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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2014

Acoso financiero y disyuntivas econmicas tras el fallo en contra

Eduardo Lucita
La Arena


El fallo de la Corte Suprema de EEUU contra Argentina ha sido un duro golpe para la poltica del gobierno nacional de acercamiento a los mercados. Son los costos de no haber investigado la deuda en su momento.

La ratificacin de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos del fallo del juez Thomas Griesa, que obliga al pas a pagar a los "fondos buitre", ha sido un duro golpe para la poltica del gobierno nacional de acercamiento a los mercados. Fallo, que se inscribe en la lgica de dominacin de los pases centrales y que no cae en un cielo sereno respecto de la economa nacional.

No es un exabrupto calificar de acoso financiero a un fallo que castiga fuertemente a un pas que reestructur su deuda con un altsimo porcentaje de aceptacin, que desde entonces ha pagado puntualmente sus vencimientos y que ha hecho de la moralina de "honrar las deudas" una suerte de poltica nacional. Un pas que luego del pago al contado al FMI no volvi a tomar deuda en los mercados internacionales, algo que el sistema no perdona. El fallo incorpora nuevos riesgos y agrega ms incertidumbre a la marcha de la economa.

Una vez ms, como ya lo sealramos desde esta columna, son los costos de no haber investigado la deuda.

Cesin de soberana jurdica


La cada de la tasa media de ganancia mundial a fines de los aos 60 del siglo pasado dej como resabio la existencia de una pltora de capital financiero que no encontraba oportunidades de colocacin en la economa real. As la crisis capitalista mundial de los aos 70 dio origen a la reestructuracin productiva bajo la hegemona del capital financiero.

Estos cambios tuvieron su correlato en los dispositivos jurdicos que acompaaron la globalizacin neoliberal. Ya en los inicios de los aos 70 se impusieron modificaciones que pusieron en un pie de igualdad a Estados soberanos con sujetos de derecho privado. Primero fue la Comunidad Europea (1972) y luego los EEUU (1976), que adecuaron sus normativas jurdicas a las exigencias de la globalizacin financiera.

Estos han sido los antecedentes al establecimiento de derechos jurdicos favorables a las corporaciones. Como por ejemplo el captulo 11 del Tratado de Libre Comercio de la Amrica del Norte (Tlcan) sobre "proteccin de inversiones". Ese captulo fue replicado en los frustrados borradores del ALCA y ahora se est discutiendo en el acuerdo de libre comercio entre Europa y EEUU. En paralelo, bajo el paraguas de la seguridad jurdica, se impuls que en el caso de deudas soberanas de los pases se contemplara incluir en los contratos de deuda (bonos) la cesin de soberana a favor de terceros pases. Obvio, sobre todo a los imperialistas. En nuestro pas estos cambios en las normativas jurdicas se instituyeron en tiempos de la dictadura militar por medio de la llamada "clusula Martnez de Hoz" que se incorpor al Cdigo Civil, y es la que est inscripta en los bonos emitidos en el 2001, que ceden soberana a favor de la legislacin del Estado de Nueva York. Parte de esos bonos estn hoy en manos de los "fondos buitre". Con el Plan Brady, y la titularizacin de los bonos, esta clusula se transform en condicin para acceder al endeudamiento, lo que fue ratificado en los aos '90 con la firma de los Tratados Bilaterales de Inversin (TBI).

As nuestro pas ha quedado entrampado por dispositivos jurdicos internacionales que constituyen parte del sistema de dominacin imperial donde la soberana de los pases ha sido conculcada.

Cambio de paradigma

Acuciado por las complejidades crecientes de la economa nacional, resultado de la reaparicin de los lmites estructurales de nuestro capitalismo dependiente el gobierno nacional opt por lo que llamamos un Nuevo Curso: sinceramiento de la economa y reordenamiento de relaciones con la comunidad financiera internacional son los componentes esenciales de esta reorientacin. Es en este cambio de paradigma que deben leerse la devaluacin, el reconocimiento de la inflacin y del dficit fiscal primario. Tambin los pagos al Ciadi, la compensacin a Repsol, los acuerdos con el FMI por el nuevo ndice de precios, el contrato con Chevron, la declaracin de que se aceptara el fallo de la Corte Suprema de EEUU y el acuerdo con el Club de Pars.

Estos son los pasos dados hasta ahora afirmando el nuevo curso impuesto por la realidad. Sin embargo el fallo ha sido un duro golpe para esta estrategia que por ahora ha quedado en stand by.

