamado "partido de la guerra". En este "partido" est Kolomoyski, quien bajo el ruido de la guerra construye su propio "sujeto federal", como estado empresarial, colocando bajo su control no solo a Dnepropetrovsk sino tambin a la regin de Odesa y tambin a la ciudad de Kharkov. Kolomoyski, por cierto, ya ha empezado a llevar a cabo su propia poltica exterior, reunindose con la embajadora norteamericana Victoria Nuland en Odesa separadamente de la direccin de Kiev. Tambin est en el "partido de la guerra" aquel que se hace rico con esta guerra: de generales al mismo Kolomoyski, vendiendo a precios exorbitantes materiales combustibles y lubricantes. Y naturalmente, se encuentran en el "partido de la guerra" todos aquellos "hroes" de la operacin antiterrorista que en lugar de una prisin de por vida por propaganda del nazismo, abusos, pillajes, asesinatos y torturas han recibido armas y el reconocimiento oficial en calidad de toda suerte de "batallones". Los protectores externos del "partido de la guerra" son aquellos grupos en la administracin norteamericana que apuestan por la estrategia de "caos organizado" que emplean en el Oriente rabe.

Y, finalmente, la paz en las condiciones de Poroshenko no conviene a las regiones del sur-este no envueltas en la guerra. Estas regiones se encuentran bajo la prctica ocupacin de todo tipo de formaciones paramilitares nacionalistas, prestas a aplastar cualquier manifestacin de descontento. Aadindose a esto una creciente represin contra la oposicin poltica. Solamente en Odesa y Kharkov ya se ha arrestado a decenas de presos polticos, y esto sin contar las decenas de activistas antimaidn muertos por los militantes nazis. En estas regiones, los gauleiters controlados, nombrados desde Kiev, o incluso Kolomoyski, naturalmente, no resuelven ni los problemas sociales, ni los polticos, ni los lingsticos que empujaron a los habitantes del sur-este a la insurreccin. Pero por ahora, fuera del Donbs, la insurreccin es sin armas.

As, volvemos al punto de salida. La nica oportunidad para la paz se encuentra en la federalizacin y un amplio autogobierno, como mnimo, para las regiones del sur-este. Con esto se puede de alguna manera"hacer las paces". Pero esto no le conviene a Poroshenko, quien en tal caso se vera obligado a cumplir las exigencias iniciales del AntiMaidn -esto es, la de sus enemigos polticos y militares-. Y esto significara su derrota. Relacionado con esto, el mismo Poroshenko quiz podra resignarse a esta derrota. Pero nunca estaran de acuerdo con ella todos aquellos Frankensteins que cre y llev a la gran poltica Maidn. Los batallones nacionalsocialistas tras sufrir una humillante derrota por parte de los rebeldes de sur-este volvern a Kiev para buscar all a aquellos quienes "clavaron un cuchillo en la espalda al ejrcito". Microfhrers locos sealarn a los "traidores" que no pudieron "machacar" a los "separatistas" y "saboteadores". Ya se oyen estas voces. De este modo, la histeria nacionalista y militarista atizada por las autoridades de Kiev se vuelven contra ellas mismas. Estara dispuesto a este giro Poroshenko? Por lo visto, no.

Por eso se seguir vertiendo la sangre y el conflicto, muy probablemente, ser largo. La guerra deriva de la propia naturaleza poltico-social del nuevo poder en Kiev. Vive por la guerra, la paz es mortal para l. Si no se es consciente de esta verdad, se puede seguir engaado durante mucho tiempo por los "planes de paz" y otras buenas palabras dichas desde Kiev bajo las explosiones de las bombas y las salvas de artillera.

Todos entendemos que una mala paz es mejor que una buena pelea. Pero tambin es necesario entender que en todo el sur-este, incluidas aquellas regiones en las que la guerra es solo "de un lado" bajo de forma de represin y duro castigo, esta paz solo ser posible tras la derrota del rgimen de derechas de Kiev.

Fuente: http://liva.com.ua/bitva-mirotvorczev.html


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