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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2014

El sacrificado camino de las ruandesas del genocidio a la pasarela

Amy Fallon
IPS


Antes del genocidio de Ruanda en 1994, el esposo de Salaam Uwamariya, la mantena a ella y a sus ocho hijos con su trabajo de profesor, mientras ella venda verduras en el mercado para complementar los ingresos de la familia.

Pero como le ocurri a mucha gente en este pas de frica central, su vida cambi en solo 100 das, cuando unos 800.000 miembros de la minora tutsi y moderados hutus murieron en la matanza que comenz tras la muerte de los entonces presidentes de Ruanda, Juvnal Habyarimana, y de Burundi, Cyprien Ntaryamira.

El 6 de abril de 1994 el avin donde viajaban fue derribado por un misil cerca de Kigali, para impedir que firmaran un acuerdo de paz.

Entre los muertos durante el genocidio estuvieron el esposo de Uwamariya y sus dos hijos mayores.

Poco a poco, Uwamariya pudo rehacer su vida confeccionando ropa que vende dentro del pas y en el extranjero y que, incluso, lleg a las pasarelas de otros pases africanos.

En la actualidad, gracias al Centro Csar, Uwamariya aprendi nuevas tcnicas y puede mantener a su familia. Este centro comunitario adopt en 2005 a su aldea, Avega, en Kimironko, cerca de Kigali.

Perd a mi familia, muchos bienes materiales, mi casa, todo, relat a IPS en kinyarwanda, una lengua local.

Tambin perdi a sus padres, tas y tos en el genocidio.

Me impact enormemente ni lo puedo expresar, se quebr.

Avega tiene 150 casas y 750 habitantes. Con apoyo econmico de la organizacin humanitaria canadiense Ubuntu Edmonton, el centro ofrece cursos de capacitacin para los residentes que quedaron marcados de por vida por la violencia fratricida.

Hay cursos de mecnica y de serigrafa, adems de un programa escolar, guarderas infantiles y un taller de costura donde trabaja Uwamariya. Semanalmente, unas 85 personas circulan por el centro y se benefician de sus servicios.

La costura mejor mi vida un montn porque obtengo dinero. Mejor mi vida y la de mis hijos, remarc Uwamariya, quien dijo que gana unos 3.000 francos ruandeses (unos 4,44 dlares) por prenda, que solo demora dos das en confeccionar. Todas las costureras reciben un pago justo y el dinero va directo a las manos de las mujeres.

Con mquinas industriales, uno de los profesores, el sastre Edison Hategekimana, el nico hombre, les ense a coser. Le dio clases a Uwamariya durante un ao, pero segn ella, no fue difcil.

Un da cualquiera, suelen haber unas 20 mujeres, entre las que est Uwamariya, de 58 aos, trabajando laboriosamente para confeccionar vestidos, chaquetas, pantalones, bolsas, delantales y joyas con notorios motivos africanos.

Muchos de los artculos que elaboran incansablemente son las creaciones que mostrar la diseadora de moda ruandesa Colombe Ndutiye Ituze.

Curiosamente fue la canadiense Johanne St. Louis, quien le hizo reparar en el talento local para ayudar a Ituze.

Las diseadoras se conocieron en el Festival de Moda de Ruanda en 2010. St. Louis es la directora general de St. Louis Fashion y Dreamyz Loungewear. Por su parte, Ituze lanz INCO Icyusa, una de las primeras marcas de ropa ruandesas, en 2011.

Me gustaba mucho su ropa y le pregunt donde mandaba a coserla y me dijo que las hacan estas mujeres del Centro Csar, dijo Ituze a IPS.

Vine aqu (al Centro Csar) en 2011. Desde 2012, toda mi produccin se hace aqu. Trabaj con los sastres de la ciudad, pero aqu son muy talentosas. Para grandes rdenes son las mejores, aadi.

Cuando Ituze descubri el centro, muchas de sus integrantes tenan habilidades bsicas. St. Louis entren a algunas y esas le ensearon a otras.

La primera vez que vine eran buenas, pero no tanto como ahora. Cada vez son mejores, observ Ituze.

Las prendas que Uwamariya y sus compaeras cosen se venden en la tienda de Ituze en Niza, Kigali. St. Louis vende las suyas en su tienda de Cannington, unos 110 kilmetros a las afueras de Toronto.

Es emocionante hacer ropa para personas de Canad porque nos pagan, explic Uwamariya. El desafo ahora es conseguir un nicho de mercado, conseguir ms rdenes, ms ropa para coser, aadi.

Quiero trabajar con otras personas, con otros diseadores, remarc.

Quiz suceda ms pronto que tarde a medida que Ituze y St. Louis hablen con otras tiendas internacionales del sector de la vestimenta.

Juntas abrieron la casa DODA Fashion House en septiembre. Doda quiere decir coser en kinyarwanda.

Tienen un taller en Kimironko, Kigali, que contratar a cuatro empleadas nuevas y tienen previsto emplear a otras 14 mujeres para comenzar a entrenarlas y crear nuevos productos.

En los prximos aos, con suerte, su taller ofrecer varios cursos de capacitacin en costura comercial, diseo, mquinas de coser y mercadeo. Es un gran paso para la industria en la diminuta Ruanda, donde no hay una escuela de diseo de moda.

Entre tanto, en el Centro Csar, el supervisor Alain Rushayidi, dijo a IPS que solo estar satisfecho cuando la organizacin de beneficiencia sea capaz de transferir la propiedad de sus instalaciones a la gente de Avega.

Este centro debe ser suyo. En 10 o 15 aos le pertenecer a sus integrantes, a todas ellas, indic.

Rushayidi dijo que actualmente se implementa una estructura capaz de volver al centro sostenible y econmicamente independiente.

No te puedo explicar los desafos que haba cuando comenzamos a trabajar en el centro, apunt Rushayidi.

Solamos tener un banco de alimentos en la aldea. Haba personas infectadas con el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), record.

Diez aos despus, remarc, por supuesto que las cosas no estn 100 por ciento, pero sus vidas mejoraron, aadi.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2014/06/el-sacrificado-camino-de-las-ruandesas-del-genocidio-a-la-pasarela/



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