El fallo, contenidos y consecuencias


La ratificacin del fallo en primera instancia es una trampa sin salida positiva. Si Argentina desconoce el fallo entrar en un nuevo "default" con las consecuencias previsibles. Un recurso de este tipo solo sera progresiva si el gobierno estuviera dispuesto a patear el tablero, a convocar a los trabajadores y a los sectores populares a "vivir con lo nuestro" para lo que sera necesario afectar seriamente intereses capitalistas en el pas. Se trata de una poltica distinta que requiere una alianza social y poltica diferente a la actual.

Si Argentina reconoce el fallo tendr que pagar los 1.500 millones, veremos en qu forma y en qu plazos, pero deber afrontar pagos por un monto de entre 9.000 y 13.000 millones del resto de los acreedores que no ingresaron al canje. En las negociaciones quedara por resolver la situacin del 92 por ciento de los bonistas que s ingresaron a los canjes y que tienen a su favor la llamada clusula RUFO (Rights Upon Future Offers) que podran reclamar todo beneficio adicional acordado a otro acreedor antes del 30 de diciembre prximo.

Consultado el especialista Alejandro Olmos Gaona nos seal que "la RUFO es solo para la jurisdiccin de Nueva York, pero solo sera operable si el gobierno ofreciera pagar voluntariamente. Como lo va a hacer a travs de la exigencia proveniente de una sentencia, esa clusula no es operable". Sin embargo, esta vigente en nuestro pas la llamada Ley Cerrojo, que impide todo pago adicional, por eso es que el gobierno acaba de pedirle al juez Griesa que suspenda la sentencia que ordena pagar la totalidad a los buitres, para abrir una nueva negociacin.

Sentando precedentes

Conviene sealar que teniendo en cuenta "el caso argentino" la Unin Europea impuso que en las emisiones de deuda de los pases que la constituyen se incluyera una clusula de "accin colectiva" por la que con una mayora del 75 por ciento se pueden modificar las condiciones de la emisin de ttulos (es el caso de Grecia, que le permitieron modificar sus bonos luego de emitidos). Hasta ahora el gobierno ha tratado la ofensiva de los "fondos buitre" como un problema meramente jurdico, sin reparar que Argentina ha quedado entrampada en un problema poltico que es en realidad global. Lo que el capital financiero internacional est discutiendo es si de aqu en ms se aceptar o no una renegociacin de deuda, de cualquier pas, que implique una quita importante de capital. El ejemplo argentino es un mal ejemplo.

El caso argentino ha dejado expuestas diferencias en el sistema financiero internacional. Uno es el inters de los Estados y del sistema global y otro el de los acreedores y los bancos. El peridico New York Times asume los intereses globales y editorializa que "el fallo Griesa no slo pone en juego la reestructuracin de futuras deudas soberanas sino, y sobre todo, la posibilidad de que el mercado de Nueva York siga siendo el centro del sistema financiero internacional" y advierte que "puede perjudicar a pases cuyos problemas financieros son mucho ms graves".

Que paguen los que pueden

La decisin del gobierno nacional, al momento de escribir este artculo -conviene sealarlo porque ha cambiado varias veces de posicin- es abrir un curso de negociacin y evitar un nuevo default. Cualquiera que resulten los trminos de esa negociacin la realidad es que tendr que pagar y no solo a estos "fondos buitre" sino al conjunto de los acreedores que no ingresaron a los canjes. En sntesis ser con nuevo endeudamiento, como en los arreglos con el Ciadi, el Club de Pars y Repsol. En esto no solo est el oficialismo sino tambin el conjunto de la oposicin derechista.

Este articulista propone que si estn dispuestos a pagar que lo hagan mediante un impuesto extraordinario a las 500 grandes empresas que son las que "se la llevan en pala" segn dichos de la propia presidenta Cristina Fernndez, y no descarguen sobre los trabajadores y el pueblo el monto de una deuda cuya responsabilidad es solo de las clases dominantes.

Mirando al futuro ser necesario activar lo ms posible los acuerdos regionales y poner a funcionar de una vez por todas el Banco del Sur, para tener una fuente de financiamiento independiente del circuito financiero internacional, por fuera del control de las grandes potencias y como un aporte a cambiar la estructura financiera de la regin.

Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

Fuente: http://www.laarena.com.ar/opinion-acoso_financiero_y_disyuntivas_econ_micas_tras_el_fallo_en_contra-117185-111.html


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